El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

viernes, 10 de abril de 2020

Una duda que crece: ¿el coronavirus se filtró por error de un laboratorio chino?

27 de febrero de 2020
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Distintos indicadores alimentaron las especulaciones sobre la posibilidad de que el nuevo coronavirus haya salido del Instituto de Virología de Wuhan (China Daily vía Reuters)
Distintos indicadores alimentaron las especulaciones sobre la posibilidad de que el nuevo coronavirus haya salido del Instituto de Virología de Wuhan (China Daily vía Reuters)
A finales de enero, The Lancet publicó un estudio —entre cuyos autores había siete médicos del Hospital Jinyintan de Wuhan, la ciudad china donde surgió el nuevo coronavirus— según el cual la Paciente Cero del SARS-CoV2 nunca había pisado el mercado donde se supone que comenzó el contagio y no tenía vínculos epidemiológicos con ninguno de los otros 40 casos analizados. Días más tarde comenzaron a multiplicarse los comentarios en WeChat y Weibo, las populares redes de China, que advertían que esa Paciente Cero era una investigadora del laboratorio biológico con nivel de seguridad 4 de la ciudad epicentro, donde se estudian virus como el causante de la neumonía de Wuhan o el ébola.

Cuando ya los rumores aseguraban que la mujer se llamaba Huang Yanling y había sido el medio por el cual el SARS-CoV2 se había filtrado de su ambiente de estudio controlado al mundo entero, esta semana el Instituto de Virología de Wuhan salió a rechazarlos en un comunicado: “Recientemente ha circulado información falsa sobre Huang Yanling, una graduada de nuestro instituto, que afirma que era la paciente cero del novedoso coronavirus”, reprodujo el South China Morning Post.

“Hemos comprobado que eso no es cierto. Huang fue una estudiante graduada en el instituto hasta 2015, cuando se fue de la provincia [de Hubei, donde se encuentra Wuhan] y no ha regresado desde entonces. Huang goza de buena salud y no ha sido diagnosticada con la enfermedad”. Pero era tarde: la hipótesis de que el SARS-CoV2 se escapó de un laboratorio había cobrado fuerza.

El presidente Xi Jinping dijo que el SARS-CoV2 era “un asunto de seguridad nacional” (cnsphoto vía Reuters)
El presidente Xi Jinping dijo que el SARS-CoV2 era “un asunto de seguridad nacional” (cnsphoto vía Reuters)
No ayudó a acallarla, además, una secuencia llamativa de actos públicos. El viernes 21 de febrero, en una reunión de emergencia en Beijing, al hablar sobre la necesidad de contener el coronavirus y prevenir epidemias similares en el futuro, el presidente Xi Jinping dijo que el tema era “un asunto de seguridad nacional”. El sábado 22, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China publicó un documento titulado “Instrucciones para fortalecer la gestión de bioseguridad en los laboratorios de microbiología que trabajan con virus avanzados como el nuevo coronavirus".

Aunque parece algo general, observó Steven W. Mosher, presidente del Instituto para la Investigación de la Población y autor de Bully of Asia: Why China’s “Dream” Is the New Threat to World Order (El bully de Asia: por qué el “sueño” de China es la nueva amenaza al orden mundial), no lo es.

Escribió Mosher en The New York Post: “¿Cuántos ‘laboratorios de microbiología’ que trabajan con ‘virus avanzados como el nuevo coronavirus’ hay en China? Resulta que en todo el país hay solo uno. Y ese laboratorio singular se encuentra en la ciudad china de Wuhan, que precisamente es... el epicentro de la epidemia".

El único laboratorio de microbiología de China certificado para virus avanzados como el nuevo coronavirus es el de Wuhan (AP Photo/ Mark Schiefelbein)
El único laboratorio de microbiología de China certificado para virus avanzados como el nuevo coronavirus es el de Wuhan (AP Photo/ Mark Schiefelbein)
Subrayó: “Correcto. El único laboratorio de microbiología de Nivel 4, que está equipado para trabajar con coronavirus mortales, llamado el Laboratorio Nacional de Bioseguridad, es parte del Instituto de Virología de Wuhan”.

