El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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jueves, 8 de agosto de 2019

Ser mujer y dejarse bigote: el tabú que el feminismo aún no ha conseguido derribar

Las axilas con pelo escandalizan, pero Nike ya las ha incorporado a sus campañas. ¿Es el turno del mostacho?


Durante la eclosión de la segunda oleada feminista se extendió esa infundada idea de que las mujeres francesas, hijas todas de Simone de Beauvoir, dejaban que les crecieran los pelos de las axilas sin control. Los sobacos peludos se convirtieron entonces en un instrumento de expresión política: símbolo de liberación, llegaron a tener ciertas connotaciones sexys. Y ese cierto aura de prestigio contestatario ha llegado intacto a nuestros días, en los que el capitalismo ha descubierto que algunos mensajes del feminismo de tercera ola, correctamente planteados, pueden generar muchos beneficios. Nike, por ejemplo, se atrevió hace unos meses a promocionar sus sujetadores deportivos con una foto de la cantante de origen nigeriano Annahstasia en la que la artista mostraba unas frondosas axilas. Recopiló 173.000 likes.
La campaña de Nike protagonizada por Annahstasia.
Este verano hemos vuelto a comprobar que el vello del sobaco conserva su poder subversivo gracias al Concejal del PP Jesús López Trader, quien se atrevió a llamar “tipa” a Irene Montero por dejarse au naturelle las axilas o al Youtuber Joan Planas, que ha pasado los últimos dos días enredado en una diatriba en Twitter porque los pelos que Leticia Dolera se deja debajo de los brazos le molestan enormemente.
El pelo femenino ha estado históricamente sujeto a paradojas culturales. El de la parte superior de la cabeza es valorado y admirado como un grandísimo signo de feminidad: una melena sana, sedosa y brillante es símbolo de juventud y fertilidad. El vello que crece en el resto del cuerpo, en cambio, representa todo lo contrario. Pero aunque unas piernas peludas aún generen escándalo y unas axilas pobladas hagan que políticos conservadores y agitadores de Internet pierdan el oremus, nada puede superar la carga transgresora del vello que le crece a la inmensa mayoría de las mujeres en el labio superior.
El bigote es tan consustancial a las mujeres como los pechos o el clítoris. Y sin embargo, ¿alguien es capaz de imaginarse una campaña de Nike en la que la protagonista luzca un frondoso mostacho?
La periodista Mona Chalabi contaba en un artículo de The Guardian titulado Vello facial femenino: si tantas mujeres lo tienen, por qué tantas se avergüenza de élque la carga simbólica del bigote en las mujeres va mucho más allá que cualquier otro supuesto “defecto” atribuido al cuerpo femenino. Ella defiende que esos pequeños pelos representan las reglas más básicas del patriarcado: “Ignorar su cuidado supone poner en riesgo la reputación e incluso la dignidad de la mujer que no se los quita”.
Quizá también por eso, la depilación del bigote es un ritual de paso tan memorable para la población femenina como la llegada del periodo. Pregúntale a cualquier amiga que tengas cerca si es capaz de recordar con claridad la primera vez que eliminó el vello de su labio superior, con qué método lo hizo y si hay alguna anécdota traumática asociada a ese episodio. Verás que la mayoría de las mujeres pueden recordar de una forma clarísima todo lo asociado a ese hito vital. Mona Chalabi lo hizo para su artículo de The Guardian y se encontró con testimonios como el de Alicia, 38, quien dijo que tuvo que depilarse con cera porque los niños de clase, cuando descubrieron aquella sombra negra que había aparecido bajo su nariz, la llamaban gorila; o el de Genesis, 24, quien se aplicó crema decolorante por primera vez porque alguien en el patio del colegio le gritó “¡Mujer Lobo!” por el mismo motivo. En la redacción de S Moda hay quien es capaz de recordar que su primera depilación bigotuda fue clandestina y acabó en desaguisado: “Mi madre no me dejaba quitármelo porque tenía la teoría de que si lo hacía me saldría mucho más fuerte así que en clase era objeto de todo tipo de mofas. Al final me harté, cogí un cutter y solucioné yo misma la situación sin permiso de nadie”.
La pintora Frida Kahlo en su casa mexicana alrededor de 1945,
Muy pocas mujeres con relevancia pública han tenido la valentía de dejarse el vello del labio superior. Tan pocas que las dos que se lo dejaron son constantemente recordadas por ello, aunque una de ellas sea una de las pintoras más importantes del siglo XX (Frida Kahlo) y la otra una cantautora de una altura universalmente reconocida (Patti Smith). A ninguna de las dos les importaba poner en riesgo “su reputación y su dignidad”, como decía Mona Chalabi. La segunda, de hecho, se enfrentó abiertamente a la opinión de uno de los jefazos de Arista, quien le sugirió a ella y al legendario fotógrafo Robert Mapplethorpe que borrar su archifamoso mostachito de la imagen de la portada de Horses sería mejor para su carrera.
Esa clase de resistencia sobrevive por ejemplo en Paola A., 26, una rara avismadrileña (y activista feminista) que tomó en su adolescencia la decisión de jamás se depilarse el bigote. Curiosamente, la persona que más se ha opuesto en su entorno a esa determinación es una mujer: “Mi madre me dice constantemente que no le resulta estético y que me lo depile”. Paola admite que han llegado a tener grandes discusiones a cuenta de este tema y también que es perfectamente consciente de que esa toma de postura es muy rara, incluso en su entorno. “El tema del bigote no es como el de los pelos de las piernas. De otro vello corporal se habla más, aunque sea para debatir si se debe dejar o no. Las mujeres con bigote directamente no existen”.
Contra esa “inexistencia” lucha la activista Harnaan Kaur, quien sufre Síndrome de Ovarios Poliquísticos y pasó toda su juventud depilándose para intentar ocultar su hirsutismo. A los dieciséis años decidió que esa lucha denodada por mantenerse dentro de los límites de una convención social se había acabado. Harta de hacer un esfuerzo ímprobo, abrazó su cuerpo y dejó que expresara toda su hirsuta gloria.
Su bigote y barba le han valido una presencia pública que le ha permitido participar en programas educativos, aparecer en los medios y trabajar como modelo ocasionalmente pero aún así, su presencia no deja de tener una dimensión fetichista y ‘freak’ innegable: una mujer con bigote y barba está aún muy lejos de poder ser sexy.
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El bigote femenino, en números

