El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
Mostrando entradas con la etiqueta Pontificia Academia para la Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pontificia Academia para la Vida. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de septiembre de 2022

Escandalosas declaraciones del Presidente de la Pontificia Academia para la Vida: considera que la ley del aborto "es un pilar de la vida social"

 

Paglia cumple la orden de apoyar el aborto






Las recientes declaraciones en Italia del presidente de la Academia Pontificia para la Vida sobre el aborto han provocado escándalo y polémica. Pero no se trata de declaraciones extemporáneas, sino que hay una voluntad precisa de transformar toda la doctrina moral de la Iglesia, y monseñor Paglia sólo está llevando a cabo la tarea que se le ha encomendado.

 

Hace unos días, monseñor Vincenzo Paglia, presidente de la Academia Pontificia para la Vida, ha realizado unas declaraciones en la cadena de televisión pública italiana Rai 3 que han provocado una fuerte polémica. Hablando del aborto, y en particular de la Ley 194 que lo legalizó en Italia en 1978, Paglia ha afirmado textualmente: “Creo que la Ley 194 es ahora un pilar de nuestra vida social”. Y poco después tranquilizaba aún más al periodista que le entrevistaba diciendo que una reforma o derogación de la citada ley “no está en discusión”.

El escándalo y la polémica provocados por estas declaraciones (incluida la petición de su dimisión) son más que comprensibles, entre otras cosas porque estas palabras son la culminación de una serie de intervenciones ambiguas sobre las cuestiones de bioética y de doctrina moral católica, por parte de él o de sus colaboradores en la Academia Pontificia para la Vida, como también ha ocurrido recientemente con el tema de la anticoncepción.

Sin embargo, hay que entender una cuestión fundamental: si a monseñor Vincenzo Paglia se le ha asignado esa responsabilidad y se le mantiene en ella, es porque se quiere transformar toda la doctrina moral de la Iglesia, y no sólo la que se refiere a un tema específico como la anticoncepción. Dado que la doctrina moral de la Iglesia es el ámbito en el que se inscribe la Doctrina Social de la Iglesia, se quiere transformar esta última en algo distinto a la tradición que ha llegado hasta Benedicto XVI.

Demos un paso atrás. Pocos días antes de que Francisco cerrara y transformara en 2019 el Instituto Juan Pablo II sobre el Matrimonio y la Familia creado por Juan Pablo II, sacándolo de la Pontificia Universidad Lateranense e incardinándolo en la Pontificia Academia para la Vida bajo la “guía” del canciller monseñor Vincenzo Paglia, se publicó el Diccionario sobre sexo, amor y fertilidad editado por José Noriega junto a René e Isabelle Ecochard (Cantagalli, Siena 2019). Se trata de una obra ponderada e importante que reproduce las enseñanzas de la Iglesia sobre el tema. Esta publicación parecía representar el “canto del cisne” de Juan Pablo II, su último legado antes del nuevo curso que ya entonces se podía predecir con seguridad que sería muy diferente y, mejor dicho, contrastante. En cuanto el volumen llegó a sus manos, Paglia intentó bloquear la distribución del Diccionario en las librerías, y a partir de entonces el nuevo Instituto Juan Pablo II rompió progresivamente toda colaboración editorial con la antigua editorial, incluida la publicación de la revista del Instituto “Anthopothes”.

El intento de damnatio memoriae dependía del hecho de que el Diccionario reproponía la doctrina católica tradicional e imperecedera sobre el significado de la relación sexual entre marido y mujer y argumentaba el carácter inmutable de las enseñanzas morales de la Humanae vitae de Pablo VI. Augusto Sarmiento se ocupó de la autoridad doctrinal de la Humanae vitae (pp. 464-469), la que Paglia quiere vaciar de contenido estos días; Alfonso Fernández Benito expuso los contenidos del magisterio anterior (pp. 470-476) y Juan Andrés Talens Hernandis los del magisterio posterior (pp. 476-482): el resultado fue una perfecta continuidad entre el antes y el después. Las tres “entradas” del Diccionario aclaran sin lugar a dudas la inmutabilidad de las enseñanzas basadas en el siguiente principio: “La sexualidad humana, característica del lenguaje con el que los esposos se relacionan en el acto matrimonial, tiene dos significados fundamentales –el ‘significado unitivo’ y el ‘significado procreativo’- entre los cuales existe una conexión inseparable, que Dios quiso y que el hombre no puede romper por su propia voluntad” (Humanae vitae, 12).

