El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

jueves, 21 de mayo de 2020

Uruguay cambió: de precursor del aborto legal a tener presidente provida

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Desde su campaña electoral el presidente Luis Lacalle Pou afirmó tener una agenda provida. Foto: Alan Santos/PR
Luego de 15 años bajo el mando de un partido de izquierda que quebró la igualdad ante la ley e instauró la pena de muerte para el inocente, Uruguay empieza una transición con un mandatario comprometido a defender el primer derecho: la vida.
Luis Lacalle Pou asumió la presidencia solo días antes que la Organización Mundial de la Salud declarara la pandemia de coronavirus. En este corto tiempo su gestión se ha destacado en la región por su manejo del brote, con apenas 670 personas contagiadas, 468 recuperadas (75 % de los diagnosticados) y solo 17 muertes.
Si bien ni un solo menor de edad ha muerto por COVID-19 en Uruguay, alrededor de 10 000 mueren al año por causa de una ley promulgada cuando la izquierda gobernaba el país.
Dicha cifra fue resaltada en conferencia de prensa virtual el 4 de mayo, cuando Lacalle Pou anunció la reapertura de las actividades comerciales durante la cuarentena. Un reportero radial cuestionó al presidente sobre qué hará frente al aborto de 10 000 niños por año en un país con población decreciente. El mandatario respondió:
“…todos entendemos que Uruguay tiene que tener una fuerte protección a los niños por nacer, que hay que tener una política de desestímulo de los abortos, que el Uruguay en su Constitución y de acuerdo a los pactos ratificados entiende que hay vida desde la concepción y en ese sentido, un niño que no ha nacido tiene derechos. Esa es la visión del presidente de la República, la protección”.
Destacó que él y el Partido Nacional que representa tienen una agenda provida, tal como lo prometió durante su campaña electoral. Destacó que su rol es acompañar a las mujeres para que no recurran al aborto y así resguardar la vida del niño por nacer.
Con apenas más de 3 millones de habitantes, Uruguay, junto a Cuba, son los únicos países en la región con aborto legal, son también los únicos dos con población decreciente en América Latina.
Además, en Cuba, el aborto ha provocado esterilidad en el 50 % de las mujeres que accedieron a la práctica garantizada en el programa estatal llamado “regulación mensual”.
Es decir, la práctica incide en la baja natalidad, no solo porque niños mueren, sino por el daño causado en las mujeres.
En el viejo continente el impacto social es aún más pronunciado. En España, donde se han practicado más de 2,5 millones de abortos desde la legalización (1985), mueren más personas al año que las que nacen.

El aborto es la principal causa de muerte en el mundo

De hecho, el aborto es la principal causa de muerte en el mundo. Solo en el 2019 murieron más personas por esa causa (42 millones) que todas las víctimas de la Primera Guerra Mundial (41 millones).
Fue precisamente durante la Primera Guerra Mundial que el primer régimen de inspiración marxista se instauró y fue el primero que legalizó el aborto en el mundo: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
A su vez, Cuba fue el primer país de Latinoamérica en legalizarlo. Bajo el yugo socialista permitió al Estado definir desde cuándo tiene valor la vida. Incluso médicos cubanos han sido apresados por denunciar que se mata ahogados a recién nacidos en los hospitales públicos.
Por eso no es sorpresa que el primer derecho, la vida, le fue arrebatado a los uruguayos durante la gestión de un gobierno socialista como el del exguerrillero José «El Pepe» Mujica, el presidente carismático que introdujo la agenda “progresista” al país.
Mediante la legalización de la marihuana, por ejemplo, Mujica vendió al mundo la idea de un país libre. Pero en realidad lo que logró fue instaurar el monopolio de la producción y cosecha de una planta. Pues lo que hizo fue “permitir” la venta de marihuana autorizada por el Estado. No aumentó la libertad del consumidor, sino el control del Estado sobre la compra y venta.
De la misma forma que no “garantizó el derecho a decidir” de la mujer, sino que vulneró el derecho a vivir de incontables mujeres (y varones). La ONU estima que para el 2035 se habrá matado a 150 millones de mujeres por razón de su sexo tras detectarlo en una ecografía.
Ahora, el flamante presidente uruguayo anunció que el programa del Partido Nacional propone modificar el régimen de adopciones, con el objetivo de “agilizar drásticamente los tiempos, garantizando los debidos procesos”. busca revertir esa tendencia. Durante la campaña electoral aclaró que su gestión tendría una “agenda de provida”. «Voy a hacer lo imposible para que no haya abortos”, exclamó.

