El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

jueves, 11 de diciembre de 2014

Policía allana local partidario donde se realizaban abortos

En un local del ex diputado Daniel Omar Herrera en Ciudadela se estaban realizando tres abortos clandestinos.
(ArgentinosAlerta.org) Según informó C5N, efectivos de la Policía Federal, delegación San Martín, allanaron este miércoles el lugar ubicado en Maipú 3685 cerca de las 11.30 cuando tres jóvenes se estaban practicando abortos. Las mujeres fueron trasladadas a un centro asistencial y las médicas ya se encuentran detenidas.
El local correspondía a la unidad básica del ex diputado Daniel Omar Herrera, titular del local partidario de Unión Popular. Fue diputado provincial en el período 1991 -1995 y cofundador del partido Modin con Aldo Rico. El mismo Herrera se encontraba en el lugar en el momento del ayanamiento. Quedó detenido junto con un hombre mayor de edad y una mujer de 78 años que dijo ser médica. Un total de 12 personas quedaron apresadas.
Se estaba practicando un aborto a una joven en el momento en el que los efectivos llegaron al lugar. La joven fue trasladada inmediatamente al Hospital Carrillo donde fue atendida de urgencia.
                                                                                        (Foto Gustavo Fidanza / Diario Popular)
Además, otras dos mujeres que allí se encontraban fueron trasladadas al hospital de la zona donde quedaron con custodios de la policía en calidad de detenidas por el delito de "aborto". En tanto, el resto de los apresados fueron alojados en la Alcaidía de la División San Martín de la Policía Federal, acusados de "asociación ilícita y aborto".
Los investigadores, pertenecientes a la Delegación San Martín de la Policía Federal, secuestraron medicamentos y elementos quirúrgicos además de apresar a los acusados. La pesquisa de la policía determinó que en esa denominada "clínica" los acusados atendían a las pacientes por una puerta que da a la vuelta de la manzana, es decir por O'Higgins, para luego llevarlas a la enfermería sobre Maipú al 3600.
(artículo extraído de: http://argentinosalerta.org/noticia/3099-policia-allana-local-partidario-donde-se-realizaban-abortos)

martes, 9 de diciembre de 2014

En EE.UU. retrocede la aceptación social del aborto


Por primera vez en décadas una mayoría de norteamericanos considera al aborto como algo moralmente reprobable 



Estados Unidos, el mítico New York Times, debe reconocer que entre los políticos de dicho país declararse abortista ya no asegura ganar un puñado más de votos, eso significa que en los últimos años ha sucedido en la opinión pública algo demasiado difícil de ocultar o manipular. Y eso que ha ocurrido en la sociedad norteamericana, con todas las complejidades y matices que le son aplicables, es que las encuestas muestran que por primera vez en décadas una mayoría de norteamericanos considera al aborto como algo moralmente reprobable, lo que se traduce en la posibilidad de introducir cambios legislativos en una legislación que, en principio, todavía permite el aborto libre.

El influyente periódico abortista admite, además de que levantar la bandera del “derecho a decidir” sobre la vida del propio hijo no otorga más ventajas significativas a los políticos en campaña, también que el movimiento provida se caracteriza por su vitalidad social y por estar integrado por personas jóvenes; por contraste, los abortistas, o “pro-choice” como se llaman a sí mismos dentro de las fronteras de la Unión (por “pro-elección”) tras la legalización del aborto en 1973 se han quedado en estructuras vetustas y sus principales voceros son personas que, en general, ya peinan canas.

Eso no obsta señalar que cuentan con un gran financiamiento a través de los fondos millonarios provistos por la principal proveedora de abortos del país, la Planned Parenthood.

Quizás no sea casualidad que el cambio social que se viene produciendo desde hace varios años en los Estados Unidos respecto de un cada vez más creciente rechazo a la práctica del aborto, ya traducido en infinidad de modificaciones legislativas en cada uno de los 50 estados, venga acompañado de un ominoso y burdo silencio por parte de los medios que, en esta temática, son ideológicamente afines con el New York Times.

Dicho de otro modo: hasta hace veinte años, EEUU era citado como el ejemplo a seguir por el discurso pro-aborto. Eso ya no sucede porque lo que acontece en ese país yo no es funcional a un discurso que carece, además, de racionalidad y datos empíricos serios.

Aborto legal, con restricciones

En 2013 tuvo lugar un hecho histórico en el Congreso federal, cuando la Cámara de Representantes aprobó una propuesta que busca restringir los abortos en todo el país pasadas las 20 semanas de embarazo. La propuesta la presentó un diputado republicano de Arizona, Trent Franks, con el nombre "Acta de Protección del Niño capaz de sentir dolor".

Pese a que luego fue rechazada por el Senado, puso en el tapete un tema sumamente sensible. ¿Por qué motivo si a un reo condenado se lo ceda antes de ejecutarlo para que no sufra, no se tienen miramientos similares con los fetos humanos que son sensibles al dolor?

Hace pocas semanas el epicentro fue el estado de Texas, cuya legislatura sancionó una ley que obliga a las clínicas abortistas a tener los mismos estándares de sanidad que en cualquier otro centro en el que se realicen operaciones quirúrgicas. Los centros se negaron a la adecuación (probablemente para reducir costos en un rubro que ya de por sí mueve millones de dólares) y el Estado las obligó a cerrar a comienzos de octubre de
este año. Pocas semanas después la Corte federal anuló la disposición estadual.

Según datos divulgados por el Instituto Guttmacher, ala académica de Planned Parenthood y por lo tanto, de notoria militancia abortista, durante el primer semestre de 2013, los legisladores estatales estadounidenses aprobaron 43 disposiciones que restringen el aborto.

