El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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viernes, 13 de agosto de 2021

Carta abierta de científicos a los no vacunados: "No se dejen intimidar"

 

Lettera aperta di un gruppo di scienziati ai non vaccinati: non lasciatevi intimidire

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Un gruppo di scienziati e ricercatori canadesi ha scritto una lettera aperta ai non vaccinati in tutto il mondo incoraggiandoli a non farsi intimidire dalle chiacchiere, dalle ostilità e dalle esclusioni  perché sono dalla parte della ragione e la maggioranza da quella delle chiacchiere e della sudditanza.

Non siete soli! Al 28 luglio 2021, il 29% dei canadesi non ha ricevuto un vaccino contro il Covid e un ulteriore 14% ha ricevuto solo una dose. Negli Stati Uniti e nell’Unione Europea, meno della metà della popolazione è completamente vaccinata, e anche in Israele, il “laboratorio mondiale” secondo Pfizer, un terzo delle persone rimane completamente non vaccinato. I politici e i media hanno adottato una visione uniforme, facendo dei vaccinati un capro espiatorio per i problemi che sono seguiti dopo diciotto mesi di allarmismo e blocchi. È tempo di mettere le cose in chiaro.

È del tutto ragionevole e legittimo dire “no” a vaccini non sufficientemente testati per i quali non esiste una base scientifica affidabile. Avete  il diritto di far valere la tutela del vostro corpo e di rifiutare i trattamenti medici se lo ritenete opportuno. Avete ragione a dire “no” a una violazione della vostra dignità, della vostra  integrità e della vostra autonomia corporea. È il vostro corpo e avete  il diritto di scegliere. Avete ragione a combattere per i vostri  figli contro la loro vaccinazione di massa a scuola.

Avete ragione a chiedervi se il consenso libero e informato sia possibile nelle attuali circostanze. Gli effetti a lungo termine sono sconosciuti. Gli effetti transgenerazionali sono sconosciuti. L’alterazione dell’immunità naturale indotta dal vaccino è sconosciuta. Il danno potenziale è sconosciuto poiché la segnalazione degli eventi avversi è ritardata, incompleta e incoerente tra le varie giurisdizioni.

Siete presi di mira dai media tradizionali, dalle campagne di ingegneria sociale dei governi, dalle regole e dalle politiche ingiuste, dai datori di lavoro che collaborano e dalla folla dei social media. Vi viene detto che ora siete voi il problema e che il mondo non può tornare alla normalità se non vi fate vaccinate . Siete stati i capri espiatori  dalla propaganda e sottoposti alla  pressione dagli altri intorno a voi. Ma non c’è nulla di sbagliato in voi. Siete accusati in modo vago di essere una fabbrica per nuove varianti di SARS-CoV-2, quando in realtà, secondo importanti scienziati, il sistema immunitario naturale genera immunità a più componenti del virus e ciò promuove la protezione contro una vasta gamma di varianti virali e fermerà la diffusione.

Siete pienamente giustificati nel richiedere studi indipendenti peer-reviewed, non finanziati da multinazionali farmaceutiche. Tutti gli studi peer-reviewed sulla sicurezza a breve termine e l’efficacia a breve termine sono stati finanziati, organizzati, coordinati e supportati da queste società a scopo di lucro; e nessuno dei dati dello studio è stato reso pubblico o disponibile per i ricercatori che non lavorano per queste aziende. Avete ragione a mettere in dubbio i risultati preliminari della sperimentazione del vaccino. Gli alti valori dichiarati di efficacia relativa si basano su un piccolo numero di “infezioni” debolmente determinate. Inoltre, gli studi non erano in cieco, le persone che facevano le iniezioni sapevano o potevano dedurre se stavano iniettando il vaccino sperimentale o il placebo. Questa non è una metodologia scientifica accettabile per le sperimentazioni sui vaccini.

Avete ragione ragione nei vostri appelli per una dialettica di opinioni scientifiche. Abbiamo bisogno di una informazione plurale e ora ce l’abbiamo. La scelta di non prendere il vaccino significa lasciare spazio alla ragione, alla trasparenza e alla responsabilità. Avete  ragione a chiedere: ‘Cosa viene dopo quando cediamo l’autorità sui nostri stessi corpi?’