Actualmente, el laboratorio, afiliado a la Academia de Ciencias de China, intenta combatir los rumores de que “fabricó y filtró” el virus contagioso que amenaza al mundo, resumió Asia Times. “Aunque el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC) informó al presidente chino Xi Jinping a principios de enero sobre la amenaza a la salud pública, el Gobierno decidió no hacer sonar la alarma porque no quería ‘arruinar el clima festivo’ durante las celebraciones del Año Nuevo Lunar”, detalló. Era importante “evitar que la población entre en pánico”.

Shi Zhengli, investigadora principal del Instituto de Virología de Wuhan, especializada en microorganismos de murciélagos, afirmó en sus cuentas de redes sociales que garantizaba ‘con la vida’ que el brote no tenía nada que ver con el laboratorio, sino que era un enemigo desatado “por los hábitos bárbaros” de algunas personas, “como comer caza silvestre, incluidos murciélagos”, citó el Times. El equipo de Shi aportó la prueba científica para la hipótesis de Shanghái: que el SARS-CoV2 surgió en un mercado de animales exóticos de Wuhan.

Tras las declaraciones del presidente Xi, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China emitió nuevas instrucciones para fortalecer la gestión de bioseguridad en instalaciones de Nivel 4 (Reuters/ Gershon Peaks)
Tras las declaraciones del presidente Xi, el Ministerio de Ciencia y Tecnología de China emitió nuevas instrucciones para fortalecer la gestión de bioseguridad en instalaciones de Nivel 4 (Reuters/ Gershon Peaks)
Mosher, sin embargo, agregó que “el mayor experto en guerra biológica del Ejército Popular, el general de división Chen Wei, fue enviado a fines de enero a Wuhan para colaborar en el esfuerzo de contener el brote”. En su opinión, ese gesto desbarata la presunción oficial: “¿Acaso eso les sugiere a ustedes que el nuevo coronavirus podría haber escapado de ese mismo laboratorio, y que el trabajo de Chen es intentar meter al genio de nuevo en su botella, digamos? A mí, sí".

El lunes 24 de febrero el subsecretario interino del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los Estados Unidos, Ken Cuccinelli, dijo a Fox News que no era serio descartar la posibilidad de que el origen del Sars-CoV2 haya sido un laboratorio. En diálogo con el corresponsal médico Marc Siegel, explicó que por ahora se lo desconoce: “Nuestros colegas en el Centro para el Control y la Prevención de las Enfermedades (local, CDC) y el Instituto Nacional de Salud (NIH) que participan en el equipo especial, han dejado en claro que no sabemos todavía cuál ha sido el origen de este virus en particular”.

—Hay una instalación biológica en la provincia de Hubei que preocupa a la gente —siguió—. Pero lo que he leído de estos profesionales médicos sugiere que la estructura del virus indica que es poco probable que haya sido de confección humana, porque si se lo hubiera creado para ser una amenaza se esperaría que mostrase determinadas características, que no están presentes.

—¿Eso significa que queda descartado? —preguntó Siegel.

Aunque la estructura del virus indica que es poco probable que haya sido creado por el hombre, no es posible descartarlo. (STR / AFP) / China OUT)
Aunque la estructura del virus indica que es poco probable que haya sido creado por el hombre, no es posible descartarlo. (STR / AFP) / China OUT)
—No, no totalmente.

Richard Ebright, profesor de biología en la Universidad de Rutgers, dijo a la edición china de BBC que la secuencia del genoma del Sars-CoV2 no reveló evidencia de que hubiera sido modificado artificialmente, aunque no podía eliminar con certeza la posibilidad de que la pandemia pudiera ser el resultado de “un incidente en un laboratorio”, tradujo Asia Times. “Ebright dijo que este coronavirus era familia de uno hallado en murciélagos que el instituto de Wuhan capturó en la provincia sudoeste de Yunnan en 2003, y que las muestras se habían guardado en el laboratorio desde 2013”.

En el Post de Nueva York, Mosher escribió que China tiene “un historial de incidentes similares”. Detalló: “Incluso el mortal virus del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) ha escapado —y dos veces— del laboratorio de Beijing donde se lo usaba, y probablemente se lo usa, en experimentos.