Para dar sólo algunos ejemplos cabe señalar que Arkansas, tierra natal del ex presidente Bill Clinton, firme defensor del aborto en cualquier término del embarazo, la legislatura rechazó por amplia mayoría el veto del gobernador y por lo tanto quedó firme la prohibición de los abortos luego de las 12 semanas de gestación, basándose en que a partir de ese instante son perceptibles los latidos del corazón del niño por nacer.


En Dakota del Norte los únicos abortos no perseguidos penalmente son prácticamente los mismos casos que contempla el Código Penal argentino, es decir, en caso de riesgo para la vida de la mujer y en casos de que el embarazo provenga de una violación.

Kansas y Montana han aprobado leyes que permiten que profesionales de la salud retengan información sobre el embarazo si hay preocupación de que esa información pueda llevar a que se realice un aborto, lo que es bastante común cuando a partir de ciertos estudios se detectan malformaciones o enfermedades en el bebé, al cual se lo suprime biológicamente siguiendo los peores criterios eugenésicos.

Latidos e imágenes

Un viejo dicho establece que “una imagen, vale más que mil palabras”. Pues eso mismo es lo que está sucediendo actualmente en muchos estados norteamericanos, en los cuales se viene implementando el llamado “período de reflexión” para quien solicita un aborto.

Desde que hace años se empezó a masificar la idea de “consentimiento informado” que es la información completa y pormenorizada que los médicos proporcionan a todo paciente que va a ser sometido a una intervención, algunos estados lo han extendido a los abortos que es, en definitiva, también una intervención quirúrgica sobre el cuerpo de la mujer.

Como parte de ese consentimiento informado a la mujer que solicita un turno para interrumpir su embarazo, el Estado, sin dejar de acceder a esa solicitud, la obliga a ver un video que muestra imágenes de un aborto igual al que se le habrá de practicar.

De hecho, el video cambia sólo respecto del plazo gestacional en el que se encuentra la solicitante (por ejemplo, si la mujer cursa su tercer mes, se le exhibe el video de un aborto de un feto de esa edad). De los turnos solicitados para realizar la práctica, se calcula que casi la mitad son cancelados luego de que la mujer ve con sus propios ojos la realidad de la práctica que se le habrá de efectuar.

En 2003 la sociedad norteamericana quedó atónita al enterarse que el emblemático caso “Roe vs. Wade” de 1973 por el que la Corte Suprema abrió las puertas al aborto, se había basado en un fraude al tribunal, ello en virtud de la confesión pública de su protagonista Norma McCorvey. Tal noticia, sumado a los fenomenales avances científicos que permiten saber mejor el proceso de comienzo de la vida humana, parecen haber impactado profundamente en la conciencia del pueblo norteamericano que comienza a rectificar el rumbo adoptado hace cuatro décadas.

Artículo publicado en Politica Plus y reproducido con permiso del autor
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/politica/contenido-agregado/en-eeuu-retrocede-la-aceptacion-social-del-aborto-5888844582879232

)

martes, 2 de diciembre de 2014

Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, no a una familia ideológica


Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, no a una familia ideológica[1]
          Dice el Santo Padre Francisco que la familia tiene que estar formada por un papá-varón, por una mamá-mujer, y por los hijos –ya sean naturales, nacidos de esa relación, o adoptados-, porque esa es la “familia natural”. Toda otra “familia alternativa”, es una familia “ideológica”, y eso no es bueno para los niños. Los niños tienen “derecho”, dice el Santo Padre Francisco, a tener una familia con “un padre y una madre”.
El Papa Francisco dice que los niños “tienen derecho a una familia con un padre y una madre”, porque el papá-varón y la mamá-mujer son “capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva” [2], y esto lo dice el Papa, porque no puede ser de otra manera, porque así creó Dios al hombre, como dice en la Biblia, en el Génesis: “Creó Dios al hombre a su imagen y semejanza; lo creó varón y mujer” (cfr. Gn 1, 26), y luego les dijo: “creced y multiplicaos” (Gn 1, 28). Y Dios no crea las cosas “por casualidad”; si Dios creó al hombre “varón y mujer” y después los mandó a reproducirse, es porque la mejor manera en la que podían criar y educar a sus hijos, era siendo varón y mujer. Si hubiera sido más perfecto que el hombre hubiera sido sólo varón o sólo mujer, Dios nos hubiera creado sólo varones o sólo mujeres, pero Dios es Dios, es decir, es infinitamente sabio y también es infinitamente amoroso y bueno, y Él sabía que íbamos a ser felices solamente si éramos creados como varón y como mujer, porque sólo así íbamos a poder criar y educar a los hijos.
Puede suceder que, a lo largo de la historia, aparezcan algunos hombres que digan: “No, lo mejor para los niños es que los eduquen dos papás varones o dos mamás mujeres”. Pero el Papa dice que no, que eso no es así, porque la familia es algo que viene desde el principio de la Creación, y no porque alguien venga ahora y diga eso, la familia va a cambiar. Es como si alguien ve un árbol con hojas verdes y dice: “No, yo quiero que ese árbol tenga, a partir de hoy, hojas amarillas”. Por más que lo diga, el árbol, seguirá teniendo hojas verdes. Lo mismo pasa con la familia, dice el Papa: por más que alguien venga con una idea en su cabeza y diga: “La familia no tiene que estar formada como Dios la creó, con papá-varón y mamá-mujer, porque yo lo digo, porque yo tengo otra idea de familia”, por más que venga uno y diga esa “idea”, la familia va a seguir siendo familia, porque así la creó Dios.
Es decir, la familia es familia –papá-varón, mamá-mujer y los hijos-, desde Adán y Eva, y eso no puede cambiar, por más que hayan hombres que se les pase por la cabeza otras “ideas” –eso se llama “ideología”- distintas de familia. Eso es lo que dice el Papa: el Papa afirma con mucha fuerza que no hay que caer en la trampa de calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia y luego decaen.
El Papa dice también que el papá-varón y la mamá-mujer se “complementan”, porque el uno “completa” al otro, supliendo las carencias del otro, y esto quiere decir que así viven en la “armonía original” con la que Dios los creó, porque así los dos descubren los dones que cada uno tiene, que son los dones con los que Dios los creó.
Al “complementarse”, es decir, al “completarse” cada uno, aportando en la convivencia familiar, sus respectivos dones, el papá-varón y la mamá-mujer, contribuyen a la educación de los hijos, con todos los dones con los que Dios los creó y los dotó para esa hermosísima misión que es la crianza y educación de los hijos. Dice así el Papa: “Esta complementariedad entre hombre y mujer, continuó el Papa, asume muchas formas porque cada hombre y cada mujer aporta la propia contribución personal en el matrimonio y en la educación de los hijos. La propia riqueza personal, el propio carisma personal y la complementariedad se transforman así en una gran riqueza, y no sólo es un bien, sino también belleza”. Del aporte conjunto del padre y de la madre, surge la hermosura de la familia, es decir, de los hijos educados con los dones aportados por los padres. Lo que dice entonces el Papa Francisco, es que los hijos tienen derecho a tener papá-varón y mamá-mujer, porque así creó Dios a la familia, y porque así los papás pueden “completarse” el uno al otro y dar a los hijos los dones con los que Dios los creó.
Esto quiere decir, por ejemplo, que la madre aporta, en la educación de los hijos, lo que es propio del ser femenino -suavidad, delicadeza, detalles, intuición, percepción sensible, etc.-, más los dones propios de esa madre en particular, mientras que el padre aporta lo propio del ser masculino -fortaleza, rudeza, firmeza, razonamiento lineal, etc.-, más los dones propios de ese padre en particular; de la conjunción de ambos, se enriquecen y embellecen los hijos.
También dice el Papa Francisco que las “familias ideológicas” son cosas pasajeras, modas del momento, pero que eso no puede durar, porque la familia es algo que es así, porque es “natural”, y no porque alguien lo diga, va a cambiar.
El Santo Padre Benedicto XVI, a su vez, anteriormente, había dicho que la “ideología de género”, lo que hacía era “arrebatar a los padres “el derecho y el deber de educar a los hijos en la ley natural”[3], y esto es un poco lo que dice el Papa Francisco, porque según esta ideología, los niños no tienen que tener un papá-varón y una mamá-mujer, sino dos papás y dos mamás, y esto es privarlos a los niños de sus derechos, y a los papás también, del derecho de educarlos en la ley de Dios, la ley natural, que es la ley con la que los creó en el Génesis .