Non lasciatevi intimidire. State mostrando resilienza, integrità e determinazione. State difendendo la responsabilità scientifica e la libertà di parola, che sono necessarie affinché la società possa prosperare. Siamo tra i tanti che stanno con voi.

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sábado, 22 de mayo de 2021

Científicos británicos: «Aconsejamos al gobierno asustar a los ciudadanos durante la pandemia»


 

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«Nuestro trabajo ha sido poco ético y totalitario». Así lo admiten algunos científicos británicos, miembros de un comité que fomentó el uso del miedo para controlar el comportamiento de la gente durante la pandemia de COVID.

(Duc in Altum)- Las declaraciones se pueden encontrar en el libro A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic [Un estado de miedo. Cómo el gobierno del Reino Unido convirtió el miedo en un arma durante la pandemia de COVID-19], de Laura Dodsworth, que se ha publicado en el Reino Unido hace unos días.

En el libro, algunos miembros del Scientific Pandemic Influenza Group on Behaviour (SPI-B) no ocultan su pesar por las tácticas empleadas.

En marzo del año pasado, el grupo SPI-B aconsejó al gobierno británico que aumentara «el nivel de percepción de amenaza personal» a causa de la COVID-19, porque en ese momento «un número considerable de personas no se sentía todavía suficientemente amenazado personalmente».

Gavin Morgan, psicólogo del grupo, afirma: «Está claro que utilizar el miedo como medio de control no es ético. Utilizar el miedo huele a totalitarismo. No es una posición ética para ningún gobierno moderno. Por naturaleza soy una persona optimista, pero todo esto me ha dado una visión más pesimista de las personas».

El SPI-B es uno de los subcomités británicos que asesoran al Grupo de Asesoramiento Científico en Materia de Emergencias (Sage), dirigido por Sir Patrick Vallance, el principal asesor científico.

Un científico del SPI-B le dice a Laura Dodsworth: «En marzo [de 2020] el gobierno estaba muy preocupado por la obediencia a las normas, porque creía que la gente no aceptaría ser confinada. Se discutió si el miedo era necesario para fomentar la obediencia, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo. La forma en que usamos el miedo es distópica. El uso del miedo era ciertamente cuestionable desde el punto de vista ético. Fue como un extraño experimento. Al final, el tiro salió por la culata porque la gente se asustó demasiado».

Otro miembro del SPI-B dice en el libro: «La psicología podría llamarse ‘control mental’. Esto es lo que hacemos. Está claro que intentamos hacerlo de forma positiva, pero en el pasado también se ha hecho un uso nefasto de ella».

Un miembro del comité advierte que «la gente está utilizando la pandemia para tomar el poder e impulsar cosas que de otro modo no sucederían… Tenemos que tener mucho cuidado con el autoritarismo que se está introduciendo». Y otro afirma: «Sin una vacuna, la psicología es tu arma principal… De hecho, la psicología ha tenido a disposición una epidemia».

Además de las advertencias explícitas sobre el peligro del virus, se acusa al gobierno de alimentar a la población con una dieta ininterrumpida de malas noticias, basada en las muertes y hospitalizaciones, sin poner nunca las cifras en contexto, por ejemplo, explicando si el número de muertes diarias estaba por encima o por debajo de las medias estacionales.

Otro miembro del SPI-B dice que estaba «asombrado por el uso de la psicología conductual como arma» durante la pandemia, y que «los psicólogos no parecían darse cuenta de en qué momento dejaban de ser altruistas para convertirse en manipuladores». Admisión explícita: «Tienen demasiado poder y esto les intoxica».

Steve Baker, vicepresidente del Grupo de Recuperación de Covid de los parlamentarios tories, ha dicho: «Si es cierto que el Estado ha tomado la decisión de aterrorizar a la gente para conseguir que se respetaran las normas, esto plantea cuestiones muy serias sobre el tipo de sociedad en la que queremos convertirnos».

