El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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martes, 30 de julio de 2013

Una ministra finlandesa compara el aborto con una «carnicería» y lamenta que los animales estén más protegidos que los no nacidos

Una ministra finlandesa lamenta que los animales estén más protegidos que los no nacidos
La Ministra del Interior de Finlandia, Päivi Räsänen
Actualizado 30 julio 2013




  
La Ministra del Interior de Finlandia, Päivi Räsänen, ha causado un pequeño revuelo con declaraciones en las cuales compara el aborto con una “carnicería” y lamenta que los animales están mejor protegidos por la ley que los seres humanos no nacidos.

“Los animales no pueden sacrificarse de manera dolorosa, pero ni siquiera está permitido discutir lo doloroso del aborto”, dijo Räsänen, quien es médico además de líder del Partido Demócrata Cristiano, en un evento de la Iglesia Luterana en Kankaanpää.

Describió el aborto como un “tabú silenciado y una caja de Pandora”, y añadió que “se temen las consecuencias de abrirla”.

Dijo que el aborto no debería ser permitido en ninguna etapa del embarazo. “Un niño en edad de ser abortado no es un pedazo de tejido insensible, sino una persona que puede sentir dolor”, dijo. Räsänen también lamentó que Finlandia y Suecia son los únicos países de Europa donde no se les permite a los médicos negarse a participar en un aborto.

“Tenemos que reflexionar si tenemos la valentía de actuar en contra de la opinión pública o las normas, la presión de grupo e incluso a veces la ley, si éstas contradicen la palabra de Dios”, dijo Räsänen. Añadió: “Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres”,cuando la ley está en conflicto con la conciencia.

Al día siguiente, los periódicos finlandeses informaron que 960 personas habían renunciado formalmente a la Iglesia Luterana en respuesta a sus comentarios.

Culpar por renuncias a iglesias es un arma comúnmente usada en contra de políticos conservadores en Finlandia.

En 2010, Räsänen apareció en un programa de televisión hablando en contra del “matrimonio” homosexual. Al día siguiente, los medios de comunicación atribuyeron a sus comentarios – cuando explicó que ella entiende las relaciones homosexuales como pecaminosas – las 40.000 renuncias repentinas a la iglesia, según el monitoreo del sitio secular www.eroakirkosta.fi.

La táctica es efectiva ya que los miembros registrados de las dos iglesias oficiales de Finlandia, la Iglesia Evangélica Luterana y la Iglesia Ortodoxa de Finlandia, pagan impuestos eclesiásticos que ascienden a alrededor del uno por ciento de sus ingresos anuales. Los que desean salirse de una iglesia pueden hacerlo por internet, y tales renuncias de protesta masiva se dan con frecuencia después de comentarios de políticos, lo que hace perder tanto al gobierno como a las iglesias el impuesto sobre la renta.

El arzobispo luterano Kari Mäkinen, el primer arzobispo luterano en el país en expresar públicamente apoyo al “matrimonio” homosexual, escribió en Twitter: “Se puede estar de acuerdo con ella o bien tener una opinión diferente, pero sus puntos de vista no deben ser confundidos con la posición de la Iglesia. No es más que la opinión de cualquier otro miembro de la iglesia”.

En una entrevista con la compañía de radiodifusión nacional finlandesa YLE, Räsänen expresó su sorpresa por el escándalo que causaron sus comentarios en los medios de comunicación. Dijo que de los miles de emails que ha recibido la mayoría fueron positivos y de apoyo.

“Estaban preocupados por los cristianos devotos que creen que no hay total libertad para practicar la religión y para ser francos en sus puntos de vista en esta sociedad”, dijo.

Añadió que no es el único miembro del gobierno que tiene reparos sobre la falta de protecciones de conciencia, apuntando a las observaciones formuladas por el Ministro de Relaciones Exteriores Erkki Tuomioja, un socialdemócrata. Erkki escribió en su blog que los trabajadores de la salud podrían estar justificados para usar desobediencia civil y negarse a participar en un aborto. Pero Tuomioja, ateo y socialista, agregó que esto no debería incluir la negativa basada en creencias religiosas.

“La convicción que lleva a esto [tipo de acción] sólo puede basarse en normas éticas humanas universales, no en directivas impuestas desde el cielo, como en el caso de la Biblia, el Corán, o el Mein Kampf”, dijo Tuomioja.

Räsänen también dijo a YLE que su casa ha sido objeto de vandalismo, pero dijo que mantiene sus creencias y que quiere continuar con su responsabilidad en asuntos de la iglesia, ya que pertenecen a su cartera como ministro del Interior.

