El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
Mostrando entradas con la etiqueta cigoto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cigoto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de marzo de 2015

La Solemnidad de la Anunciación y la conmemoración del Día del Niño por nacer


         La fecundación de un óvulo por parte de un espermatozoide, en el seno materno, luego del acto matrimonial, constituye un evento que supera infinitamente el plano biológico, porque más allá del maravilloso hecho que supone la ingeniería genética que conduce a la formación de un nuevo ser, el hijo, resultado de la combinación de los genes paternos, al tratarse de seres humanos, en ese mismo instante de la fecundación de los gametos sexuales, se produce la creación del alma humana, que por ser humana es racional y volitiva y por lo tanto libre, y por lo tanto, imagen del Creador. La concepción de un ser humano, por lo tanto, supera inimaginablemente a las concepciones del mundo animal, aun cuando por la corporeidad, se asemejen a él, porque por la presencia del alma, se asemejan al Creador. Por este motivo, toda concepción humana es sagrada, no porque sea ella misma divina en su esencia -lo cual sería un grave error filosófico afirmarlo-, sino porque, desde el momento en que posee un alma racional y libre, es una imagen de su Creador.
         Ahora bien, la sacralidad de la vida humana, conmemorada en la Solemnidad de la Anunciación, se eleva exponencialmente al infinito, al considerar que el mismo Dios Creador, que es quien crea el alma humana del cigoto y co-crea con los padres humanos la carga genética del cigoto fecundado, ha elegido, como medio para venir desde el cielo a la tierra para salvarnos, el camino de la Encarnación, es decir, ha elegido el convertirse Él mismo en cigoto humano, creando el alma humana y la carga genética correspondiente al gameto masculino –pues no hubo intervención de varón en la fecundación del cigoto “Jesús de Nazareth”-, el cual fue unido a su Persona divina, la Segunda de  la Trinidad, por el Espíritu Santo, el Amor de Dios.
En otras palabras, cuando los cristianos conmemoramos, en la Solemnidad de la Anunciación, al Niño por Nacer, no solo honramos al maravilloso prodigio que es la concepción del ser humano, sino que honramos y adoramos al Verbo de Dios que se encarnó en las entrañas purísimas –la Mente Sapientísima, el Inmaculado Corazón, pero sobre todo, el útero- de María Virgen, adoptando la forma y el tamaño de un cigoto humano, implantado en un útero materno.  

         Entonces, si nos admira que el hombre, ser creatural, que participa del Ser, sea una creación tan grandiosa de parte de Dios, mucho más nos debe admirar que el mismo Dios haya querido encarnarse y, sin dejar de ser Dios, hacerse Él mismo hombre, para participar de nuestra humanidad. Es esta doble maravilla, el Niño por Nacer, y la Encarnación del Verbo, lo que celebramos en la Solemnidad de la Anunciación.

domingo, 7 de abril de 2013

La Anunciación: Dios Hijo se encarna en un cigoto humano





         Cuando el Ángel Gabriel anuncia a María la Buena Noticia, y cuando María da su “Sí” a la Voluntad de Dios expresada en el anuncio angélico, se produce entre los hombres un hecho inédito en la historia de la humanidad; un hecho que por su magnitud no tuvo, no tiene ni tendrá semejanza: se da en la naturaleza humana, representada en la Virgen María, un nuevo modo de ser concebido: por obra del Espíritu Santo, sin concurso de varón.
         Hasta la Encarnación del Verbo, los seres humanos eran concebidos sólo por la unión entre el varón y la mujer; con la Encarnación del Verbo, es concebida una naturaleza humana, un Hombre, sin concurso de varón, porque este Hombre es al mismo tiempo, Dios, y es concebido por el Amor de Dios, el Espíritu Santo.


