El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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domingo, 21 de octubre de 2018

La maternidad es uno de los más grandes dones del Cielo



         La maternidad es uno de los dones más grandes con los que Dios ha dotado a la humanidad, sino es el más grande de todos. La razón por la cual es uno de los dones más grandes, es porque por el don de la maternidad, viene la vida nueva, viene un nuevo ser a la tierra y así la imagen de Dios, el hombre, se perpetúa sobre la tierra. Si no existieran las madres, no existirían los hijos y el mundo quedaría vacío. Pero la maternidad no solo es un don grandioso porque custodia la imagen de Dios, que es el hombre, sino ante todo, porque lo custodia con amor, con uno de los amores humanos más perfectos que existe, el amor materno. El ser humano, al ser imagen de Dios, necesita amor desde su concepción, porque si es imagen de Dios lo debe imitar en todo y en lo que lo debe imitar es en el amor, porque “Dios es Amor”. La maternidad proporciona un amor perfectísimo al nuevo ser humano, el amor de madre, el amor materno. Entonces, la maternidad es un don grandioso de Dios porque no solo viene a través de la madre el nuevo ser, la imagen de Dios, sino que ese nuevo ser es custodiado con un amor especial, que es el amor materno.
La maternidad es un don tan grande, que cuando Dios quiso venir desde su cielo eterno a esta tierra, eligió a una Madre para encarnarse y venir a cumplir su sacrificio de redención. Porque es un don grandioso, Dios quería, al encarnarse, ser recibido y arropado no con un amor cualquiera, sino con el amor de una madre, el amor más perfecto entre todos los amores humanos. Ahora bien, esta Madre era una Madre Purísima, Llena de gracia, inhabitada por el Espíritu Santo, no contaminada por el pecado original ni por cualquier clase de pecado. En Ella inhabitaba el mismo Amor del Padre, el Amor con el que el Padre amaba a su Hijo desde la eternidad, el Espíritu Santo. Esto tenía que ser así para que el Hijo de Dios, al encarnarse, fuera recibido en el seno de la Virgen Madre con el mismo Amor con el que Dios Padre lo amaba en su seno desde la eternidad. Esto es lo propio de la maternidad: amar al hijo, al fruto de la concepción. Por esto mismo, se puede decir que el amor materno es una muestra y una participación del amor con el que Dios nos ama desde toda la eternidad, de ahí la grandeza del don de la maternidad. Tener una madre y recibir el amor de una madre, es tener y recibir, en anticipo, el Amor de Dios Trino, con el Amor con el que Dios Trino nos ama desde la eternidad y nos amará por la eternidad. Honremos a nuestras madres, vivas o difuntas y demos gracias a Dios por el don de la maternidad, pero sobre todo, le demos gracias a Dios por habernos dado, además de nuestra madre biológica, a su propia Madre por Madre nuestra. Demos gracias a Dios Trino ahora en el tiempo y, si la Misericordia de Dios así lo permite, continuemos en la otra vida dándole gracias por toda la eternidad, por el don de la maternidad.

lunes, 25 de diciembre de 2017

viernes, 17 de enero de 2014

Arzobispado desautoriza a sacerdote que promueve "matrimonio" gay en TV de Argentina

P. Ignacio Periés. Foto: Captura de YouTube
BUENOS AIRES, 11 Ene. 14 / 11:01 am (ACI).- El Arzobispado de Rosario(Argentina) desautorizó al P. Ignacio Peries, quien en la edición del 25 de diciembre del programa televisivo “Huellas de Navidad”, se dedicó junto a sus invitados a promover el “matrimonio” gay y la adopción de parejas homosexuales.
En un comunicado remitido hoy a ACI Prensa, tras la polémica suscitada por el programa difundido tanto en televisión abierta y en cable, la arquidiócesis argentina señaló que “el contenido del programa de referencia, dedicado a ‘formas de familia’, que es de la autoría del mencionado sacerdote, no cuenta con el aval del Secretariado arquidiocesano de la Familia ni de este Arzobispado de Rosario”.
“Ha llamado profundamente la atención y causado desorientación entre los fieles que las situaciones y experiencias presentadas en el programa por tres parejas de personas del mismo sexo invitadas al mismo, - más allá del respeto que merece cada uno de ellos -, hayan recibido como respuesta por parte del sacerdote comentarios y consideraciones que se apartan de la enseñanza de la Iglesia y de la pastoral sobre la familia, fundada en el matrimonio, así como también de los fundamentos del derecho natural sobre la paternidad y la maternidad, etc.”.
El Arzobispado de Rosario criticó además que en el programa del P. Peries “no se ha escuchado ante estos casos mencionados la palabra orientadora e iluminadora desde la fe católica, particularmente a la luz de la Palabra de Dios, de la enseñanza del Magisterio sobre el matrimonio y la familia, y en particular de la Encíclica Lumen Fidei y de la reciente Exhortación Evangelii Gaudium”.
“En este sentido cabe tener presente las palabras del Santo Padre Francisco: ‘El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su sabiduría y de su designio de amor’”.
La arquidiócesis argentina señaló además que de momento “no se ha podido contar con una aclaración ponderada al respecto por parte del Pbro. Ignacio Peries, ya que se encuentra fuera del país hasta el próximo 15 de febrero”.