El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
Mostrando entradas con la etiqueta marxismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marxismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de octubre de 2022

«La Teoría Crítica de la Raza debe ser rechazada por los católicos por razones análogas al marxismo»

 

«La Teoría Crítica de la Raza debe ser rechazada por los católicos por razones análogas al marxismo»

Manifestación contra el racismo en Washington.
'Acabemos con el racismo sistémico', dice la pancarta durante una manifestación en Washington. La idea de que todo el sistema es racista independientemente de lo que piensen las personas o de cómo actúen es un punto fundamental de la Teoría Crítica de la Raza. Foto: Clay Banks / Unsplash.

Carmelo López-Arias

Aparentemente, la Teoría Crítica de la Raza es algo difícilmente comprensible fuera del marco cultural de Estados Unidos, donde lleva tiempo marcando el debate político como parte de la cultura woke y de la cancelación. Esta ideología ha sido asumida prácticamente como oficial por buena parte de las universidades norteamericanas, y la industria mediática y del entretenimiento la promueve abiertamente.

Altavoces ideológicos

Y eso la internacionaliza. En estos días, por ejemplo, Netflix promociona uno de sus últimos estrenos, Final de trayecto, una película interpretada por la actriz y cantante negra Queen Latifah que, con la envoltura de una tópica trama de familia que lucha por su supervivencia al verse envuelta en un problema entre traficantes de drogas, transmite un racismo inmisericorde contra los blancos –incluidos insultos directos- para denunciar el supuesto racismo, irredimible y estructural, del estado de Texas.

Es decir: una versión cinematográfica de la Teoría Crítica de la Raza. En efecto, la Enciclopedia Británica la define como un movimiento social e intelectual basado en la premisa de que la raza no es un dato biológico sino una “construcción social” o “invención cultural” utilizada “para oprimir y explotar a las personas de color”. Para sus adeptos, el racismo sería algo “inherente a la ley y a las instituciones de Estados Unidos en la medida en la que éstas sirven para crear y mantener las desigualdades sociales, económicas y políticas entre blancos y no blancos, en particular afroamericanos”. Dicho de otra forma, hay racismo aunque no haya racistas.

Y así, en Final de trayecto, los protagonistas sienten su raza e interaccionan con su entorno como si viviesen bajo la permanente amenaza del Ku Klux Klan. Poco importa que en Texas, un estado tradicionalmente republicano con solo un 12% de población negra, Barack Obama obtuviese porcentajes de voto similares (entre el 40 y el 45%) a Hillary Clinton o Joe Biden, o que sus tres grandes ciudades (Houston, Dallas y San Antonio) hayan tenido alcaldes negros. Como a toda ideología, a la Teoría Crítica de la Raza la realidad le importa poco.

Resistencia social

Por su potencial para sembrar odio y división y sus pretensiones totalitarias, algunos estados norteamericanos están empezando a tomar medidas para impedir que la Teoría Crítica de la Raza se adueñe del sistema educativo como lo ha hecho la ideología de género.

El gobernador de Florida, Ron de Santis, firmó en abril una ley para proteger la libertad de cátedra de los profesores e impedir el adoctrinamiento del alumnado.

Ron de Santis con Donald Trump.

El gobernador de Florida, Ron de Santis, de 44 años, es católico, historiador por Yale y abogado por Harvard, militar en la reserva (estuvo desplegado en Irak en los servicios jurídicos de los Navy Seal), provida, protector activo de la familia frente al lobby LGTBI y resistente a que las vacunas, mascarillas y pasaportes sanitarios sean obligatorios. Es claro favorito a la reelección este noviembre y la más sólida alternativa republicana para las presidenciales de 2024 si Donald Trump no se presentase. También se especula con la posibilidad de que ambos conformen el ticket republicano.

“Vamos a tomar medidas contra ese racismo impuesto por el estado que es la Teoría Crítica de la Raza", dijo entonces De Santis: "No permitiremos que el dinero de los impuestos de Florida se gaste en enseñar a los niños a odiar a su país o a odiarse unos a otros. Es nuestra responsabilidad garantizar que los padres tienen instrumentos para reclamar sus derechos”.