Y además “existe un hecho poco conocido”, agregó. “Algunos investigadores chinos tienen el hábito de vender sus animales de laboratorio a los vendedores ambulantes una vez que han terminado de experimentar con ellos”. Como prueba contó: “Un investigador de Beijing, actualmente en la cárcel, ganó USD 1 millón vendiendo sus monos y sus ratas en el mercado de animales vivos, donde finalmente pasaron al estómago de alguien”.
(https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2020/02/27/una-duda-que-crece-el-coronavirus-se-filtro-por-error-de-un-laboratorio-chino/)

China y el sofisticado laboratorio de la mentira que impidió luchar contra el coronavirus desde el comienzo

Mauricio Torres Aren on Twitter: "#FelizDomingo COMUNISMO: MISERIA ...

Xi Jinping, presidente de China y blanco de las críticas de los habitantes de su país por la lenta e ineficiente respuesta al brote del coronavirus
“¿Cuál es el costo de las mentiras?”. La frase, densa, es atribuida al científico ruso especializado en química inorgánica Valery Legasov. Legasov fue aquel que con valentía inusual desafió y denunció la inoperancia del aparato soviético pero sobre todo el ocultamiento sistemático que antecedió y precedió el desastre de Chernobyl. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas no podía exponerse ante el mundo como ineficiente y, tras su sincero alegato ante una corte, la maquinaria del silencio intentó confinarlo al ostracismo, al desprecio y al olvido. Sin embargo, como un fantasma, su legado lo sobrevivió en forma de grabaciones que actuaron como una pesadilla para sus censores. En aquellas cintas reveló todo. Él ya estaba muerto -se suicidó dos años después del accidente nuclear- pero pudo demostrar que la verdad, finalmente, siempre prevalece.

China tiene por estos días, y en otra escala, a su propio Legasov. Li Wenliang fue el primer médico en alertar a otros siete colegas sobre el peligro que implicaba el coronavirus cuando el mal siquiera tenía todavía un nombre asignado (COVID-19). Compartió la información luego de que siete pacientes suyos fueran diagnosticados con una enfermedad similar al SARS en Wuhan, epicentro de la creciente epidemia. Relató los síntomas que observaba y los graves peligros que implicaba la nueva micropartícula.

Era el 30 de diciembre pasado y Wenliang sabía que lo que acababa de confiar a su círculo de médicos más cercanos podría costarle caro. Así fue. Cuatro días pasaron y fue citado a una central de policía donde lo acusaron formalmente de “perturbar el orden público” con sus comentarios... “falsos”. Lo obligaron a retractarse y a comprometerse a no volver a hablar del tema. “Entendido”, firmó al pie. El aparato de medios estatal comenzó a llamarlos como "los ocho chismosos” para denigrarlo tanto a él como a sus amigos profesionales. Una semana después, mientras atendía a una mujer con un glaucoma, se contagió el virus del que no tenía permitido hablar. El jueves 6 de febrero murió.

Cuando la historia vio la luz, millones de chinos reivindicaron la memoria de Wenliang y su trabajo en las redes sociales hipercontroladas de China. Al mismo tiempo fustigaban al régimen por las mentiras, el ocultamiento y la censura.

Xu Zhangrun, profesor universitario, desapareció. Fue luego de que publicara un ensayo en el que cuestionaba el pobre e irresponsable manejo que Beijing hizo de la crisis por el coronavirus. “La epidemia ha revelado el núcleo podrido del Gobierno chino. El nivel de furia popular es volcánico y un pueblo así enfurecido puede, al final, dejar de lado su miedo (...). Independientemente de lo buenos que son para controlar Internet, no pueden mantener cerradas las 1.400 millones de bocas en China. Ahora puedo predecir con demasiada facilidad que seré sometido a nuevos castigos; de hecho, esta puede ser la última pieza que escriba", había redactado el académico en su trabajo titulado “Alarma viral: cuando la furia supera el miedo”. Como Legasov, también valoró la verdad por sobre la mentira: “No puedo permanecer en silencio”, había dicho.