A State of Fear. How the UK government weaponized fear during the Covid-19 pandemic es, por tanto, un libro sobre el miedo. Miedo a un virus, a la muerte, a perder nuestros trabajos, nuestra democracia, nuestras conexiones humanas, nuestra salud y nuestras mentes. El miedo es la emoción más poderosa. En los seres humanos desempeña un papel fundamental en el proceso evolutivo. Pero eso también le convierte en una de las herramientas más poderosas de la psicología del comportamiento y, de hecho, ha sido y está siendo utilizada para manipular y controlar a la gente durante la pandemia.

Tras las declaraciones de los científicos conductuales, que han admitido haber asesorado al gobierno para aumentar la sensación de «amenaza personal» con el fin de atemorizar a la población para que se someta, son legítimas muchas preguntas: ¿cómo ha influido el miedo en la opinión pública? ¿Quién participa realmente en los procesos de decisión que afectan a nuestras vidas? ¿Cómo se utiliza la ciencia del comportamiento para manipularnos subliminalmente? ¿Cómo explotan los medios de comunicación el miedo? ¿Cuáles son los riesgos reales para el bienestar mental y físico?

La autora explica que desde el principio del confinamiento sintió una creciente preocupación por las consecuencias seguras e inevitables que la propagación del terror tendría en la población. Esta preocupación se ha visto confirmada por el hecho de que demasiadas personas consideran ahora a sus conciudadanos -incluidos familiares y amigos- como enemigos. El proceso de atomización social nunca ha sido tan pronunciado. ¿Cómo se puede reparar este daño?

Publicado por Aldo Maria Valli en su blog.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Kepler, Galileo y Newton, científicos que creían en Dios