El Santo Padre Francisco dice también que en nuestros días, la familia y el matrimonio están en crisis, y eso porque muchos renuncian al compromiso del matrimonio, pensando que así serán más “libres”, pero lo único que consiguen, dice el Papa, es lograr una “devastación espiritual”: “Vivimos en una cultura de lo provisorio, en la cual tantas personas renuncian al matrimonio como compromiso público. Esta revolución en las costumbres y en la moral, que a menudo, ha hecho flamear la bandera de la libertad ‘entre comillas’, en realidad ha traído devastación espiritual y material a un sinnúmero de seres humanos, especialmente los más vulnerables”.
Refiriéndose a los hijos, como integrantes de la familia, el Papa les dice, por un lado, que no se dejen ganar por la “mentalidad de lo provisorio” y esto porque Jesús, que es Dios, es Eterno; por otro lado, les da al mismo Jesús, como modelo de referencia para el amor de hijos, porque los hijos tienen que amar a los papás como Jesús amaba a su Padre Dios y a su Mamá, la Virgen; para los hijos, dice el Santo Padre que el modelo de amor es Jesús, con sus tres amores: por su Padre, por su Madre, y por la Iglesia, y el amor de los jóvenes tiene que ser como el amor de Jesús: fiel, perseverante y fecundo[4], que son a la vez las características del auténtico amor cristiano.
Por último, para los jóvenes que quieren se quieren casar y formar una familia, el Papa les dice que para ellos también es Jesús el modelo de referencia, porque tienen que amar en el matrimonio como Jesús amaba a la Iglesia, su Esposa.
El amor de los esposos cristianos tiene que ser como el amor de Jesús por su Esposa, la Iglesia: “Grande”, es decir, sin límites, porque el Amor de Jesús es infinito; “perseverante”, porque no se cansa jamás de amar a su Iglesia; “fecundo”, porque Jesús siempre da a la Iglesia nuevos hijos por medio del bautismo (esta es la razón por la cual no se admiten los anticonceptivos: porque no se pueden separar el aspecto unitivo y procreativo de las relaciones, inscriptos en la naturaleza humana). En el matrimonio puede suceder, sobre todo en nuestros días, que se posterguen los hijos, porque no se quieren tener hijos debido a que se prefiere el bienestar material antes que los hijos –vacaciones, autos, confort-: es la “cultura del bienestar”, dice el Santo Padre, y sucede que a veces, hasta se prefieren a las mascotas, ¡antes que a los niños! Dice el Santo Padre que ése no es el Amor de Jesús, porque un matrimonio así, llega a la vejez, con “la amargura de la mala soledad”, porque “no hace lo que Jesús hace con la Iglesia: la fecunda”. ¿Y dónde ama de esa manera Jesús? ¡En la cruz!
Entonces, el modelo de referencia para los jóvenes esposos, es Jesús en la cruz: da la vida por su Esposa la Iglesia en la cruz, y es en la cruz, en donde los esposos deben contemplar a Jesús para saber cómo tiene que ser su modelo de amor esponsal.
Pero si quieren beber del Amor de Jesús, los esposos deben acudir a la Eucaristía, porque Jesús no solo es modelo de referencia de Amor: puesto que Él es Dios en Persona, como “Dios es Amor” (1 Jn 4, 8), Él  es la Fuente del Amor y aquí en la tierra esa fuente es la Eucaristía; entonces, Él es, en la Eucaristía, la Fuente del Amor de los esposos. Para los esposos jóvenes, y para los no tan jóvenes, Jesús en la Eucaristía, es la Fuente del Amor esponsal; la Eucaristía es la Hoguera de Amor Divino, adonde deben ir los esposos para encender su amor esponsal y para no permitir que nunca su amor de esposos se enfríe con la indiferencia o con la apatía. Acudiendo a la Eucaristía, los esposos tomarán el Fuego del Espíritu Santo, el Fuego del Amor Divino, que arde en el Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, y así su amor esponsal no solo nunca disminuirá, sino que crecerá y se hará cada vez más grande, y se expandirá a sus hijos y a todos los que los rodeen. De esa manera, alimentándose del Amor Eucarístico de Jesús, los esposos cristianos, padre y madre, amarán a sus hijos y los educarán en el Amor de Dios, preparándolos para la vida eterna, para el Amor Eterno que los espera en el Reino de los cielos.
            Propósito: Jesús Esposo muere en la cruz por Amor a su Esposa, la Iglesia, pero luego resucita; Él es quien, con su Luz y con su gracia, ilumina nuestras familias, dando sentido de eternidad a nuestras vidas.
          Para los esposos cristianos: contemplar a Cristo en la cruz, como modelo de Amor esponsal: así como Cristo Esposo da la vida por su Esposa, la Iglesia, con un Amor casto, puro y celestial tan intenso que lo lleva hasta la muerte de cruz y a entregar su Cuerpo y derramar su Sangre, así los esposos deben amarse mutuamente, imitando al Amor esponsal de Cristo.
          Pero como Cristo no es solo modelo de Amor, sino Fuente de Amor Inagotable, los esposos cristianos deben acudir al Sacramento de la Eucaristía dominical para alimentar su amor esponsal con el Amor del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús. Si así lo hacen, sus corazones arderán con el Amor de Jesús, y con ese Amor podrán educar a sus hijos en el Amor de Dios, en la familia natural, la formada por el papá-varón y la mamá-mujer, la única familia posible, la única familia creada por Dios.
         