El periódico Savon Sanomat publicó una encuesta que muestra que el 55% de los 1.100 encuestados desea que los asuntos de la iglesia sean removidos de la cartera del Ministro del Interior. El número, sin embargo, se redujo a alrededor del 10% de los votantes del Partido Demócrata Cristiano.

jueves, 20 de enero de 2011

Criemos al mono, eliminemos al niño


La propuesta, por absurda e irracional que pueda parecer, es real, y es seguida por la legislación de países enteros. Por ejemplo, en España, se castiga con multas ejemplares a quien tala un árbol añejo –se prevén multas de hasta 500.000 euros[1]-, pero al mismo tiempo, se garantiza la protección de la ley para quien desee eliminar una vida humana en el vientre materno[2].

Este absurdo nació en la mente de un pretendido “científico” llamado Peter Singer, para quien es preferible dejar vivir a un chimpancé, antes que a un niño. ¿Cómo pudo llegar a esta aberrante conclusión?

Veamos cuál es su pensamiento.

Este autor da muestras de su alienación mental en su libro “Liberación animal”, en donde sostiene la igualdad de los seres vivos del planeta, basada esta igualdad en la capacidad que tienen los organismos para sufrir: un ser vivo, con alas o con pelaje, no pueden ser discriminados, así como no se discrimina a alguien por el color de su piel. Además, la inteligencia no justifica la diferenciación entre no humanos y humanos, puesto que hay algunos seres humanos con retraso mental profundo que los equipara a algunos animales, lo cual también se puede formular en sentido contrario: algunos animales poseen un grado de inteligencia tal, que los equipara a los seres humanos con retraso serio.

Para Singer, no se puede hacer distinción entre los seres vivos basados en la inteligencia –y mucho menos en el alma espiritual, que es inexistente para este autor-; la diferencia está dada por el nivel de sensibilidad, lo cual se aplica a su particular concepto de “persona”, que a su vez desemboca en sus aberrantes conclusiones.

Según este autor, un ser vivo adquiere el nombre y el estatus ontológico de “persona” si reúne los siguientes criterios: si se posee auto-conciencia, si tiene un proyecto o deseo de vivir, y si tiene un nivel de sensibilidad que lo capacite para sufrir.

Si alguien reúne estos criterios, entonces es considerado “persona”, y al revés: si alguien no los reúne, no es “persona”. Entrarían en la categoría de “personas”, seres vivos como los grandes monos, por ejemplo, mientras que no serían “personas” los cigotos –persona recién concebida, constituida por un alma espiritual, que anima un cuerpo constituido por una sola célula-, los embriones y los fetos, porque no tienen “proyecto o deseo de vivir”, los enfermos mentales graves, los enfermos terminales en estado de coma irreversible.

Para Singer, entonces, una amplia gama de seres humanos –los embriones, los fetos, algunos niños con grandes deficiencias mentales, enfermos en estado de coma o adultos con formas graves de enfermedades mentales- no son personas, mientras que algunos animales sí son personas.

Tan sencillo como aberrante.

Llevado por su lógica utilitarista, irracional y anti-humana, basada en una antropología falsificada y desvirtuada que rebaja al ser humano a la condición de animal, y que al mismo tiempo eleva al animal a la condición de persona humana, Singer llega al extremo de sostener que sería justificable realizar experimentos con bebés, al igual que con monos, si se aplica la regla de que “el beneficio supera al sufrimiento”. Ahora bien, como realizar experimentos con bebés no es justificable, entonces tampoco lo es hacerlo con animales. El interés de Singer está siempre centrado en la defensa de los animales, en detrimento de los seres humanos.

En su libro Repensar la vida y la muerte, Singer hace todavía más explícita su ideología anti-vida: afirma que el embrión se vuelve “humano” en algún punto posterior a la concepción, pero que no es posible determinar “el” momento en el que comienza la “vida humana”.

Su argumento entonces es que, mientras el feto es a todas luces un miembro de la especie humana, no es sin embargo una persona, porque no reúne los requisitos necesarios para serlo: ser auto consciente que se reconoce a sí mismo en el tiempo, que tiene proyecto de vida, y que es capaz de sufrir.

Singer abre una puerta que nadie puede cerrar, y es la puerta abierta del aborto, desde el período de cigoto al de embriones de varios días de gestación, y abre la puerta a la eliminación, al mejor estilo nazi, de enfermos mentales con retraso grave y de enfermos terminales en estado comatoso, es decir, la eutanasia.

En resumen, para Singer, debido a que todos estos seres vivos no son “personas”, está justificada, ética y moralmente, su eliminación. Las delirantes teorías de Singer abren así las puertas al aborto, al infanticidio, a la eutanasia y a la eugenesia.

Un negro panorama de desolación y muerte acecha a la humanidad en el horizonte, desde el momento que la filosofía utilitarista de Singer ha sido adoptada por la legislación del llamado “Primer Mundo”.


[2] En un gran número de países europeos, el aborto se practica sin restricción alguna. Cfr. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/02/espana/1259786724.html