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jueves, 10 de junio de 2021

jueves, 2 de julio de 2020

La “diplomacia de las mascarillas” del régimen chino llegó con una sorpresa desagradable: millones de artículos en mal estado

Aunque Beijing intentó "limpiar" su imagen tras los cuestionamientos por el manejo de la pandemia del coronavirus, en la actualidad es objeto de decenas de denuncias por parte de países que recibieron elementos sanitarios defectuosos. La respuesta del gigante asiático y sus consecuencias
18 de Junio de 2020
Tras la aparición y propagación del coronavirus, que en menos de seis meses dejó más de 8.200.000 infectados y casi 450.000 muertos, China quedó en el foco de la polémica luego de haber ocultado el verdadero alcance del SARS-CoV-2 en el inicio de la pandemia. Por eso, el régimen de Xi Jinping necesitaba “limpiar” su imagen. Así es como impulsó la llamada “diplomacia de las mascarillas”. Una iniciativa que, aunque se pretenda mostrar como un gesto de solidaridad en momentos en que todo el mundo está sufriendo las consecuencias del coronavirus, tiene un oscuro trasfondo: millones de artículos sanitarios fueron enviados en mal estado y defectuosos.

Europa fue la región que más golpeada se vio por la pandemia en el comienzo de la propagación del virus. Además de su intención de contener los crecientes cuestionamientos sobre su gestión de la crisis, Beijing vio una oportunidad. Instó a las fábricas a aumentar la producción de equipos médicos en momentos en que otros países se enfrentaban a la falta de materiales.

“La diplomacia de las mascarillas es un intento, a través de un regalo, de cambiar el relato y la imagen del país de donde había salido el virus”, explicó el profesor en historia y cultura de China moderna y contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), Manel Ollé, a El Nacional, de Cataluña. “Se busca ganar popularidad y una imagen positiva”, agregó.

A comienzos de abril, Jin Hai, una de las responsables de los servicios aduaneros chinos, manifestó que desde el 1 de marzo China había exportado a medio centenar de países cerca de 4.000 millones de mascarillas, 37,5 millones de trajes protectores, 16.000 respiradores y 2,84 millones de kits de testeo de COVID-19. Esas exportaciones estaban valuadas en unos 1.300 millones de euros.

El régimen de Xi Jinping ya había dado rienda suelta a su operativo.

Pero las quejas y denuncias por la mala calidad de los productos no tardaron en llegar. “Con este movimiento se ha mezclado lo que era regalo y lo que era compra. Ha habido varias compras de mascarillas y tests defectuosos, que no cumplían con los estándares”, agregó Ollé.

Países como Holanda, España, Alemania, Finlandia, Polonia, Canadá y Estados Unidos, entre otros, tuvieron inconvenientes con los artículos recibidos para hacer frente a la crisis sanitaria. Incluso la Unión Europea (UE) a mediados de mayo debió suspender la distribución de 10 millones de mascarillas entre sus estados miembros y Gran Bretaña.

Once millones de mascarillas chinas enviadas a Alemania resultaron ser defectuosas: llegaron con los filtros en mal estado y las cintas rotas (@andreas.scheuer)
Once millones de mascarillas chinas enviadas a Alemania resultaron ser defectuosas: llegaron con los filtros en mal estado y las cintas rotas (@andreas.scheuer)
Un lote de 1,5 millones de cubrebocas fueron enviados a 17 de los 27 países miembros de la UE y a Gran Bretaña. El ministro de Salud de Polonia, Lukasz Szumowski, denunció que 600.000 de las mascarillas recibidas no contaban con los certificados europeos y no cumplían con los estándares médicos requeridos para su distribución. Ante esta situación, Stefan De Keersmaecker, portavoz de la Comisión de Salud europea, anunció que las autoridades decidieron “suspender distribuciones futuras de las mascarillas”.

A fines de marzo, Holanda ya había denunciado que las 600.000 mascarillas recibidas por parte de China no cumplían las normas de calidad, no se ajustaban debidamente en el rostro de los pacientes e incluso algunos filtros no funcionaban correctamente. Algo similar ocurrió en España, donde a mediados de abril el Ministerio de Sanidad ordenó a las comunidades autónomas que retiren una partida de más de 140.000 mascarillas, que no cumplían con la normativa europea. El producto defectuoso estaba identificado como mascarillas FPP2 de la empresa Garry Galaxy, una firma que se encuentra entre los proveedores del Ministerio de Sanidad de España, y que figura en el listado de fabricantes de material sanitario autorizados por China. España, que por ese entonces era uno de los países más afectado en el mundo por el coronavirus, también había devuelto a fines de marzo miles de test de diagnóstico defectuosos expedidos por una compañía china que no contaba con las autorizaciones necesarias.