[1] artículo extraído de: http://es.radiovaticana.va/news/2014/11/17/papa,_la_familia_es_familia_no_a_familia_ideol%C3%B3gica_/1111377
[2] Papa Francisco a los participantes en el Coloquio Internacional sobre la complementariedad entre el hombre y la mujer, promovido en el Vaticano por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
[4] Homilía de la Misa matinal celebrada en la Casa Santa Marta, 2 de junio, ante una quincena de parejas que celebraban sus aniversarios de 25, 50 y 60 años de matrimonio.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La familia como Iglesia doméstica


          
          Los Padres de la Iglesia llamaban a la familia “Iglesia doméstica”. ¿Por qué? El Catecismo de la Iglesia Católica y el Concilio Vaticano II también le llama a la familia “Iglesia doméstica” , porque la familia se convirtió en una iglesia doméstica desde el momento en que Jesús, el Hijo de Dios, quiso nacer en una familia, y así santificó la realidad familiar. La Iglesia es santa porque la creó Jesús y la familia es santa y es Iglesia “casera” o “doméstica”, porque la santificó Jesús, al elegir nacer en una familia, la Sagrada Familia de Nazareth. Jesús, como todos sabemos por el Catecismo, era Dios, y al ser Dios, es Tres veces Santo, y todo lo santifica con su Presencia, y así fue como santificó la familia humana al elegir nacer y crecer en una familia humana, la Sagrada Familia de Nazareth. Dice así el Catecismo de la Iglesia Católica: “Cristo quiso nacer y crecer en el seno de la Sagrada Familia de José y de María”  . Y al nacer en el seno de una familia humana, siendo Él Dios Hijo en Persona y Dios Tres veces Santo, la santificó y así la familia humana, en la Sagrada Familia de Nazareth, se hizo santa, como la Iglesia y esa es la razón por la cual la familia, a partir de Jesús, es “Iglesia doméstica”, porque ha sido santificada por Jesús.
A su vez, la Iglesia es la “familia de Dios”, según el Catecismo, porque está formada por familias que creen en Cristo, el Salvador, y que por eso son santas y a la vez, son salvadoras. Dice así el Catecismo: “La Iglesia no es otra cosa que la “familia de Dios”. Desde sus orígenes, el núcleo de la Iglesia estaba a menudo constituido por los que, “con toda su casa”, habían llegado a ser creyentes (cfr. Hch 18,8). Cuando se convertían deseaban también que se salvase “toda su casa” (cfr. Hch. 16, 31 y 11, 14). Estas familias convertidas eran islotes de vida cristiana en un mundo no creyente” . Entonces, porque Cristo Dios nace en una familia, la Sagrada Familia de Nazareth, la familia cristiana se vuelve santa, se vuelve “Iglesia doméstica”, porque se santifica, al tener a Jesús como centro; a su vez, la Iglesia es llamada “Familia de Dios”, porque está formada por familias que creen en Jesús Salvador, y que santifican a quienes se les acercan, porque transmiten la fe, y esto es muy importante en un mundo que cada vez cree menos en Jesús. El Catecismo remarca la importancia de las familias como Iglesias domésticas, porque son transmisoras de la fe, en un mundo cada vez menos cristiano; la familia que tiene la gracia y el don de la fe es un lugar privilegiado de encuentro con Cristo, que lleva a los demás a encontrarse con Cristo: “En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora” .
En estas familias, que son de esta manera “Iglesias domésticas”, la fe en Cristo Jesús se vive, se hereda y se transmite, y por eso son muy importantes para la vida de la Iglesia; son como las células de ese gran organismo que es la Iglesia Universal. Que las familias sean como Iglesias domésticas, quiere decir que en ellas son los padres los primeros catequistas de sus hijos, y así lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica, citando al Concilio Vaticano II: “En el seno de la familia, "los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada" (LG 11)” . Lo que nos quiere decir el Catecismo al decirnos que la familia es “Iglesia doméstica” o “casera”, es que los padres son los que tienen que enseñar a sus hijos a rezar, que es elevar la mente y el corazón a Dios; los padres son los que tienen que enseñar a sus hijos a santiguarse, a usar el agua bendita, a rezar las oraciones, el Ave María, el Padre Nuestro, el Gloria, el Pésame; los padres son los que deben enseñar a los hijos la familiaridad con el ángel de la guarda –hay que ponerle un nombre al ángel de la guarda y llamarlo con frecuencia y pedirle asistencia para las tareas cotidianas, de todos los días-; los padres deben reunirse con los hijos a rezar, una o más veces a la semana, alrededor de un pequeño altar, en donde ocupe un lugar central la imagen de Jesús, también la de la Virgen, y luego, San Miguel Arcángel, y los santos a los que la familia les tenga más devoción, como por ejemplo, el Padre Pío, la Madre Teresa de Calcuta, etc. No puede ser que los catequistas de la parroquia sean los que enseñen a los niños las oraciones y que estos se enteren por primera vez cómo hay que santiguarse, o cómo se reza el Padre Nuestro, o el Ave María; son los padres los que tienen que cumplir esta función. La familia ejerce una función tan importante dentro de la Iglesia y de la sociedad, que el demonio, dice el Santo Padre, intenta destruirla, y por eso se debe estar atentos a su accionar, para contrarrestarlo, y el medio principal es la oración familiar. Dice así el Santo Padre Francisco: “Las familias son la Iglesia doméstica dónde Jesús crece, crece en el amor conyugal, crece en la vida de los hijos. Y por esto el enemigo ataca tanto a la familia: ¡el demonio no la quiere! E intenta destruirla, intenta que el amor no se dé. Las familias son esta Iglesia doméstica”. Si, prosigue el Papa, “los esposos son pecadores”, intentan sin embargo, “ir adelante con la fe, con su fecundidad, con los hijos y con la fe de sus hijos, el Señor la bendice, la fortifica en esta crisis en la que el diablo quiere destruirla” .
La familia es “Iglesia doméstica” porque en ella se vive y se pone en práctica, en la vida comunitaria familiar y cotidiana, vivida en comunidad familiar, la gracia sacramental del sacerdocio bautismal de los padres y de los abuelos y de los que comparten el núcleo familiar (la gracia sacramental del bautismo es como una "semilla de santidad", que tiene que germinar para crecer y dar "frutos de santidad": amor, paz, alegría, bondad; todo eso se favorece en la familia); además, el clima familiar es el ámbito propicio para vivir la recepción de los sacramentos, para aprender a rezar, para hacer acción de gracias, para santificarse por medio del amor, del perdón y de la renuncia en pos del bien común. Así lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Aquí es donde se ejercita de manera privilegiada el sacerdocio bautismal del padre de familia, de la madre, de los hijos, de todos los miembros de la familia, “en la recepción de los sacramentos, en la oración y en la acción de gracias, con el testimonio de una vida santa, con la renuncia y el amor que se traduce en obras” (LG 10). El hogar es así la primera escuela de vida cristiana y “escuela del más rico humanismo” (GS 52,1). Aquí se aprende la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de su vida”.
Pero si los padres deben ejercer la función de “catequistas”, antes que los catequistas parroquiales, antes que los padres, va a decir el Papa Francisco, serán los abuelos, los que tendrán la tarea de transmitir la fe en la familia: “Los abuelos son la seguridad de nuestra fe. Los jóvenes deben cumplir la Ley, los ancianos, como el buen vino, tienen la libertad del Espíritu Santo. Son la sabiduría de la Iglesia. Las abuelas y los abuelos son nuestra fuerza y sabiduría. ¡Que el Señor nos dé siempre ancianos sabios! Ancianos que nos den la memoria de nuestro pueblo, la memoria de la Iglesia. Y que nos den también lo que dice la Epístola a los Hebreos: el sentido de la alegría”.
Por último, hay que tener en cuenta que hay muchas personas que, por muchas circunstancias, no poseen una familia, o permanecen solteras, a causa de situaciones concretas que les ha tocado vivir. Todas estas personas son personas muy amadas por Jesús y por la Virgen y por eso mismo también son muy amadas por la Iglesia y de ninguna manera deben sentirse excluidas, por el hecho de no poseer una familia; todo lo contrario, con mayor razón, deben sentirse el centro del amor de la Iglesia, que es “Familia de familias”, puesto que la Iglesia es la “Familia de las familias de Dios”; la Iglesia es la “Casa y Familia de los hijos de Dios” y nadie debe sentirse excluido, y así lo dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Es preciso recordar asimismo a un gran número de personas que permanecen solteras a causa de las concretas condiciones en que deben vivir, a menudo sin haberlo querido ellas mismas. Estas personas se encuentran particularmente cercanas al corazón de Jesús; y, por ello, merecen afecto y solicitud diligentes de la Iglesia, particularmente de sus pastores. Muchas de ellas viven sin familia humana, con frecuencia a causa de condiciones de pobreza. Hay quienes viven su situación según el espíritu de las bienaventuranzas sirviendo a Dios y al prójimo de manera ejemplar. A todas ellas es preciso abrirles las puertas de los hogares, "iglesias domésticas" y las puertas de la gran familia que es la Iglesia. "Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia de todos, especialmente para cuantos están `fatigados y agobiados' (Mt 11,28)” (FC 85).
Propósito: hacer un altar en cada hogar, en donde esté, en el centro, la imagen de Jesucristo, acompañada de una imagen de la Virgen; luego, una imagen de San Miguel Arcángel y de los santos a los que la familia les tenga más devoción: Padre Pío, Madre Teresa de Calcuta, etc. También debe estar la Biblia.
          Pero ante todo, que cada integrante de la familia haga un altar de su corazón; que cada uno haga de su corazón un altar propio, en donde se adore a Jesús Eucaristía; un altar que esté perfumado, adornado e iluminado por la gracia santificante, para que esa familia sea una familia que irradie el Amor de Jesús Eucaristía a todos aquellos que entren en contacto con la familia.
Si todos los integrantes de la familia cristiana adoran a Jesús Eucaristía en sus corazones, esa familia, será una Iglesia Doméstica Eucarística, que irradiarán el Amor de Jesús Eucaristía y por eso, quienes entren en contacto con esa familia, deberían decir: "Hemos conocido el Amor de Dios aquí en la tierra" -porque Jesús Eucaristía es Dios en la tierra-.