Los tres padres de la astronomía moderna fueron también hombres de fe

La historia de la ciencia está completamente permeada por personajes de profunda fe cristiana. Muchos de ellos eran católicos, laicos o sacerdotes. Muchos otros, también, cristianos protestantes o de alguna otra confesión cristiana. De todos ellos, tres científicos destacan con facilidad: Kepler, Galileo y Newton.
Los tres tienen mucho en común. Juntos son identificados por unanimidad como los padres de la astronomía moderna (un término más adecuado es astrofísica) y de la física, pues pusieron las bases de la óptica y de la mecánica, además de ofrecer contribuciones fundamentales para el heliocentrismo.
Pero también tuvieron en común una vida marcada por la fe en Cristo. Kepler era luterano, Galileo católico y Newton un “cristiano” anti-trinitario. La religión marcó la vida de todos ellos, aunque cada uno a su manera.
Los tres vivieron en épocas próximas. Kepler nació en 1571 y murió en 1630, fue contemporáneo de Galileo, que nació en 1564 y murió en 1642. Newton es de otra generación, nació en 1643 y vivió hasta 1727. Todos eran europeos: Kepler era alemán, Galileo italiano y Newton inglés.
Vivieron en un período muy interesante, en el que la ciencia como la entendemos hoy comenzó a surgir. Y es curioso ver en ellos, lado a lado, comportamientos que consideramos opuestos. Kepler fue uno de los últimos astrónomos astrólogos y, sobre todo, un místico. Newton fue un gran alquimista.
Todos hicieron muchos descubrimientos y no es posible, ni necesario, describirlos todos aquí. Pero podemos, simplificando, decir que Kepler fue el responsable de establecer un modelo cierto de los movimientos celestes con sus tres leyes que describen el movimiento planetario.
Galileo lanzó las bases para el desarrollo de la astronomía a través del uso de telescopios y, más importante, fue el padre del principio de la inercia. Principio este que Newton utilizó para componer sus tres leyes de la mecánica y unificar la física terrestre con la física celeste. Las leyes de Newton, con las contribuciones de Galileo, explican las leyes empíricas de Kepler y dan una fundamentación teórica consistente.
Además, por encima de todo, la contribución más importante de los tres está en la ruptura de paradigmas. Propusieron leyes generales para el universo, o sea, la naturaleza se comporta de manera previsible. Todos dejaron claro en sus escritos que en su visión, esa era la forma como Dios regía el universo.
La inspiración del trabajo de Kepler en busca de un modelo para las órbitas planetarias fue siempre la firme convicción de que Dios trabaja como un arquitecto. Siguiendo los pasos de los pitagóricos, él buscaba en las figuras geométricas, concretamente en los poliedros regulares, razones aritméticas que pudiesen explicar los períodos y tamaños de órbitas conforme eran observados. No era de extrañar que pensase así.
El objetivo principal del joven Kepler era convertirse en pastor luterano. Fue en el seminario donde tuvo contacto con la astronomía, pero mantuvo sus estudios teológicos con la firme intención de ser ordenado ministro.
Sin embargo, según Antonio Pires en su obra Evolución de las ideas de la física, en 1594 Kepler fue nombrado para asumir el cargo de profesor de matemáticas y astronomía en la Escuela Luterana de Gratz, Austria. Se vio obligado a aceptar muy a su pesar, por razones financieras. Pero a lo largo de su vida, veía la teología en armonía con la ciencia.
Incluso escribió para defender la compatibilidad del modelo copernicano con la Biblia, que, como sabemos, era uno de los problemas que se desprenden del caso de Galileo con la Iglesia.
Dice la leyenda que Galileo habría escrito que “las matemáticas son el lenguaje con el cual Dios ha escrito el Universo”. No he encontrado una referencia cierta a esta cita, aunque es muy probable que sea cierta, ya que hay otras referencias similares en las cartas y libros de Galileo. De hecho, su vida y su obra dan fe de que él creía.
Galileo fue uno de los primeros científicos en utilizar sistemáticamente las matemáticas para representar sus hallazgos en el mundo físico. Católico, con dos hijas monjas, tuvo mucha influencia en el mundo eclesial. El desarrollo de Galileo dio a la mecánica fue esencial para que Newton pudiera establecer sus famosas tres leyes de la mecánica.
En una carta a Robert Hooke en 1676, Newton escribió: “Si he visto más lejos es porque estaba en los hombros de gigantes”, reconociendo humildemente la contribución de los que vinieron antes que él. Sus contribuciones a la física, a las matemáticas y a la astronomía son indelebles. Y aunque tuvo muchas contribuciones importantes, también se dedicó intensamente a la alquimia y la teología.
Sin embargo, incluso con una fe profunda, Newton tenía puntos de vista muy poco ortodoxos acerca de Cristo. Escribió mucho sobre y, para él, Cristo no tenía dos naturalezas divina y humana, como los cristianos creen. Para él, sólo Dios Padre es el que tenía la naturaleza divina. Estudió profundamente la Biblia y textos patrísticos para validar este punto de vista.
A pesar de todo, siempre trató de mantener una gran discreción sobre sus ideas religiosas, pues después de todo, su trabajo se vio amenazado, ya que los estatutos del Trinity College exigían que para convertirse en maestro tenía que ser ordenado ministro anglicano. Pero su conciencia no se lo permitió, dadas sus creencias poco ortodoxas.
Según el historiador de la ciencia respetado y biógrafo de Newton, Richard Westfall, se salvó en el último momento por una dispensa real de la ordenación, del titular de la cátedra Profesor Lucasiano de Matemáticas, que era la posición de Newton.
Hubo una corriente filosófica, el determinismo, que defendía que las leyes de la mecánica newtoniana eran capaces de prever todos los acontecimientos futuros del universo. Con eso, Dios sería dejado de lado, el libre arbitrio sería una farsa.
Y sin embargo Newton, como persona profundamente religiosa que era, se opuso al determinismo. Con pura intuición, motivado por la fe, intentó demostrar que no era posible prever los movimientos planetarios en cualquier instante del futuro. Según él, la complejidad de las interacciones no permitía ese análisis, ni siquiera en teoría. ¡Nuevamente Newton acertó! Lo probó dos siglos después el matemático Henri Poincaré al desarrollar la Teoría del Caos.
El caso de Newton contra el determinismo es muy interesante para mostrar que la ciencia y la fe pueden unirse para demostrar la invalidez de una posición filosófica falsa.