         Luego del Anuncio del Ángel, y luego del “Fiat” de María, el Amor de Dios crea un cigoto –un huevo fecundado que posee los genes de María y los de un varón, pero sin que hayan sido aportados por ningún varón, puesto que fueron creados de la nada en el momento mismo de la Anunciación-, y conduce o desciende, por así decir, al Verbo de Dios, al cigoto, que de esta manera queda unido hipostáticamente -es decir, personalmente-, a la Persona del Hijo de Dios. La naturaleza humana así creada –el cigoto con los genes de María y con los genes de un varón, pero sin concurso de ningún varón, porque fueron creados en el momento del “Fiat” de María-, unida a la Persona Segunda de la Santísima Trinidad, el Hijo de Dios, se convierte así en el Cuerpo humano, unicelular, de Jesús de Nazareth.
         Con la Anunciación y el “Fiat” de María queda inaugurada, por única vez, una nueva y sobrenatural forma de concepción entre los hombres, y es nueva y sobrenatural porque lo que ha sido concebido en el útero de María no viene de los hombres sino del Amor divino, el Espíritu Santo.
         Si en ese entonces se hubiera podido analizar microscópicamente el cigoto-Jesús de Nazareth, Hombre-Dios, se habría visto lo que se ve en cualquier otro cigoto humano, pero lo que los más potentes microscopios no pueden ver, es que en ese cigoto, animado por el alma humana de Jesús de Nazareth, inhabitaba la Persona Segunda de la Santísima Trinidad, Dios Hijo.


         El Amor de Dios por los hombres llega a tal extremo, que quiere venir a este mundo, al menos visiblemente, como cualquiera de nosotros vino al mundo. Al menos visiblemente, porque lo que no se ve en ese cigoto, que es su Cuerpo en estadio unicelular, es su Alma Santísima y su Persona Divina, la Segunda de la Trinidad.
         Cada cigoto meramente humano, animado solo por su alma humana –el cigoto que es concebido por el concurso del varón y de la mujer-, se convierte entonces en imagen viviente del Verbo de Dios encarnado, que vino a nuestro mundo como cigoto, y por este solo motivo, merece y debe ser tratado como algo sagrado e inviolable, como dice Su Santidad Juan Pablo II: "La vida humana es sagrada e inviolable" (cfr. Evangelium vitae 53).

sábado, 26 de enero de 2013

Dos métodos abortivos de la "anticoncepción de emergencia"



Este artículo es la adaptación de la carta que el autor le envió a la Ministro de Salud de Nicaragua, Lic. Martha Mc Coy, el 5 de diciembre de 1998, pidiéndole que retirara los ya mencionados productos. El artículo ha sido publicado con el permiso del autor.