Corte uruguaya accedió a restringir un aborto por petición del padre

El cambio en la política uruguaya responde a una población que por una década y media no se vio representada.
En el tercer poder, la justicia, la defensa de la vida responde a la Constitución de la nación y a los acuerdos internacionales, como el Pacto de San José, al cual adhieren todas las naciones hispanoamericanas salvo Cuba. Allí se prohíbe la pena de muerte y se garantiza el derecho a la vida desde la concepción. El aborto legal infringe ambas.
Respaldada en dicho pacto una magistrada falló a favor de un padre en el 2017 que intercedió para salvar la vida de su hijo, frente al deseo de la madre de abortarlo. La magistrada actuó en defensa del niño por nacer, pues reconoció sus derechos constitucionales e incluso le asignó un abogado.
Sumado a jueces como esta, ahora el niño por nacer tiene un nuevo defensor: el presidente de la nación.

El mundo se detiene por el coronavirus, mientras que por el aborto se milita día y noche

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¿Qué quiere China realmente? Dominar el mundo

El presidente chino, Xi Jinping, saluda a los funcionarios con máscaras faciales tras el brote de coronavirus originados en Wuhan, cuando llega a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPPCC) en el Gran Salón del Pueblo en Beijing (Reuters)
El presidente chino, Xi Jinping, saluda a los funcionarios con máscaras faciales tras el brote de coronavirus originados en Wuhan, cuando llega a la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPPCC) en el Gran Salón del Pueblo en Beijing (Reuters)
¿Podemos reconocerle al Partido Comunista Chino que es transparente en lo que dice y que sabe lo que quiere? Esa podría ser la clave para comprender las ambiciones estratégicas de Beijing en las próximas décadas.
Una postura recurrente en el debate de los Estados Unidos sobre ese tema es que China no sabe lo que quiere y que sus líderes aún no han decidido hasta dónde debe llegar la influencia de Beijing. Sin embargo, cada vez hay más pruebas (reunidas e interpretadas por expertos destacados sobre China) de que el Gobierno chino realmente quiere poder mundial y tal vez la hegemonía global en la próxima generación, de que quiere acabar con el sistema internacional liderado por Estados Unidos y de crear por lo menos su propio orden cuasi mundial.
No se necesitan poderes de deducción extraordinarios para llegar a esta conclusión. Altos cargos chinos y miembros de la comunidad de política exterior del país son cada vez más explícitos al respecto.
El presidente Xi Jinping hizo alusión a ese objetivo en su discurso histórico del XIX Congreso del Partido en octubre de 2017. Ese discurso representa una de las declaraciones más firmes de la política y de los objetivos del partido; supone un reflejo de cómo Xi interpreta lo que China ha logrado con el Gobierno comunista y cómo debe avanzar en el futuro.
Xi declaró que China “se ha mantenido en pie, se ha enriquecido y se está fortaleciendo”, y que ahora estaba “abriendo un nuevo camino para otros países en desarrollo” y ofreciendo “sabiduría y un enfoque chino para resolver los problemas a los que se enfrenta la humanidad”. Para 2049, prometió XiChina se convertiría en líder mundial en fuerza nacional junto con la influencia internacional” y construiría un “orden internacional estable” en el que el “rejuvenecimiento nacional” de China pudiera lograrse plenamente.
Esta fue la declaración de un líder que considera que su país no solo participa en los asuntos mundiales, sino que establece las condiciones y refleja dos temas centrales en el discurso sobre política exterior de China.
El primero es una visión profundamente escéptica del sistema internacional actual. Los líderes chinos reconocen que el régimen de comercio mundial ha sido indispensable para el auge económico y militar del país. Sin embargo, cuando observan los elementos más importantes del mundo que Washington y sus aliados han creado, ven principalmente amenazas.
En su opinión, las alianzas estadounidenses no preservan la paz y la estabilidad; bloquean el potencial de China y evitan que las naciones asiáticas den a Beijing lo que le corresponde. Desde esa perspectiva, el apoyo a la democracia y los derechos humanos no es moral ni positivo, sino propaganda que apoya una doctrina peligrosa, la cual amenaza con deslegitimar al Gobierno comunista y dinamizar a sus enemigos nacionales. Las instituciones internacionales lideradas por Estados Unidos parecen herramientas para imponer la voluntad de Estados Unidos a los estados más débiles. El Partido Comunista reconoce que el orden internacional liberal ha generado beneficios, escribe Nadège Rolland, de la Oficina Nacional de Investigación Asiática, pero “el partido aborrece y teme” los principios en los que se basa.
El segundo tema es que el orden internacional debe cambiar, no un poco, sino mucho, para que China sea plenamente próspera y segura. Los líderes chinos han sido, lógicamente, algo opacos al describir el mundo que quieren, pero los contornos se están definiendo cada vez más.
Una pantalla en una tienda departamental muestra al presidente chino, Xi Jinping, durante la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPPCC) en el Gran Salón del Pueblo en Beijing (Reuters)