Para entender bien esta ideología y cómo ha de ser juzgada desde el punto de vista católico, Edward Feser, profesor de Filosofía en el Pasadena City College, en California, ha escrito una obra que es ya referencia en el tema: Todos unos en Cristo. Una crítica católica del racismo y de la Teoría Crítica de la Raza (Ignatius Press).

Las razones católicas contra el racismo

Puede chocar escuchar a De Santis afirmar que la Teoría Crítica de la Raza es racismo impuesto como ideología. Por eso son convenientes las distinciones con las que comienza Feser su libro.

La solidez de la posición católica contra el racismo, explica, deriva de su propia concepción del hombre, y por tanto va más allá de lo que la propia biología pueda establecer en torno a qué es una raza o qué diferencias hay entre unas y otras. Se basa “en la afirmación de la filosofía y la teología católica tradicionales de que la inteligencia y la voluntad son inmateriales, potencias del alma", un alma "creada específicamente por Dios para cada nuevo ser humano" y que "solo es cognoscible mediante la argumentación filosófica y la revelación divina".

Ahora bien, recuerda Feser, "la dignidad humana y los derechos humanos fundamentales se fundamentan en esas potencias del alma, porque gracias a esas potencias podemos conocer y amar a Dios. Puesto que todos los seres humanos de cualquier raza tienen alma, se sigue que todos tienen la misma dignidad y derechos fundamentales”.

Portada de 'All one in Christ'.

El segundo fundamento de la condena del racismo por la Iglesia es otra verdad teológica, y es que, del mismo modo que todos los seres humanos han pecado, "por todos se ha ofrecido la redención por medio del sacrificio de Cristo" y para todos existe la posibilidad "de la visión beatífica": "Esta finalidad sobrenatural se añade a la dignidad que nos otorga nuestra naturaleza como criaturas racionales, y puesto que ha sido otorgada a todos los seres humanos de cualquier raza, se sigue que todos los seres humanos tienen igualmente esta dignidad añadida”.

¿Quién es racista?

Feser hace estas y otras consideraciones sobre los contenidos de su libro en una entrevista de Carl E. Olson en Catholic World Report, donde se explaya sobre los contenidos de la Teoría Crítica de la Raza, tal como la han formulado dos fundadores del movimiento, el profesor Derrick Bell (1930-2011) y la profesora Kimberlé Crenshaw (n. 1959), y dos de sus divulgadores, Ibram X. Kendi (n. 1980), considerado por Time en 2020 una de las 100 personas más influyentes del país, y Robin DiAngelo (n. 1956), también profesora y la única de los cuatro que es de raza blanca.

Según estos teóricos, el racismo en la sociedad occidental va mucho más allá de lo que la gente piensa cuando escucha esa palabra.

"Cuando la mayor parte de la gente oye 'racismo', está pensando en la segregación, el Ku Klux Klan, la discriminación laboral, etc. Según los defensores de la Teoría Crítica de la Raza, incluso si eliminamos completamente todo ese tipo de cosas, apenas habríamos rascado la superficie. Sostienen que el racismo empapa cada rincón y cada rendija de la sociedad: empapa todo el sistema legal, la cultura popular e incluso la mentalidad y la actuación de personas que se consideran a sí mismas antirracistas".

Cualquier desigualdad de cualquier tipo es automáticamente considerada racismo, y quien proponga una explicación alternativa (cultural, económica o cualquier otra) ya demuestra con ello ser racista: "Así de simplificador y dogmático", apunta Feser.

Es irrelevante que alguien se considere antirracista o incluso luche contra el racismo, es irrelevante incluso que sea negro: si no acepta esta ideología, le serán achacados 'prejuicios' y 'microagresiones' inconscientes y será considerado tanto más racista cuantas más alegaciones haga de no serlo y más se esfuerce en demostrarlo.

"Naturalmente, esto es una receta para el fanatismo", afirma Feser, porque esas pruebas tan sutiles de racismo son invisibles para cualquiera, salvo para quien se ponga las gafas ideológicas de la Teoría Crítica de la Raza.

La consecuencia es inmediata: no tener en cuenta el color de la piel, hasta ahora algo evidente para cualquier no-racista, pasa a ser un signo de racismo, y afirmar la igualdad de las razas ya no es suficiente. Pero tampoco lo es la 'discriminación positiva' (beneficiar a las minorías raciales), sino que autores como Kendi abogan por la discriminación a la inversa, esto es, perjudicar activamente a los blancos.