A fines de abril se supo que Alemania había recibido un lote de 11 millones de mascarillas chinas defectuosas. El diario Der Spiegel citó al dueño de la empresa importadora, quien fue contundente sobre los artículos recibidos por parte de Beijing: “Todos basura”. Según su denuncia, los barbijos llegaron con los filtros en mal estado y con las cintas rotas.

Lo propio ocurrió con las millones de mascarillas enviadas por el régimen chino a Canadá y Estados Unidos. A principios de este mes, el Departamento de Justicia norteamericano demandó en la corte federal de Brooklyn, en Nueva York, a la empresa china King Year Packaging and Printing, con sede en Guangdong, por vender en abril a los consumidores cerca de medio millón de mascarillas defectuosas, que estaban por debajo de los estándares N95.

De acuerdo a la denuncia presentada por la Justicia norteamericana, la compañía afirmó falsamente que las 495.200 mascarillas que envió cumplían con el estándar N95 y que estaban certificadas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral de Estados Unidos (NIOSH). “Los cargos que se alegan en esta demanda muestran un flagrante desprecio por la seguridad de los ciudadanos estadounidenses”, dijo en un comunicado el agente del FBI Douglas Korneski, quien llevó adelante la investigación.

Las mascarillas enviadas a Canadá estaban destinadas a los trabajadores de la salud que están en la primera línea del tratamiento del brote de coronavirus (Reuters)
Las mascarillas enviadas a Canadá estaban destinadas a los trabajadores de la salud que están en la primera línea del tratamiento del brote de coronavirus (Reuters)
La empresa china fue acusada de cuatro cargos por importación de productos de salud de mala calidad y de fabricación falsa para la Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Cada cargo conlleva una multa máxima de 500.000 dólares, o si es mayor, el doble de lo que la compañía ganó vendiendo las mascarillas.

Acto seguido, la FDA retiró la autorización para el uso de mascarillas chinas en Estados Unidos. Las mascarillas “podrían no proporcionar una protección respiratoria uniforme y adecuada para el personal de atención médica expuesto a la COVID-19”, señaló el organismo a los proveedores sanitarios.

Ante la creciente desconfianza sobre China, días atrás el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, consideró que Europa necesita ser más independiente en el suministro de mascarillas y ciertos medicamentos para combatir la COVID-19: “En lo que respecta a las mascarillas y ciertos medicamentos, hemos constatado que no debemos depender completamente del mercado global. No se debería decidir en China si tenemos mascarillas de protección para los cuidadores o los médicos en Varsovia, Ámsterdam o Berlín”.

Pero la “diplomacia de las mascarillas” no se limitó únicamente a Europa y América del Norte. Países de América Latina, que cuentan con un sistema sanitario menos robusto que el europeo y el norteamericano, también recibieron artículos chinos. Uno de los países que celebró el envío de “ayuda” fue Venezuela, donde el dictador Nicolás Maduro ha estrechado lazos con el régimen de Beijing en los últimos años.

El 28 de marzo la vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció en sus redes sociales la llegada de 55 toneladas de ayuda humanitaria “para que Venezuela controle y prevenga el COVID-19”. Además, el gigante asiático envió 500 mil pruebas rápidas para la detección del virus. Por esos días la dictadura chavista se proclamaba como un “modelo” ante el mundo por su lucha contra la pandemia. Sin embargo, es una incógnita a dónde fue a parar la ayuda china, o si llegó en condiciones para atender a pacientes con COVID-19. Más del 80% de los hospitales siguen con desabastecimiento, los médicos denuncian falta de elementos sanitarios, equipos de protección y mascarillas. Sumado a las constantes denuncias sobre la falta de información sobre el verdadero impacto de la pandemia en un país que lleva años sumido en una profunda crisis humanitaria y sanitaria.

Otros países de América Latina que recibieron productos chinos fueron Bolivia, Argentina, Ecuador, Brasil y Chile, entre otros.

La vicepresidente del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, con el embajador chino en Caracas, Li Baorong, recibieron el cargamento de artículos sanitarios enviados por Beijing (Reuters/ Manaure Quintero)
La vicepresidente del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, con el embajador chino en Caracas, Li Baorong, recibieron el cargamento de artículos sanitarios enviados por Beijing (Reuters/ Manaure Quintero)
La respuesta de China y sus consecuencias

Frente a esta ola de denuncias, Beijing anunció a fines de abril la confiscación de más de 89 millones de mascarillas de mala calidad, además de 418.000 piezas de equipos de protección, según lo informado por Gan Lin, responsable de la administración de supervisión de mercados, quien, sin embargo, no precisó la proporción de los productos confiscados y destinados a la exportación. Según Gan, también confiscaron desinfectantes por no responder a las normas. El valor de la mercancía se evalúa a 7,6 millones de yuanes (cerca de un millón de euros).