Una pantalla en una tienda departamental muestra al presidente chino, Xi Jinping, durante la sesión de apertura de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CPPCC) en el Gran Salón del Pueblo en Beijing (Reuters)
Si uno estudia las declaraciones de Xi y de otros altos funcionarios, concluye la experta en China Liza Tobin, lo que emerge es una visión en la que “una red global de asociaciones centradas en China reemplazaría el sistema de alianzas de tratados de EEUU”, y el mundo preferiría el autoritarismo chino a la democracia occidental.
Basándose en un análisis similar, Rolland está de acuerdo en que China tiene “un anhelo de hegemonía parcial”, un dominio laxo sobre grandes franjas del sur del planeta. En lo que respecta a gobernanza global, según muestran otros análisis, Beijing quiere un sistema en el que las instituciones internacionales refuercen, en lugar de golpear, los regímenes represivos. Entretanto, los estrategas y académicos chinos hablan abiertamente de la construcción de un “nuevo orden económico mundial centrado en China”.
Hay pocos indicios, en todo esto, de que el horizonte estratégico de Beijing se limite al Pacífico occidental o incluso a Asia. La invocación de Xi de una “comunidad con un futuro compartido para la humanidad” indica un marco mundial para la influencia china. No es necesario leer entre líneas para comprender que esta agenda requerirá fundamentalmente un reajuste del equilibrio geopolítico actual. Como Xi comentó hace varios años, China debe trabajar con determinación hacia “un futuro en el que ganamos la iniciativa y tenemos la posición dominante”.
Por supuesto, no es necesario tomar al pie de la letra todo lo que dicen los líderes de Gobiernos, o todo lo que llega a incluirse en los discursos oficiales. En el caso de Beijing, sin embargo, los líderes chinos en realidad dicen menos de lo que el país está haciendo.
Ya se trate del programa de construcción naval que produce buques a una velocidad asombrosa; del impulso para controlar las organizaciones internacionales existentes y construir otras nuevas; de la proyección del poder militar en el Ártico, el Océano Índico y más allá; el objetivo de dominar las industrias de alta tecnología del mundo; los esfuerzos cada vez más sistemáticos para apoyar regímenes autoritarios y debilitar las instituciones democráticas; o la Iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda que abarca múltiples continentes, China no está actuando precisamente como un país que carece de un gran diseño geopolítico.
Al igual que con otros aspectos de la rivalidad entre Estados Unidos China, hay un paralelo con la Guerra Fría. Durante la década de 1970, algunos expertos estadounidenses importantes insistían en que Moscú se estaba convirtiendo en un poder satisfecho con el statu quo. Sin embargo, esa afirmación requería ignorar lo que los líderes soviéticos decían sobre la distensión y la coexistencia pacífica (que era una forma de garantizar el triunfo del socialismo sin guerra) así como sus esfuerzos para desarrollar una superioridad militar y las posiciones de fuerza en el Tercer Mundo. Las señales de advertencia eran evidentes entonces, como lo son hoy.
Al igual que la Unión Soviética en la década de 1970, China probablemente no tiene una lista de pasos detallados para lograr la supremacía mundial. Los líderes chinos no son insensibles a los costos y los obstáculos: Xi puede reafirmar ritualmente la importancia de unificar a la nación china, pero eso no significa que esté decidido a ir a la guerra por Taiwán.
Puede que Beijing ni siquiera haya decidido cuál de los dos caminos hacia la influencia global es preferible: establecer el dominio en el Pacífico occidental y luego expandirse desde allí, o flanquear la posición de Estados Unidos en la región mediante el desarrollo de un poder económico y político en todo el mundo. Por último, puede que China no logre nada de esto. Quizás el coronavirus debilitará tanto a Estados Unidos y al orden liberal que el auge de China se acelerará. O tal vez China se encontrará con tantos problemas internos y tanta resistencia externa que su impulso se frenará.
No obstante, hemos de reconocer que el debate sobre lo que China quiere se está volviendo rancio, porque los líderes y el comportamiento de China responden cada vez más a esa pregunta. Cuando un rival orgulloso y poderoso comienza a declarar sus ambiciones globales, Estados Unidos probablemente debería errar en el lado de la cautela y tomarse esas ambiciones en serio.
©2020 Bloomberg.

miércoles, 20 de mayo de 2020

La mortalidad del Coronavirus es sumamente baja

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Decenas de niños nacidos de vientres de alquiler están «retenidos» en Ucrania por la pandemia


Ucrania se ha convertido en uno de los principales países del mundo donde las mujeres alquilan sus úteros para «producir» niños para parejas del extranjero. La llegada de la pandemia ha provocado el cierre de fronteras y decenas de bebés se han quedado «atrapados» en el país europeo.
(InfoCatólica) El drama que está teniendo lugar en Ucrania puede apreciarse en este video de BioTexCom, una agencia de subrogación en Kiev, de entre las más importantes del país. 

