El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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jueves, 25 de febrero de 2021

15 argumentos firmes contra el vientre de alquiler: daña a la mujer, a los pobres, a los niños

 15 argumentos firmes contra el vientre de alquiler: daña a la mujer, a los pobres, a los niños

Jennifer Lahl -a la izquierda- lleva años observando -y explicando- que la práctica del vientre de alquiler daña a mujeres, niños y a toda la sociedad

ReL

Jennifer Lahl, presidenta de la asociación internacional Stop Surrogacy Now, es una de las mayores expertas mundiales en gestación subrogada y denuncia los daños sociales, emocionales y de salud que causa la industria del vientre de alquiler.

Como enfermera pediátrica vio una y otra vez la realidad del vínculo madre-bebé, y los riesgos de las gestaciones con embriones ajenos al cuerpo de la gestante. Después ha constado la condición de esclavitud de la muchacha gestante que se ve en los contratos y la mentalidad de compra-venta del sector. En 2018 estuvo en España invitada por la Fundación +Vida presentando el espeluznante documental Big Fertility , que cuenta el caso real de Kelly Martinez, una joven madre de EEUU que fue contratada como gestante por una familia rica de España... que luego no quiso quedarse los bebés y quería hacerla abortar (vea aquí la historia).

El documental Big Fertility hace visible a la parte invisible, es decir, a Kelly, la mujer gestante. ¿Alguien ha visto o conoce a la madre gestante de los bebés que compraron ricos famosos y poderosos como Ricky Martin, Cristiano Ronaldo o Miguel Bosé? Son mujeres invisibles, cuyos problemas, circunstancias y tragedias se nos esconden.

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Miguel Bosé y su pareja gay "adquirieron" dos pares de gemelos... ¿dónde están las madres? ¿Qué piensan, qué sienten ellas? Quizá les prometieron un hogar "unido" para los bebés... ¿Y si ellas quisieran recuperarlos? ¿Tienen derecho los niños a conocer a sus madres?¿Qué pone en su contrato de compra-venta de los bebés? Leyendo el contrato todos veríamos su carácter de "mercancía"

En Madrid Jennifer Lahl habló con La Contra TV y explicó los problemas de esta práctica, que en España está prohibida, aunque el país importa bebés encargados, comprados y producidos en el extranjero y regularizados en España. Es un negocio internacional (como lo fue en su momento la esclavitud) y requiere de una prohibición global, como se da con la compra-venta y tráfico de órganos. 

Recogemos algunas ideas que se desprenden de la argumentación de Jennifer Lahl en La Contra TV. 

 Vea aquí más vídeos de La Contra TV

Quince razones por las que el vientre de alquiler debe ser ilegal en todo el mundo, como la esclavitud o el tráfico de órganos

1. "Es tráfico de bebés" y no se parece a la adopción

No se parece a la adopción, que busca una solución a un bebé que ya hay. Se contrata a una mujer para que engendre o geste el bebé y hay un contrato con condiciones por medio. El contrato le da un sentido de compra-venta innegable.

2. Ser "paridora a sueldo" no es ético

Hay riesgo físico y psíquico para la gestante y también para el bebé engendrado en estas técnicas tecnológicas especialmente arriesgadas... y lo que mueve este riesgo es un negocio, dinero.

No es ético pedir a una joven que arriesgue su cuerpo y salud por este negocio. Muchas veces son madres jóvenes que ya tienen otros niños pequeños... niños que ven a su madre arriesgarse en algo inmoral y peligroso.

3. Los bebés en "limbos" pueden ser objeto de tráfico, también de órganos

Si una pareja contratante decide que no quiere quedarse el bebé que ha encargado en el Tercer Mundo, ¿quién se queda el bebé? Ese bebé nació por un encargo, para producir un beneficio económico... y en países del tercer mundo la "empresa" (o el entorno de la gestante) puede intentar lograr el beneficio vendiendo el bebé a otros usos.