Jesús en el centro de la familia cristiana



Para el Papa, Jesús es el centro de la vida de la familia. ¿De qué manera? Dice el Papa que la familia experimenta muchos momentos hermosos y que todos esos momentos hermosos –descansos, almuerzos, salidas juntos, etc.-, son posibles por la Presencia invisible de Jesús y de su Amor; si Jesús no estuviera Presente en medio de la familia, uniendo a los integrantes familiares con su Amor, la familia no podría experimentar toda estas cosas hermosas que experimenta. Dice así el Papa: “En la vida, la familia experimenta tantos momentos bellos. El descanso, los almuerzos juntos, las salidas al parque, al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma, pero si falta el amor, falta la alegría, la fiesta, y el amor siempre nos los da Jesús. Él es la fuente inacabable” del amor. ¿Por qué? Por lo que dice la Biblia: "Dios es Amor" (1 Jn 4, 8) y como Jesús es Dios, Jesús es Amor, y como Dios es infinito, Jesús es Dios y como es Dios infinito, es Amor Infinito, y por eso dice el Papa que Jesús es la "fuente inacabable" del amor que experimenta la familia.
Repasemos entonces lo que nos dice el Papa Francisco, porque lo que nos dice es algo muy hermoso: por un lado, nos dice algo que experimentamos de continuo: que la vida en familia es algo muy hermoso, porque se experimentan grandes alegrías en las pequeñas cosas, como el descanso, los almuerzos, las salidas al parque, la visita a los abuelos, o a algún integrante de la familia que esté enfermo. Pero, por otro lado, el Papa nos está diciendo algo muy, pero muy importante: que todas estas cosas buenas, se deben a Jesús y a su amor: “el amor siempre nos lo da Jesús”.
Prestemos atención a estas palabras: “el amor siempre nos lo da Jesús”. Ahora bien, como a Jesús y a su Amor –es un “Amor” con mayúsculas, porque es el Amor de Dios, que es el Espíritu Santo- no los vemos, la de ellos es una Presencia invisible. Invisible, pero no por ello, menos real y cierta.
Ahora bien, el Papa nos está hablando de una Presencia real e invisible de Jesús y de su Amor, en medio de la familia, cuando la familia sale, es decir, hace excursiones, peregrinaciones, vacaciona, se divierte, o visita algún enfermo.
Nosotros, en la misma línea del Papa Francisco, que nos dice que experimentamos alegría cuando salimos, porque esa alegría nos la da el Amor de Jesús, nos podríamos preguntar: ¿porqué, como familia, en vez de hacer una salida al templo, no hacemos una salida al templo, el día Domingo, para visitar a Jesús y para recibirlo sacramentalmente? Allí, Jesús no está invisible, sino visible, en la Eucaristía, para darnos su Amor, el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico.
Entonces, de la misma manera a como la familia comparte momentos hermosos, como dice el Papa Francisco, haciendo excursiones, o saliendo de vacaciones, o descansando, o haciendo salidas al parque, y de la misma manera a como Jesús, de un modo misterioso, pero real y cierto, se encuentra invisiblemente Presente con su Amor, dándonos de ese Amor para que haya alegría y amor entre los miembros de la familia, así, de la misma manera, y con mayor razón, como miembros de la familia, debemos asistir, cada Domingo, a la Santa Misa, para ir al encuentro de Jesús, Presente en la Eucaristía, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad, y su Amor, para recibirlo en nuestros corazones, individualmente, para que luego, como grupo familiar, vivamos de este Amor recibido en la Sagrada Comunión dominical.
Si Jesús está Presente con su Amor en las actividades mundanas, con mucha mayor razón y con mucha mayor intensidad, está Presente en el Domingo, en la Santa Misa, y es allí adonde, como familia, debemos ir a encontrarlo, para buscar su Amor, el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico.
¡Cuántos se quejan de depresión, de tristeza, de angustia, de no encontrarle sentido a la vida, y todo por no venir a recibir el Amor Eterno, Infinito, Inagotable, Inabarcable, del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, que arde en deseos de comunicarse a todos y cada uno de nosotros!
¿Saben qué le sucedió a la niña, la Beata Imelda Lambertini? ¡Murió de amor, luego de comulgar! Su corazón estaba tan dispuesto para recibir la inmensa cantidad de Amor que Jesús da en cada comunión eucarística, que no pudo resistir tanto Amor y tanta alegría murió de Amor (y por eso ella es la Patrona de los niños de Primera Comunión). Eso mismo nos pasaría a nosotros, si no estuviéramos tan distraídos al momento de comulgar.
Y cuando Jesús esté en el centro de la vida de la familia, porque desde la Eucaristía irradiará el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico, toda la familia gozará del Amor del Corazón de Jesús, que es el Amor que está contenido en el Pan Eucarístico, el “Pan Nuestro” que nos da el Padre del cielo, todos los días. Dice así el Papa Francisco: “En el Padrenuestro decimos: 'Danos hoy nuestro pan de cada día”. El matrimonio puede aprender a rezar así: 'Danos hoy nuestro amor de cada día”. Y el Amor con el que se nutre el matrimonio y la familia cada Domingo –y que dura toda la semana, hasta el Domingo que viene- es el Amor que está contenido en el Pan Eucarístico, el Pan que el Padre del cielo nos hace caer, desde el cielo, hasta el altar eucarístico, todos los Domingos, la Eucaristía. Para el Papa, entonces, el centro de la familia es Jesús y como Jesús está en la Eucaristía, el centro de la familia, es la Eucaristía. En cada Eucaristía, Jesús, está latiendo con todo el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico, listo para donarlo a todos y cada uno de los integrantes de la familia. ¡Vayamos a buscarlo cada Domingo, para alimentarlos con el Amor de su Sagrado Corazón, para que Jesús sea, como dice el Papa Francisco, el centro de nuestras familias!
Propósito: asistir a la Misa Dominical para recibir en estado de gracia a Jesús Eucaristía, para que el Amor del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús sea el centro de nuestras familias.