¿Por qué ni siquiera el marketing corporativo, que todo puede digerirlo, ha conseguido darle un toque cool al mostacho en la era del activismo pop? Quizá porque los pelos de la cara siguen siendo para la inmensa mayoría de las mujeres un temible enemigo a batir. Cualquier fémina con la más ligera sombra oscura en el labio superior pasa largas horas encerrada en el baño aclarando, arrancando con cera, depilando con cuchillas y tirando con máquinas de ese vello en aras de mantener la mística femenina. La depilación del bigote es uno de los terrenos más íntimos del universo estético a pesar de que es uno de los rituales de belleza más odiados por el sector femenino.
Un estudio de 2006 realizado por la Universidad Británica de Reading titulado La carga psicológica del pelo facial en las mujeres halló que cada fémina gasta 104 minutos por semana en cuidar esta parte. El 67 por ciento de ellas admitió estar constantemente chequeando no tener pelillos. Un 76 por ciento aceptó hacer lo mismo haciéndose un chequeo táctil. ¿Hay acaso un gesto más genuinamente femenino que ese de pasarse el dedo por el labio superior en busca de pelillos traicioneros?
El cuarenta por ciento de las encuestadas decían sentirse muy incómodas en situaciones sociales si no tenían esa parte del cuerpo perfectamente “adecentada”. El 75 por ciento admitió unos niveles de ansiedad ante este problema que, presentados de forma objetiva ante un psicólogo, podrían haber sido considerados clínicamente preocupantes.