"Para nada de ello hay argumentos", lamenta Feser: "Simplemente, se afirma como si hubiese sido revelado de lo alto, y toda posible discrepancia es demonizada precisamente como racista... Es una ideología tan extrema que incluso muchos votantes progresistas la consideran inquietante cuando conocen su contenido".

Hijos de Gramsci

Feser descubre fácilmente la esencia marxista de esta ideología, y en particular la influencia del comunista Antonio Gramsci (1891-1937), quien afirmó la hegemonía de los presupuestos culturales en la 'opresión capitalista' y por tanto abogó por combatirlos con mayor ahínco que las tradicionales causas económicas o sociales. La Teoría Crítica de la Raza se limita a sustituir el 'poder económico burgués' por la 'supremacía blanca'. Y de ahí la obsesión de sus ideólogos por dominar el ámbito académico y el ocio, lo que en buena parte están consiguiendo. 

Estamos, pues, ante una nueva forma de materialismo dialéctico e histórico, donde el conflicto entre clases (como entre sexos en el feminismo marxista o la ideología de género) se traslada a un conflicto entre razas. El esquema de opresores (burgueses/hombres/blancos) y oprimidos (trabajadores/mujeres/negros) es exactamente el mismo.

Incompatible con la doctrina de la Iglesia

Por este motivo, "como en el caso del marxismo, la Teoría Crítica de la Raza es una grave perversión de la buena causa que dice representar, y es totalmente incompatible con la doctrina social de la Iglesia”, anuncia Feser: "La Iglesia ha condenado fuerte y continuamente este tipo de actitud. Condena la tesis de que la vida social y la historia sean fundamentalmente una lucha entre clases inherentemente hostiles, e insiste en que los grupos sociales deben verse en colaboración, y no intrínsecamente en conflicto. Condena la tendencia a juzgar las ideas en términos del interés ideológico al que sirven más que apelando a estándares objetivos como la verdad y la racionalidad. Condena la actitud vengativa hacia los supuestos opresores, como es la discriminación inversa".

Edward Feser.

Edward Feser es autor de diversos libros sobre metafísica aristotélica y tomista, como 'Cinco pruebas de la existencia de Dios', y de títulos que abordan cuestiones de actualidad, como 'Otro hombre derramará su sangre. Una defensa católica de la pena de muerte'.

Feser emparenta la Teoría Crítica de la Raza con los sistemas gnósticos de pensamiento: la realidad más inocente queda ensuciada al considerarse manifestación de "un poder siniestro", y plantea una "división simplista y maniquea de la sociedad entre la fuerzas combatientes de la oscuridad [la supremacía blanca] y de la luz [estos ideólogos]". 

Lo cierto es que "las pretensiones de la Teoría Crítica de la Raza no tienen ningún apoyo en pruebas reales de las ciencias sociales, y de hecho están en conflicto con la ellas". Esta ideología adolece además de ser "esencialmente relativista", "superficial" e "intelectualmente débil... Las personas a quienes atrae están absolutamente obsesionadas con la raza, hierven de ira y son incapaces de enlazar un argumento coherente. Es una visión profundamente irracional y desagradable de la vida humana".

Y esto alimentó la explosión de odio con la que Black Lives Matter atizó la violencia en las calles estadounidenses en la primavera y verano de 2020.

Católicos: precaución

Sin embargo, muchos católicos no son conscientes de hasta qué punto esta ideología es peligrosa para la sociedad: "Hay una estúpida tendencia entre algunas personas a pensar que, puesto que este movimiento se envuelve en una noble retórica y en palabras inocentes como 'anti-racismo', debe haber algo bueno en él. Esto es tan ingenuo como pensar que debe haber algo bueno en el marxismo por el hecho de que los marxistas hablen mucho de la situación de los pobres".