Hay dos productos farmacéuticos sobre los que quisiera comentar, debido a que he tenido conocimiento del registro e inscripción de ambos en el Ministerio de Salud de Nicaragua, país del cual soy ciudadano y donde vivo y ejerzo mi profesión de médico.
Por el Dr. Rafael J. Cabrera A.
Gineco-Obstetra
Uno de ellos es la Píldora P.P.M.S. (píldora para la mañana siguiente), maquilada por los laboratorios PANZIMA de Nicaragua, con Reg. No. 0111501296, cuyo contenido es: Etinilestradiol 0.1 mg y Levonorgestrel 0.5 mg. El otro producto, producido por los laboratorios VIJOSA de El Salvador, ha sido registrado con el nombre de VERMAGEST, con Reg. No. PF-11702, es un compuesto inyectable con una combinación de complejo estrógeno-progestágeno 60 mg.
Ambos productos son para ser usados dentro de las primeras 48 horas de un contacto sexual "no protegido" en días fértiles. Es lo que se conoce con el eufemístico nombre de "anticoncepción de emergencia". Su mecanismo de acción es alterar el endometrio uterino, a fin de que el cigoto, u óvulo fecundado no pueda implantarse en el útero, por lo tanto es abortado en ese estado.
De acuerdo con la citogenética moderna, así como con la biología molecular, se considera que desde el momento en que se unen los gametos femenino y masculino (óvulo y espermatozoide), hay una combinación de las moléculas de ADN materno y paterno, que dan origen a una nueva molécula ADN que recibe toda la información genética provenientes de la madre y del padre, siendo el inicio de una nueva vida humana que es única, irrepetible, indivisible, con toda la potencialidad de desarrollar todas las facultades y características humanas a partir de ese momento. De aquí se inicia el camino ininterrumpido de un ser humano, que tiene su primera etapa en el tránsito hacia la implantación en el endometrio, donde recibe alojamiento, sustento y protección, no sin antes haber dado, en su individualidad propia, órdenes bioquímicas al organismo materno para que el cuerpo amarillo no degenere y continúe con su producción hormonal de sustento (progesterona), y al endometrio para que bloquee su sistema inmunológico y no produzca el rechazo de un tejido que no le es propio. De esta manera, esa nueva vida humana incipiente, ya actúa de modo propio propiciando cambios en el organismo materno para hacer posible su posterior desarrollo.
Indudablemente todo óvulo fecundado, convertido en cigoto ya es una nueva vida humana. Su eliminación por cualquier método, constituye segar esa vida, abortando toda la potencialidad humana de su ser y de su persona. La implantación es sólo una etapa más en su proceso de crecimiento y desarrollo. Como se dijo anteriormente al iniciarse ésta, ya ese cigoto con su propia autonomía ha dictado órdenes bioquímicas al cuerpo materno.
Consideramos que la venta de estos productos se realiza violando las disposiciones de nuestra Constitución Política (1), La Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) y el Código Civil (2), siendo sancionadas por nuestro Código Penal (3).
Por otro lado, estos productos se expenden sin mencionar su mecanismo de acción principal para que sea claramente entendido por el público consumidor (4), lo cual va contra toda ética profesional (5). (Nota del editor: sugerimos al lector que lea el mensaje de la Santa Sede citado en esta nota 5.) Ante todo lo expuesto y en consonancia con nuestros principios constitucionales y jurídicos, así como los principios éticos y morales de respeto a la vida naciente, sustentados universalmente y reafirmados para siempre por el Magisterio de nuestra Iglesia Católica, pido que se retire el registro de dichos productos y otros similares si existieran, y no se permita su distribución ni comercialización, por considerar que son hechos punibles dentro de nuestro ordenamiento jurídico, y que lesiona gravemente la conciencia moral de la mayoría de nuestra población.