Ser mujer y tener bigote supone un nivel de estrés terrorífico. Y aunque haya enfermedades que favorecen la aparición de vello facial en el rostro femenino a niveles muy superiores a la media (el desorden hormonal que afecta a la activista Kaur es uno de ellos; la hiperandrogenemia idiopáticaes otra) a ninguna mujer le hace falta tener un problema hormonal y una producción anormalmente alta de queratina para sentirse mal por unos cuantos pelos debajo de la nariz, como explica Mona Chalabi.
mujeres con bigote
Studio portrait of Patti Smith, Amsterdam, Netherlands, 9th October 1976. (Photo by Gijsbert Hanekroot/Redferns)
Una encuesta de Kelton Research realizada en Estados Unidos en 2015 intentó averiguar hasta dónde estaban las mujeres dispuestas a llegar para dejar de preocuparse por su bigote. El estudio descubrió que 18 millones de mujeres americanas estaban más estresadas por su vello facial que por sus finanzas.Ocho de cada diez mujeres confesaron estar dispuestas a dejar de hacer alguna de sus cosas favoritas durante 30 días si eso significaba que no tendrían que volver a preocuparse por el vello que les crecía sobre el labio superior nunca más. El cincuenta por ciento decía que a cambio de esa liberación estaba dispuesta a dejar el chocolate. El 36 por ciento estaba dispuesta a dejar el sexo.
La estudiosa Karin Lesnik-Oberstein en su libro Mujeres y pelo corporal. El último tabú dice que el vello del cuerpo es un tabú hasta para las propias feministas, que se han detenido con muchísimas más frecuencia sobre el control heteropatriarcal del cuerpo femenino a través del peso. Es decir: hay mucha literatura sobre patriarcado y gordura pero no existen estudios sobre el tratamiento que se le da al vello corporal. Ella explica que esto es así porque el pelo corporal es una característica física tan disruptiva que ni se considera femenina. “Las mujeres gordas son retratadas como menos atractivas o menos deseables, pero siempre son mujeres y su gordura forma parte del paradigma de la feminidad. Sin embargo, las mujeres peludas son consideradas monstruosas porque representan la idea de masculinidad misma. El vello corporal y facial de las mujeres genera muchísima inquietud porque crea muchas dudas en torno a su identidad sexual”. Y nada amenaza más los equilibrios de poder de género que los desafíos a la identidad sexual. Al fin y al cabo, no deja de ser cierto que más bigote en una mujer indica mayor nivel de testosterona.
“El problema del bigote es que está tremendamente lleno de contradicciones”, dice Mona Chalabi. “Es una característica enormemente habitual entre las mujeres, y aún así es considerada anormal cuando tiene que ver con ellas; es absolutamente natural para un género (masculino) y monstruoso para otro (femenino). Y sin embargo forma parte de físico de ambos. No hay ningún otro “defecto” femenino que genere un rechazo igual”. Quizá precisamente por eso está claramente llamado a ser el último símbolo de la lucha feminista.
(https://smoda.elpais.com/feminismo/ser-mujer-y-dejarse-bigote-el-tabu-que-el-feminismo-aun-no-ha-conseguido-derribar/?fbclid=IwAR13XxBlJfHtIBEgwXYtHZEOEyI9VvFnoTSIy9o_sQuOaP3UToB6zNtP0eM)

viernes, 17 de mayo de 2019

Practicaba abortos, era «anticlerical» y feminista, pero en una misa con unas monjas cayó fulminada