Las autoridades chinas, no obstante, en un intento de defenderse ante la opinión pública internacional, aseguraron que las denuncias sobre la calidad de los equipos médicos “no reflejan la totalidad de los hechos”. “Hay en realidad varios factores, como el hecho de que China tiene normas y hábitos de uso diferentes de otros países. Un uso inapropiado puede suscitar dudas sobre la calidad”, dijo el mes pasado Jiang Fan, del ministerio de Comercio. Pese a esta respuesta, Beijing se comprometió a reforzar la regulación sobre las exportaciones para exigir que los productos respondan tanto a las normas chinas como a las de sus destinatarios.

Esas medidas contra las exportaciones de equipos de protección de mala calidad provocaron que las tasas de carga aérea sean aún más altas, según informa The Load Star. Asimismo, hubo un aumento en las inspecciones aduaneras.

El martes el Ministerio de Comercio de China anunció el fortalecimiento de la supervisión de la calidad de las exportaciones de máscaras “no médicas”, incluida una lista negra de proveedores que no obtuvieron la certificación de exportación.

Las tasas de carga aérea aumentaron considerablemente tras el aumento de la regulación sobre las exportaciones de productos sanitarios enviados a diversos países para hacer frente al coronavirus (Reuters/ Carlos García Rawlins)
Las tasas de carga aérea aumentaron considerablemente tras el aumento de la regulación sobre las exportaciones de productos sanitarios enviados a diversos países para hacer frente al coronavirus (Reuters/ Carlos García Rawlins)
“En Shanghai, los agentes de aduanas han aumentado las tarifas para el despacho de exportación hasta seis veces, debido al papeleo y el tiempo de procesamiento adicionales”, indicó la compañía Norman Global Logistics (NGL). “Hasta ahora esto está afectando a las regiones de Hong Kong, Guangzhou y Shenzhen, pero esperamos que ocurra en el resto del país, ya que al menos el 90% de toda la carga médica requerirá una inspección aduanera”, agregó.

La empresa Scan Global Logistics (SGL), por su parte, detalló que “las terminales de carga aérea de Shanghai, Xiamen y Guangzhou están en alerta roja, mientras que Shenzhen cambió a amarillo, ya que las terminales de estas ciudades están sobrecalentadas con cantidades masivas de carga, en particular de EPP” (equipo de protección personal defectuoso).

Flexport también calificó de “muy caliente” el mercado de carga aérea de China, debido a la falta de capacidad en el aire, pero también en tierra en el espacio de almacenamiento y en los manipuladores de tierra. “Esto lleva retrasos y tiempos de tránsito más largos”, apuntó David Wystrach, director senior de la compañía.

Estos estrictos controles de exportación que comenzó a aplicar el gigante asiático ante la ola de denuncias por la calidad de sus artículos sanitarios también está afectando a los fletes marítimos. Según Naveen Prakash, cofundador de Global Logistics Solutions India, miles de contenedores llenos de mascarillas han sido detenidos en China porque la mercancía no cumplía con los estándares de calidad.
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/06/18/la-diplomacia-de-las-mascarillas-del-regimen-chino-llego-con-una-sorpresa-desagradable-millones-de-articulos-en-mal-estado/?fbclid=IwAR30B3MD-I9GG22PyrPtK_ed41muUawjtAYL6Vu6FMTldrG4HwQMW7r_RmQ)

miércoles, 15 de abril de 2020

Crece el escándalo: Taiwán reveló los correos que le envió a la OMS en diciembre alertando sobre la epidemia del coronavirus

El Gobierno le había advertido al organismo dirigido por Tedros Adhanom Ghebreyesus que un virus desconocido provocaba una neumonía atípica. La institución había asegurado que la carta nunca existió, pero Taipei la hizo pública
14 de abril de 2020
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, asiste a una conferencia de prensa sobre el brote de coronavirus (en una foto de archivo de Reuters)
El escándalo que involucra a Taiwán y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) parece no detenerse y promete nuevos capítulos que podrían derivar en consecuencias graves contra la institución internacional dirigida por Tedros Adhanom Ghebreyesus. Es que a la réplica hecha por la presidente Tsai Ing-wen la semana pasada contra el responsable de la organización fue el comienzo de una embestida que continuó durante las últimas horas con la publicación de una carta que la isla había enviado a la institución en diciembre pasado.

La polémica nació luego de que la OMS desmintiera que Taiwán hubiera advertido sobre el incipiente brote de un nuevo tipo de neumonía que se había comenzado a observar en Wuhan, China. Sin embargo, el Centro para el Control de Enfermedades de aquel país -enfrentado históricamente con China- emitió un comunicado en el que revelan el contenido y la fecha de envío de la carta. “En respuesta a la negación de la OMS de que Taiwán alguna vez la alertó sobre la posibilidad de transmisión de COVID-19 de persona a persona, el Comando Central del Centro Epidémico” reveló el contenido de aquellos correos.