Citas: 1. Arto. 74: "El estado otorga protección especial al proceso de reproducción". 2. Arto. 2: Son personas naturales todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición; Arto. 11: Son personas por nacer las que están concebidas en el vientre materno. Arto. 12: Al que está por nacer puede nombrársele guardador de sus derechos eventuales; Arto. 13: La ley protege la vida del que está por nacer. La autoridad, en consecuencia, tomará a petición de cualquier persona, o de oficio, todas las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del que está por nacer siempre que crea que de alguna manera peligra. Arto. 19: Desde la concepción en el seno materno, comienza la existencia natural de las personas; y antes de su nacimiento deben ser protegidas en cuanto a los derechos que por su existencia legal puedan obtener. Estos derechos quedan irrevocablemente adquiridos, si los concebidos en el seno materno nacieren con vida. 3. Artos. 162 a 164 del Código Penal. 4. PROPIEDADES: "La píldora para la mañana siguiente es un tratamiento post coital efectivo para reducir el riesgo de embarazo cuando se presentan las siguientes condiciones: 1. Coito sin protección. 2. Cuando ha tenido sexo sin usar contraceptivos. 3. Condón roto o vencido. 4. Cuando su diafragma o esponja está fuera de lugar. 5. Sexo forzado, contra su voluntad o sin consentimiento. INDICACIONES: Prevención del embarazo (P.P.M.S. ANTICONCEPTIVO ORAL PARA LA MAÑANA SIGUIENTE)." 5. Ante esta situación, tengo a bien referirme a la presentación de la Santa Sede en la reunión auspiciada por la Organización Mundial de la Salud del 19 al 24 de junio de 1988 en Bangkok con el tema: ETICA Y VALORES HUMANOS EN LA PLANIFICACION FAMILIAR: DIALOGO INTERNACIONAL SOBRE DERECHOS Y RESPONSABILIDADES DE PERSONAS Y SOCIEDADES. La presentación de la Santa Sede en dicha reunión fue la siguiente: "El derecho a la libertad de conciencia y el derecho a la información exigen que se informe a las personas que los usen y a las que se recomiende su uso o se les proporcione tal producto o medio, sobre los efectos abortivos primarios o secundarios de dicha sustancia o medio anticonceptivo. Esta seria cuestión ética se plantea cuando se puede demostrar que ciertos DIU's, píldoras o "vacunas" empleadas por la mujer, probablemente pueden ocasionar de hecho un aborto a corto término. Las mujeres tienen derecho a saber si el uso de ciertos productos o medios les provoca abortos precoces. Asimismo los maridos tienen derecho a saber si la nueva vida humana que han generado queda destruída antes o después de la implantación. Los médicos y el personal para-médico tienen derecho a saber si son agentes directos que ocasionan abortos precoces. Presentar un abortivo como mero agente esterilizador es decir una mentira, por el hecho, precisamente, de que muchos usuarios o proveedores se opondrían a tomar parte de un aborto. Si ocultasen el efecto abortivo primario o secundario de un producto o medio anticonceptivo, los investigadores y promotores violarían la conciencia de las mujeres y los hombres, y también su libertad religiosa y el derecho a mantener las tradiciones de una cultura, nación o tribu. Teniendo en cuenta la producción de abortos en el sistema reproductor de la mujer, se plantea también la cuestión moral de su derecho a la fertilidad en el futuro y de su salud física y psicológica. La cuestión de conciencia no es una afirmación directa del Derecho a la Vida; más bien presenta el derecho de toda persona a mantener y llevar a la práctica dicho Derecho a la Vida. La libertad de conciencia en cuanto derecho a vivir según un código ético elegido, debe ser admitida por los investigadores y promotores de abortivos. Claro está que si los abortivos van ‘etiquetados' correcta y sencillamente, muchas mujeres y muchos hombres, por razones éticas y sanitarias, se abstendrán de usarlos. Ello demostraría también que los abortivos no son medio socialmente eficaz de planificiación familiar."