El Diccionario dejaba claro que hay normas morales con validez permanente y universal, que la existencia de estas normas es también una verdad revelada, que sobre esta cuestión concreta Pablo VI expresó claramente la voluntad de enseñar propia de su ministerio apostólico, que sus enseñanzas confirmaban todas las anteriores y han sido confirmadas por todas las posteriores hasta ayer. La inmutabilidad de las enseñanzas no sólo se da en los pronunciamientos ex cathedra.

También se publicó en el mismo Diccionario un artículo del autor de estas líneas (pp. 489-494), en el que se subrayaba la dimensión “social” de la Humanae vitae y su enseñanza sobre la anticoncepción, una enseñanza que afectaba a la doctrina moral pero también a la Doctrina Social de la Iglesia. Éste es un punto importante, porque al negar y revisar la enseñanza sobre la anticoncepción se empieza, por un lado, negando los presupuestos más básicos de la teología moral  (como el hecho de que el hombre tiene una naturaleza y que no es sólo historia) y se termina, por el otro, haciendo imposible la Doctrina Social de la Iglesia, ya que la sociedad comienza con la pareja de esposos.

Si en ese momento del surgimiento de la “socialidad” (la finalidad unitiva) y de la sociedad (la finalidad procreadora) es posible sustituir las normas eternas de la naturaleza, confirmadas y purificadas por la revelación, por una técnica instrumental humana, entonces la sociedad o no llega a existir, o nace de la violencia mutua en lugar de la aceptación. Si los dos se relacionan según sus propios deseos, entonces no nace ninguna pareja en el sentido de una nueva realidad superior a los componentes, sólo nace una yuxtaposición instrumental; si los dos se relacionan según una norma que no está a su alcance, si entienden que “se constituyen” como pareja y no que “se han constituido como pareja”, entonces toda relación social posterior se salva de la violencia y la instrumentalización.

Desde que monseñor Paglia está al frente de la Academia Pontificia para la Vida y, sobre todo, desde que está al frente del nuevo Instituto Juan Pablo II, ahora llamado “para las ciencias del matrimonio y de la familia”, son incontables sus intervenciones absolutamente contradictorias con la doctrina tradicional de la Iglesia y sus maquinaciones, como la lucha contra el Diccionario vista anteriormente, los nombramientos ad hoc tanto en la Academia como en el Instituto, hasta los miserables tuits posteriormente retirados. Tradicional, como sabemos, no significa “viejo” o “anticuado”, sino que está siempre vivo porque es siempre el mismo.

Si monseñor Vincenzo Paglia ha sido puesto ahí y si se mantiene ahí, es porque se ha decidido transformar toda la doctrina moral de la Iglesia, incluida su Doctrina Social. Por lo tanto no se le pedirá que corrija el rumbo, ni que dimita.



http://lanuovabq.it/it/caso-paglia-ecco-come-ti-distruggo-la-morale-cattolica


jueves, 8 de abril de 2021

Incomprensible elogio post-mortem de la Pontificia Academia para la Vida al heresiarca Hans Küng, partidario del aborto, la anticoncepción y la eutanasia

Hay cosas que realmente no se entienden, como por ejemplo, el elogio post-mortem a un notorio heresiarca Hans Küng, quien además de sus posiciones heréticas contrarias a los dogmas de la Iglesia Católica, era notoriamente favorable al aborto, a la anticoncepción y a la eutanasia. ¿Cómo puede la Pontificia Academia para la vida afirmar que era un "gran teólogo", si era un reconocido heresiarca, además de un ferviente opositor a aquello que la Academia para la Vida defiende -al menos en teoría-, como es la vida humana? Lo volvemos a repetir: hay cosas que no se entienden. O, mejor dicho, sí se entienden, porque se explican por sí mismas. 

NEWS 8 aprile 2021    di Andrea Zambrano 

Parlare sempre bene dei morti non è facile. Quando non ci si riesce si può optare per un 

laconico comunicato di addio glissando, diciamo così, sulle ombre del suo pensiero. 

Insomma, di modi per uscirne a testa alta ce ne sarebbero, ma la Pontificia Accademia per la 

Vita deve aver deciso di rischiare il ridicolo quando ha pensato che il modo migliore per 

salutare il teologo Hans Kung fosse quello di definirlo un grande teologo. E non solo, ma 

per giunta un teologo le cui idee devono far riflettere la Chiesa.

