El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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sábado, 2 de enero de 2021

Las mentiras del Presidente Alberto Fernández para legalizar el genocidio del aborto




Alberto como se nota que tenés un ministro de salud que no sabe nada ( le llama fenómeno al embarazo de la semana 1 a la 14, y a partir de ahí mágicamente para el recién aparece algo vivo ) y vos se nota que tampoco por la burrada que dijiste, te voy a pasar algunas estadísticas de muertes en Argentina:

Diabetes 8200 muertes en 2014 ( la cantidad de muertes que el aborto clandestino genera en 450 años )

Hipertensión en 2017 solamente se registraron 90222 muertes (8500 años de muertes por aborto clandestino )

Obesidad 14776 muertes solo  en 2005 (800 años de muerte por aborto )

ACV 18000 muertes al año (900 años de muerte por aborto )

Desnutrición 800 muertes al año ( 40 años de muerte por aborto )

Accidente de tránsito mueren 19 personas al día ( por día muere la misma cantidad que tiene el aborto a lo largo de todo un año )

Problemas de corazón 280 muertes al día ( al día genera lo mismo que lo que el aborto suma recien en 15 años )

El 12 por ciento de los pacientes sufren mala praxis ( de aprobar el aborto, al menos 60 mil mujeres van a sufrir mala praxis )

Pero para este gobierno de genios es más urgente y un tema de salud pública el promedio de apenas 19 muertes por día, que encima por el dato de mala praxis en el país, te demuestra que realmente no vas a prevenir ninguna muerte, hasta quizas terminas aumentado la tasa.

(https://www.facebook.com/groups/271324963651498/permalink/911019636348691)

miércoles, 23 de diciembre de 2020

Las mentiras del Partido Comunista Chino sobre el Covid-19 que favorecieron su propagación mundial

Las sospechosas estadísticas 

epidemiológicas y económicas 

de China que contrastan con las 

del resto del mundo

Misteriosamente, el país en donde se originó el covid-19 acumula muy pocos casos y 

muertes por el virus, no padeció rebrotes y es la única de las grandes economías globales

 que crecerá este año. Al menos eso es lo que informan las autoridades del régimen 

chino

El presidente de China, Xi Jinping, aplaudiendo durante una reunión en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 8 de septiembre, 2020 (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins/Archivo)
El presidente de China, Xi Jinping, aplaudiendo durante una reunión en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 8 de septiembre, 2020 (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins/Archivo)

A más de un año de la aparición del nuevo coronavirus, son más las dudas que las certezas acerca de su origen. Lo que se sabe es que el brote se produjo en China entre noviembre y diciembre, probablemente en la ciudad de Wuhan. Pero si pasó de animales a seres humanos en el enorme mercado mayorista de mariscos de la ciudad, en un laboratorio o en cualquier otro lugar, continúa siendo un misterio. La principal razón por la que se sabe tan poco es que el régimen chino así lo decidió.

La obsesión por silenciar cualquier voz discordante con la oficial e imponer un discurso único es un rasgo común de todos los regímenes autoritarios. Pero China lo llevó a otro nivel, por su notable habilidad para controlar los flujos de información en una era en la que esta parece incontrolable gracias a los múltiples canales que habilitó internet.

Por eso, solo se empezó a hablar públicamente del virus a finales de diciembre, gracias a figuras como el oftalmólogo Li Wenliang, que terminaría siendo castigado por contar a sus colegas lo que estaba ocurriendo en la guardia de su hospital. El 7 de febrero de 2020, cuando este médico que se convirtió en un símbolo de la resistencia al ocultamiento y a la opresión del régimen murió, víctima de la nueva enfermedad que había tratado de reportar semanas antes, la epidemia era ya inocultable y parecía fuera de control en el país.

Se registraban en promedio hasta 4.000 contagios y 127 muertes por día, y las imágenes de personas colapsando en medio de la calle en Wuhan comenzaban a circular por un mundo que hasta ese momento no tenía registros del covid-19. Pasaron 11 meses y el panorama se invirtió por completo. Mientras que en China pareciera que el virus nunca existió, el resto de los países sigue luchando para combatirlo y se aferra a las vacunas que recién empiezan a suministrarse como única esperanza.

De acuerdo con las estadísticas suministradas por Beijing, la pandemia se terminó en marzo en el país. Casi la totalidad de los 86.789 casos y 4.634 muertes confirmadas hasta el momento se produjeron entre finales de 2019 y los primeros tres meses de 2020. Es cierto que parte de esos decesos se informaron en abril, pero correspondían a fallecimientos ocurridos en el peor momento de la crisis, pero pasados por alto por las estadísticas. De todos modos, nunca más volvieron a registrarse saltos en los contagios, y los nuevos casos se mantuvieron en promedio por debajo de los 100 diarios hasta la actualidad.