 
El video muestra una gran habitación en un hotel –no un hospital– en Kiev con 46 bebés uno al lado del otro en cunas idénticas. Sus padres legales son de Estados Unidos, Chile, Italia, España, Gran Bretaña, China, Francia, Alemania, Bulgaria, Rumania, Austria, México y Portugal.
Debido a las medidas de confinamiento, las enfermeras deben permanecer en el hotel mientras atienden a los bebés.
El video fue publicado para asegurar a los clientes de BioTexCom que sus bebés están seguros y bien. El personal muestra a los bebés a sus padres y por medio de videoconferencias les informa sobre su evolución y su salud. «Así que no se preocupe, la salud de su bebé está en buenas manos», dice Marina, la narradora.
Aparte del caso de esa agencia, se teme por el presente y futuro de los niños a cargo de otras agencias de subrogación.
Preocupación en el parlamento ucraniano
Según informa el diario español Abcel problema ha saltado ya a la Rada Estatal, el Parlamento ucraniano, cuya encargada de Derechos Humanos, Liudmila Denísova, ha tomado cartas en el asunto para tratar de encontrar una solución . Según sus datos, «más de cien bebés esperan a sus padres en varios centros médicos».
Denísova advierte que hay mujeres ucranianas embarazadas de acuerdo con los contratos de vientres de alquiler ya firmados y, si se prolonga la actual situación de confinamiento, «seguirán naciendo niños (...) cuyo número podría llegar casi al millar».
Al mismo tiempo, organizaciones internacionales en pro de la abolición de la maternidad subrogada, entre ellas la española Red Estatal Contra el Alquiler de Vientres (RECAV), han enviado una carta al presidente ucraniano, Volodímir Zelesnki, pidiéndole que actúe para que los niños atrapados en ese limbo dejen de estarlo y sean puestos en manos de sus madres biológicas, familias de acogida o enviados a orfanatos.
Escándalo internacional
En la misiva señalan que «la situación de estos niños, varados en Ucrania debido a las medidas de protección relacionadas con la pandemia actual, es sintomática de los daños que ocasiona la subrogación transnacional». Exigen además una investigación exhaustiva de las clínicas que se dedican a este negocio, de las condiciones en las que operan y de sus «clientes». Presionan además para que impidan el acceso a Ucrania a quienes encargaron los bebés por subrogación.
Pero la Asociación por la Gestación Subrogada en Georgia y Ucrania (Apingu) pide «la protección urgente e igualitaria de estos niños, como si de forma natural se hubieran concebido». «Necesitan urgentemente que sus padres podamos acceder a ellos conforme a nuestro mayor deber y deseo, para tomarles en brazos, sacarles de allí y proporcionarles un hogar». Los padres por alquiler de vientres ya denunciaron el mes pasado que los bebes se encuentran «solos» en Ucrania y Georgia y no hay manera de viajar allí para recogerles.

Los obispos católicos de Ucrania piden la ilegalización de los vientres de alquiler

El arzobispo Sviatoslav Shevchuk de Kiev-Halych, primado de la Iglesia Católica Ucraniana de rito oriental, y el arzobispo Mieczyslaw Mokrzycki de Lviv, presidente de la conferencia episcopal de rito latino del país, han pedido al gobierno ucraniano que ponga fin a la práctica de permitir que los extranjeros contraten a mujeres ucranianas para que conciban y den a luz sus hijos.