Además de desaparecer, el régimen se encargó de que Zhangrun también se esfumara del plano digital. Barrieron sus perfiles en Weibo (el Twitter chino) y en WeChat (el WhatsApp chino) y su móvil está apagado e ilocalizable.

Pero los casos de feroz silenciamiento a Wenliang y Zhangrun no fueron los únicos. Más de 3 mil sanitaristas contrajeron el COVID-19 en China mientras combatían con escasísimos recursos el coronavirus. Rogaban a diario por asistencia urgente, pero las autoridades de la salud de la gran nación no hicieron nada para facilitarles el trabajo y evitar su propio contagio. Falta de mascarillas, de mamelucos quirúrgicos, de anteojos, eran recurrentes mientras Beijing insistía en que todo estaba bajo control, que los materiales no faltaban mientras dedicaba su esfuerzo en bloquear hashtags y usuarios incómodos en las redes sociales..

El aparato propagandístico del Partido Comunista Chino (PCC) y de la administración central es tan severo y brutal que entrelaza tanto la censura como la persecución policial y judicial. La información que llega a la población es controlada y solo puede ser emitida una vez que pasa los sucesivos filtros que responden a los intereses de Beijing. Cuando nace una crisis -como la del coronavirus- esas capas aumentan. Los problemas parecerían no existir en China y el Estado omnipresente y omnipotente no puede mostrarse débil ante el mundo.

Nada de eso ocurrió desde fines de diciembre. La imagen del presidente Xi Jinping quedó sensiblemente deteriorada por el pobre manejo de la incipiente epidemia cuyos alcances creyó podría acallar como hace siempre sin brindarle a la población los datos precisos para defenderse de ella. La protección a la ciudadanía estuvo ausente. Una vez más. La tradicional cultura del PCC de esconder los problemas es la que el régimen pretende exportar al resto del planeta. Las consecuencias están a la vista.

“La gente en China ha vivido bajo censura por parte del gobierno desde hace muchos años, pero ahora muchas personas están cuestionando cómo la censura pudo haber retrasado acción efectiva al brote de virus y haber puesto muchas vidas en riesgo”, señaló una campaña reciente de Amnistía Internacional.

Esa fábrica de desinformación y censura funciona desde hace décadas. El régimen la aplica tanto en tierra propia como en el exterior. Esa maquinaria inmensa está compuesta por múltiples divisiones: el Departamento de Propaganda del PCC, la Oficina de Información del Consejo de Estado, agencia de noticias Xinhua, China Media Group, Cadena Global de Televisión China, Radio Internacional China, China Daily, China Watch, Global Times, China International Publishing Group, Leading Hong Kong Media, WeChat, Weibo, Baidu y los Institutos Confucio, dependientes del PCC, y los ministerios de Cultura y Educación y que están presente en 154 países donde se dedica a transmitir las verdades del partido, entre otras funciones.

Sus embajadores también contribuyen a esa misión clara. Tienen la orden de responder a cada periodista que intente esgrimir una crítica al partido o al gobierno. Pero también transmitir las bondades del sistema del que son beneficiarios privilegiados. En las últimas horas varias sedes diplomáticas en todo el mundo enviaron un comunicado en el cual ponderaban el manejo que Beijing hizo de la crisis.

En la carta a la que tuvo acceso Infobae, los delegados cumplen su papel de actuar como cajas de resonancias del régimen con frases grandilocuentes y pasajes de ¿ficción?. “La velocidad, el espíritu y la fuerza reflejados en los esfuerzos de China impresionaron profundamente al mundo”; “bajo la conducción del Comité Central del PCC y del presidente Xi Jinping, todo el partido, el ejército, el país y el pueblo chino de diversas etnias han logrado progresos relevantes en la prevención y control de este brote, lo cual pone de manifiesto la eficacia del sistema de Gobierno chino en situaciones de crisis, el ingente poderío nacional y la valiosa fuerza cohesiva y centrípeta de la nación china, dando a conocer la imagen de un país responsable"; “China conseguirá el triunfo definitivo en esta lucha, haciendo realidad su objetivo de contribuir al crecimiento económico mundial y a la causa de la paz y el progreso de la humanidad”.