Casi todos los demás países del mundo experimentaron una primera ola mucho más fuerte que la china entre marzo y abril, y desde entonces, entre una y dos olas más. Estados Unidos, por ejemplo, tuvo un primer pico de infecciones en abril, con una media de 29.700 diarias; un segundo pico en julio, con 69.000 por jornada; y ahora está atravesando el tercero, con más de 220.000. Acumula 17,6 millones de contagios y 317.929 muertes en total, máximo en ambos rubros en términos absolutos —está 8º y 12º en relación a su población—.

Si se miran los casos, en segundo lugar está India, con 9,9 millones. En muertes está tercero, con 144.829, después de Brasil, que suma 184.876. En el ranking de contagios, siguen Rusia (2.791.220), Francia, (2.427.316), Turquía (1.955.680), Reino Unido (1.948.660), Italia (1.906.377), España (1.805.633) y Argentina (1.524.372). En el de decesos, México (116.487), Italia (67.220), Reino Unido (66.052), Francia (59.619), Irán (53.273), Rusia (49.762) y España (48.777).

¿Dónde quedó China en la comparación internacional? En el puesto 80º de casos y en el puesto 41º de muertes. Por lo menos eso es lo que se desprende de lo que informan las autoridades. El problema es que hay muchas razones para sospechar de esa información.

La cifra de muertos por el coronavirus en Wuhan es, oficialmente, de 2.553 personas, aunque algunos testimonios apuntan desde hace meses que la mortalidad durante el pico pudo haber sido mucho mayor. Bastaba con mirar la incesante actividad de los crematorios. Según el medio privado Caixin, conocido en China por su periodismo de investigación, en un día se llegaron a entregar 5.000 urnas a familiares, el doble de fallecidos que los que admiten las autoridades. De acuerdo con sus estimaciones, en total la cifra de muertes podría superar las 40.000.

“Hay sospechas de que mucha gente murió en su casa sin ser diagnosticada, y al principio no había equipos para hacer test. Muchas personas morirían, oficialmente, de gripe o por otra enfermedad. Pero corren historias de ciudadanos a los que les hicieron firmar certificados de defunción de familiares sin dar más explicaciones”, afirmó una fuente consultada por la agencia EFE en Wuhan. “Nadie en Wuhan se cree las cifras oficiales. La real solo la saben ellos”, añadió apuntando al cielo.

Pero no son solo dudas de ciudadanos. Expertos de la Universidad de Washington, la Universidad Estatal de Ohio y la empresa de comunicaciones estadounidense AT&T revisaron informes de 86 crematorios de Wuhan que funcionaron las 24 horas del día a plena capacidad. El estudio revela que con esos datos, para el 23 de marzo, alrededor de 36.000 personas habían muerto solo en Wuhan.

La necesidad de restringir cualquier voz autónoma, cualquier noticia incómoda, es perfectamente lógica en la mente de Xi Jinping y los líderes del Partido Comunista Chino. Como no hay forma de cambiar al gobierno, este tiene que ser perfecto. Cualquier error que llegue a los ojos o a los oídos del público puede ser peligroso, ya que puede llevar a muchas personas a preguntarse por qué tienen que resignarse a aceptar un régimen que no funciona bien.

Por eso, siempre hay que dar buenas noticias y mostrar que está todo bien. Así, mientras la prensa mundial comenzaba a informar lo que sucedía con el coronavirus, los medios chinos callaban para no preocupar a la población. En este contexto, cuando hay un problema, la reacción inicial de los funcionarios es siempre es taparlo. Eso se terminó convirtiendo en un plan maestro para que se propague esta enfermedad tan contagiosa, primero en China y luego en el resto del mundo.

Pero claro, en los demás países se puede confiar en que se informa lo que verdaderamente sucede. Porque si el gobierno miente hay investigadores, periodistas y organizaciones independientes que se dan cuenta y lo denuncian. Pero en China no hay manera de saber si efectivamente la epidemia se terminó o si se está tapando. Mucho más difícil es tener dimensión de cuál fue el impacto real del covid-19 en el país.

El mes pasado se supo que el equipo enviado por la Organización Mundial de la Salud a Beijing para investigar el origen del brote actuó severamente condicionado. Nunca se les permitió hacer su trabajo y la misma organización negoció con el régimen chino los limitados alcances de la misión, según una investigación publicada por The New York Times y firmada por los periodistas Selam Gebrekidan, Matt Apuzzo, Amy Qin y Javier C. Hernández.