(CH) La publicación de un vídeo por parte de una agencia de maternidad subrogada, en el que se ven a decenas de bebés siendo atendidos por enfermeras debido a que sus padres «legales» no pueden recogerles por el cierre de fronteras, los obispos de Ucrania han pedido el fin de semejante práctica que atenta contra la dignidad humana tanto de las mujeres que venden sus úteros como de los niños, que se convierten en objeto de compra y venta.
Los prelados piden al gobierno políticas de apoyo a la familia que «aseguren que las madres ucranianas no tengan que vender sus cuerpos y sus hijos para su propia supervivencia y la de sus familias».
Aunque el video muestra a mujeres alimentando, cambiando y acariciando a los bebés, los obispos denuncian que se trata de «46 bebés llorando, privados del toque maternal, del calor paternal, del cuidado desinteresado, del amor necesario». El resultado, advierten, es una escena de «un producto comprado cuyo comprador no vino».
«Tal demostración de desprecio por la persona humana y su dignidad es inaceptable. Y todo esto es posible debido a la legalización de la subrogación», sentencian los arzobispos.
«La llamada maternidad sustituta, que no debería llamarse 'maternidad', no sólo implica los horribles fenómenos que ahora se manifiestan, sino que, en el fondo, es un mal moral y trae innumerables sufrimientos y dificultades a todos los participantes en este trato, incluido el niño, la madre sustituta, los miembros de su familia y, por último, las personas que ordenan y 'producen' los niños», aseguran los prelados.
Y añaden que «incluso la llamada "subrogación altruista", en la que una mujer da a luz a un niño por otro sin recibir pago alguno, es moralmente inaceptable». Pero la subrogación comercial,«desde el punto de vista moral, merece una evaluación aún más dura porque añade el mal moral de comprar y vender las funciones del cuerpo y la persona del recién nacido. Ninguna circunstancia o consecuencia puede justificar la práctica de la subrogación».
Recuerdan además que «cada niño es un regalo de Dios que debe ser aceptado con gratitud en el matrimonio de un hombre y una mujer. Todo niño tiene derecho a ser concebido naturalmente, y todo niño tiene derecho a nacer en una familia y a ser criado en una atmósfera de amor de su padre y su madre».
Políticamente, añaden los obispos, la legalización de la subrogación comercial «hace imposible que Ucrania siga la senda del desarrollo, la senda de un gran patrimonio europeo. Tal laguna en la legislación ucraniana destruye significativamente los esfuerzos de integración europea y desacredita a nuestro país a los ojos de la sociedad europea, donde la subrogación remunerada es ilegal».
(https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=37703&fbclid=IwAR3VdsHuGrUjhtueJq6zroUzxcrllxchsk-BsmUS_xWSYT59gUF6PrKJTrw)

Nueva Zelanda aprueba en plena pandemia una ley de aborto libre, la más radical del mundo


La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardem, llevaba esta ley como una de sus principales reivindicaciones
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardem, llevaba esta ley como una de sus principales reivindicaciones
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Nueva Zelanda acaba de aprobar en plena pandemia mundial por el coronavirus una ley del aborto que se convierte en la más radical del mundo pues supone un aborto libre total sin restricciones ni supuestos.  Es decir, las mujeres que quieran acabar con la vida de su hijo no deberán argumentar ninguna razón para ello.
De este modo, el aborto será totalmente libre hasta la semana 20, hasta el quinto mes de embarazo, convirtiéndose así en una de las leyes abortistas más radicales. A partir de ese momento, la mujer podrá abortar hasta el mismo momento del nacimiento si consigue el visto bueno de dos médicos que supuestamente constaten que existe riesgo para la madre o problemas en el bebé.
Aborto selectivo por sexo
Sin embargo, entre los contrarios al aborto tanto en Nueva Zelanda como en el extranjero asustan las posibilidades que se abren. Además de poder abortar hasta el nacimiento se podrá hacer aborto selectivo por sexo.
Igualmente, Nueva Zelanda suprime el límite que existía de 20 semanas para el aborto de bebés con discapacidades por lo que se podrá abortar hasta el último momento a niños con síndrome de Down o labio leporino, entre otros casos.
Enmiendas bloqueadas
Por otro lado, no se requerirá legalmente  que se alivie el dolor fetal de los bebés que sean abortados entre las 20 semanas y el nacimiento. Tampoco se requerirá que un médico tenga que intervenir para que se pueda realizar un aborto.
Con esta nueva ley patrocinada por la primera ministra Jacinda Ardem se deroga la ley del aborto de 1977,  una ley de supuestos para casos de riesgo para la salud de la madre. La mayoría parlamentaria que tiene ha logrado bloquear las enmiendas contra el aborto selectivo por sexo o las que pedían objeción de conciencia.
(https://www.religionenlibertad.com/polemicas/966163024/Nueva-Zelanda-aprueba-en-plena-pandemia-una-ley-de-aborto-libre-y-la-mas-radical-del-mundo.html?fbclid=IwAR2FZdoEdRBjZd9gfU-BHNtRI42MGYw4STTFRCyboHUhb3Np9jYGM60BFCg)