Nientemeno. Nel tweet di saluto alla notizia della scomparsa del pensatore fu cattolico la 

PAV ha detto che «scompare davvero una grande figura nella teologia dell’ultimo secolo, 

le cui idee e analisi devono fare sempre riflettere la Chiesa, le Chiese, la società, la cultura». Non proprio quello che si dice un commiato freddo. Se la Chiesa deve riflettere su Kung e quindi anche la Pontificia Accademia per la Vita, perché 

allora non cominciare dalle sue dichiarazioni di rottura sull’eutanasia?

 

 

 

Sul tema, l’ex professore di Tubinga non si può certo dire che avesse posizioni aderenti 

a quello che è il Magistero della Chiesa sul tema vita e che l’accademia presieduta da 

monsignor Vincenzo Paglia dovrebbe guidare. Ma la PAV, si sa, sul tema vita e affini in 

questi anni ci ha abituato a capovolgimenti non indifferenti, come per le parole ambigue 

sull’aborto in day hospital oppure per i tentennamenti sui casi di Alfie Evans e Vincent 

Lambert. E sull’eutanasia si scivola ancora, dato che Kung aveva dedicato al tema molto 

del suo tempo, ovviamente parlandone a favore. Nel suo saggio del  2014 “Morire felici” 

Kung affermava appunto il diritto all’autodeterminazione eutanasica riuscendo a scrivere 

pagine sulla sacralità della vita e contemporaneamente a ribadire di voler «scegliere con la 

mia responsabilità quando e come morire» e a dire che la dolce morte aveva anche un 

fondamento cristiano. E per giunta, all’epoca si scoprì anche che il “teologo” svizzero era 

iscritto all’associazione Exit, che porta avanti la battaglia dell’eutanasia libera per tutti.

Nel ‘94, aveva detto cose simili  parlando del morire con dignità. Insomma, Kung dopo 

aver picconato sul “rigorismo impietoso” del Magistero e bacchettato l’estremismo fanatico 

della Chiesa su contraccezione, inseminazione artificiale, aborto e diagnosi pre-natale, nella 

parte finale della sua vita, non poteva non occuparsi anche di eutanasia, come farebbe un 

vecchio guru qualunque del radicalismo pannelliano, tutta gente che, come Kung, è poi 

morta nel proprio letto perché un conto è la teoria e un altro la prassi. Comunque, con dichiarazioni di questo tipo, ascoltate, anzi molto ascoltate anche in alcuni importanti ambienti del mondo cattolico, non si poteva certo dire che Kung non fosse 

una di quelle che il codice della strada chiama “curve segnalate”.

Eppure, monsignor Paglia ha pensato bene di concedere a Kung l’onore di essere 

definito, da un’istituzione vaticana che dovrebbe più di tutti combattere la cultura dello 

scarto, come un grande teologo e per giunta uno le cui idee dovrebbero far riflettere la 

Chiesa. E con la Chiesa anche «le chiese» e «la cultura», come se tutte ormai fossero unite 

da un pensiero unico. Riflessi pavloviani, ormai, di un cascame post conciliare che si è 

incrostato nell’ideologia del relativismo. Questa sì che è cultura dello scarto, nel senso che 

va proprio scartata e gettata nel cestino. Un requiem aeternam per accompagnare Kung non 

bastava?

Foto Imagoeconomica
(https://www.iltimone.org/news-timone/grande-teologo-la-pav-raccomanda-hans-kung/?fbclid=IwAR3_Wmc255dErNucYaMFmUZaJUrxs944QbxZkkyZ8uJQEa6tvwsTA6WYy0s)


martes, 4 de noviembre de 2014

El Vaticano condena el suicidio asistido de Brittany Maynard

La Pontificia Academia para la Vida comunicó que "el suicidio asistido es un absurdo, un error y que nunca es bueno", en relación a la muerte programada el sábado último de una joven de 29 con cáncer terminal
CIUDAD DEL VATICANO (AFP).- El suicidio asistido el sábado en Estados Unidos deuna joven de 29 años con cáncer terminal,un caso que desató debates sobre la muerte digna, fue condenado hoy por el Vaticano, que considera el gesto "absurdo".
Para el presidente de la Academia Pontificia para la Vida, monseñor Carrasco de Paula, "el suicidio asistido es un absurdo", comentó a la prensa italiana. "Nosotros no juzgamos a las personas, pero el gesto en sí hay que condenarlo", aseguró.
Se trata del único representante del Vaticano que ha comentado la muerte por suicidio de Brittany Maynard, una estadounidense de 29 años que sufría un cáncer terminal, quien decidió morir voluntariamente -apoyándose en las leyes del estado de Oregón- lo que desató una ola de debates sobre el derecho a morir.
 