De hecho, los expertos no estaban habilitados a cuestionar la respuesta temprana de China al virus ni visitar el mercado de animales exóticos de Wuhan donde se cree que surgió la pandemia. China ha impedido estos esfuerzos y la OMS, incluso cuando haya líderes dentro de la institución que muestran su frustración, ha cedido el control a Beijing, permitiéndole al régimen “lavar” sus errores al principio de la pandemia.

La “recuperación” económica, bajo la lupa

Un nivel similar de dudas y sospechas generan las mediciones del impacto económico de la pandemia. En un mundo que sufre una recesión sin precedentes, de la que no se salva casi ningún país por las devastadoras consecuencias de los cierres masivos que implementaron los gobiernos para frenar la propagación del virus, China es la única economía grande que creció en 2020. Precisamente la nación en la que se originó el brote, la que aplicó la cuarentena más estricta y más temprana, lo que llevaría a suponer que sufrió un golpe económico mayor a otras.

No obstante, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, que se nutren de las cuentas nacionales que informan los organismos de estadística de los países, el PIB chino concluirá 2020 con un crecimiento del 1,9% anual. No hay nada parecido en ninguna de las otras potencias económicas. La que más se acerca es Corea del Sur, que con una estrategia inteligente logró tener bastante contenido al covid-19 —aunque ni siquiera así pudo evitar una segunda y una tercera ola—. De todas formas, el PIB coreano se contraerá 1,9 por ciento.

Todas las demás contracciones son bastante más grandes: Rusia, 4,1%; Estados Unidos, 4,3%; Japón, 5,3%; Brasil, 5,8%; Alemania, 6%; Canadá, 7,1%; Reino Unido, 9,8%; Francia, 9,8%; India, 10,3%; e Italia, 10,6 por ciento.

Lo cierto es que desde hace mucho tiempo hay serias dudas sobre las estadísticas económicas que brinda el régimen chino. Por la misma lógica por la que se trató de evitar la difusión de las muertes por coronavirus —por lo menos al comienzo—, se evita por todos los medios decir públicamente que la economía no marcha como se espera. Como no hay economistas ni consultoras independientes con la libertad de analizar en profundidad los datos, es imposible saber si son fidedignos los que informa el gobierno.

Keith Bradsher, un periodista ganador de un premio Pulitzer que ha trabajado muchos años en China, explicó las razones de muchas de las dudas que hay en torno a los números económicos del régimen en un artículo publicado en The New York Times dos años atrás. “Las cifras del crecimiento anual de China se han mantenido constantes por mucho tiempo. Otros países de gran tamaño han tenido un crecimiento un poco más constante de lo normal en los últimos años. Sin embargo, a diferencia del crecimiento trimestral de otros países, las cifras trimestrales de China son tan uniformes que provocan sospechas. La política es una de las razones principales. El gobierno central suele presionar a los funcionarios locales para que cumplan sus objetivos”, contó.

Después de la desastrosa respuesta inicial a la pandemia, y de las miles de muertes que tuvo que reconocer, no sería extraño que el régimen se haya propuesto terminar el año construyendo un relato ficticio que lo muestra como una suerte de oasis en un mundo en crisis. Mientras la gran mayoría de los países siguen sufriendo contagios y muertes, y sus economías se esfuerzan por recuperar los niveles previos a la pandemia, China sería el único que no necesitó de una vacuna para deshacerse del virus y que ya está creciendo como si nada hubiera sucedido. Una muy buena historia para una película propagandística. Eso sí, muy difícil de creer.

(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/12/19/las-sospechosas-estadisticas-epidemiologicas-y-economicas-de-china-que-contrastan-con-las-del-resto-del-mundo/?fbclid=IwAR29d-EsRFzqD8LSsqNb69876eoYPHtty8nghXgV4Y5f1jR-6pE3a5wM6cc) 

viernes, 10 de abril de 2020

Denunciaron la nueva maniobra de China para ocultar las verdaderas cifras del coronavirus

Los medios japoneses aseguran que el régimen dejó de realizar pruebas de COVID-19 por eso, por ejemplo, no registra más infectados en Wuhan, epicentro del brote
22 de marzo de 2020
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Desinfectan el Hospital No. 7 que se usó como centro para pacientes con COVID-19 en Wuhan y ahora, afirman, volvió a la normalidad
Desinfectan el Hospital No. 7 que se usó como centro para pacientes con COVID-19 en Wuhan y ahora, afirman, volvió a la normalidad
Días atrás, el mundo celebró la noticia de que China había “aplanado la curva” reflejando pocos o ningún caso nuevo de COVID-19 en Wuhan, donde nació el brote. Sin embargo, los medios japoneses Apple Daily HK y 47 news denunciaron que se trata de una mentira más del régimen de Xi Jinping: no hay casos porque ya no testean.