“Los Centros para el Control de Enfermedades de Taiwán (CDC, por sus siglas en inglés) se enteraron por fuentes en línea de que había habido al menos siete casos de neumonía atípica en Wuhan, China. En China, el término ‘neumonía atípica’ se usa comúnmente para referirse al SARS, una enfermedad transmitida entre humanos causada por el coronavirus”, comienza el comunicado.

En el aviso de prensa, el Gobierno de Taipei explicó: “Debido a su experiencia con la epidemia de SARS en 2003, Taiwán realizó un seguimiento atento de la información sobre el nuevo brote. El 31 de diciembre de 2019, Taiwán envió un correo electrónico al punto focal del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informando a la OMS sobre su comprensión de la enfermedad y también solicitando más información de la OMS”.

“Dada la falta de claridad en ese momento, así como los muchos rumores que circulaban, el objetivo de Taiwán era garantizar que todas las partes relevantes permanecieran alertas, especialmente desde que el brote ocurrió justo antes de las vacaciones del Año Nuevo Lunar, que generalmente ve enormes cantidades de personas para viajar. Para ser prudentes, en el correo electrónico nos esforzamos por referirnos a la neumonía atípica, y notamos específicamente que los pacientes habían sido aislados para recibir tratamiento. Los profesionales de la salud pública podían discernir de esta redacción que había una posibilidad real de transmisión de la enfermedad de persona a persona. Sin embargo, debido a que en ese momento todavía no había casos de la enfermedad en Taiwán, no podíamos afirmar de manera directa y concluyente que había habido transmisión de persona a persona”, advertía claramente el correo.

La presidente de Taiwán, Tsai Ing-Wen, con una máscara facial, observa a los soldados realizando simulacros en un campamento militar en Tainan, Taiwán (Reuters)
La presidente de Taiwán, Tsai Ing-Wen, con una máscara facial, observa a los soldados realizando simulacros en un campamento militar en Tainan, Taiwán (Reuters)
El alerta temprana, que la OMS dice no haber recibido, continuaba: “Los CDC de Taiwán también se comunicaron con el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades en un intento por obtener más información. Sin embargo, en respuesta a nuestras preguntas, el coordinador del RSI de la OMS solo respondió con un breve mensaje que decía que la información de Taiwán había sido enviada a colegas expertos; China solo proporcionó un comunicado de prensa”.

A pesar de que la administración de Ing-wen, temiendo que la enfermedad presentara el peligro de contagio pudiera ser de persona a persona, alertó a la OMS y a China y requirió información para advertir a su sistema sanitario y a la población, nunca llegó la respuesta, de acuerdo con la denuncia hecha por Taipei. “Aunque Taiwán sospechaba firmemente que la transmisión de la enfermedad de persona a persona ya estaba ocurriendo en ese momento, no pudimos obtener la confirmación a través de los canales existentes. Por lo tanto, el día en que se envió el correo electrónico mencionado a la OMS, el gobierno de Taiwán activó el control fronterizo mejorado y las medidas de cuarentena basadas en el supuesto de que la transmisión de persona a persona estuviera ocurriendo. Estas medidas incluyeron la detección de pasajeros en vuelos desde Wuhan antes del desembarque”, continuaba el contundente comunicado.

Finalmente, confirmaron que pudieron enviar expertos clínicos para conocer un poco más sobre este brote en el epicentro mismo de la pandemia. “A mediados de enero, los CDC de Taiwán enviaron expertos a Wuhan para comprender mejor la epidemia, las medidas de control tomadas allí y el historial de exposición de los pacientes. Con base en investigaciones preliminares, Taiwán determinó que esta forma de neumonía podría propagarse a través de la transmisión de persona a persona”.

Estudiantes almuerzan entre divisores para protegerse del coronavirus en la cantina de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NTUST) en Taipei (Reuters)
Estudiantes almuerzan entre divisores para protegerse del coronavirus en la cantina de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NTUST) en Taipei (Reuters)
Taiwán se encuentra a unos 130 kilómetros de China continental, pero se ha declarado una nación independiente durante más de 70 años. Sin embargo, China se ha negado a reconocer la soberanía de Taiwán, y lucha constantemente para que vuelvan a estar bajo el control de Beijing. En medio de esa pelea diplomática, la OMS ha tomado partida por Beijing, impidiendo que Taipei pudiera participar de paneles sobre sanidad.

El correo electrónico hecho público señala: “Fuentes de noticias indican hoy que al menos siete casos de neumonía atípica fueron reportados en Wuhan, China. Sus autoridades sanitarias respondieron a los medios que no creían que los casos fueran SARS; sin embargo, los ejemplos están todavía bajo estudio, y los casos fueron aislados para tratamiento. Agradecería mucho si tienen información relevante para compartir con nosotros. Muchas gracias por su atención en este asunto”.