"La Iglesia no va detrás de nadie en preocupación por los pobres", concluye Feser, "pero siempre ha enseñado que el marxismo es una ideología perversa y que los católicos no pueden colaborar con ella, sino rechazarla de arriba abajo. Como demuestro en el libro, la Teoría Crítica de la Raza no es menos nociva y debe ser firmemente rechazada por los católicos por razones análogas. Solo puede empeorar las cosas, no mejorarlas".

jueves, 30 de mayo de 2019

La mentira verde en Argentina

Resultado de imagen para marcha de pañuelos verdes

Ignacio A. Nieto Guilmayo 28, 20194540
Por naturaleza la democracia no acepta verdades o así parece. En consecuencia los peores sectores del cuerpo social, infectados con un virus ideológico llamado marxismo, presentan nuevamente el proyecto de ley que trata de aniquilar a las nuevas generaciones. Esta es la octava vez que buscan la imposición totalitaria de carácter legal, porque las tiranías también sancionan leyes. Así la verdad es sometida cada año por estos nefastos sectores. Por esta razón, se da un juego perverso, porque lo más elemental de la vida esta sujeto a la decisión de la peor calaña social, que ascienden por única virtud de maquinar un mal que les sale de las entrañas mismas. De esta forma, quienes presentan el proyecto de ley, no hacen más que alimentar de violencia a las masas, aniquilando el espíritu de la verdad.

Países como Estados Unidos marchan de vuelta, cuando nosotros pretendemos ir. Recientemente Alabama acaba de aprobar la ley más restrictiva sobre el aborto, imponiendo severas penas a quien practiquen del mismo. También Missouri prohibió el aborto cuando se detectan latidos del corazón del feto, después de las ocho semanas. La Corte de los Estados Unidos con una mayoría conservadora desde el nombramiento de Brett Kavanaugh, podría revertir el fallo Roe vs Wade que legalizó el aborto en los Estados Unidos. La organización Live Action identifico 6 mentiras que giran en torno al caso: Jane Roe: ni fue violada ni abortó, la mentira autocumplida del 60% de apoyo al aborto, exagerar el número de abortos ilegales, exagerar el número de mujeres muertas por abortos clandestinos, el aborto legal no lleva al aborto seguro y ‘Lo’ que se aborta es plenamente humano: lo dice la ciencia (https://www.actuall.com/vida/las-6-mentiras-del-aborto-en-roe-vs-wade-con-las-que-puede-acabar-el-juez-kavanaugh/)

Lo anterior parece un discurso compartido por los que buscan legalizar el aborto. Y Argentina no es ajeno a ello. La mentira sigue calando profundo en este país.  No se puede seguir a merced de minúsculos grupos que hacen solamente ruido y oficio de estas causas. Seguir en este sendero es perjudicial, porque nuestro país pasa hambre, miseria, corrupción, falta de educación y un sinfín de problemas que arrastramos sin solucionar hace décadas. Ocupar la mente de una población en seguir insistiendo en una falacia, es ir directo hacia un precipicio. De ahí que perseguir cada año lo mismo, es caer en la ridiculez misma y los burócratas se benefician de ello. Y en efecto, el empoderamiento se transforma en esclavitud. Rendirle culto a estas causas es someterse a la corrupción misma. Asimismo la fatal arrogancia que conduce a los necios, no es más que homenajear a sus más bajos y miserables instintos. Muy bien el pensador Colombiano Gómez Dávila sostenía “Para corromper al individuo basta enseñarle a llamar derechos a sus anhelos personales”.

Recordemos que la Academia Nacional de Medicina sentencio “Que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción. Desde el punto de vista jurídico es un sujeto de derecho como lo reconoce la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país”. Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano. Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción. Por lo que la Academia Nacional de Medicina hace un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento. Que el derecho a la «objeción de conciencia» implica no ser obligado a realizar acciones que contrarían convicciones éticas o religiosas del individuo (Art.14, 19 y concordantes de la Constitución Nacional)”.

Por otra parte, la vida desde la concepción se encuentra protegido por la Constitución Nacional en el artículo 75º, Inc. 22, donde la Argentina incorpora tratados internacionales, que adquieren jerarquía constitucional. En este sentido dos instrumentos internacionales protegen la vida desde la concepción. El primero de ellos es el Pacto de San José de Costa Rica, donde se reconoce que la “persona es todo ser humano” a partir del momento de la concepción, con “derecho a la vida” y debiendo estar protegida por la ley; y que nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”. El segundo de ellos es La Convención Sobre los Derechos del Niño ratificada por la ley Nº 23.849. De esta manera el articulo 2º  entiende: “Con relación al artículo 1º de la CONVENCION SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO, la REPUBLICA ARGENTINA declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad”.