Las historias de Wenliang y Zhangrun, las experiencias vividas en los últimos dos meses en toda China como también las manifestaciones censuradas de millones de chinos no reflejan ese mismo espíritu de eficiencia descomunal que describe la nota diplomática. Por el contrario. En ellos resurge el espíritu de Legasov ante los mismos desafíos y la frase que se torna más poderosa a medida que se descubren más fraudes del régimen en la conducción de la crisis: ¿Cuál es el costo de las mentiras?
(https://www.infobae.com/america/mundo/2020/02/28/china-y-el-sofisticado-laboratorio-de-la-mentira-que-impidio-luchar-contra-el-coronavirus-desde-el-comienzo/)

El engaño de China al mundo fue peor: pruebas muestran que el coronavirus ya existía desde antes de diciembre y el régimen lo ocultó

En esta foto publicada por la Agencia de Noticias Xinhua, el jefe del régimen chino Xi Jinping habla en video con pacientes y trabajadores médicos en el Hospital Huoshenshan en Wuhan, en la provincia central de Hubei, China, el martes 10 de marzo de 2020 (AP)


En esta foto publicada por la Agencia de Noticias Xinhua, el jefe del régimen chino Xi Jinping habla en video con pacientes y trabajadores médicos en el Hospital Huoshenshan en Wuhan, en la provincia central de Hubei, China, el martes 10 de marzo de 2020 (AP)
El ocultamiento por parte del régimen chino acerca del nacimiento de una incipiente epidemia en una de sus ciudades más populosas y de mayor empuje industrial fue mucho peor, de acuerdo a una investigación realizada por una cadena de televisión norteamericana. NBC News tuvo acceso a documentos confidenciales que daban cuenta de que el sistema sanitario de Wuhan, el epicentro de la pandemia del coronavirus, ya estaba colapsado desde noviembre de 2019.

Beijing informó hacia el 31 de diciembre a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que una nueva cepa viral había nacido en aquella ciudad pero mintió al asegurar que ya estaba bajo control y sin ninguna posibilidad de que fuera a expandirse más allá de la provincia que la contenía, Hubei, al oeste de Shanghai. En esa misma comunicación había afirmado que los primeros casos databan de mediados del último mes del año pasado.

NBC News logró acceso a papers secretos de agencias de inteligencia norteamericana que contaban con datos acerca de un colapso en el sistema sanitario de Wuhan ya desde noviembre. La información llegó a poder de los analistas por medio de comunicaciones interceptadas pero sobre todo con imágenes que mostraban un incremento sostenido en los centros de salud de aquella ciudad.

Los reportes, de acuerdo a ese medio independiente, no fueron formalizados por falta de material concluyentes por lo que no fueron transmitidos a la Casa Blanca, situación que confirmó el Departamento de Defensa de los Estados Unidos en una comunicación hecha en la noche del jueves. “Podemos confirmar que los informes de los medios sobre la existencia/lanzamiento de un producto/evaluación relacionada con el coronavirus en el Centro Nacional de Inteligencia Médica (NCMI, por sus siglas en inglés) en noviembre de 2019 son incorrectos”, dijo por medio de una declaración el Dr. R. Shane Day, coronel de la Fuerza Aérea y director del citado centro.

Fue el diario South China Morning Post el que mediante una investigación periodística contradijo la información oficial del régimen e indicó que la fecha exacta en que ya se conocía la existencia del nuevo virus era en verdad el 17 de noviembre. Recién el 31 de diciembre una agencia internacional pudo conocer que una nueva cepa estaba haciendo estragos en China. “Expertos chinos están investigando un brote de enfermedad respiratoria en la ciudad central de Wuhan que algunos ven relacionado con la epidemia del SARS de 2002-2003”, decía el informe de The Associated Press.

La OMS que supo sobre el brote mucho antes que el resto de los países emitió un comunicado el 14 de enero en el cual llevaba tranquilidad al resto de las administraciones al asegurar que “no hay evidencia clara de que haya transmisión humano a humano” respecto a la nueva enfermedad conocida como COVID-19. Ese organismo comienza a ser evaluado por gobiernos respecto a su responsabilidad en la falta de rigurosidad hacia Beijing.