La vida matrimonial según el Papa Francisco


          
¿Cómo es la vida matrimonial, según el Papa Francisco? No es un camino liso y “llano”, como una autopista, podríamos decir, sino con dificultades; no es tampoco una “simulación”, sino algo “real”; es un “viaje comprometedor”, a veces “conflictivo”, porque en él se encuentran las “diferencias” del varón y la mujer. La razón de todo esto es que en el matrimonio se encuentra la “vida”, es decir, no es algo “inerte”, muerto, sino algo que tiene “vida”.
          Esto decía el Papa Francisco, el 14 de septiembre en la basílica de San Pedro, en la homilía en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz de la misa en la que se celebró el matrimonio de veinte parejas de novios de la diócesis de Roma: “el matrimonio es el símbolo de la vida real, no se trata de un simulacro”; dijo que no es “un camino llano, sin obstáculos: esto no sería humano”. Por el contrario, “es la reciprocidad de las diferencias. Es un viaje comprometedor, a veces difícil, a veces conflictivo, ¡pero en él se encuentra la vida!”.
Para el Papa Francisco, el matrimonio “es un camino” que “emprenden juntos el hombre y la mujer”, y en este camino, unidos en el amor, el hombre tiene la tarea de hacer a la mujer más mujer, y la mujer, hacer al varón más varón: “El matrimonio es el camino que emprenden juntos un hombre y una mujer, en este camino el hombre tiene el deber de ayudar a la esposa a ser más mujer, y la mujer tiene el deber de ayudar al marido a ser más hombre”. Esta, añadía Bergoglio, “es vuestra tarea. ‘¡Te amo, y por eso te hago más mujer!’-‘¡Te amo, y por eso te hago ser más hombre!”.
Esto sucede porque en el matrimonio del varón con la mujer, se cumple el designio divino, manifestado en el Génesis: “Creó Dios al hombre a su imagen y semejanza, los creó varón y mujer (Gn 1, 26) (...) Los bendijo Dios y les dijo: 'Creced y multiplicaos'” (Gn 1, 28). La imagen de Dios está en el hombre que es varón y mujer, en la complementariedad, cuando son dos, se complementan, y así se perfeccionan el uno al otro y perfeccionan la imagen de Dios que poseen en ellos.
 Ahora bien, en este camino que es el matrimonio, dice el Papa, no todo es liso, no todo es llano. Podemos imaginarnos una autopista, que es toda lisa, sin ningún obstáculo; bueno, así no es el matrimonio. Hay dificultades, dice el Papa, porque el matrimonio es la vida del varón y de la mujer, que son diferentes y complementarios, y por eso surgen las diferencias y de las diferencias, a veces, los diferentes puntos de vista y, por supuesto, los enojos, las rencillas. Pero esto, dice el Papa, “es normal” que suceda; “siempre se riñe”, pero los esposos cristianos no deben quedarse ahí, deben superar esas rencillas; nunca deben quedarse en las rencillas. Dice el Papa que no debe finalizar el día sin que los esposos hayan hecho las paces, y así se continúa por el camino. Dice así el Papa: “Y en cuanto a la teología que nos da la Palabra de Dios cuando habla del pueblo en camino, también de las familias en camino, de los esposos en camino, os doy un pequeño consejo: en cuanto a las eventuales diferencias, para el Papa “es normal que los esposos riñan. Siempre se riñe. Pero os aconsejo: no dejéis que el día se acabe sin haber hecho las paces. Nunca. Un pequeño gesto es suficiente. Y así se va avanzando por el camino”.
¿Cuál va a ser el fundamento para el perdón mutuo, para el crecimiento del amor de los esposos, para que el camino que caminan juntos los esposos sea en paz y armonía? No puede ser otro que Jesús y su amor, porque los esposos cristianos han sellado su amor en el sacramento del matrimonio y el sacramento del matrimonio los ha unido con el amor de Jesús. Por lo tanto, los esposos están unidos por el amor de Jesús, y es este amor de Jesús, el que brota del sacramento del matrimonio como de una fuente, el que da a los esposos la fuerza para superar absolutamente todos los inconvenientes. Dice así el Papa: “El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y renovarlo cuando humanamente se pierde, se estropea, se agota”. Por último, el Papa continuaba deseando a los esposos “un hermoso camino: un camino fecundo; que el amor crezca. Os deseo la felicidad. Habrá cruces, seguro. ¡Pero el Señor siempre está ahí para ayudaros a avanzar!” También dijo el Papa que “el amor de Cristo puede dar a los esposos el gozo de caminar juntos”.
Dice el Papa que “el amor de Cristo da a los esposos el gozo de caminar juntos”. Esta frase del Papa es clave para entender muchas cosas. ¿Dónde encontrar “el amor de Cristo” en los esposos? En el sacramento del matrimonio, porque el sacramento es como una fuente de agua, como una surgente de agua en medio del desierto, a la cual los esposos deben ir para sacar agua en tiempos de sequía, es decir, en tiempos de crisis matrimonial. Cuando están en crisis matrimonial, o familiar, los esposos deben hacer uso de esta surgente de gracias que es el sacramento del matrimonio, y obtener del mismo todas las gracias necesarias para superar la crisis matrimonial o familiar por la que estén atravesando. ¿De qué manera? Los esposos, los dos, deben hacer oración juntos, deben confesarse con frecuencia, deben acudir al Santísimo juntos, deben asistir a Misa juntos, deben consultar a un sacerdote especialista en temas matrimoniales o familiares, deben usar los sacramentales, deben rezar con sus hijos, deben dialogar entre ellos, como esposos cristianos; jamás deben levantarse la voz, recordando que el primer prójimo al cual deben amar es el cónyuge con el que están casados. La inmensa mayoría de los casos de conflictos matrimoniales –por no decir la totalidad de ellos-, que finalizan en rupturas matrimoniales, se deben precisamente, a que no hacen uso de las gracias contenidas en el sacramento del matrimonio. Si los esposos cristianos hicieran uso de las gracias que están contenidas en el sacramento del matrimonio –que es el amor de Cristo, en definitiva, y por eso el Papa Francisco dice que es “el amor de Cristo el que da a los esposos el gozo de caminar juntos”-, las peleas matrimoniales, las rupturas, las separaciones, los divorcios, disminuirían drásticamente, hasta el punto de prácticamente desaparecer, porque es imposible, de toda imposibilidad, que Jesús deje de asistir con su gracia a los esposos que acuden a Él para solicitarle ayuda.
Entonces, como dice el Papa Francisco, “el amor de Jesús está para ayudar a los esposos”, para darles a los esposos “el gozo de caminar juntos”. ¿Hacia dónde? Hacia la Jerusalén celestial, en donde Dios “enjugará toda lágrima, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Ap 21, 4).