4. Hay riesgos extra en la salud, como en una donación de órganos

Un cuerpo femenino no está diseñado para llevar un embrión que no sea engendrado por la mujer misma. Trata al embrión implantado artificialmente (el que quieren los compradores, supuestamente rubio, alto, listo, etc...) como un cuerpo extraño, el sistema inmunológico intenta rechazarlo. Hay que dar dosis de hormonas y medicamentos muy fuertes. Hay más riesgo de preeclampsia, hipertensión, diabetes... También los niños tienen más riesgos a largo plazo.

(Vea aquí: 8 efectos negativos del vientre de alquiler para la salud del bebé).

5. A las madres gestantes no se las informa bien... y las pobres accederían igual

Incluso si a una madre gestante se le informa de los riesgos, puede tender a valorarlos como menos graves o probables de lo que son en realidad, porque en realidad necesita el dinero y correrá los riesgos que sea.

Pero la sociedad internacional no permite la compra-venta de órganos precisamente por eso mismo: los pobres, por dinero, siempre estarían incentivados a arriesgarse para satisfacer a los ricos...

6. No permitimos la compra-venta de órganos ni en casos de vida o muerte...

La sociedad internacional es justamente estricta contra el negocio de la compra-venta de órganos: no la permite ni siquiera para salvar a alguien que se esté muriendo. Pero hay países que sí permiten poner en riesgo a gestantes y crear todo un negocio alrededor cuando no es ni siquiera tema de vida o muerte, sino que simplemente hay compradores que quieren comprar un bebé, o una parejita, o de una caracteristica especial, etc...

7. Va contra los derechos humanos

"Creo que el vientre de alquiler es una violación de los derechos humanos. Le robas a una mujer su dignidad, usas su cuerpo instrumentalmente, por contratos y dinero... Es una violación de Derechos Humanos también para el niño, que ni siquiera tienen capacidad de consentir en un contrato que van a nacer así..."

¿Quién representa o defiende el mejor interés del bebé en gestación en un contrato de vientre de alquiler?

8. Daña a madre e hijo rompiendo el vínculo materno-infantil

"Fui enfermera pediatra casi 20 años, hay algo llamado el vínculo materno-infantil, que es algo bueno. Pero en la subrogación dicen que no importa. Al nacer el bebé, lo separan de la única persona que ha conocido. Un bebé solo sabe una cosa al nacer, nadie se lo ha enseñado: sabe quién es su madre. Ha estado en su vientre 9 meses. No podemos decir que ese vínculo no importa.

9. El niño, al crecer, sabrá que fue comprado, un producto comercial

Los bebés comprados en vientre de alquiler crecen, y aprenden que fueron encargados como parte de un contrato, entregados y vendidos, adquiridos en un intercambio económico.

"Su primera foto es de cuando su madre de alquiler la entrega a los padres en la oficina de un abogado donde se finaliza el contrato y se le entregan 10.000 dólares". Esta persona ve la foto y se considera un producto por encargo.

Además, el niño al crecer se preguntará: ¿quién fue la mujer que me entregó? ¿Cuántos niños más como yo gestó? ¿Quizá murió en un encargo posterior? ¿Quizá es muy pobre en un país muy duro?

10. Al pasar el tiempo, la gestante también quiere saber de los hijos que parió...

El vínculo madre-hijo es muy fuerte, pasa el tiempo, la mujer quiere saber qué sucedió con los bebés que entregó por dinero (o a veces por altruismo). ¿Están bien? ¿Los padres que los adquirieron siguen juntos o ya se han separado? ¿Los seguirán queriendo? ¿No podría visitarlos? ¿No podría retomar la relación y contacto con ellos, hacerles conocer sus abuelos, familia, herencia...?

11. No existe el "derecho a tener un hijo"

Los Derechos Humanos recogen el derecho de los niños a crecer con sus padres, pero no existe ningún "derecho a tener hijo" ni a "adquirir hijo", ni a poner en riesgo el cuerpo y la salud de otra mujer para que conseguir un hijo.