Según estos informes, China ha dejado de hacer pruebas para el coronavirus y por eso no hay “nuevos” casos locales.

El régimen ha sido sombrío en sus informes sobre el virus basado en Wuhan desde un principio. China no sólo mintió sobre el brote, sino que “desapareció” a los médicos y otros expertos en salud que trabajaban en él y alertaron al mundo de lo que sabían.

El propio Trump, ayer, arremetió contra Xi Jinping y lo increpó por haber ocultado información. El presidente de Estados Unidos acusó a China de retener información. “Desearía que nos hubiera dicho antes lo que estaba sucediendo adentro. No lo supimos hasta que comenzó a publicarse”, declaró Trump en una rueda de prensa junto al equipo de tarea sobre el coronavirus de la Casa Blanca, que lidera el vicepresidente Mike Pence.

Según el norteamericano, de haber sabido con anticipación podían haber buscado una solución y lamentó que China haya sido “muy reservada” al respecto.

Por su falta de transparencia, Beijing sometió a su población a la exposición del virus letal y ahora, que sus muertos se cuentan por miles, intentó contrarrestar las críticas argumentando que había una conspiración en su contra. Las principales víctimas de este tipo de ocultamiento fueron los propios habitantes de Wuhan, quienes no fueron advertidos a tiempo por las autoridades que mintieron permanentemente sobre las cifras y la gravedad del caso. Recién el 22 de enero, más de tres meses después de iniciada la pandemia, decidió aislar totalmente a la población de aquella ciudad para hacerlo posteriormente en la provincia de Hubei.

Personas con máscaras asisten a una vigilia por el difunto Li Wenliang, el médico que murió de un coronavirus en un hospital de Wuhan, en Hong Kong, China, el 7 de febrero de 2020. REUTERS/Tyrone Siu
Personas con máscaras asisten a una vigilia por el difunto Li Wenliang, el médico que murió de un coronavirus en un hospital de Wuhan, en Hong Kong, China, el 7 de febrero de 2020. REUTERS/Tyrone Siu
Las denuncias contra el régimen comenzaron a enfurecer a la población, luego de que se conocieran detalles de cómo fue que el Partido Comunista Chino maniató a los médicos que habían advertido sobre el peligroso brote que les recordaba al del SARS que impactó en el mismo país en 2002. El punto más alto de la indignación nació cuando se conoció la muerte del médico Li Wenliang quien había mandado un aviso por chat a sus colegas el 30 de diciembre pasado y pocos días después la policía le hizo firmar un compromiso de que dejaría de “hacer comentarios que perturbaban el orden público”. El 6 de febrero, finalmente, murió infectado por el COVID-19.

“La gente en China ha vivido bajo censura por parte del gobierno desde hace muchos años, pero ahora muchas personas están cuestionando cómo la censura pudo haber retrasado acción efectiva al brote de virus y haber puesto muchas vidas en riesgo”, señaló una campaña reciente de Amnistía Internacional.

Ahora, el régimen intenta mostrarse frente al mundo como el pionero en la lucha, luego de que la prensa mundial condenara el accionar de Xi Jinping quien intentó ocultar el mortal brote.

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¿Por qué las nuevas enfermedades siguen surgiendo en China? - #Informe
La pandemia del nuevo coronavirus superó este domingo los 300.000 contagios y los 13.000 fallecimientos, según el balance global actualizado a este por la Universidad Johns Hopkins. El virus se ha extendido por 171 países y territorios, dejando tras de sí un total aproximado de 307.341 contagios y 13.049 muertos, según cifras actualizadas hasta las 11 GMT. Por otro lado, el número de personas que han conseguido curarse de Covid-19 asciende a 92.383.
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/03/22/denunciaron-la-nueva-maniobra-china-para-ocultar-la-verdadera-cifra-de-muertos-por-coronavirus/)

China y el sofisticado laboratorio de la mentira que impidió luchar contra el coronavirus desde el comienzo

Mauricio Torres Aren on Twitter: "#FelizDomingo COMUNISMO: MISERIA ...