Correo electrónico de Taiwán a la Organización Mundial de la Salud en diciembre (CDC de Taiwán)
Correo electrónico de Taiwán a la Organización Mundial de la Salud en diciembre (CDC de Taiwán)
La semana última, Ghebreyesus denunció que el Gobierno de Ing-wen había lanzado una campaña internacional en su contra y que se sentía discriminado por aquella administración. La réplica desde la oficina de la presidente no se hizo esperar. “Protesto firmemente por las acusaciones de que Taiwán está instigando ataques racistas en la comunidad internacional. Taiwán siempre se ha opuesto a todas las formas de discriminación. Durante años hemos sido excluidos de las organizaciones internacionales y sabemos mejor que nadie lo que se siente ser discriminado y aislado", fue la respuesta de Ing-wen.

Pero el taiwanés no es el único frente que tiene abierto la OMS. El propio Donald Trump se quejó por la respuesta tardía del organismo internacional y amenazó con dejar de apoyar financieramente si se comprobara que trabajó para ayudar a China en el ocultamiento del inicio de la pandemia sin dar un alerta temprana y contundente a la comunidad internacional.
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/04/14/crece-el-escandalo-taiwan-revelo-los-correos-que-le-envio-a-la-oms-en-diciembre-alertando-sobre-la-epidemia-del-coronavirus/?fbclid=IwAR1PTizlkZWnhwjwk9GO1r4pz6e9fHRxh_h5EUnsSyotO8mZO3HhvgqXnZ8)

viernes, 10 de abril de 2020

Una investigación afirma que el régimen chino ocultó al menos 40 mil muertes por coronavirus en Wuhan: “La cifra real solo la saben ellos”

Un detallado informe reveló que en la ciudad epicentro del brote se llegaron a entregar 5.000 urnas en un día, el doble de la cantidad de fallecidos que admiten las autoridades. Las funerarias no dan abasto para proveer a los familiares para que puedan honrar a las víctimas
1 de abril de 2020

La cifra de muertos por el coronavirus en Wuhan es, oficialmente, de 2.553 personas, aunque algunos medios locales y redes sociales apuntan a que la mortalidad durante la cuarentena ha sido mucho mayor a tenor de la incesante actividad de los crematorios.

En la funeraria Wuhan Hankou del distrito de Huangpi, en el norte de la ciudad, automóviles adornados con lazos blancos entran y salen constantemente para recoger las cenizas de los difuntos y llevarlas de vuelta a casa.

También hay flores depositadas en la carretera en homenaje a los que perecieron durante la llamada “guerra del pueblo” contra el coronavirus, según la calificó el presidente chino, Xi Jinping.

Un hombre pasa frente a una bandera del Partido Comunista en una calle de Wuhan (NOEL CELIS / AFP)
Un hombre pasa frente a una bandera del Partido Comunista en una calle de Wuhan (NOEL CELIS / AFP)
Según el medio privado chino Caixin, conocido por su periodismo de investigación, las funerarias llevan desde esta semana entregando 500 urnas para las familias de los difuntos cada día, con lo que el número de fallecidos sería mucho mayor que lo que dicen las estadísticas del Gobierno.

Durante una visita a la funeraria, varios policías registran a los reporteros de EFE cuando tratan de acceder y les toman sus datos: “No se puede entrar a no ser que sea familiar de una víctima. Hay que respetar a los fallecidos y a los que vienen a recoger las cenizas, es la tradición china”, se excusa el agente.

Las urnas apiladas en una funeraria de Wuhan, epicentro de brote de coronavirus en China (Foto: Caixin)
Las urnas apiladas en una funeraria de Wuhan, epicentro de brote de coronavirus en China (Foto: Caixin)
El portal de noticias aseguró que en un día se llegaron a entregar 5.000 urnas, el doble de fallecidos que los que admiten las autoridades, y que en total la cifra de muertes podría superar las 40.000.

Un informe reservado de la Inteligencia estadounidense confirmó que el régimen chino ocultó el verdadero número de casos y de muertes causadas por la enfermedad que comenzó en la provincia china de Hubei a fines de 2019, según informó Bloomberg.

Personas hacen fila para retirar las urnas de sus seres queridos muertos en Wuhan, la ciudad epicentro del brote de coronavirus (Caixin)
Personas hacen fila para retirar las urnas de sus seres queridos muertos en Wuhan, la ciudad epicentro del brote de coronavirus (Caixin)
El Gobierno chino reportó unos 82.000 casos y 3.300 muertes, pero ha revisado repetidamente su metodología para contar casos, excluyendo por completo a las personas sin síntomas, y solo el martes agregó más de 1.500 casos asintomáticos a su total.