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12. Los contratos de subrogación crean esclavas por 9 meses

Lahl lleva años leyendo y estudiando los contratos de subrogación de Estados Unidos: "la mujer es una esclava durante 9 meses". El contrato establece lo que come, cuánto se puede mover, si puede viajar, sus relaciones sexuales, su perfume... Un contrato puede pedir que la mujer muestre toda su historial médico, sin privacidad. Hay una dominación total y absoluta.

13. Es una industria movida por dinero... y por dinero hará lo que haga falta

Enriquecerse es una buena motivación para todo tipo de engaños y abusos que luego se han de tapar. Y la industria del vientre de alquiler es eso: un negocio, que usará el marqueting, abogados y publicidad para tapar sus trapos sucios.

Eso sucede en cualquier sector empresarial... pero aquí el negocio, la mercancía dañada, son bebés por encargo y mujeres jóvenes en riesgo.

14. Una sociedad de divorcio fácil, frecuente... que compra niños

Pareja muy maja, rica, quizá famosa, encarga bebé (o gemelos, o dos pares de gemelos) y asegura a las gestantes (siempre invisibles, pobres y lejanas) que los bebés estarán muy bien. Luego se separan, se pelean, se reparten los bebés como productos... bebés que una mujer pobre gestó porque ellos pagaban.

15. El cliente quiere devolver la mercancía... ¿qué dice el contrato?

Los compradores querían un niño... y salieron gemelos. O querían de un sexo y salieron de otro. O el niño tiene un pequeño defecto físico... y lo rechazan. O los compradores, durante los 9 meses, se han divorciado, y ya no quieren el bebé. O uno lo quiere y otro no y la gestante ve que los bebés no tendrán el hogar unido y hermoso que le dijeron. Las combinaciones son muchas... y todo nace del concepto de que lo niños son productos de compra-venta, que se encargan y eligen por catálogo y se desechan por defectos de producción o entrega.

Jennifer Lahl insiste: no existe la gestación subrogada buena, ni altruista, ni en casos particulares... la única respuesta ética que defienda a la sociedad, a las mujeres jóvenes y a los niños es la absoluta prohibición en todo el mundo.

Vídeos como este, Breeders, también de Jennifer Lahl, muestran que el vientre de alquiler -incluso el llamado altruista- daña también a las mujeres



#BigFertility: It's All About The Money from CBC Network on Vimeo.

(https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/812853147/15-argumentos-firmes-contra-el-vientre-de-alquiler-dana-a-la-mujer-a-los-pobres-a-los-ninos.html)

sábado, 27 de abril de 2019

Productor LGTB Ricardo Morán se convierte en padre de gemelos que nacieron por vientre de alquiler

Morán, ateo y activista pro ideología de género, es un declarado enemigo de la causa provida y profamilia en el Perú.
Fotografía: Facebook Ricardo Morán.
Redacción La Resistencia 
2019-04-26 13:24:07

miércoles, 21 de junio de 2017

Irracionalidad: madre de hijo homosexual en pareja se insemina para convertirse en madre y abuela de los hijos de su hijo...

Vientre de alquiler

Un tratamiento hormonal permitió que su útero volviera a funcionar tras la menopausia