Xi Jinping, presidente de China y blanco de las críticas de los habitantes de su país por la lenta e ineficiente respuesta al brote del coronavirus
“¿Cuál es el costo de las mentiras?”. La frase, densa, es atribuida al científico ruso especializado en química inorgánica Valery Legasov. Legasov fue aquel que con valentía inusual desafió y denunció la inoperancia del aparato soviético pero sobre todo el ocultamiento sistemático que antecedió y precedió el desastre de Chernobyl. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no podía exponerse ante el mundo como ineficiente y, tras su sincero alegato ante una corte, la maquinaria del silencio intentó confinarlo al ostracismo, al desprecio y al olvido. Sin embargo, como un fantasma, su legado lo sobrevivió en forma de grabaciones que actuaron como una pesadilla para sus censores. En aquellas cintas reveló todo. Él ya estaba muerto -se suicidó dos años después del accidente nuclear- pero pudo demostrar que la verdad, finalmente, siempre prevalece.

China tiene por estos días, y en otra escala, a su propio Legasov. Li Wenliang fue el primer médico en alertar a otros siete colegas sobre el peligro que implicaba el coronavirus cuando el mal siquiera tenía todavía un nombre asignado (COVID-19). Compartió la información luego de que siete pacientes suyos fueran diagnosticados con una enfermedad similar al SARS en Wuhan, epicentro de la creciente epidemia. Relató los síntomas que observaba y los graves peligros que implicaba la nueva micropartícula.

Era el 30 de diciembre pasado y Wenliang sabía que lo que acababa de confiar a su círculo de médicos más cercanos podría costarle caro. Así fue. Cuatro días pasaron y fue citado a una central de policía donde lo acusaron formalmente de “perturbar el orden público” con sus comentarios... “falsos”. Lo obligaron a retractarse y a comprometerse a no volver a hablar del tema. “Entendido”, firmó al pie. El aparato de medios estatal comenzó a llamarlos como "los ocho chismosos” para denigrarlo tanto a él como a sus amigos profesionales. Una semana después, mientras atendía a una mujer con un glaucoma, se contagió el virus del que no tenía permitido hablar. El jueves 6 de febrero murió.

Cuando la historia vio la luz, millones de chinos reivindicaron la memoria de Wenliang y su trabajo en las redes sociales hipercontroladas de China. Al mismo tiempo fustigaban al régimen por las mentiras, el ocultamiento y la censura.

Xu Zhangrun, profesor universitario, desapareció. Fue luego de que publicara un ensayo en el que cuestionaba el pobre e irresponsable manejo que Beijing hizo de la crisis por el coronavirus. “La epidemia ha revelado el núcleo podrido del Gobierno chino. El nivel de furia popular es volcánico y un pueblo así enfurecido puede, al final, dejar de lado su miedo (...). Independientemente de lo buenos que son para controlar Internet, no pueden mantener cerradas las 1.400 millones de bocas en China. Ahora puedo predecir con demasiada facilidad que seré sometido a nuevos castigos; de hecho, esta puede ser la última pieza que escriba", había redactado el académico en su trabajo titulado “Alarma viral: cuando la furia supera el miedo”. Como Legasov, también valoró la verdad por sobre la mentira: “No puedo permanecer en silencio”, había dicho.

Además de desaparecer, el régimen se encargó de que Zhangrun también se esfumara del plano digital. Barrieron sus perfiles en Weibo (el Twitter chino) y en WeChat (el WhatsApp chino) y su móvil está apagado e ilocalizable.

Pero los casos de feroz silenciamiento a Wenliang y Zhangrun no fueron los únicos. Más de 3 mil sanitaristas contrajeron el COVID-19 en China mientras combatían con escasísimos recursos el coronavirus. Rogaban a diario por asistencia urgente, pero las autoridades de la salud de la gran nación no hicieron nada para facilitarles el trabajo y evitar su propio contagio. Falta de mascarillas, de mamelucos quirúrgicos, de anteojos, eran recurrentes mientras Beijing insistía en que todo estaba bajo control, que los materiales no faltaban mientras dedicaba su esfuerzo en bloquear hashtags y usuarios incómodos en las redes sociales..

El aparato propagandístico del Partido Comunista Chino (PCC) y de la administración central es tan severo y brutal que entrelaza tanto la censura como la persecución policial y judicial. La información que llega a la población es controlada y solo puede ser emitida una vez que pasa los sucesivos filtros que responden a los intereses de Beijing. Cuando nace una crisis -como la del coronavirus- esas capas aumentan. Los problemas parecerían no existir en China y el Estado omnipresente y omnipotente no puede mostrarse débil ante el mundo.