Lee antes de que desaparezca

“Hay sospechas de que mucha gente murió en su casa sin ser diagnosticada, y al principio no había equipos para hacer test. Muchas personas morirían, oficialmente, de gripe o por otra enfermedad. Pero corren historias de ciudadanos a los que les hicieron firmar certificados de defunción de familiares sin dar más explicaciones”, afirmó a EFE en las calles de Wuhan un residente, de forma anónima.

Un voluntario controla la entrada de un edificio en Wuhan (Noel Celis/ AFP)
Un voluntario controla la entrada de un edificio en Wuhan (Noel Celis/ AFP)
En cualquier caso, “nadie en Wuhan se cree las cifras oficiales. La real solo la saben ellos”, añadió apuntando al cielo.

La noticia ha causado revuelo en redes sociales como Weibo, el equivalente chino de Twitter, donde algunos usuarios aseguran que las siete funerarias de Wuhan están entregando más de 3.000 urnas al día para que los familiares puedan honrar a los fallecidos en el Día de Barrer las Tumbas, que este año cae el próximo 4 de abril.

Millones de chinos visitan a sus seres queridos en los cementerios durante este día, aunque este año las autoridades han pedido que enciendan velas virtuales y los honren en sus casas para evitar aglomeraciones.

“Hay gente que hace cosas que solo Dios puede ver. Pero las autoridades son ateas, así que no creo que el Señor vaya a castigarlos”, dice un usuario de Weibo con ironía.

Personas con barbijos en el cementerio Biandanshan, de Wuhan (Reuters/ Aly Song)
Personas con barbijos en el cementerio Biandanshan, de Wuhan (Reuters/ Aly Song)
Otro opina que todo esto podrían ser solo rumores y que, en cualquier caso, “es mejor no comentar, porque será censurado”.

“A veces tienes que leer lo que se publica enseguida, porque corre el riesgo de que desaparezca”, agrega.

Wuhan registra un nuevo caso importado del exterior

Entretanto, las autoridades sanitarias de la provincia de Hubei contabilizaron hoy un nuevo caso de infección por COVID-19 en Wuhan, el primero importado desde otro país -del Reino Unido-, tras más de una semana sin informar de nuevos contagios.

Personas observan en la pantalla un homenaje a los médicos enviados a Wuhan para luchar contra el coronavirus (STR/ AFP) 
Personas observan en la pantalla un homenaje a los médicos enviados a Wuhan para luchar contra el coronavirus (STR/ AFP)
Ni la ciudad ni Hubei, de la que Wuhan es capital, registraron nuevos casos de coronavirus a nivel local, indicó la Comisión Nacional de Salud.

Respecto al resto de casos en el país, la comisión informó de que el martes se registraron 36 nuevos enfermos de coronavirus en China, 35 de ellos procedentes del exterior, lo que supone un descenso frente a los 48 del día anterior.

Siete infectados murieron, seis de ellos en Hubei, de los cuales cinco perecieron en Wuhan.

Los casos asintomáticos entran en los registros

China anunció hoy que detectó el martes 130 nuevos casos de infección asintomática de coronavirus en el país, en la primera vez que informa sobre este tipo de personas, que son portadores del virus pero no muestran ningún síntoma de la enfermedad.

Por su parte, la Comisión de Salud de Hubei confirmó hoy 47 nuevos pacientes asintomáticos en la provincia. Suman 982 en total en esa demarcación, y ya han sido aislados y están ahora bajo observación.

Dos mujeres en una moto en Wuhan (Hector Retamal/ AFP)
Dos mujeres en una moto en Wuhan (Hector Retamal/ AFP)
Hasta el momento los casos asintomáticos se habían registrado pero no se incluían en los datos oficiales de contagiados que proporcionan diariamente las autoridades sanitarias.

Esto ha despertado el temor entre la población de que los casos sin síntomas fueran numerosos y pudieran provocar una nueva ola de infecciones en el país, aunque los expertos no se ponen todavía de acuerdo en la capacidad de contagio que pueden tener.

En toda China quedan activos 2.004 casos de la enfermedad, 466 de ellos en estado grave.

El total de casos en el país se eleva a 81.554, de los que 76.238 ya se han curado y 3.312 han muerto.

