El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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martes, 17 de octubre de 2017

Fecundación in vitro: Por cada embrión que nace vivo, otros cincuenta son eliminados

Jaime Septién | Jun 04, 2017

Entrevista a doctor Manuel Ramos Kuri, investigador del Centro de Investigación Social Avanzada

Recientemente, el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV) cuya sede se encuentra en la ciudad de Querétaro, México, publicó un libro digital y de libre acceso que contienen un análisis crítico a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en el fallo sobre fertilización in vitro.
El libro (de acceso libre en http://cisav.mx/caso-artavia-vs-costa-rica/) analiza a fondo varios temas colaterales que se entrelazaron en este juicio, como son la fertilización in vitro, los derechos del no nacido y la soberanía de los estados.
Aunque el fallo se hizo hace tres y medio años, el tema sigue en discusión, y las técnicas de fertilización in vitro parecen tomar carta de naturalidad en diversas partes de América Latina, por lo que Aleteia entrevistó al doctor Manuel Ramos Kuri, investigador del CISAV en torno a este polémico tema.
En el mundo moderno, en el que las técnicas de fertilización in vitro parecerían la solución para muchas familias que tienen problema de infertilidad, ¿por qué hay investigadores que se oponen?
Aunque algunas de estas técnicas han ayudado a muchas parejas a tener hijos, esto suele lograrse a un costo muy alto. Quizá el principal efecto negativo es el daño que se le causa al bebé al ser fertilizado en un medio artificial.
Está bien comprobado que el porcentaje de bebés con enfermedades congénitas importantes que nacen al ser concebidos ‘in vitro’ es casi el doble de los que son concebidos por vía natural. Dependiendo del análisis, pero mientras la concepción natural muestra de 4 a 5 por ciento de enfermedad genética, “in vitro” aumenta a 8 o 9 por ciento de bebés tendrán enfermedades congénitas.
¿Qué tipo de enfermedades congénitas son las que se presentan?
Estamos hablando de enfermedades congénitas importantes, por ejemplo malformación cardiaca (como comunicación interventricular, o comunicación auricular, que requieren cirugía cardiaca para resolverse), malformaciones faciales, enfermedades en sistema nervioso como espina bífida…
¿Pero él médico que realiza la fecundación in vitro no lo advierte a los futuros padres antes de realizarla?
Desafortunadamente no, muchos de los técnicos y los médicos que trabajan en esto no lo comunican a los futuros padres; así, el proceso de consentimiento informado suele tener muchas carencias en la fertilización asistida.
¿Y qué otros efectos tiene la fertilización in vitro?
Son muy comunes los embarazos múltiples, (dobles o triples). Estos son embarazos de alto riesgo tanto para la madre como para el hijo; además, presentan mayor mortandad materna, así como alto índice de prematurez, la mayoría de ellos deben pasar algunas semanas en incubadora, y también se incrementa el índice de infecciones (entre otros problemas nacen con el sistema inmunológico inmaduro), lo que aumenta el índice de morbilidad y mortandad neonatal.
Un amigo mío que es neonatólogo (médico con especialidad en atención de bebés al nacimiento), me comentaba que siempre que sabe que un bebé obtenido por fertilización in vitro va a nacer, él está casi seguro que tendrá complicaciones: prematurez, mayor índice de infecciones, etcétera.
¿En cuanto a la mujer, la fertilización in vitro representa algún riesgo?
Sí, la mujer también se somete a muchos riesgos, comenzando porque el primer paso es que la futura mamá es sometida a estimulación ovárica, a fin de que produzca un alto número de óvulos. Durante dos semanas se inyecta hormona gonadotropina coriónica o un fármaco llamado clomifeno, que harán que se estimule el ovario y produzca de 10 a 15 óvulos en lugar del óvulo mensual.
Esto tiene un efecto muy agresivo hacia el cuerpo de la mujer, en especial hacia los ovarios, los cuales suelen crecer mucho. Un cirujano me comentaba que en una ocasión vio un ovario que era casi del tamaño de la mitad del abdomen de la paciente. En estos casos de híper estimulación ovárica, algunas pacientes caen en insuficiencia renal, y algunas de ellas llegan a requerir terapia intensiva. Hay inclusive algunos casos bien documentados de muerte secundaria por híper estimulación ovárica.
En cuanto al Caso Artavia Murillo vs. Costa Rica, ¿de qué trató este juicio?
El 28 de noviembre del 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una polémica resolución contra Costa Rica en el Caso Artavia Murillo y otros (“Fecundación in vitro”) vs. Costa Rica. Como primer antecedente diremos que la fecundación in vitro estaba prohibida en Costa Rica desde al año 2000.
¿Por qué se prohibió?
La razón legal que adujo la Suprema Corte de Justicia de Costa Rica para prohibirla fue porque viola el artículo 4.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, la cual afirma que los estados deben proteger la vida humana desde el momento de la concepción, y que expresamente dice: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.
Además, en aquella ocasión, la Suprema Corte de Justicia de Costa Rica prohibió la fertilización in vitro porque ésta produce la pérdida de un gran número de embriones en estado temprano. De hecho se eliminan cerca de cincuenta embriones por cada uno que nace vivo.
¿Y qué sucedió después?
En el año 2008, un grupo de parejas costarricenses con problemas de infertilidad demandó a su país, alegando que la decisión del año 2000 de la Suprema Corte atentaba contra la libertad de formar una familia, también defendida en la Convención. Es importante mencionar, que el primer grupo de parejas que interpuso la demanda, se desistió de ella cuando supo los efectos secundarios y los daños que se producían al embrión como resultado de la fertilización in vitro. Sin embargo, otras parejas tomaron dicho reclamo y lo llevaron adelante.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos tomó el caso y después de aplicar algunos métodos interpretativos emitió su fallo con varias conclusiones erróneas: por ejemplo confundió el término “concepción” y aseguró que esta sería hasta el momento de la implantación en el útero. También desconoció el derecho a la vida desde la concepción al asegurar que la protección del derecho a la vida no puede ser absoluto, “sino gradual e incremental según su desarrollo, debido a que no constituye un deber absoluto e incondicional”.
Finalmente confundió tanto los términos que aseguró que “el objeto directo de protección (del artículo 4.1) es fundamentalmente la mujer embarazada y no el embrión”, cuando ese artículo 4.1 es muy claro en su protección al no nacido desde su primer momento.
¿Por qué este fallos de la Corte Interamericana han levantado tanta polémica, la cual aún resuena a casi cuatro años de emitido el juicio?
Es una historia un poco larga, pero básicamente nos preocupa que ese juicio puso en riesgo la viabilidad del sistema interamericano de derechos humanos. Por ejemplo, se observa una excesiva intromisión de la Corte en la soberanía de los estados, por lo que pone también en peligro la soberanía de los estados americanos.
También es preocupante la desprotección legal al no nacido contenida en este juicio, pues se opone abiertamente a la propia Convención Americana de Derechos Humanos, la cual le otorga protección al no nacido desde el momento de la concepción o fecundación del nuevo ser humano.
(https://es.aleteia.org/2017/06/04/fecundacion-in-vitro-por-cada-embrion-que-nace-vivo-otros-cincuenta-son-eliminados/)
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miércoles, 12 de agosto de 2015