No hay duda que desde el punto de vista científico y legal, el aborto representa una violación directa a los derechos humanos del niño por nacer. Por consiguiente buscar la terminación (y no interrupción) del embarazo atenta gravemente contra la vida del ser humano que se está desarrollando en el vientre materno. Por ello se puede concluir que el aborto no es una vía factible para solucionar un problema, que además, no es la primera causa de muerte. Según datos del Ministerio de Salud en el año 2016 murieron 171.408 mujeres, de ellas 49.700 por problemas cardíacos, 30.900 por afecciones respiratorias, 32.500 por tumores malignos y finalmente por razones vinculadas a la maternidad murieron 245 mujeres. Dentro de esta última cifra hubo 31 muertes por aborto inducido, por lo tanto, se concluye que la muerte por aborto representa una tasa del 0,01%. De modo que la manipulación estadística es un arma que utiliza el lobby abortista para elevar la causa a un grado de urgencia, que en realidad no existe.

En definitiva quienes defendemos la vida debemos actuar para que este atropello no siga avanzando. El año pasado quedo demostrado la gran cantidad de personas que defienden la vida desde la concepción y están dispuestos a luchar ante los excesos de los sectores izquierdistas de la Argentina, que no representa a la mayoría. En suma debemos seguir actuando para frenar nuevamente el salvajismo y la barbarie que llega, una vez más, como proyecto de ley al congreso.

Author profile

Ignacio A. Nieto Guil
(https://misesreport.com/la-mentira-verde-en-argentina/?fbclid=IwAR36eRhQvV6_VQoVox6_TANa9Vv5Uuu_pXil1TI3oIHz7VdOpKV1eNlFaDc)

sábado, 17 de febrero de 2018

La ideología de género, nuevo rostro del marxismo


Lo que no pudo Marx con su revolución proletaria, lo va a conseguir el neomarxismo de Gramsci con su destrucción de la familia. Lo explica el politólogo argentino Agustín Laje en "El Libro negro de la nueva izquierda".
 
Como parte de una exhaustiva investigación el politólogo argentino Agustín Laje reveló que la ideología de género no solo existe anteponiéndose a los datos científicos más básicos, sino que representa una nueva careta del movimiento político de izquierda al que denominó “neomarxismo”.
En conversación con ACI Prensa, Agustín Laje, coautor junto a Nicolás Márquez del bestseller de Amazon “El Libro Negro de la Nueva Izquierda“, el cual busca desenmascarar a la ideología de género, explicó que esta última debe ser considerada ideología porque cuenta con dos acepciones fundamentales: una acepción epistemológica (del conocimiento científico) y otra desde la perspectiva de la ciencia política.

En la primera acepción, Laje destacó que la ideología de género es verdaderamente “ideológica en tanto y en cuanto se contrapone a lo que las ciencias duras afirman sobre el cuerpo humano”.
“Lo que la medicina, biología, morfología, anatomía, fisiología, neurología, psicobiología, hablan sobre qué es la sexualidad humana, de cómo se compone, opera y funciona, se contrapone a los postulados de la ideología de género”, explicó.
Carlos Marx
Carlos Marx, autor de “El Manifiesto Comunista”
Laje dijo que estos postulados están resumidos en aquella frase de la teórica feminista y marxista, Simone de Beauvoir, que en su libro ‘El Segundo Sexo‘ dice: “no se nace mujer: se llega a serlo”.
“Aquí hay un punto de inflexión que lo que marca es que la sexualidad ya no es un dato de la naturaleza sino que es una construcción de la sociedad”.
“No importa lo que nuestro cuerpo biológico trae sino lo que creemos que es o lo que nos han hecho creer que es. Epistemológicamente la ideología de género es una ideología porque está a contrapelo de la realidad empírica”, aseguró el politólogo y escritor.