María es el nuevo nombre que esta mujer se ha puesto tras volver a la vida. Cuando vivía en la más profunda oscuridad se llamaba Amaia, y ahora a sus 45 años relata la impresionante historia que Dios ha hecho en su vida no hace mucho, concretamente en 2017. Esta enfermera de Bilbao que practicaba abortos, varios cada día, es hoy una católica que halló la fe en un inesperado rincón del mundo, en una caseta de Katmandú, en Nepal, gracias a unas misioneras de la Caridad de la Madre Teresa.
En un detallado testimonio durante la Semana de la Familia 2019 de la Diócesis de San Sebastián, María Martínez recordaba que “estuve a punto de apostatar, perseguía a los cristianos, fui lo más anticlerical que se podía ser, profeminista, proaborto…”.
Manos manchadas de sangre inocente
Pero sobre todo, esta mujer explicó el hecho que ha marcado profundamente su vida. “Estas manos –señalaba- estuvieron manchada de sangre inocente. Trabajé en una clínica abortista durante años practicando abortos como enfermera”.
En un primer momento, María (entonces su nombre era Amaia) trabajó como enfermera en lo que ahora llama la “planta del cielo”, que era acompañar y hacer seguimiento a parejas embarazadas. Pero después le tocó bajar a la “planta del infierno”, en la que se practicaban los abortos.
maria-obispo-religiosas
Ella fue la que durante años cada mañana de lunes a jueves ayudaba al ginecólogo a realizar cientos de abortos. Pues cada mañana recibía a mujeres embarazadas y las despedía destrozadas ya sin su bebé.
“Lo fundamental era conseguir que las mujeres no dieran problemas, en eso se fundamentaba mi trabajo”, explicaba María. Y es que cada 15 minutos pasaba una mujer al quirófano. Antes –añadía- “la aislábamos para que no diera marcha atrás, la sacábamos de la realidad”.
La caza del bebé
Una vez en el quirófano contaba que muchas temblaban, pero no por el frío sino por el miedo. “A continuación –señalaba esta enfermera- era la caza del bebé, su desmembramiento. Primero se rompe la placenta para que salga el líquido amniótico, luego se introducen dilatadores para ir destrozando la vida del interior, se va rompiendo la caja torácica, el cráneo, los brazos, las piernas, todo tiene que ser deshecho para ser aspirado con una aspiradora y luego cae en un cubo”.
A veces llegaba con la mano morada a casa por lo fuerte que le se la apretaban ya que era el supuesto apoyo de las mujeres que abortaban. Pero María contaba que ellas “no sabían que agarraban el mal. Mi conciencia estaba adormilada bajo una capa de mentira creyendo que hacía lo correcto y que hacía un bien a esa mujer”.
Un día quedó bloqueada al ver en el cubo el pie de uno de los bebés, pues hasta entonces se intentaba convencer a sí misma de que sólo eran coágulos. “Pero cuando se vive en la oscuridad el corazón se endurece mucho. El mío ya estaba muy duro. Se me empezó a caer el pelo y tenia calvas”.
Su marcha a Barcelona
Para intentar sacudirse el mal que hacía empezó a correr porque “cuando te invade el asco intentas hacer algo para quitártelo, pero te persigue”.
Tenía 27 años y estaba casada cuando decidió que quería seguir progresando y se fue a estudiar Fisioterapia a Barcelona. En Bilbao dejó los abortos, pero también a su marido. Tres años después volvió muy cambiada y abrió con gran éxito una consulta.  El dinero le llevó a cambiar de amistades y a ir de fiesta en fiesta.
El intento de suicidio
María siguió con su afición a correr pero empezó a hacerlo por el bosque y las montañas recorriendo así el mundo y buscando la adrenalina de ir al límite de la muerte. Pero entonces un día, un 11 de enero de 2017, su marido le dijo que la dejaba y se marchó.
Unos días después intentó suicidarse: “Cuando te encuentras en la nada sólo se oye un susurro y el que susurra te dice que ya no hay esperanza”. Pero en ese momento recibió una llamada de teléfono. Era un guía nepalí con el que había estado realizando una ruta en el Himalaya. Tras el terremoto hacía falta personal sanitario que además estuviera preparado para moverse por la montaña. Ella cumplía todos los requisitos.