¿Anticoncepción de emergencia o aborto?



La grandeza de una nación se sustenta en sus principios y valores, su herencia cultural y su vocación de amor. Grande es un pueblo que respeta la dignidad de la persona humana desde la concepción en el seno materno hasta el fin natural.
Por el Dr. Rafael Cabrera Artola
Luchamos por tener una vida digna donde se respeten los más elementales derechos del hombre y de la mujer considerando que somos iguales en dignidad, creados por el Amor, herederos del Amor y llamados a perpetuar ese Amor en el núcleo fundamental de la sociedad constituido por la familia. En el momento que se encadena o se destruye el amor, en ese mismo instante se detiene la felicidad y aparecen los males engendrados por la ausencia del amor.
Cuando se atenta contra el amor, se está infringiendo grave daño al centro natural de la sociedad, es decir a la familia.
La introducción de barreras artificiales en la intimidad del amor conyugal, se extiende por fuera de esa unión prodigando una cultura de la muerte que atenta contra la dignidad humana, contra la vida misma y por ende contra la sociedad.
La introducción de metodologías contraceptivas artificiales modernas son un verdadero atentado en contra del amor y de la sociedad en su conjunto, pues como último fin, tienden a destruir a la familia.
Del 19 al 24 de Junio de 1988 se celebró en Bangkok una reunión auspiciada por la Organización Mundial de la salud con el tema: "Etica y valores humanos en la planificación familiar: Diálogo internacional sobre derechos y responsabilidades de personas y sociedades."
La presentación de la Santa Sede en dicha reunión fue la siguiente:
"El derecho a la libertad de conciencia y el derecho a la información exigen que se informe a las personas que los usen y a las que se recomiende su uso o se les proporcione tal producto o medio, sobre los efectos abortivos primarios o secundarios de dicha sustancia o medio anticonceptivo.
Esta seria cuestión ética se plantea cuando se puede demostrar que ciertos DIU´s, píldoras o "vacunas" empleadas por la mujer, probablemente pueden ocasionar de hecho un aborto a corto término. Las mujeres tienen derecho a saber si el uso de ciertos productos o medios les provoca abortos precoces. Asímismo los maridos tienen derecho a saber si la nueva vida humana que han generado queda destruída antes o después de la implantación. Los médicos y el personal para-médico tienen derecho a saber si son agentes directos que ocasionan abortos precoces.
Presentar un abortivo como mero agente esterilizador es decir una mentira, por el hecho, precisamente, de que muchos usuarios o proveedores se opondrían a tomar parte de un aborto. Si ocultasen el efecto abortivo primario o secundario de un producto o medio anticonceptivo, los investigadores y promotores violarían la conciencia de las mujeres y los hombres, y también su libertad religiosa y el derecho a mantener las tradiciones de una cultura, nación o tribu. Teniendo en cuenta la producción de abortos en el sistema reproductor de la mujer, se plantea también la cuestión moral de su derecho a la fertilidad en el futuro y de su salud física y psicológica.
La cuestión de conciencia no es una afirmación directa del derecho a la vida; más bien presenta el derecho de toda persona a mantener y llevar a la práctica dicho derecho, si así lo han decidido él o ella. La libertad de conciencia en cuanto derecho a vivir según un código ético elegido, debe ser admitida por los investigadores y promotores de abortivos. Claro está que si los abortivos van "etiquetados" correcta y sencillamente, muchas mujeres y muchos hombres, por razones éticas y sanitarias, se abstendrán de usarlos. Ello demostraría también que los abortivos no son medio socialmente eficaz de planificación familiar¨.
He quedado profundamente conmovido al haber visto y escuchado en un prestigiado telenoticiero vespertino, las declaraciones de un médico salvadoreño que vino patrocinado por un laboratorio farmaceútico a promocionar un producto que anuncia como efectivo para realizar la ¨anticoncepción de emergencia¨, eufemismo científico para no decir la verdadera naturaleza ¨abortiva¨ de dicho medicamento. Los agentes de la cultura de la muerte, hablan un lenguaje sibilino para ocultar la verdad. Campantemente dice que este producto puede ser usado en las primeras 48 horas posteriores a una relación sexual llevada a cabo en período fértil sin protección previa, asegurando que prevendrá el embarazo. Y en el colmo de la ignorancia científica de los últimos conocimientos citogenéticos y de biología molecular, asegura que actúa impidiendo que se implante el óvulo fecundado, pero que no es abortivo.
Creo que cualquier persona sensata sabe que la vida humana comienza en el momento de la fecundación, y desde ese mismo instante se está gestando una nueva vida con toda su potencialidad. Que en el mismo instante que se juntan los cromosomas paternos con los maternos, se produce el milagro de la vida de un nuevo ser único, irrepetible, profundamente humano y por lo tanto con todos los derechos inherentes a su naturaleza, comenzando con el derecho a la vida, base fundamental e imprescindible de todos los demás derechos.
Evitar que este óvulo fecundado o cigoto se implante, es negarle el derecho a la vida, al sustento, al amor, a la protección, en fin todos los derechos.
Promover esta metodología es atentar contra lo más profundo de la dignidad humana, pues engaña a quien la usa, y lo que es peor, la anuncia para dar remedio al embarazo no deseado, promoviendo así una sexualidad y una promiscuidad sin medida, dando como resultado la destrucción de los principios y valores de quien con engaños, la usa.
Promueven la imagen del nascituro agresor, que viene a destruir el ego de la madre. Arrojan a la juventud por los caminos anchos del placer hedonista y corrupción e incrementan los riesgos reales de la proliferación de las enfermedades de transmisión sexual, entre ellas el terrible SIDA, como consecuencia lógica del incremento de la promiscuidad.
Y no solamente me refiero al mencionado médico salvadoreño, sino también a otras instituciones que trabajan en Nicaragua y que están promoviendo la PPMS (píldora para la mañana siguiente) que es la misma mona pero con distinto rabo, pues se administra por vía oral.
Yo le pregunto al mencionado colega y a sus patrocinadores que si a sus hijas adolescentes les darán con engaños científicos esa receta.
El aborto, a pesar de estar penado por la ley, lo han hecho realidad en Nicaragua, atentando contra la vida en su fase inicial.
Dios Salve a Nicaragua.
El Dr. Rafael Cabrera Artola es ginecólogo y presidente de la Asociacion Nicaragüense por la Vida (ANpro vida).

jueves, 24 de marzo de 2011

El Hombre-Dios fue un cigoto humano


“El Ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”. La vida humana no solo es valiosa porque es una creación de Dios: es valiosa porque, además, ha sido enaltecida y ennoblecida por el hecho de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno virgen de María.