Doña Ana: madre y abuela de los mellizos de su hijo

"Todo lo hemos hecho por amor", dice la enfermera brasileña jubilada de 58 años ante las críticas por su decisión de prestar su vientre para que su hijo y su yerno pudieran ser padres
El embarazo fue un éxito aunque ella tuvo que abandonar su iglesia evangélica
Empecemos por el principio. Esta es la historia de una pareja homosexual que soñaba con tener un hijo. También es la historia de una madre dispuesta a todo por su primogénito. Los tres juntos han creado uno de esos relatos que rompe esquemas y que, polémicas aparte, acaba con final feliz: "Todo lo hemos hecho por amor", repite el trío.
Doña Ana tiene 58 años y con esa edad tuvo su tercer parto. Pero la gran diferencia respecto a los anteriores es que esta vez engendraba en su útero dos embriones con el óvulo de una donante anónima y los espermatozoides de su hijo, Luis Henrique Aranha (33 años), y de su yerno, Gustavo Salles (26). El 5 de octubre de 2016 a las 23.22 de la noche Ana María Aranha se convertía en madre y abuela al mismo tiempo de los mellizos Joao Lucas y Pedro Henrique.
Pero para llegar al desenlace, esta enfermera jubilada tuvo que superar una carrera de obstáculos, tanto físicos como emocionales. El primero fue hacer que su útero después de dos décadas de menopausia volviera a funcionar. Un tratamiento hormonal le permitió cumplir con la primera etapa: "Me sentía más joven que nunca, más sana", cuenta a Crónica mientras sostiene en brazos a Pedro Henrique, que acaba de pasar su primera gripe.
Doña Ana es tímida, pero tiene una sonrisa amplia de buena persona que a veces exagera con una carcajada, como cuando recuerda que en los primeros días de embarazo no soportaba comer frijoles. "Fue rarísimo porque me encantan, pero no podía sentir su olor, me daban ganas de vomitar", nos dice.
Su hijo Luis Henrique sigue el estilo materno: habla poco y sonríe mucho. Dice que está "feliz de ser padre", que "por suerte el embarazo fue muy tranquilo" y mira de reojo a su marido esperando que sea él quien continúe la conversación. Gustavo Salles es el yerno de doña Ana, aunque a estas alturas podría decirse que funciona como su alter egoVivió cada tramo del embarazo como si fuera suyo, sin despegarse de la suegra; fue por él que se inició esta travesía, cuando la tristeza le llevó a una depresión de la que no encontraba salida: su deseo de tener hijos crecía y los intentos de adopción frustrados se acumulaban.