Decidió ir y viajó a Nepal el 8 de mayo de 2017. Anticatólica como era, María seguía entonces muy de cerca la espiritualidad budista. Tras un tiempo en el país ocurrió un suceso que acabaría siendo providencial. El monzón se adelantó y debido a las avalanchas de piedra en las carreteras se tuvo que quedar en la capital nepalí y no en las montañas como era su objetivo.
El inesperado encuentro con las Misioneras de la Caridad
Haciendo recorridos turísticos a españoles que viajaban a Nepal, un día se percató que junto a un templo budista había una caseta de la que salían gémidos. Le explicaron que era un sitio en el que morían los más pobres y al que sólo entraban las misioneras de la Caridad de la Madre Teresa. “Odiaba a la Madre Teresa porque yo era sanitaria y recordaba como obraba ella y para mí era todo lo contrario”, recordaba en su testimonio.
Pocos días después, en un cruce se topó con dos de estas religiosas. Así lo relataba: “Venían directas hacía mí. Una me agarró el brazo, yo me quedé bloqueada. Y me dijo que tenía que ir a un sitio”. María no quería saber nada de monjas católicas y les dijo que la dejaran en paz, por lo que las religiosas se montaron en un autobús y se fueron.
Sin embargo, aquella noche “el Espíritu Santo no me dejó dormir”. Se despertó de madrugada y con el guía regresó al cruce en el que se había encontrado con ellas.
Una conversión total en plena misa
Al final encontró la casa de las misioneras y le abrió la puerta la monja del día anterior: “Ya era hora”, fue lo primero que le dijo la misionera de la Caridad. Pero para su sorpresa ese día no iba a ser recibida sino al día siguiente a las seis de la mañana. Además sería después de la misa, a la que debería acudir.
Indignada, no podía creerse lo que le dijeron. Pero a la mañana siguiente estaba allí media hora antes de la cita concertada. En la capilla vio a las nueve religiosas arrodilladas y a un sacerdote. María no hablaba inglés así que no se enteraba de nada, pero entonces llegó el momento fulminante que provocaría su conversión.
No habrían pasado ni cinco minutos desde el inicio de la Eucaristía cuando “sentí una emoción en el corazón, una voz que me decía: ‘bienvenida a casa’. Cuando escuché esto en mi interior busqué quién podía haber sido o si quizás era por la altitud. Volví a escuchar: ‘bienvenida a casa, ¡cuánto has tardado en amarme!’. Y ya supe donde tenía que mirar: la cruz. Caí de rodillas al suelo y sólo pude llorar, llorar y llorar. Lloraba por esa tristeza inmensa y profunda de haberme alejado del Amor. Lloraba también de inmensa alegría porque estaba experimentando la misericordia de Dios”.
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María recordó cómo en aquel momento “en mi corazón había paz. Me sentí perdonada, me sentí amada, bendecida, resucitada…”. Sin darse cuenta habían pasado tres horas aunque a ella le parecieron segundos. Al levantar la vista se percató de que todas las religiosas estaban a su lado rezando conscientes del milagro que se estaba produciendo.
"Dios me ha devuelto a la tierra de los vivos"
“Cuando levante la frente mi sonrisa, mis ojos, mi piel, toda yo había vuelto porque Dios me había devuelto a la tierra de los vivos. Entonces ellas que habían rezado me dijeron que a partir de ese momento me llamaría María”, contaba esta mujer explicando el motivo de no llamarse ya Amaia.
Sólo entonces pudo saber por qué estas religiosas se dirigieron a ella en aquel cruce. Las misioneras de la Caridad lo llamaban el “milagro de María”. La comunidad entera llevaba un año rezando para que llegara un voluntario que además fuera fisioterapeuta. “El Espíritu Santo me dijo: ‘Ella es’”, le comentó la religiosa que le agarró del brazo aquel día en la calle.
Su regreso y nueva misión en España
Se quedó con ellas cuatro meses y con estas religiosas pudo conocer de verdad qué es la dignidad y el amor. Entonces las religiosas vieron de Dios que María debía regresar a España, pues allí tenía una misión.
Tenía que consolidar esta conversión y recuperar su matrimonio. Y encontró en Medina de Pomar otras religiosas que se han convertido en el sostén de esta mujer. Allí le hablaron de la cruz y como esta aparecía en su matrimonio. Ese es el momento en el que empezó un camino de oración por su esposo y la siguiente etapa en esta mujer completamente renovada.