Teniendo en cuenta el comportamiento del nuevo coronavirus es probable que haya nacido incluso antes que noviembre. El primer caso confirmado y estudiado como novedoso, de acuerdo a South China Morning Post fue el 17 de noviembre. Sin embargo, el virus tarda semanas en manifestarse y hasta podría haber circulado en personas asintomáticas durante un largo tiempo hasta comenzar a expandirse por la población de Wuhan.

Las urnas apiladas en una funeraria de Wuhan, epicentro de brote de coronavirus en China. El régimen chino también mintió sobre la cantidad de muertos, de acuerdo a una investigación periodística independiente (Foto: Caixin)
Las urnas apiladas en una funeraria de Wuhan, epicentro de brote de coronavirus en China. El régimen chino también mintió sobre la cantidad de muertos, de acuerdo a una investigación periodística independiente (Foto: Caixin)
Incluso, si las imágenes satelitales de archivo muestran mayor movimiento en los centros asistenciales de la ciudad hacia mediados de noviembre es que los casos ya se contaban por decenas y el sistema sanitario ya estaba con problemas de recepción de pacientes. El brote, no ya el virus, era evidente entre la población con lo cual debió comenzar mucho antes de acuerdo a los datos con que se cuentan respecto al comportamiento de la nueva cepa. Ello sin contar los casos ingresados con dificultades respiratorias avanzadas y que fueron tratados como neumonías simples hasta detectar que algo extraño estaba pasando en plena temporada invernal.

De acuerdo a la información del diario independiente chino, y tras revisar documentación confidencial del régimen de Xi Jinping, aquel medio pudo saber cuán rápido se propagaba el virus en sus primeros días. Desde el supuesto primer caso el 17 de noviembre, la cifra fue aumentando exponencalmente entre los infectados con síntomas. Para el 15 de diciembre el total de personas con coronavirus era de 27. Y para finales de 2019, el número de infectados era de 266. El primero de enero la cifra aumentó a 381, según los registros oficiales que son cada vez más cuestionados.

Las mentiras del régimen

Las primeras víctimas del ocultamiento que hizo Beijng sobre el nuevo brote virósico que afectaba a una población neurálgica de aquel país fueron los propios chinos, quienes se vieron imposibilitados de obtener la información necesaria para proteger sus vidas. Recién el 23 de enero, casi tres meses después de que surgieran los primeros casos, el régimen central ordenó el aislamiento absoluto de Wuhan y su entrada en cuarentena. Ya era tarde, el virus había comenzado a expandirse al resto del planeta.

Pero las mentiras del gobierno conducido por Xi Jinping continúan. En informes recientes se informó que China había conseguido aplanar con éxito la curva de contagios. Sin embargo, medios japoneses descubrieron la verdad detrás de aquel supuesto logro: se habían dejado de realizar pruebas en los casos sospechosos.

Las mentiras llegaron, además, con las cifras oficiales de contagios y muertos. De acuerdo a los reportes públicos de Wuhan y el resto del estado, los fallecidos por coronavirus en aquella nación alcanzan los 3.340 y 82.924 contagios. Una nueva investigación periodística denunció, empero, que esos números no respondían a la realidad y que se calculaba que unas 40 mil personas habían perdido su vida como consecuencia del COVID-19.

Las nuevas informaciones de inteligencia confirmarían lo que muchos creen: que de haberse conocido de inmediato la información referente al nuevo virus, la comunidad internacional hubiera podido combatir con mejores herramientas al brote que ya es pandemia y se cobró la vida de más de 100 mil víctimas alrededor del mundo y paralizó la economía de manera brutal.
(https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/04/10/el-engano-de-china-al-mundo-fue-peor-pruebas-muestran-que-el-coronavirus-ya-existia-desde-antes-de-diciembre-y-el-regimen-lo-oculto/)

jueves, 9 de abril de 2020

Sonia Velázquez, abortista

La imagen puede contener: una persona, texto que dice "RED DE FAMILIAS ENTRERRIANAS ENTRE RÍOS En plena pandemia, Velazquez pone la de abortos como prioridad SONIA VELAZQUEZ MINISTRA DE SALUD"