Nada de eso ocurrió desde fines de diciembre. La imagen del presidente Xi Jinping quedó sensiblemente deteriorada por el pobre manejo de la incipiente epidemia cuyos alcances creyó podría acallar como hace siempre sin brindarle a la población los datos precisos para defenderse de ella. La protección a la ciudadanía estuvo ausente. Una vez más. La tradicional cultura del PCC de esconder los problemas es la que el régimen pretende exportar al resto del planeta. Las consecuencias están a la vista.

“La gente en China ha vivido bajo censura por parte del gobierno desde hace muchos años, pero ahora muchas personas están cuestionando cómo la censura pudo haber retrasado acción efectiva al brote de virus y haber puesto muchas vidas en riesgo”, señaló una campaña reciente de Amnistía Internacional.

Esa fábrica de desinformación y censura funciona desde hace décadas. El régimen la aplica tanto en tierra propia como en el exterior. Esa maquinaria inmensa está compuesta por múltiples divisiones: el Departamento de Propaganda del PCC, la Oficina de Información del Consejo de Estado, agencia de noticias Xinhua, China Media Group, Cadena Global de Televisión China, Radio Internacional China, China Daily, China Watch, Global Times, China International Publishing Group, Leading Hong Kong Media, WeChat, Weibo, Baidu y los Institutos Confucio, dependientes del PCC, y los ministerios de Cultura y Educación y que están presente en 154 países donde se dedica a transmitir las verdades del partido, entre otras funciones.

Sus embajadores también contribuyen a esa misión clara. Tienen la orden de responder a cada periodista que intente esgrimir una crítica al partido o al gobierno. Pero también transmitir las bondades del sistema del que son beneficiarios privilegiados. En las últimas horas varias sedes diplomáticas en todo el mundo enviaron un comunicado en el cual ponderaban el manejo que Beijing hizo de la crisis.

En la carta a la que tuvo acceso Infobae, los delegados cumplen su papel de actuar como cajas de resonancias del régimen con frases grandilocuentes y pasajes de ¿ficción?. “La velocidad, el espíritu y la fuerza reflejados en los esfuerzos de China impresionaron profundamente al mundo”; “bajo la conducción del Comité Central del PCC y del presidente Xi Jinping, todo el partido, el ejército, el país y el pueblo chino de diversas etnias han logrado progresos relevantes en la prevención y control de este brote, lo cual pone de manifiesto la eficacia del sistema de Gobierno chino en situaciones de crisis, el ingente poderío nacional y la valiosa fuerza cohesiva y centrípeta de la nación china, dando a conocer la imagen de un país responsable"; “China conseguirá el triunfo definitivo en esta lucha, haciendo realidad su objetivo de contribuir al crecimiento económico mundial y a la causa de la paz y el progreso de la humanidad”.

Las historias de Wenliang y Zhangrun, las experiencias vividas en los últimos dos meses en toda China como también las manifestaciones censuradas de millones de chinos no reflejan ese mismo espíritu de eficiencia descomunal que describe la nota diplomática. Por el contrario. En ellos resurge el espíritu de Legasov ante los mismos desafíos y la frase que se torna más poderosa a medida que se descubren más fraudes del régimen en la conducción de la crisis: ¿Cuál es el costo de las mentiras?
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/02/28/china-y-el-sofisticado-laboratorio-de-la-mentira-que-impidio-luchar-contra-el-coronavirus-desde-el-comienzo/)

miércoles, 30 de enero de 2019

«Chica, abróchate la blusa»: la escritora Birgit Kelle contra las mentiras del feminismo antifamilia
















La escritora Birgit Kelle denuncia la alianza de las ideologías comunistas y capitalistas para debilitar las familias, la maternidad y la feminidad


La escritora Birgit Kelle denuncia la alianza de las ideologías comunistas y capitalistas para debilitar las familias, la maternidad y la feminidad

Denuncia maniobras tomadas de manuales comunistas clásicos

Birgit Kelle, nacida en 1975 y de origen rumano-germano, se ha ganado sin buscarlo el desquite mediático europeo sólo en los últimos meses, desde la publicación de su libro, titulado en su edición italiana Allora chiuditi la camicetta. Un grido contro la follia dell’uguaglianza («Entonces abróchate la blusa. Un grito contra la locura de la igualdad»). 

Birgit Kelle (www.birgit-kelle.de) trabaja desde hace años como publicista en periódicos y revistas como WeltFocus y Junge Freiheit, pero su presencia en debates públicos sobre temas relacionados con el papel de la mujer, la familia y la educación literalmente se ha duplicado. 