Barriga solidaria

Fue en agosto de 2015, una tarde después del almuerzo en la casa de su suegra en Capivari (un pueblo del interior de São Paulo), cuando doña Ana le dijo a su yerno: "Si pudiera hacer algo para ayudaros a tener un bebé lo haría". A Gustavo se le encendió una lucecita, ya había pensado en ello pero no se atrevía a nombrarlo. Volvió a casa y le dijo a Luis Henrique que su madre podría ser una "barriga solidaria".
Desde 2013 el Consejo Federal de Medicina (CFM) de Brasil reguló la norma de "embarazo por sustitución", una ley que permite que una pareja que no tiene posibilidades de tener hijos pueda pedir ayuda a un familiar de hasta cuarto grado (madre, hermanas, tías o primas) con el fin de que ceda su útero para gestar al bebé, con la condición de que no haya ninguna compensación económica.
Según la vicepresidenta del Instituto Brasileño del Derecho a la Familia, María Berenice Dias, la aprobación de la ley ha beneficiado especialmente a las parejas homosexuales, que cada vez utilizan más esta opción. No hay cifras oficiales que lo confirmen, pero desde la clínica de reproducción asistida Fertilis de Sorocaba aseguran que en el último año ha habido "un aumento notable de parejas" -muchas de ellas, heterosexuales, aclaran- que ya llegan a la primera consulta junto al familiar que les prestará el útero.
Gustavo se especializó en el tema y se hizo con argumentos para convencer al marido. Vio "todos los documentales" sobre casos parecidos y leyó "todas las noticias del extranjero" sobre mujeres que pasados los 50 tenían un bebé: "Luis Henrique tenía más miedo que nosotros, le preocupaba que algo no saliera bien, que su madre tuviera algún problema".
La insistencia de la madre y el marido surtió efecto y el trío se hizo inseparable. La primera cita fue en una clínica de reproducción de Campinas donde, tras una serie de pruebas, les confirmaron que con un tratamiento hormonal doña Ana podría gestar el bebé. Después de cinco meses de hormonas y de una "segunda juventud" para la mamá-suegra, les tocó el turno a los chicos. La pareja eligió los óvulos de una anónima y donaron su semen.
"El 23 de febrero fue cuando le colocaron el óvulo con los dos espermatozoides y nos dijeron que esperáramos 14 días para ver si funcionaba", recuerda Gustavo, que además de ser el hablador de la familia también es el de la memoria, atento a cada detalle. Fue él quien ayudó a su suegra. Los tres bajaron a la farmacia para comprar un test: "Mi madre hacía pis y Gustavo puso el medidor en el tarrito, se embarazaron juntos", dice Luis Henrique, que esperaba el resultado en el pasillo.
El tratamiento fue un éxito porque los dos espermatozoides engendrados sobrevivieron y funcionó al primer intento. El embarazo fue igual de bueno: "El mejor que he tenido, me sentía más tranquila, segura, muy cuidada por mi familia". Doña Ana se instaló en la casa de la pareja y desde entonces no se ha ido. "Ya no salgo de aquí", dice en una segunda carcajada.
No todo fueron risas. Esta mujer, además de pasar por una revolución hormonal, también tuvo que enfrentarse a las críticas de la iglesia evangélica a la que pertenecía y que acabó por abandonar: "Seguí mi corazón, hice lo que me correspondía", dice tajante, y añade: "Fueron los únicos que hablaron mal de nosotros, los amigos y la familia siempre nos apoyaron".
El peor momento llegó horas después del parto: "Durante el primer mes de vida de los mellizos sentía que eran mis hijos, no podía verlos como nietos". Doña Ana los amamantó apenas una semana porque tenía poca leche, y después de ver que su hijo y su yerno ignoraban cada consejo que daba sobre los pequeños, acabó por aceptar que era una abuela: "Me costó bastante pero ahora lo tengo claro: yo los malcrío y ellos educan", tercera y última carcajada.
(http://www.elmundo.es/cronica/2017/06/21/59453724468aebed538b4593.html)

jueves, 10 de marzo de 2016

La locura del vientre de alquiler: el trágico caso del «hijo-no hijo» de la actriz Sherri Shepherd


La locura del vientre de alquiler: el trágico caso del «hijo-no hijo» de la actriz Sherri Shepherd

Argumenta contra la maternidad subrogada para librarse del hijo que «encargó» así

[Tempi.] La conocida actriz norteamericana Sherri Shepherd se casó con Lamar Sally en agosto de 2011 y en 2012 contactó con una agencia de Nueva Jersey para utilizar sus servicios en el campo de la reproducción asistida. Los cónyuges conocieron a Jessica Bartholomew, joven de 23 años de Pennsylvania, madre soltera con dos hijos propios, con quien estipularon un contrato de maternidad subrogada. La joven Jessica, en su segunda experiencia de este tipo con el fin de poder mantener a sus propios hijos, debía llevar a término el embarazo con el embrión creado con el esperma de Lamar, marido de Sherri, y con el óvulo de una donante anónima, a cambio de cien mil dólares.

El contrato entre ambas partes se estipuló el 12 de septiembre de 2013; el 7 de noviembre del mismo año se transfirió el embrión en el útero de Jessica y el 18 de noviembre la pareja recibió la noticia del implante positivo del embrión y del inicio del embarazo

Sin embargo, en los meses siguientes la pareja contratante, mientras la chica seguía con el embarazo, empezó a tener problemas matrimoniales y decidió divorciarse

Sherri con su segundo marido, Lamar, de quien se divorció cuando la madre de alquiler que habían contratado ya estaba embarazada de 7 meses. Lamar pidió y obtuvo la custodia del hijo, con quien, a diferencia de Sherri, tenía vínculo biológico. 

El 5 de agosto de 2014 Jessica, la madre de alquiler, dio a luz al pequeño Lamar Jr., cuyo estatus personal había que decidir.