El paradigma clásico

Sobre la acepción en el campo de la ciencia política, Laje explicó que la ideología de género corresponde a “un sistema de ideas que le da cohesión a un grupo político”.
“Según nuestras investigaciones la ideología de género nace para suplir una falta en la izquierda (marxismo) ante la falta del obrero como clase revolucionaria. Esa falta abre paso de una lucha de clases a una lucha por la cultura”.
“Marx decía que los obreros no tienen nada más que perder que sus propias cadenas, sin embargo, hoy estos tienen para perder su automóvil, casa, teléfono, televisor, wifi…”
“Los conflictos –continuó– ya no se dan más en el terreno de las relaciones productivas sino en lo que tiene que ver con los conflictos culturales, dentro de los cuales se enmarca el conflicto heterosexual-homosexual / hombre-mujer, que es un conflicto construido por la ideología de género para darle nuevo oxígeno a este grupo político que llamamos ‘neomarxismo'”.
El joven pensador indicó, reafirmando las tesis de su libro, que luego de la caída formal de la Unión Soviética (URSS) en 1992 “la izquierda llegó por distintas vías a una crisis fulminante de su paradigma clásico”.
“Me refiero al pensado por (Karl) Marx y (Friedrich) Engels. Un paradigma que en primer término anunciaba que la revolución del obrero iba a suceder en el occidente avanzado, en el capitalismo industrial. Lo que Marx entendía es que la revolución del obrero venía en el capitalismo avanzado y no en un orden feudal como ocurrió en Rusia. Allí se crea un quiebre en el paradigma teórico y filosófico de la historia”, aseguró.
Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista italiano
Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista italiano
En segundo término, continuó el autor, la clase obrera empezó “ser absorbida por el sistema al cual supuestamente se tenía que oponer”.
“El capitalismo le da un sentido económico que antes no tenía al obrero. Marx decía que los obreros no tienen nada más que perder que sus propias cadenas, sin embargo, hoy estos tienen para perder su automóvil, casa, celular, su televisor, wifi, etcétera”.
Ante la disyuntiva actual de esta “nueva izquierda”, Laje dijo que la misma, para alzarse nuevamente en “revolución”, deja de lado al obrero (proletario) para “construir nuevos sujetos revolucionarios”.

Pelear con un fantasma

Según la tesis principal de “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, es allí donde entran a tallar diversos y pequeños grupos generadores de conflictos sociales, entre los que destaca el afín a la ideología de género, que a su vez está subdividido “por el feminismo, el abortismo y el homosexualismo ideológico”.
Laje indicó que los teóricos marxistas posteriores a la caída de la URSS entendieron “que el conflicto primario en la sociedad no acontece en las relaciones productivas que definen a las clases sociales”, sino en lo que Marx llamó la “superestructura” de la sociedad.
“Marx entendía que la ‘superestructura’ de la sociedad contenía la filosofía, religión, moral, derecho, familia y cultura en general. Hacer una revolución a ese nivel, para Marx, era pelearse con un fantasma, porque era un ‘segundo piso de una casa’ que si se destruía, fácilmente podía volver a ser armado. Lo que había que volar en mil pedazos para Marx era el primer piso (la estructura), el de las relaciones de clases”.
“La familia es un límite entre lo político y lo privado, es parte de la sociedad civil y la política parte de lo público. Reventando la familia se puede lograr un Estado total”
Laje aseveró que teóricos neomarxistas como Ernesto Laclau o Chantal Mouffe, basados en la propuesta de “hegemonía cultural” del fundador del partido comunista italiano, Antonio Gramsci (converso al catolicismo antes de morir en abril de 1937), ahora dicen que lo que se debe hacer es atacar el segundo piso de la casa, o en otras palabras, la superestructura de la sociedad.
“Por eso hablamos de ‘neomarxismo’ o ‘marxismo cultural’, porque ya no es clasista sino con los ojos puestos en los conflictos de la cultura”, sentenció el politólogo.
Finalmente, Laje recalcó que lo que ha estado en el “corazón de la izquierda” desde los postulados de Marx y sus predecesores utópicos hasta hoy, “es la idea de que hay que destruir a la familia” porque es el componente más elemental de la “superestructura”, que “reproduce la conciencia contra la cual la izquierda ataca”.
“Aparte, la familia significa un límite entre lo político y lo privado. La familia es parte de la sociedad civil y la política parte de lo público. Entonces, reventando la familia se puede lograr un Estado total”, indicó.
Artículo original publicado por Aci Prensa.
(https://www.actuall.com/familia/la-hoz-martillo-los-genitales-la-ideologia-genero-nuevo-rostro-del-marxismo/)