El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
ES MIEMBRO DE BLAGG, ASOCIACIÓN DE GAYS Y LESBIANAS
Anthony Hayden, el juez británico que ha prohibido que Alfie Evans sea trasladado a Italia para recibir atención médica, es miembro de BLAGG (Bar Lesbian and Gay Group) y es coautor de un libro sobre niños y familias del mismo sexo
(InfoCatólica) La web de BLAGG se congratuló en aunciar que uno de sus miembros, el juez Anthony Hayden, había sido nombrado por la Reina Isabel como Juez del Tribunal Superior del Reino Unido y su adscripción a la División de Familia.
Blagg se presenta como una «red de apoyo para lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en el Colegio de Abogados, y para aquellos que ingresan a la profesión».
Igualmente aseguran que llevan a cabo un «importante trabajo en la política. Los departamentos gubernamentales, las organizaciones benéficas de alto perfil y los académicos y profesionales extranjeros nos consultan regularmente, y además mantenemos estrechos contactos con el departamento de Igualdad de Oportunidades del Consejo de Abogados».
Hayden es también uno de los autores del libro «Children and Same Sex Families: A Legal Handbook» (Niños y Familias del mismo sexo: un manual legal), en el que se aborda toda la legislación británica sobre uniones del mismo sexo, adopción de niños por parejas homosexuales, maternidad subrogada, parejas de hecho, testamento y sucesiones, etc.
Como fiel representante del lobby gay, que busca acabar con la familia según la ley natural, toda la sabiduría legal de Hayden ha sido puesta al servicio de la destrucción de la familia de Alfie Evans, negando de facto la patria potestad de los padres sobre el pequeño.
El juez además se permitió hoy la licencia de criticar a las personas cercanas a la familia de Alfie, acusándoles de dar falsas esperanzas y de crear un espectáculo «deprimente de un público joven y fanático»
El politólogo y presidneet de la Fundación Libre de Argentina, Agustín Laje, se enfrenta a una denuncia de un transexual que discrepa de sus opinones. Hace menos de dos meses Laje fue objeto de una campaña de amenazas de muerte en la que se hablaba de contratar un sicario y cortarle la cabeza.
El politólogo Agustín Laje, durante su participación en el I Congreso Internacional sobre Género, Sexo y Educación celebrado en Madrid el 23 de febrero de 2018. /HazteOir.org
El politólogo argentino Agustín Laje, conocido por desmontar los argumentos de la ideología de género y la nueva izquierda a través de sus confrernecias y libros, vive un nuevo episodio de intento de censura liberticida en su país natal.
En esta ocasión ha sido denunciado ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), unorganismo que el propio Laje describe como “la policía ideológica de Argentina”. “Es una gestapo que persigue a todos aquellos que piensan contrariamente a como el Estado quiere que sus ciudadanos piensen“, explica en un vídeo compartido a través de su canal de YouTube.
Los hechos se remontan a la publicación de una foto de un varón transexual (por tanto, con aspecto de mujer) que participaba en una marcha proaborto. Esta persona le remitió a Laje la petición de que retirara su foto, pues es menor de edad.
“En una sociedad donde está prohibido decir la verdad ser perseguido por los liberticidas tiene que ser un motivo de orgullo y de honor. Es por eso que yo tomo esto por un trofeo”, explica Laje
“Borré su foto, la volví a subir cortándole la cara” porque, tal y como argumenta “no me interesa su cara, me interesa el mensaje ridículo” con una reflexión en la que explicaba su parecer: “Cuando uno pretende ser aquello que no es, termina exigiendo cosas que no puede tener”.
En vista de que a pesar de esconder la cara, Laje va a ser denunciado este lunes, el politólogo ha emitido dos opiniones más al respecto. La primera es que “en una sociedad donde está prohibido decir la verdad ser perseguido por los liberticidas tiene que ser un motivo de orgullo y de honor. Es por eso que yo tomo esto por un trofeo”, asegura el también presidente de la Fundación Libre.
En segundo lugar, explica cómo el denunciante, de 16 años, “puede votar, puede ir a una marcha pública, exponerse (…) hacer apología del delito como hizo al posicionarse en favor del crimen del aborto; puede abrir sus redes sociales, puede posar frente a las cámaras (…) porque no fue una foto que le sacaron desprevenido…” pero -prosigue-, “no tiene edad para bancarse las personas que no piensan como él”.
A juicio de Laje, se da la paradoja de que el denunciate tiene edad para hacer muchas cosas “menos para tolerar a aquellos que no pensamos como él piensa y aquellos que queremos decir la verdad”. Por eso, añade, “es tiempo de desenmascarar a aquellos intolerantes que se difrazan de diversos; a aquellos intolerantes que se disfrazan de plurales, que se disfrazan de democráticos”.
Amenazas de muerte a Agustín Laje
Agustín Laje ha compartido sus impresiones desde España, donde se encuentra tras participar en el I Congreso Internacional sobre Género, Sexo y Educación donde impartió una ponencia titulada ‘Ideología de Género, nueva derecha, nueva izquierda‘.
Hace menos de dos meses, Agustín Laje fue objeto de graves amenazas por parte de feministas radicales, debido a que el politólogo evidenció cómo la violencia no es una cuestión de sexos a través del caso de asesinato de un joven a manos de su novia en la localidad de Gualeguaychú, en la provincia argentina de Entrerríos.
La violencia de las feministas se desató entonces en las redes sociales, donde incluso llegaron a pedir que le cortaran la cabeza, contratar un sicario o destrozarle el coche. La transcripción de algunas de las amenazas recopiladas por el propio amenazado es de impacto: “Linda noche para prenderle fuego a la casa de Agustín Laje”; “Esta navidad quiero que se mueran los machitos como Laje”; “Todavía no puedo entender cómo nunca se nos ocurrió contratar a un sicario“; “Te voy a cagar a tiros”; “Creo que mataría sin culpa a Agustín Laje”; “Me gustaría ser yo quien te pegue el tiro, pero bueno, no se puede todo en la vida”; “No puedo esperar el día en que a alguien se le escape un balazo en dirección hacia vos”; “Como regalo de Reyes pido que le corten la cabeza“.