Sherri manifestó su oposición a la vista del divorcio de su marido Lamar e inició una causa que llegó hasta el Tribunal Supremo de Pennsylvania.

Argumentos contra la subrogación... de la subrogante
Ante este órgano judicial, tras haber perdido en los juicios precedentes, Sherri recurrió las sentencias anteriores que la habían reconocido como la madre legal del recién nacido Baby S., fundamentando su propio recurso sobre cuatro motivaciones principales:

1. la ley de Pennsylvania sólo reconoce dos modalidades para instaurar la "progenitorialidad", es decir, la relación genética o biológica de hecho y la adopción, y no contempla la "progenitorialidad" mediante contrato; 

2. en el Estado de Pennsylvania recurrir a la técnica de la maternidad subrogada es un medio ilegal para saltarse la normativa sobre la adopción, por lo cual la madre legal de Lamar Jr. es la joven Jessica de la que ha nacido y no la que presenta el recurso;

3. el contrato de maternidad subrogada viola la política pública y la ley del Estado de Pennsylvania porque crea una relación de paternidad sin adopción o procedimiento judicial;

4. el contrato de maternidad subrogada es nulo y no puede llevarse a cabo porque contradice la ley, por lo que el Tribunal tiene que reconocer que la mujer contratante no puede ser la madre legal del niño nacido.

El Tribunal, basándose también en el precedente del caso Ferguson vs McKiernan (en el que una mujer que había exonerado del mantenimiento del hijo al donante de esperma posteriormente cambió de idea, pidiendo al donante el co-mantenimiento, por lo que fue condenada por el Tribunal Supremo de Pennsylvania), rechazó todas las observaciones de la mujer que presentó el recurso y especificó que al faltar en Pennsylvania una normativa sobre la maternidad subrogada que ratifique la nulidad de los contratos por ser contrarios al orden público, el vacío puede colmarse con un contrato privado que, como tal, es siempre vinculante y ejecutable, por lo que una parte no puede sustraerse arbitrariamente a las obligaciones que derivan del contrato de maternidad subrogada al haber suscrito dicho compromiso de manera libre y voluntaria.

La madre de alquiler, Jessica Bartholomew, junto a Lamar en el juicio en el que lograron que Sherri se haga cargo de su parte en el mantenimiento del pequeño.

Por consiguiente, según el Tribunal, la mujer contratante puede decidir no ejercer de madre ni participar en la vida del hijo que ha decidido hacer nacer mediante el contrato de maternidad subrogada, pero no puede decidir, tras haber iniciado todo el procedimiento,sustraerse a la responsabilidad financiera y económica que dicha iniciativa comporta, debiendo por consiguiente mantener a su hijo hasta la mayoría de edad de éste. 

El pasado 1 de marzo el Tribunal Supremo de Pennsylvania rechazó el último recurso de la mujer contratante y estableció que se cumplieran las disposiciones de la sentencia precedente.

Las tres paradojas del caso
Aparecen aquí, por lo tanto, todas las características increíbles y paradójicas causadas por casos similares y que debemos resumir en tres puntos muy sintéticos. 

En primer lugar: es paradójico que los mejores argumentos sobre el aspecto anti-jurídico que constituye la maternidad subrogada los haya expuesto precisamente la madre contratante que inició todo el procedimiento.

No se trata sólo de mera habilidad forense de sus abogados y de la praxis ordinaria típica de los picapleitos que tiene lugar cada día en las aulas judiciales de medio mundo y en las que se trastoca la realidad según los propios intereses.

Puesto que no se trata de un mero subterfugio de leguleyo, sino de verdaderos y propios motivos jurídicos fundamentales que anulan el contrato de maternidad subrogada, es asombroso, en primer lugar, que la mujer contratante no hubiera concretado dichos motivos antes de iniciar todo el procedimiento y, en segundo lugar, que los haya expuesto en el tribunal tras negarse a asumir su maternidad.