Red de Familias Entrerrianas
La ministra de salud de Entre Ríos, Sonia Velazquez, presentó un documento destinado a los centros de salud de la provincia.
Velazquez ha decidido instar a todo el sistema de salud a practicar abortos bajo el amparo del protocolo inconstitucional vigente, en carácter de "prioritarios" en plena crisis provocada por la pandemia.
A la par, los trabajadores de la salud denuncian faltante de insumos básicos para la atención de pacientes.
Una vez mas, la ministra demuestra su compromiso con la muerte de los entrerrianos.
Fuente: DOCUMENTO COES ID: DCOES024
(https://www.facebook.com/RedFamiliasEntrerrianas/photos/a.1439531136277322/2680238748873215/?type=3&theater&ifg=1)

El gobierno comunista chino ocultó datos sobre el coronavirus y así facilitó la actual pandemia

ch

El Gobierno Chino miente por definición. Ocultó el coronavirus hasta que su expansión ya era inevitable. Da datos opacos como los 21 millones de móviles dados de baja, sin ninguna explicación. Afirmó que el coronavirus venía posiblemente por transmisión animal y sigue permitiendo los mercados donde se siguen vendiendo y comiendo crudos murciélagos y otros animales, sin ningún tipo de control sanitario.

Desde este blog, ya recogimos las dudas de muchos medios sobre los muertos reales en la ciudad de Wuhan. Ahora el gobierno del Reino Unido dirigido por Boris Johnson ha declarado. sentirse “furioso” contra China. Desde su partido salen voces como las del ex líder del Partido Tory, Iain Duncan Smith, que amenazan: “Durante demasiado tiempo, las naciones se han arrastrado cobardemente a China con la desesperada esperanza de ganar acuerdos comerciales. Pero una vez que nos libramos de esta terrible pandemia, es imperativo que todos reconsideremos esa relación y la coloquemos en una base mucho más equilibrada y honesta”.

Pero las críticas se centran sobre todo en la desinformación desleal de China. Johnson ha sido advertido por asesores científicos de que las estadísticas declaradas oficialmente por China sobre el número de casos de coronavirus podrían haber sido “minimizadas de 15 a 40 veces”. Y a pesar de que el Gobierno chino lo niega, siguen habiendo fallecidos. Gran Bretaña también acusa a China de tratar de construir su poder económico durante la pandemia con “ofertas depredadoras de ayuda” en países de todo el mundo.
(https://somatemps.me/2020/04/01/gran-bretana-acusa-a-china-de-ocultar-fallecidos-las-cifras-podrian-multiplicarse-por-40/?fbclid=IwAR3ovivrcObyINSjuUdCKiaC86ZxNDjf16PWoBi81nwgMLEJ0mo7ZBQBEgk)

Director de la OMS, marxista que encubrió a China y sus mentiras en relación al Coronavirus

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El DIRECTOR DE LA OMS: el hombre que encubrió el brote de covid19 en China es un ex guerrillero marxista responsable de la muerte de miles de personas en su país Etiopía.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, es el Director de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Este hombre que si quiera posee título de médico, formó parte de un grupo guerrillero comunista en Etiopía que instauró en 1991 una dictadura comunista basada en el modelo chino.
Como Ministro de Relaciones Exteriores del nuevo gobierno fue el responsable de negociar con el gobierno chino el desplazamiento de miles de personas de sus tierras para proyectos comerciales de China en Etiopía.
En el año 2017 es nombrado Director de la OMS y desde ese entonces ha trabajado firmemente por apoyar a la dictadura china a cómo de lugar. Su última contribución fue ocultarle a occidente los peligros del covid19 y desviar información para evitar la propagación de la pandemia.
Como toda organización de la ONU la OMS está dirigida por exguerrilleros, delincuentes y asesinos. Donald Trump sabe quién es el enemigo de occidente y por ello les quita respaldo financiero.