domingo, 30 de noviembre de 2014

"Síganme los buenos": que descanse en paz Roberto Gómez Bolaños, activo militante a favor de la vida y en contra del aborto

Salvarse de ser abortado le convirtió en un activo militante a favor de la vida y en contra de la legalización del aborto

El pasado viernes, a los 85 años de edad, en su casa de Cancún, donde llevaba arrastrando una enfermedad respiratoria desde hacía varios años, murió el célebre autor, libretista y comediante mexicano, Roberto Gómez Bolaños, mejor conocido por el seudónimo de “Chespirito”.


Desde 1971 hasta la fecha, la serie del “Chavo del Ocho” ha recorrido primero las pantallas mexicanas y después las de todos los pueblos de habla española, llevando el mensaje del humor, el enredo y la convivencia en una típica barriada mexicana pobre, en la que existe un personaje desamparado y que trata de hacerse querer y aunque siempre le salgan mal las cosas, lo logra.



Enamorado de la “ch”, como sinónimo de la vida en la Ciudad de México (a los habitantes de la megalópolis se les dice “chilangos”), todos sus personajes interpretados y creados por él llevaron esa combinación de c y h: “El Chavo del Ocho”, “El Chapulín Colorado”, “El Chómpiras”, “El Doctor Chapatín” y el personaje que creó para la que era su esposa, hoy su viuda, Florinda Meza, “La Chimoltrufia”.



Las pasiones de “Chespirito” fueron la escritura, la actuación, la comicidad, el fútbol y la Ciudad de México.  Compañero de estudios primarios de Carlos Fuentes, gozó de la cercanía de millones de mexicanos, entre ellos los dos presidentes de México surgidos del Partido Acción Nacional, Vicente Fox y Felipe Calderón. 



Entró tarde a la arena política, justamente enfrentando la necesidad del cambio que precisaba México tras 70 años de dominación del Partido Revolucionario Institucional.  Lo hizo en el año 2000 cuando grabó varios spots a favor de Vicente Fox y en 2006, a favor de Felipe Calderón.



Es muy conocida su historia de haberse salvado, por el valor de su madre, de ser abortado, lo cual lo convirtió en un activo militante a favor de la vida y en contra de la legalización del aborto que en 2007 puso en marcha el gobierno del Distrito Federal, sin que hasta ahora ninguna otra entidad del país lo haya secundado.  También se opuso a llamarle “matrimonio” a la unión homosexual.



Al morir, “Chespirito”, quien también entró muy tarde a las redes sociales, dejó casi siete millones de seguidores en su cuenta de Twitter.  Y en la orfandad a miles, millones de telespectadores que siguieron la aventura y la desventura, justamente, de un pequeño huérfano que dormía en un barril y que trataba de hacer el bien, aunque muy pocas veces le saliera bien.
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/arte-y-espectaculos/articulo/en-la-muerte-de-una-leyenda-roberto-gomez-bolanos-chespirito-el-chavo-del-ocho-5314257281351680)