¿Puede un varón -cuyos cromosomas sexuales XY determinan su genotipo masculino- "transformarse" en mujer -cuyos cromosomas sexuales XX determinan su genotipo femenino- por el solo hecho de firmar un papel en donde se dice que cambia de sexo?
¿Puede una mujer -genética y cromosómicamente mujer- "transformarse" en varón por firmar un papel en donde se dice que cambia de sexo?
¿Puede una mujer -genética y cromosómicamente mujer- "transformarse" en varón por firmar un papel en donde se dice que cambia de sexo?
La respuesta más obvia y lógica, un "NO" rotundo, no parece tener lugar en la Argentina del siglo XXI, en donde la perversión y adulteración del lenguaje van de la mano con perversión y adulteración de las costumbres, como vano intento de cambiar la naturaleza humana de raíz.
Esta perversión y adulteración del lenguaje la observamos en los titulares de las notas periodísticas que en estos días anuncian una noticia falsa: "Nació la hija del primer hombre embarazado del país". Cuando se lee la noticia, resulta que "el primer hombre embarazado del país", no es tal, puesto que se trata de una mujer, mientras que la "mujer", resulta en verdad un varón, genéticamente hablando.
Cada persona es libre, y cada uno rendirá cuentas al Creador de sus actos, buenos y malos, puesto que Dios es el Supremo Juez de los hombres.
Mientras tanto, procuremos de no enturbiar nuestra libertad, haciendo un mal uso de ella, utilizando a sabiendas un lenguaje perverso que niega la realidad, porque eso es crear confusión deliberadamente. Y en la confusión reina el Príncipe de las tinieblas, quien es el que precisamente está interesado en hacer caer al hombre con su tentación original y primigenia: "Seréis como dioses". Quiere hacernos creer que somos Dios, y que podemos modificar la naturaleza humana "mágicamente", con el solo poder de nuestro deseo y con la fuerza nominal de la legislación humana. Quiere hacernos cometer el mismo pecado de irracional soberbia que él cometió en los cielos y le valió perder la amistad de Dios para siempre. Permanezcamos "atentos y vigilantes", como nos lo pide Nuestro Señor Jesucristo, para no caer en la trampa que a continuo tienden quienes creen poder modificar la naturaleza según sus deseos.
A continuación, la noticia de la que hablamos.