En segundo lugar: surge, con toda su tragedia, la confusión que se crea. Primero se reivindica el acceso a la maternidad subrogada como expresión del presunto derecho a ser padres; después se pretende ejercer una especie de derecho de rescisión del vínculo contractual que se ha suscrito y, por último, se niega la posibilidad de que la "progenitorialidad" comporte obligaciones hacia la prole que ha llegado al mundo a través de tales técnicas.

En resumen, por un lado se reclama el derecho a ser padres; por el otro, se niega este derecho como deber y obligación hacia los hijos.

Parece que asistimos, más que a la reclamación de derechos, a caprichos infantiles que son aún más lamentables no tanto por el hecho de que proceden de personas adultas, sino porque están protegidos formalmente por instrumentos jurídicos que destrozan el Derecho y su naturaleza, su función, su objetivo.

En tercer lugar: precisamente el tribunal que debería haber declarado la nulidad de este contrato -como hicieron en el pasado, por ejemplo, los tribunales italianos por ilicitud de la causa y del objeto de los contratos de maternidad subrogada-, resuelve, en cambio,afirmar la validez y la idoneidad para colmar el vacío legislativo del Estado de Pennsylvania en temas de maternidad subrogada. 

Además, el mismo juez ratifica que la mujer contratante puede decidir no ejercer como madre del sujeto nacido mediante contrato de maternidad subrogada, limitándose solamente a financiar la vida y el mantenimento del nacido hasta su mayoría de edad,como si la relación parental fuese algo meramente económico, manifestando así esa visión económica del Derecho tan típica y tan difundida en los Estados Unidos y, sin embargo, tan lejana de la verdadera naturaleza del Derecho. 

¿Un progreso?
En resumen, aunque aquí surge sólo una parte de los problemas éticos y jurídicos de fondo tan típicos de la maternidad subrogada, es suficiente para desconfiar de las declaraciones entusiasmadas de quienes saludan el acontecimiento de la maternidad subrogada como un momento de progreso, deseando que se establezca también en Italia, e ignoran o fingen ignorar las numerosas dificultades jurídicas que dicha práctica inevitablemente conlleva, sin tener en cuenta el ordenamiento jurídico de referencia y la disciplina concreta dictada por jueces o legisladores. 

Es la prueba manifiesta de la falsedad de la actual mitología del progreso según la cual toda posibilidad técnica constituye de por sí un progreso humano, mostrando, en todo caso, que un progreso técnico separado de la dimensión ontológica constituye siempre un progreso anti-humano

En mérito a esto pensemos en las reflexiones del ultra-laico Edgar Morin: «La historia de la laicidad occidental ha construido una fe en el progreso. El progreso ha sido elevado a ley ineludible, a necesidad histórica. Pero se trata de una ilusión. Que la ciencia obre únicamente en dirección del bien general de la humanidad es un mito».

La maternidad subrogada, como toda aplicación de la técnica, no es por lo tanto jurídica y axiológicamente neutra; más bien al contrario, atrae sobre sí todas las problemáticas típicas de cada desarrollo del progreso tecno-científico desvinculado de cualquier plano ético en referencia a la persona y a su dignidad, como también el pesado bagaje de laperspectiva utilitarista del Derecho, tan difundida en el mundo jurídico anglosajón y ajena a la tradición jurídica europea en general, e italiana en particular, para la que no es la economía en función del Derecho, sino el Derecho en función de la economía: fruto seco y venenoso de un capitalismo sublimado en mercantilismo y que se ha olvidado de la centralidad del ser humano.

En conclusión, viendo experiencias judiciales como la que ha visto implicados a Sherri, su marido Lamar, la joven Jessica y el pequeño Lamar Jr., se puede considerar, parafraseando a Romano Guardini (para quien «el hombre moderno no ha sido educado para el recto uso del poder»), que el hombre moderno no ha sido educado tampoco para el recto uso del Derecho. 