El último ha tenido lugar el 24 de enero en Siegen, organizado por la sección local de la CDU, el partido cristiano-demócrata, donde Kelle se ha confrontado sobre el tema “Feminismo hoy” con Zana Ramadani, fundadora de “Femen Alemania”, pero también miembro del partido de Angela Merkel.

«No necesitamos un feminismo que represente sólo los intereses de algunas mujeres que quieren constantemente que me libere contra mi voluntad», ha dicho Kelle acerca de Femen. 

«Nosotras somos distintas – le respondía Ramadani –, somos autoconscientes, caminamos con la cabeza alta y lo hacemos con el pecho desnudo. Es muy raro ver esto hoy, porque la sociedad prefiere que así sólo se vean a las mujercitas, no a las mujeres fuertes».


-"Abróchate la blusa"... Señora Kelle, ¿qué queria decir elegiendo el título de su último libro?
-El año pasado, en Alemania, hubo en los medios de comunicación un debate muy duro sobre qué es sexismo y qué no lo es. Este concepto puede ser definido sólo por las mujeres, los hombres no tienen ya nada que decir acerca de esto. Basta que un hombre equivocado mire de manera equivocada, diga una palabra equivocada en el momento equivocado e inmediatamente es llamado sexista.

»Contemporáneamente vivimos en una sociedad “hipersexualizada”, en la cual son precisamente las mujeres las que se presentan voluntariamente en actitudes sexys y disponibles. Actitudes que se consideran chic, esperando incluso que las mujeres sean así. 

»Pensé en el título de mi libro cuando leí que la actriz estadounidense Megan Fox, definida normalmente como sexy, en una entrevista declaró que quería abandonar este estereotipo y que quería ser considerada una actriz. Pero algunas semanas después vi, sin embargo, una foto suya en la portada de una revista glamour estadounidense vestida sólo con ropa interior y me dije a mí misma: “Entonces, ponte la blusa si quieres que te miren a los ojos”


»Lo que quiero decir con esto, es que es la misma mujer la que debe reflexionar y darse cuenta si resalta la propia inteligencia o la propia apariencia. Si una mujer se presenta semidesnuda no debe asombrarse si la atención del otro se concentra sólo en sus cualidades físicas.

-¿Por qué se enfada a propósito del debate sobre el modelo de mujer ama de casa?
-Me enfado porque como amas de casa debemos justificarnos continuamente y explicar por qué elegimos esta vida. Nos definen como no emancipadas, como “gallinas en la cocina”. Y sin embargo criamos a nuestros hijos los cuales, con sus trabajos, pagarán las pensiones de otros, mientras nosotras no recibimos ninguna pensión. Así no se puede continuar. 

»Para la mujer deben existir distintas oportunidades que sean buenas y justas. Pero el sistema económico, la política, los medios de comunicación y sobre todo las feministas nos explican continuamente cómo debemos cambiar nuestra vida. Todos quieren liberarnos, pero yo no quiero ser liberada. A mí me gusta mi vida. Y nadie hace política para un modelo de vida como nosotras queremos.

-¿Cuál es la relación entre la política actual [se comprende que del anterior gobierno de Merkel, ndr] para los jardines de infancia y la libertad de las mujeres, es decir, de las madres?
-La política para los jardines de infancia ha sido vendida como apoyo a la “libertad de elección”, como libertad para la mujer para poder ejercer una profesión, como libertad de poder aparcar a nuestros hijos. En realidad se trata de una política decididamente unilateral que no tiene en cuenta la libertad de poder educar y acompañar el crecimiento de los propios hijos

»Por tanto, se trata de una gran mentira, porque en realidad a menudo las mujeres no tienen una posibilidad real de elección: de hecho, una familia que no puede vivir con un solo sueldo y recibe un subsidio para el jardín de infancia y no un apoyo económico genérico no tiene, efectivamente, ninguna libertad de elección.

-A propósito del tema de la mujer en carrera o la mujer ama de casa, parece que existe una coalición entre la ideología socialista y la capitalista: ¿Cuál es su opinión al respecto?
-También yo encuentro sorprendente cómo se pueden realizar extrañas alianzas y cómo la historia se repite. Es útil preguntarse: ¿por qué elegir una política familiar que impulse a las mujeres a tener el menor tiempo posible para vivir con sus hijos y estén lo antes posible a disposición del mercado de trabajo? 