(Por Jesús Centeno, EFE)
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/04/01/una-investigacion-afirma-que-el-regimen-chino-oculto-al-menos-40-mil-muertes-por-coronavirus-en-wuhan-la-cifra-real-solo-la-saben-ellos/)

miércoles, 25 de marzo de 2020

Paso a paso: el informe que explica cómo el régimen chino permitió que el coronavirus se convirtiera en pandemia

 Xi Jinping habla en video con pacientes y trabajadores médicos en el Hospital Huoshenshan en Wuhan, en la provincia central de Hubei. El jefe del régimen le prohibió a los profesionales de la salud de China hablar sobre el nuevo brote viral (AP)

Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Southampton sugiere que el número de casos de COVID-19 en aquel país pudo haberse reducido un 86 por ciento si se hubieran tomado las primeras medidas. Reporteros Sin Fronteras, por su parte explicó cómo fue el proceso de silenciamiento a quienes advertían sobre el brote de la mortal gripe
25 de marzo de 2020
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El jefe del régimen chino, Xi Jinping, inspeccionando el trabajo de prevención y control del coronavirus en la Comunidad de Anhuali, en Beijing. Su Gobierno impidió la comunicación rápida del brote que tenía lugar en Wuhan. Por el contrario, censuró y castigó a quienes hablaban de un nuevo virus (Reuters)
El jefe del régimen chino, Xi Jinping, inspeccionando el trabajo de prevención y control del coronavirus en la Comunidad de Anhuali, en Beijing. Su Gobierno impidió la comunicación rápida del brote que tenía lugar en Wuhan. Por el contrario, censuró y castigó a quienes hablaban de un nuevo virus (Reuters)
En un informe difundido en las últimas horas, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) muestra cómo, sin el control y la censura impuesta por las autoridades del régimen chino, los medios locales hubieran podido informar a la ciudadanía -la principal víctima- mucho antes sobre la gravedad de epidemia de coronavirus, salvando así miles de vidas y evitando, quizá, la actual pandemia.

En un análisis publicado el 13 de marzo, los investigadores de la Universidad de Southampton sugieren que el número de casos de COVID-19 en China podría haberse reducido en un 86% si las primeras medidas, que se tomaron el 20 de enero, se hubieran implementado dos semanas antes. Basándose en lo ocurrido en los primeros días de la crisis, RSF pone de relieve que, sin el control y la censura impuestos por las autoridades, los medios chinos habrían informado al público mucho antes de la gravedad de la epidemia, salvando miles de vidas y, posiblemente, evitando la pandemia actual.

Por ejemplo, Beijing obligó a la red social WeChat -el WhatsApp chino controlado por el régimen- a suprimir palabras claves que aludían al brote de la gripe en momentos en que el gobierno informaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la aparición de una neumonía de origen desconocido. En verdad, el origen ya había sido identificado. Las autoridades tardaron valiosas semanas en transmitir las informaciones sobre el nuevo virus y la importante cantidad de casos relacionados con el mercado de Wuhan. “Si las autoridades no hubieran ocultado a los medios la existencia de un brote epidémico vinculado con un mercado muy popular, el público habría dejado de visitar este lugar mucho antes de su cierre oficial, el 1 de enero”, señala RSF.

La censura fue tal que incluso tuvo como primeras víctimas a los médicos y enfermeros chinos que quisieron alertar a la población y a los responsables del sistema sanitario del régimen sobre un nuevo virus similar al SARS que aniquilaba de neumonía a las personas. Al reconocido caso del médico Li Wenliang, por ejemplo se suman los del doctor Lu Xiaohong, jefe de gastroenterología del Hospital de la Ciudad de Wuhan, quien desde el ¡25 de diciembre! podría haber hecho públicas sus sospechas de que el virus podía transmitirse entre humanos.

Prueba de que informar del peligro significaba exponerse a represalias del régimen, cinco días después el director del departamento de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, alertó sobre un “coronavirus similar al SARS”. Ella y sus compañeros fueron arrestados cuatro días después por difusión de “falsos rumores”. La censura china afectó entonces la capacidad del resto del planeta a enfrentar lo que se estaba convirtiendo en pandemia.

“Si los medios internacionales hubieran tenido acceso total a la información que tenían las autoridades chinas sobre la escala de la epidemia antes del 13 de enero, es probable que la comunidad internacional hubiera evaluado la crisis y la hubiera anticipado mejor, reduciendo el riesgo de que la epidemia se propagase fuera de China y, posiblemente, evitando su transformación en una pandemia”, concluye la ONG.

 Xi Jinping habla en video con pacientes y trabajadores médicos en el Hospital Huoshenshan en Wuhan, en la provincia central de Hubei. El jefe del régimen le prohibió a los profesionales de la salud de China hablar sobre el nuevo brote viral (AP)
Xi Jinping habla en video con pacientes y trabajadores médicos en el Hospital Huoshenshan en Wuhan, en la provincia central de Hubei. El jefe del régimen le prohibió a los profesionales de la salud de China hablar sobre el nuevo brote viral (AP)
Reporteros Sin Fronteras enumeró los episodios más sensibles que marcaron el bloqueo a la información por parte de Xi Jinping y el Partido Comunista Chino (PCC) a su población, antes y durante la expansión del brote de COVID-19. De haber ofrecido información precisa sin ocultamiento, la población de Wuhan primero y después el resto del mundo hubieran tomado otro tipo de medidas. Sobre todo la comunidad científica que recibió con varios días de atraso datos claves sobre cómo estaba compuesto la nueva cepa china.