viernes, 26 de abril de 2019

Una feminista llama “sexista” a la ciencia por demostrar que hombre y mujer son diferentes

La ciencia es machista y tiene que renunciar al método científico para someterse a los prejuicios ideológicos del feminismo izquierdista. Ésta es, en resumidas cuentas, la idea de Angela Saini.

Ahora resulta que el método científico también es machista
Hoy el diario progresista El País asume la tesis de la feminista Saini con este titular: “Las mentiras sexistas de la ciencia”. Es decir, que el periódico de PRISA hace suya la opinión de Saini y acusa de mentir a la ciencia. Aunque sólo fuese por pudor, en la redacción de ese diario deberían haber revisado el significado de la palabra “ciencia” según la RAE: “Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.” De esto deduzco que ahora observar y razonar es machista: lo correcto es hacer afirmaciones a priori y negar sin más cualquier hecho que las contradiga, incluso cargando contra la ciencia misma.
Quieren sustituir la ciencia por una pseudociencia que ignora los hechos
La noticia dice lo siguiente en su entradilla: “los prejuicios influyeron en la supuesta condición biológica de la mujer”. Esto lo dice el periódico sin usar comillas, afirmando que es algo que Saini ha demostrado. Para desarrollar esa afirmación, El País destaca esta afirmación de Saini: “Resulta que todo lo que se tenía por biológico era social”. Supongo que no se referirá a las diferencias biológicas externas entre hombres y mujeres, porque negarlas ya sería cómico. Lo que afirma Saini es una de las tesis de la ideología de género, que niega todo origen biológico de las diferencias de conducta entre hombres y mujeres. No es extraño que esa periodista y ese periódico tengan que arremeter contra la ciencia para hacer esa afirmación, porque la ideología de género es una pseudociencia que no basa sus afirmaciones en hechos, y que además niega los hechos cuando contradicen sus tesis. La propia noticia de El País es una buena demostración de ello.
Acusa a la ciencia de “hacernos creer” que hay diferencias entre hombres y mujeres
El texto de la noticia empieza asumiendo una de las afirmaciones de Saini: “No es cierto que las mujeres y los hombres tengan cerebros distintos”. El periódico añade esta cita de la feminista para reafirmar esa idea: “Sólo es algo que la ciencia ha intentado hacernos creer”. La persona que dice esto se autotitula como “periodística científica” en su cuenta de Twitter. Por lo visto, ha olvidado que la ciencia no tiene como fin infundir creencias, sino extraer conclusiones racionales de la observación de la realidad. Obviamente, un científico puede estar equivocado. Incluso muchos pueden estarlo. Pero lo que Saini y El País vienen a decir no es que uno o muchos científicos estén equivocados: lo que dicen es que es la ciencia -en general- la equivocada. Este ataque a la ciencia es tan absurdo como decir que la Tierra es plana y llamar “machista” a quien lo niegue. Si Saini cree que determinados científicos se equivocan, lo que debe hacer es demostrar que sus conclusiones son erróneas, pero recurriendo al método científico y no una censura ideológica.
Las noticias de El País que contradicen esos disparates pseudocientíficos
La escandalosa redacción de la noticia de El País demuestra hasta qué punto cierta izquierda está dispuesta a renunciar a la ciencia para complacer a un feminismo izquierdista cada vez más fanático e intolerante. De hecho, ese periódico tendrá que explicarnos qué debemos hacer con ciertas noticias sobre estudios científicos que ha publicado durante décadas. El 19 de abril de 1989 El País titulaba: “El cerebro de los hombres es diferente anatómicamente al de las mujeres”. La noticia decía lo siguiente: “Investigadores que estudian el cerebro han descubierto que existen diferencias anatómicas entre los hombres y las mujeres, las cuales pueden determinar diferencias en las habilidades mentales. Según el diario de PRISA, eso “ayudaría a explicar por qué las mujeres tienden a recuperarse más rápidamente y más a menudo de ciertos tipos de daños cerebrales que los hombres. También podría ayudar a saber por qué hay más niños que niñas que sufren de dislexia y la razón de que en general las mujeres dominen más las habilidades verbales. La noticia ya recogía entonces el enfado de algunas feministas.
El 3 de diciembre de 2013 El País titulaba: “Por qué ellos se orientan mejor y ellas tienen más memoria”. La noticia señalaba lo siguiente: Los estudios psicológicos muestran de forma consistente ciertas diferencias en el comportamiento de los dos sexos: los hombres muestran en promedio más habilidades motoras y de percepción espacial, y las mujeres puntúan mejor en el conocimiento social y la memoria. Los neurocientíficos de la Universidad de Pensilvania creen haber hallado la clave neurológica de esas diferencias. Según su investigación con casi un millar de jóvenes, la conectividad entre distintas partes del cerebro se desarrolla de manera diferente en los dos sexos.En las mujeres predominan las conexiones entre los dos hemisferios cerebrales, y en los hombres prevalecen las interiores de cada hemisferio. Curiosamente, ese patrón se invierte en el cerebelo, una estructura implicada en la coordinación de movimientos y el aprendizaje de procedimientos”.
Un neurocientífico: “Las diferencias que existen entre hombres y mujeres no son exclusivamente culturales”
El 17 de febrero de 2017, El País titulaba con una frase del neurocientífico Óscar Marín: “Los cerebros de hombres y mujeres son diferentes, igual que las mamas”. Marín dirige el Centro de Trastornos del Neurodesarrollo en el King’s College de Londres, “con 150 personas a su cargo”, señalaba el periódico. En la entrevista, el propio diario señalaba en una de sus preguntas un hecho obvio que indica las diferencias entre sexos: “¿Que los cerebros de mujeres y hombres sean diferentes puede explicar, por ejemplo, por qué los presidiarios son casi todos hombres?” La respuesta de Marín fue muy clara: Las diferencias que existen entre hombres y mujeres no son exclusivamente culturales. Hay una base biológica que subyace a algunas de nuestras diferencias. Todavía no entendemos en profundidad cómo se manifiestan, pero las diferencias que existen entre géneros no son única y exclusivamente culturales”. ¿Cuánto tardarán las feministas en pedir represalias contra los científicos por afirmar estas cosas que, no lo olvidemos, son fruto de la observación?

domingo, 10 de marzo de 2019

‘Feminista’ aborta a su hijo por ser varón

‘Feminista’ aborta a su hijo por ser hombre

Está comprobado que el feminismo elimina de raíz las neuronas -las pocas neuronas- que pueden llegar a existir en un cerebro feminista...