Brittany murió el sábado en la ciudad de Portland, EE.UU.. Foto: Facebook
 
"Esa mujer creía que iba morir de manera digna, pero eso es un error. Suicidarse nunca es bueno, es algo malo. La dignidad es otra cosa que poner fin a la propia vida", dijo.
La joven, que anunció el mes pasado en un video que se quitaría la vida para no sufrir la agonía de su enfermedad, falleció el sábado en su casa rodeada de su familia y amigos más cercanos, tras tomar una dosis letal prescrita por un médico.
Los médicos le habían dado seis meses de vida tras diagnosticarle en enero un glioblastoma, un cáncer en el cerebro agresivo e incurable que le produciría una muerte muy dolorosa.
Tras conocer la noticia, Maynard y su esposo, Daniel Diaz, decidieron en junio mudarse de California al vecino Oregón, al ser uno de los cinco estados de Estados Unidos que permite la eutanasia.
(artículo extraído de:http://www.lanacion.com.ar/1741262-el-vaticano-condena-el-suicidio-asistido-de-brittany-maynard )
http://www.lanacion.com.ar/1741262-el-vaticano-condena-el-suicidio-asistido-de-brittany-maynard

viernes, 21 de febrero de 2014

Eutanasia; Francisco: «la enfermedad no es razón para quitar de en medio a una persona»

 Papa Francisco

El mensaje del Pontífice a la Pontificia Academia para la Vida: los ancianos son víctimas del dominio tiránico de la lógica económica

Marco Tosatti Ciudad del Vaticano

Papa Francisco envió un mensaje a la Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, querida y creada por Juan Pablo II para afrontar específicamente los temas relacionados con la defensa de la vida, desde su inicio con la concepción hasta su fin natural. El tema principal de la Asamblea es: “Envejecimiento y discapacidad”.


«Es un tema de gran actualidad, que es muy importante para la Iglesia –escribió Papa Bergoglio. De hecho, en nuestra sociedad existe el dominio tiránico de una lógica económica que excluye y a veces mata, y de la que muchas personas hoy en día son víctimas, comenzando por nuestros ancianos». El Pontífice retomó un concepto que ya había expresado hace algún tiempo, refiriéndose a la «cultura del deshecho» en nuestras sociedades.


El Pontífice señaló que debido a la denominada cultura del “deshecho” los excluidos ya no son explotados, sino que pasan a ser «sobras». Ante esta discriminación, Francisco planteó la cuestión antropológica sobre el valor del hombre y las bases en que se asienta. «La salud -subrayó- es sin duda un valor importante, pero no determina el valor de la persona. La salud no es una garantía de felicidad: ésta, de hecho, puede abundar incluso en presencia de problemas de salud... Por lo tanto –añadió el Pontífice- la falta de salud y la discapacidad no son una buena razón para excluir, o peor aún, para quitar de en medio a una persona». Después Bergoglio explicó que «la privación más grave que sufren las personas mayores no es el debilitamiento del cuerpo y la discapacidad que puedan tener, sino el abandono, la exclusión y la privación de amor».


Por ello, el Pontífice recordó que «Maestra de acogida y solidaridad es, sin embargo, la familia: es en el seno de la familia donde la educación perfila de manera sustancial las relaciones de solidaridad; en la familia se puede aprender que la pérdida de la salud no es una razón para discriminar ciertas vidas humanas; la familia enseña a no caer en el individualismo y a equilibrar el yo con el nosotros. Ahí es donde el “cuidar” se convierte en la base de la existencia humana y en una actitud moral que promover, a través de los valores de compromiso y solidaridad».

El Papa también insistió en la importancia de escuchar a los jóvenes y a los ancianos cada vez que se quiera interpretar en la realidad actual los signos de los tiempos, y concluyó su mensaje subrayando que «una sociedad es realmente acogedora frente a la vida cuando reconoce que ésta es valiosa, incluso en la vejez, en la discapacidad, en la enfermedad grave e incluso cuando se está apagando; cuando enseña que la llamada a la realización humana no excluye el sufrimiento, sino que, enseña que la persona que está enferma y que sufre es un regalo para toda la comunidad, una presencia que llama a la solidaridad y la responsabilidad».