El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

lunes, 1 de diciembre de 2014

Jesús en el centro de la familia cristiana



Para el Papa, Jesús es el centro de la vida de la familia. ¿De qué manera? Dice el Papa que la familia experimenta muchos momentos hermosos y que todos esos momentos hermosos –descansos, almuerzos, salidas juntos, etc.-, son posibles por la Presencia invisible de Jesús y de su Amor; si Jesús no estuviera Presente en medio de la familia, uniendo a los integrantes familiares con su Amor, la familia no podría experimentar toda estas cosas hermosas que experimenta. Dice así el Papa: “En la vida, la familia experimenta tantos momentos bellos. El descanso, los almuerzos juntos, las salidas al parque, al campo, la visita a los abuelos, la visita a una persona enferma, pero si falta el amor, falta la alegría, la fiesta, y el amor siempre nos los da Jesús. Él es la fuente inacabable” del amor. ¿Por qué? Por lo que dice la Biblia: "Dios es Amor" (1 Jn 4, 8) y como Jesús es Dios, Jesús es Amor, y como Dios es infinito, Jesús es Dios y como es Dios infinito, es Amor Infinito, y por eso dice el Papa que Jesús es la "fuente inacabable" del amor que experimenta la familia.
Repasemos entonces lo que nos dice el Papa Francisco, porque lo que nos dice es algo muy hermoso: por un lado, nos dice algo que experimentamos de continuo: que la vida en familia es algo muy hermoso, porque se experimentan grandes alegrías en las pequeñas cosas, como el descanso, los almuerzos, las salidas al parque, la visita a los abuelos, o a algún integrante de la familia que esté enfermo. Pero, por otro lado, el Papa nos está diciendo algo muy, pero muy importante: que todas estas cosas buenas, se deben a Jesús y a su amor: “el amor siempre nos lo da Jesús”.
Prestemos atención a estas palabras: “el amor siempre nos lo da Jesús”. Ahora bien, como a Jesús y a su Amor –es un “Amor” con mayúsculas, porque es el Amor de Dios, que es el Espíritu Santo- no los vemos, la de ellos es una Presencia invisible. Invisible, pero no por ello, menos real y cierta.
Ahora bien, el Papa nos está hablando de una Presencia real e invisible de Jesús y de su Amor, en medio de la familia, cuando la familia sale, es decir, hace excursiones, peregrinaciones, vacaciona, se divierte, o visita algún enfermo.
Nosotros, en la misma línea del Papa Francisco, que nos dice que experimentamos alegría cuando salimos, porque esa alegría nos la da el Amor de Jesús, nos podríamos preguntar: ¿porqué, como familia, en vez de hacer una salida al templo, no hacemos una salida al templo, el día Domingo, para visitar a Jesús y para recibirlo sacramentalmente? Allí, Jesús no está invisible, sino visible, en la Eucaristía, para darnos su Amor, el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico.
Entonces, de la misma manera a como la familia comparte momentos hermosos, como dice el Papa Francisco, haciendo excursiones, o saliendo de vacaciones, o descansando, o haciendo salidas al parque, y de la misma manera a como Jesús, de un modo misterioso, pero real y cierto, se encuentra invisiblemente Presente con su Amor, dándonos de ese Amor para que haya alegría y amor entre los miembros de la familia, así, de la misma manera, y con mayor razón, como miembros de la familia, debemos asistir, cada Domingo, a la Santa Misa, para ir al encuentro de Jesús, Presente en la Eucaristía, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad, y su Amor, para recibirlo en nuestros corazones, individualmente, para que luego, como grupo familiar, vivamos de este Amor recibido en la Sagrada Comunión dominical.
Si Jesús está Presente con su Amor en las actividades mundanas, con mucha mayor razón y con mucha mayor intensidad, está Presente en el Domingo, en la Santa Misa, y es allí adonde, como familia, debemos ir a encontrarlo, para buscar su Amor, el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico.
¡Cuántos se quejan de depresión, de tristeza, de angustia, de no encontrarle sentido a la vida, y todo por no venir a recibir el Amor Eterno, Infinito, Inagotable, Inabarcable, del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús, que arde en deseos de comunicarse a todos y cada uno de nosotros!
¿Saben qué le sucedió a la niña, la Beata Imelda Lambertini? ¡Murió de amor, luego de comulgar! Su corazón estaba tan dispuesto para recibir la inmensa cantidad de Amor que Jesús da en cada comunión eucarística, que no pudo resistir tanto Amor y tanta alegría murió de Amor (y por eso ella es la Patrona de los niños de Primera Comunión). Eso mismo nos pasaría a nosotros, si no estuviéramos tan distraídos al momento de comulgar.
Y cuando Jesús esté en el centro de la vida de la familia, porque desde la Eucaristía irradiará el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico, toda la familia gozará del Amor del Corazón de Jesús, que es el Amor que está contenido en el Pan Eucarístico, el “Pan Nuestro” que nos da el Padre del cielo, todos los días. Dice así el Papa Francisco: “En el Padrenuestro decimos: 'Danos hoy nuestro pan de cada día”. El matrimonio puede aprender a rezar así: 'Danos hoy nuestro amor de cada día”. Y el Amor con el que se nutre el matrimonio y la familia cada Domingo –y que dura toda la semana, hasta el Domingo que viene- es el Amor que está contenido en el Pan Eucarístico, el Pan que el Padre del cielo nos hace caer, desde el cielo, hasta el altar eucarístico, todos los Domingos, la Eucaristía. Para el Papa, entonces, el centro de la familia es Jesús y como Jesús está en la Eucaristía, el centro de la familia, es la Eucaristía. En cada Eucaristía, Jesús, está latiendo con todo el Amor de su Sagrado Corazón Eucarístico, listo para donarlo a todos y cada uno de los integrantes de la familia. ¡Vayamos a buscarlo cada Domingo, para alimentarlos con el Amor de su Sagrado Corazón, para que Jesús sea, como dice el Papa Francisco, el centro de nuestras familias!
Propósito: asistir a la Misa Dominical para recibir en estado de gracia a Jesús Eucaristía, para que el Amor del Sagrado Corazón Eucarístico de Jesús sea el centro de nuestras familias.


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