- 18 DE OCTUBRE

La prensa china podría haber informado de los escalofriantes resultados de un simulacro de pandemia.

El Centro John Hopkins para la Seguridad de la Salud, en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates, realiza un simulacro de pandemia de coronavirus el 18 de octubre de 2019 y alerta a la comunidad internacional sobre los resultados escalofriantes: 65 millones de muertes en 18 meses. Si la internet china no estuviera aislado por un elaborado sistema de censura electrónica y los medios no se vieran obligados a seguir las instrucciones del Partido Comunista, el público y las autoridades sin duda se habrían interesado por esta información procedente de Estados Unidos, que se hizo eco de la epidemia de SARS (síndrome respiratorio agudo severo, por sus siglas en inglés) de 2003. El SARS infectó a 8.000 personas y causó más de 800 muertes, principalmente en China.

- 20 DE DICIEMBRE

Las autoridades de la ciudad de Wuhan podrían haber informado a los periodistas.

Un mes después del primer caso documentado, la ciudad de Wuhan ya tiene 60 pacientes con una neumonía desconocida similar al SARS; varios de ellos han frecuentado el mercado de pescado de Huanan. A pesar de la situación, las autoridades no consideran conveniente comunicar esta información a los medios. Si las autoridades no hubieran ocultado a los medios la existencia de un brote epidémico vinculado con un mercado muy popular, el público habría dejado de visitar este lugar mucho antes de su cierre oficial, el 1 de enero.

- 25 DE DICIEMBRE

El doctor Lu Xiaohong podría haber expresado sus temores a la prensa.

El 25 de diciembre , el doctor Lu Xiaohong, jefe de gastroenterología del Hospital de la Ciudad de Wuhan No. 5, comienza a conocer casos de infección que afectan al personal médico y sospecha desde la primera semana de enero que la infección puede transmitirse entre humanos. Si las fuentes de los periodistas en China no se expusieran a sanciones severas -que van desde una reprimenda profesional hasta penas de prisión-, el doctor Lu Xiaohong habría asumido la responsabilidad de alertar a los medios, obligando a las autoridades a tomar medidas, lo que no sucedió hasta tres semanas después.

- 30 DE DICIEMBRE

Los medios de comunicación habrían recogido la alerta temprana de los denunciantes.

El director del departamento de emergencias del Hospital Central de Wuhan, Ai Fen, y un grupo de médicos lanzan una alerta sobre un “coronavirus similar al SARS”. Ocho de ellos, incluido el doctor Li Wenliang, quien murió después a causa de la enfermedad, serán detenidos por la policía de Wuhan el 3 de enero por hacer circular “falsos rumores”. Si la prensa y las redes sociales hubieran podido difundir libremente la información facilitada por los denunciantes el 30 de diciembre, la ciudadanía se habría dado cuenta del peligro y habría presionado a las autoridades para que tomaran medidas que limitaran la expansión del virus.

- 31 DE DICIEMBRE

Las redes sociales habrían transmitido la alerta oficial en China.

China alerta oficialmente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 31 de diciembre, pero al mismo tiempo obliga a la plataforma de discusión WeChat a censurar una gran cantidad de palabras clave que se refieren a la epidemia. Sin censura, la red social WeChat, que tiene mil millones de usuarios activos en China, podría haber permitido a los periodistas transmitir informes y consejos de precaución que contribuyesen a un mejor cumplimiento de las normas recomendadas por las autoridades sanitarias.

- 5 DE ENERO

Los medios científicos habrían secuenciado antes el genoma del coronavirus.

El equipo del profesor Zhang Yongzhen en el Centro Clínico de Salud Pública de Shanghái logra secuenciar el virus el 5 de enero, pero las autoridades parecen reacias a hacer público el genoma. El 11 de enero, el día en que China confirma su primera muerte por el virus, los investigadores filtran información en plataformas de código abierto, lo que resultará en el cierre punitivo de su laboratorio. Si las autoridades chinas fueran transparentes, habrían comunicado inmediatamente la secuencia del genoma del coronavirus a los medios científicos, ahorrando a la comunidad internacional un tiempo precioso en su investigación para el desarrollo de una vacuna.

- 13 DE ENERO

La comunidad internacional habría anticipado el riesgo de una pandemia.

Se informa en Tailandia del primer caso de infección por coronavirus fuera de China, un turista de Wuhan. Si los medios internacionales hubieran tenido acceso total a la información que tenían las autoridades chinas sobre la escala de la epidemia antes del 13 de enero, es probable que la comunidad internacional hubiera evaluado la crisis y la hubiera anticipado mejor, reduciendo el riesgo de que la epidemia se propagase fuera de China y, posiblemente, evitando su transformación en una pandemia.