»Esto lleva a la explotación: explotación de las familias, de las mujeres y, sobre todo, de los niños. En cambio, el sistema económico consigue un beneficio. Por tanto, vuelven a tener un elevado contenido político las preguntas sobre quién debe educar a los hijos y según qué criterios. Y precisamente respecto a este tema tenemos que darnos cuenta cómo la historia se repite. 

»Es un signo distintivo de los regímenes totalitarios apoderarse de los niños y sustraerlos lo antes posible de la esfera de influencia de sus padres. Lo hemos aprendido en las dictaduras comunistas o en cualquier otro tipo de regímenes.


»Aconsejo siempre que se lea “El ABC del comunismo” de Bujarin y Preobrazenskiy; aunque en esta obra se hace referencia al 1920, los paralelos con la realidad de hoy son evidentes y terribles. 

»Una cita: «A la sociedad le pertenece el más originario y fundamental derecho a la educación de los niños. A partir de este punto de vista las pretensiones de los padres de endosar, mediante la educación impartida en casa, su obcecación, no sólo deben ser rechazadas, sino que tienen que ser objeto de escarnio… Por este motivo la educación social no es necesaria sólo por consideraciones pedagógicas; ella lleva en sí, de hecho, enormes ventajas económicas. Centenares, millares, millones de madres, gracias a la actuación de la educación social, son liberadas para la producción y para el desarrollo de su modelo cultural. Son liberadas de esa economía doméstica que mata el espíritu y de ese infinito número de pequeños deberes que están vinculados a la educación familiar de los niños».

-Usted ha nacido en Rumanía y ha conocido el realismo socialista. ¿Cuáles son las diferencias sustanciales entre ese régimen y el democrático de su actual país, Alemania? ¿Y qué considera que hay en común?
-La diferencia sustancial la da la libertad de opinión. En nuestros países democráticos tenemos la posibilidad de decir lo que pensamos. Podemos comprometernos políticamente y podemos criticar al gobierno sin que nuestra vida corra ningún riesgo. En Italia habéis llevado ante la justicia al ex jefe de gobierno Berlusconi y esto en un país comunista es impensable. Por tanto, esta libertad hay también que defenderla

»Posiblemente en las naciones democráticas las personas corren el riesgo de sentirse saciadas de libertad. Poseen derechos que ni siguiera utilizan. No se comprometen políticamente y renuncian incluso a ir a votar. A menudo se reconoce el valor de la libertad sólo cuando se ha perdido.

-Usted ha escrito: «Queremos más asentamientos galos». ¿Qué quiere decir?
-Lo he dicho a propósito de las familias. En Alemania se justifica la cada vez más difundida educación en edad infantil en grupos y comunidades citando siempre un proverbio africano según el cual se necesita toda una aldea para educar a un niño. Nos quieren convencer de que para dirigir a un hijo por la recta vía de la vida no bastan sus padres, sino que se necesita a toda la sociedad. Tomado esto desde un determinado punto de vista puede ser justo, porque un niño necesita muchos ejemplos. En Alemania, sin embargo, nos comportamos como si se pudiera prescindir de los padres, hasta decir y creer, así al menos lo sostienen algunos políticos, que el Estado es mejor que los padres para educar a los niños. 


»Pues bien, con esa broma quería decir que no necesitamos aldeas africanas, sino más bien asentamientos galos, como se dice en el famoso cómic de Astérix. Cada familia debería ser un núcleo, un nido de resistencia para defendernos del ataque del Estado a nuestros hijos.Como familias debemos defender la libertad de poder educar a nuestros hijos hasta el punto que consideremos justo.

-Usted es católica. ¿Cuánto de su posición respecto a la familia y a la educación depende de esta pertenencia?
-Estas convicciones las tenía antes de convertirme al catolicismo. Me he convertido hace dos años, pero hace por lo menos diez años que escribo contra una política de la familia que no comparto. En mi actual fe me siento confirmada como mujer y como madre. La Iglesia es la última institución que me acoge así, tal como soy, que no intenta constantemente cambiar mi ser mujer y no me obliga a aventurarme por recorridos vitales que no quiero recorrer. 

»Soy mujer y me gusta ser mujer, con una tipicidad sólo mía. De este modo soy también madre y poder educar a mis hijos es para mí una gran satisfacción. La Iglesia católica me dice: estás en el buen camino. Y esto me hace más fuerte.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)
(https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/33592/chica-abrochate-la-blusa-la-escritora-birgit-kelle-contra-las-mentiras.html?fbclid=IwAR2yJpRhoLvfaIL8b_jKkt912BRvWzX16OoIAuvO0tMDqgDsFmNjVTa8nJg)