11/02/2015
La mujer asegura que se encontraba feliz y plena de saber que esperaba un hijo hasta que descubrió que sería varón, por lo que decidió practicarse un aborto.
WASHINGTON, 11 de febrero.- Una bloguera ‘feminista de Estados Unidos ha causado gran controversia luego de revelar que abortará a su bebé por ser de sexo masculino “porque ha tenido experiencias negativas con los hombres en el pasado”.
“Lana”, nombre bajo el que está el texto, incluso expresa sorpresa de que “varias amistades y miembros de su familia” han cortado por completo la comunicación con ella.
La mujer asegura que se encontraba feliz y plena de saber que esperaba un hijo hasta que descubrió que sería varón, por lo que decidió practicarse un aborto.
 Se trata de una práctica que aún hoy en día se realiza en diversos países del mundo, pero a la inversa. Por ejemplo, en Oriente Medio es más preciada la vida de un bebé hombre que la de una mujer.
En la publicación, “Lana” detalla que una de sus experiencias negativas con el sexo opuesto fue tan terrible que sintió que “no podría traer otro monstruo a este mundo”.
Yo viajaba en avión a San Francisco para asistir a la marcha de Ocupa Wall Street en San Francisco, el hombre que iba sentado a mi lado se dio cuenta y me dijo ‘Perra, ustedes deben ser puestos en su lugar’, por lo que pedí ayuda a las aeromozas”, relata la publicación de “Lana”.
La mujer cuenta que un hombre de la tripulación se acercó, pero que no quiso ayudarla porque no hubo contacto físico y en cambio le propuso que se cambiara de lugar.
Estaba impactada, me sentí traicionada cuando me recomendaron moverme de lugar. Eso me dejó en lágrimas”, añade. “Sabía que la única forma de tener comodidad era moverme al asiento que me decían aunque yo no estaba de acuerdo, me sentía verbal y emocionalmente violada”.
“Lana” compara dicha experiencia con su embarazo y con cómo este hace sentir a su cuerpo traicionado, “he llorado, he estado deprimida, tengo incontinencia, me siento mentalmente angustiada, como aquellos que acaban de regresar de la guerra y sus vidas están destruidas”, finaliza.
La noticia ha enfurecido a los usuarios, quienes han lanzado insultos y otras consignas en la publicación del blog y otras redes sociales hacia la mujer, acusada no de ser feminista sino de misandria (odio o aversión hacia los varones o la tendencia ideológica o psicológica que consiste en despreciar al hombre como sexo y con ello todo lo considerado como masculino).
(https://www.excelsior.com.mx/global/feminista-aborta-a-su-hijo-por-ser-hombre/1007805)

miércoles, 18 de abril de 2018

Otra feminista vuelve a pedir "matar a todos los hombres y bebés varones"

Resultado de imagen para youtuber  Jenny McDermott

Lamentamos no poder subir el vídeo, pero dejamos el enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=Z5B7bs8ubJw

La youtuber  Jenny McDermott, conocida por tener un largo historial de videos polémicos y eliminados de su canal de YouTube, ha llevado su “feminismo” demasiado lejos y ha pedido en una grabación “matar a todos los hombres”.
“Estoy harta de ser una fábrica de bebés que produce más hombres, así que la única respuesta a eso es matar a los bebés y matar a cualquier hombre que veas en la calle. Queremos que la especie continúe, pero sólo con mujeres en ella. Así que eso es lo que tenemos que hacer”, ha asegurado.
El vídeo, que ha sido visto por 200.000 personas, ha generado multitud de críticas en las redes sociales por el odio que desprende hacia los hombres. La mayoría de los internautas han recordado que “defender el asesinato es un delito y que sin los hombres el ser humano se extinguiría”.
Esta no es la primera vez que el feminismo pide “matar a todos los hombres” a través de las redes sociales. En Twitter ya hubo una eclosión de mensajes con el ‘hashtag’ #killallmen en el que se pedía matar a los hombres porque “arruinan las noches de fiesta” y se especulaba sobre cómo se deberían llevar a cabo este tipo de ejecuciones, descartando un apuñalamiento por ser “demasiado desaliñado” y optando por “un tiro con arco”. “No apoyo que ‘matemos a todos los hombres’ -algunos son mis mejores amigos- pero la reducción de los hombres a uno de cada cuatro resolvería muchos de los problemas de la sociedad”, dijo una internauta.
En España, las feministas radicales han popularizado el lema “ante la duda, tú la viuda”. Además, aseguran que la expresión “mata a tu marido” no promueve el odio o el asesinato de hombres, sino “la autodefensa ante el patriarcado” -concepto con el que denominan a la organización social basada en la familia tradicional-.