El hecho de que el ángel Gabriel anunciara a la Virgen María que el Hijo de Dios iba a encarnarse en su seno, no significa solo el movimiento descendente de la naturaleza divina, en el abajamiento o humillación del Hijo de Dios, que asume una naturaleza inferior –sin dejar de ser Dios- y, además, bajo las consecuencias del pecado original, sino que supone un movimiento inverso, ascendente, el de la naturaleza humana que, al contacto con la divinidad, con la hipóstasis de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, se ve elevada a una altura superior a la de los mismos ángeles.

En Cristo, la naturaleza humana, asumida por Él, es santificada y glorificada desde el primer instante de la concepción y de la encarnación, en un movimiento inesperado para los ángeles y también para los mismos hombres.

Con la Encarnación de la Palabra de Dios en el seno virgen de María, la naturaleza humana queda dignificada infinitamente desde el primerísimo momento de sus estadios biológicos, es decir, desde el estadio de cigoto unicelular, y por supuesto, desde ahí, hasta el fin del ciclo vital biológico.

La Encarnación supone que el Verbo de Dios no solo crea un alma, y un cigoto unicelular -un cigoto ya fecundado, pero sin la intervención del hombre-, sino que comienza a inhabitar en él, lo cual es un prodigioso que rebasa toda capacidad de imaginación y de asombro, de parte de los ángeles y de los hombres.

Ya un cigoto humano, es decir, un óvulo fecundado por un espermatozoide, considerado aisladamente en su realidad biológica, en su realidad de ser él mismo ya un espécimen de la naturaleza humana, es un prodigio maravilloso que refleja la sabiduría y el amor infinitos de Dios asombrosamente sabio y amoroso. Pero a partir de la Encarnación de la Palabra, del Hijo de Dios, de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el prodigio alcanza cotas de sublimidad imposibles de ser expresados -y siquiera de ser concebidos- por la mente humana o angelical, porque ese cigoto unicelular, ese cigoto que ya contiene una vida humana, un ser humano, comienza a ser inhabitado por una Persona divina, la Segunda de la Santísima Trinidad.

Esto quiere decir que el Dios de inmensa majestad, el Dios creador del universo, de todas las galaxias y todos los planetas y los soles existentes; el Dios creador de cielo y tierra; el Dios creador de los Ángeles, Arcángeles, Serafines y Querubines; el Dios ante quien palidece la hermosura de los cielos, y ante quien los ángeles se postran en adoración; el Dios a quien los cielos no pueden contener, tan grande es su grandeza, se vuelve tan pequeño, tan pero tan pequeño, sin dejar de ser el Dios inmenso, que comienza a inhabitar en Persona en un cigoto unicelular, ennobleciendo y santificando la naturalaza humana, por este contacto, como no habría de ser ennoblecida y santificada la naturaleza angélica, ya que introduce a la naturaleza humana en el seno mismo de la Trinidad.

Ante el asombro de los ángeles, el Hombre-Dios inicia su vida terrena desde el estadio de cigoto humano.

“El Ángel del Señor anunció a María, y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”. El rezo del Angelus, que en un solo renglón sintetiza el misterio de la Encarnación, revela no solo el anonadamiento del Hijo de Dios, el entrar en un cigoto unicelular, sino el ensalzamiento de ese cigoto, y en él, de toda la humanidad, a las alturas inaccesibles del seno mismo de la Trinidad, en donde ese cigoto es glorificado y ungido con el don del Espíritu Santo, porque al ser la naturaleza humana de Dios Hijo, tanto Él como el Padre, espiran el Amor mutuo que abrasa el Corazón único de Dios, el Espíritu Santo. En la Encarnación, el cigoto humano, asumido por el Verbo de Dios, es envuelto en las llamas del Amor divino, y es glorificado y santificado con la gloria y la santidad misma de Dios Uno y Trino.

Sólo Amor y Misericordia expresa Dios Padre al enviar a su Hijo a inhabitar un cigoto humano, para soplar sobre él el Espíritu Santo.

En contraste, los hombres inventan todo género de maldades, para arrancar de sus entrañas este prodigio celestial: la píldora del día después, el aborto en cualquiera de sus variantes.

El misterio de la Encarnación, a la par que pone de manifiesto el Amor divino, que ha querido inhabitar en un cigoto humano, pone de manifiesto el misterio de iniquidad que anida, como negra serpiente, en el corazón humano, que busca destruir al cigoto, al feto, al embrión, al bebé.