Artículo de Aldo Vitale publicado en Tempi.
Traducción de Helena Faccia Serrano, diócesis de Alcalá de Henares.
(http://www.religionenlibertad.com/la-locura-del-vientre-de-alquiler-el-tragico-caso-del-hijono-48217.htm

)

miércoles, 27 de mayo de 2015

Hasta seis personas pueden reclamar la paternidad de un bebé nacido de un vientre de alquiler

Hasta seis personas pueden reclamar la paternidad de un bebé nacido de un vientre de alquiler

Profesionales por la Ética denuncia que la gestación subrogada es «una nueva forma de explotación de la mujer»


Día 27/05/2015



Hasta seis personas podrían llegar a reclamar la paternidad de un bebé nacido de un vientre de alquiler, según recuerda la asociación Profesionales por la Ética en un informe en el que denuncia esta práctica como "una nueva forma de explotación de la mujer y de tráfico de personas".
Para esta asociación civil, la maternidad subrogada no sólo es "fuente de probables conflictos jurídicos" sino que además "impide al niño conocer su origen e identidad tal como establece la Convención sobre los Derechos del Niño". Por eso, aboga por "una abolición universal" de la gestación por sustitución y solicita a la administración pública que "no permita el registro filial de los niños nacidos" a través de esta práctica.
El estudio, titulado "Vientres de alquiler, maternidad subrogada",recuerda que en la gestación por sustitución, las personas que pueden reclamar la paternidad de ese niño son "la madre genética o biológica (donante de óvulos), la madre gestante (el vientre de alquiler), la mujer que ha encargado el bebé, el padre genético (donante del esperma), el marido o pareja de la madre gestante (que tiene la presunción de paternidad) y el hombre que ha encargado el bebé".
"Los grupos de presión y el enorme negocio que genera la gestación subrogada están influyendo en las instituciones y creando 'neoderechos', atendiendo al deseo de una parte mínima de la población, al margen de cualquier consideración ética y de la legislación internacional vigente", afirma Luisa Peña, una de las autoras del estudio y portavoz de "Madre, Mujer y Profesional".
Ante esta nueva realidad, el estudio --el primero que realiza en España-- pretende informar a la sociedad y lograr "compromisos políticos paraabolir esta práctica que vulnera la dignidad humana más elemental". En este sentido, esta asociación civil recuerda que el Consejo de Europa condenó la maternidad subrogada en una declaración escrita en el año 2012. En la actualidad, además está en marcha una campaña internacional, "No Maternity Traffic",para solicitar al Consejo de Europa la abolición universal de la maternidad subrogada.

«Inventario de bebés»

El vientre de alquiler está regulado en muchos países como Estados Unidos, México, Rusia, Ucrania, Georgia y Kazajistán lo que, según esta organización, "no evita el tráfico de seres humanos". Así, por ejemplo, en Estados Unidos, recientemente "se desmanteló una red de abogados que había creado un inventario de bebés no nacidos para venderlos por 100.000 dólares utilizando vientres de alquiler".
En Asia también se desmanteló una red de venta de bebés liberando a 21 jóvenes vietnamitas secuestradas, mientras que en Nigeria, la policía rescató de una casa a 32 niñas embarazadas, de entre 15 y 17 años de edad para vender a sus bebés.
Aparte de "las situaciones de flagrante criminalidad", Profesionales por la Ética recuerda que son "centenares de casos conflictivos en todo el mundo". En Europa, la maternidad de alquiler está prohibida total o parcialmente en la mayor parte de los países, si bien "la inercia política es a aceptarla al margen de cualquier consideración ética y vulnerando las legislaciones vigentes bajo la exigencia de los lobbies, el negocio y los intereses económicos", afirma la organización. Tal es el caso de España, Italia Alemania, Francia y Suiza.
(http://www.abc.es/sociedad/20150527/abci-vientres-alquiler-maternidad-subrogada-201505261037.html#.VWYMH4M4kkQ.facebook)