(https://larevolucionpacifica.com/2017/02/01/feminista-pide-matar-a-todos-los-hombres-y-bebes-varones/)

viernes, 19 de enero de 2018

La «presidenta» de las feministas de Quebec es un transexual: otras feministas osan cuestionarlo


La «presidenta» de las feministas de Quebec es un transexual: otras feministas osan cuestionarlo

Bouchard es biologicamente un varón, se declara mujer y preside la Federación de Mujeres de Quebec

Desde diciembre de 2017, ocupa la presidencia de la Federation des Femmes du Québec (www.ffq.qc.ca), "Gabrielle" Bouchard, de 49 años, que se define como "mujer trans", y que a efectos de la ciencia biológica y anatómica es un hombre. Esta asociación tiene unas 700 militantes, y "representa" a 300 grupos feministas, siendo la mayor plataforma feminista de Quebec. 

Bouchard ha declarado en la prensa que ha vivido una vida de "privilegio masculino" por encima del "techo de cristal", y que después de su "transición" ahora pertenece al grupo oprimido.


"Tengo la ventaja de que he visto ambos lados, he experimentado la marginación, aunque haya gente que diga que no lo he hecho", aseguraba en el National Post. 

Las feministas que no lo aceptan
Pero hay feministas que no están de acuerdo. Denise Bombardier, escritora y personalidad radiofónica, columnista en el "Journal de Montreal", periódico conservador, incluso se atreve a preguntar: "¿Es una mujer trans una mujer de verdad?"

Y denuncia que los activistas transgénero intentan "aplastar la realidad de los dos sexos para imponer una visión asombrosa en la que ya no habría ni hombres ni mujeres".

También se ha manifestado Diane Guilbault, que dejó esta Federación en 2013 y organizó su propio grupo de mujeres llamado "Pour les droits des femmes du Quebec" (www.pdfquebec.org).

Señala que "la experiencia de una mujer que nace mujer es completamente distinta de la experiencia de un hombre que decide un día presentarse como mujer".

Y escribe un artículo con el título "Ser mujer no es una elección" (aquí en francésseñalando que las "mujeres trans" no pueden morir en el parto, ni sufren la menstruación ni pueden quedar embarazadas de un violador, y que "proteger la identidad de género" daña los "derechos de las mujeres". 


Los conservadores señalan el absurdo
Las asociaciones provida y profamilia de Quebec han comentado la situación a la agencia LifeSiteNews. George Buscemi, presidente de Campagne Quebec Vie (www.cqv.qc.ca), observa que muy pocas voces han señalado el absurdo de que alguien que es biológicamente varón presida la mayor asociación feminista. 

"Hay una especie de educado y avergonzado silencio. Creo que todo el mundo piensa 'esto es ridículo pero no podemos decirlo'", declara Buscemi. Pero cree que son las primeras grietas del choque entre la agenda feminista y la de los activistas transgénero. 

Otra activista profamilia, Gwen Landolt, de Real Women of Canada(www.realwomenofcanada.ca) declara en LifeSite, directamente, que en realidad el "cambio de género" no existe y que esta polémica lo señala. "No puedes cambiar tu género, eres como naces. Puedes pensar que eres un cachorrito [véase este caso en Inglaterra] o que eres negro siendo blanco [caso Rachel Dolezal], pero eso no te cambia. Eres lo que eres".


"Lo importante es escuchar a nuestros miembros"
Por su parte, Bouchard, en CTVNews declara que en realidad quién es o su experiencia vital no importan tanto. "Mi papel no es representar mi propia experiencia o identidad, sino asegurarme de escuchar a los miembros de la federación", aseguró. 

Otras feministas preocupadas
Ya desde hace unos años hay "estudiosas de género" y líderes feministas que señalan quela nueva definición de mujer en la ideología transgénero ("mujer es quien declara sentirse mujer") puede amenazar todos los avances sociales referentes a la mujer de verdad (la biológica): en esta línea apuntan la feminista radical británica Rebecca Reilly-Cooper (sexandgenderintro.com) o Germaine Greer

Una autora conservadora que investiga cómo el feminismo se ve socavado por la redefinición de mujer es Erika Bachiochi, del Ethics and Public Policy Center, que escribió sobre esto ya en 2016 en The Public Discourse (aquí en inglésaquí en español). 

(https://www.religionenlibertad.com/presidenta-las-feministas-quebec-transexual-otras-61833.htm)