Londres da la cifra: más de dos millones de embriones destruidos en procesos de fecundación in vitro


Londres da la cifra: más de dos millones de embriones destruidos en procesos de fecundación in vitro

Lord David Alton de Liverpool, un baluarte provida en el Parlamento británico.

A preguntas de Lord David Alton de Liverpool, de 64 años, católico y uno de los más activos miembros provida del Parlamento británico, el Departamento de Salud del Reino Unido ha informado de que, según las cifras cerradas del último ejercicio disponible,entre el 1 de julio de 2013 y el 30 de junio de 2014, "el número de embriones que se dejó morir fue de 174.316".

Los que supone que en los veinticinco años transcurridos desde 1990, fecha en la que se aprobó la Ley de Fertilización Humana y Embriología, el número total de embriones humanos destruidos es de 2.227.972.

Las cifras han sido recogidas con "estupor" y "el corazón roto" por miembros de asociaciones provida. "Desde el más joven hasta el más anciano, todos compartimos la misma humanidad y la misma dignidad de seres humanos. Las últimas estadísticas de embriones humanos destruidos en procesos de FIV [Fecundación In Vitro] debería impulsarnos a trabajar aún más para defender la igualdad de derechos de los miembros más vulnerables de nuestra sociedad", declaró Fiona Bruce, presidente de Right to Life, según recoge Catholic Herald.

El director ejecutivo de dicho grupo, Peter D. Williams, lamenta además que nuestra sociedad permita "que seres humanos vulnerables sean manipulados y explotados para conveniencia y beneficio material de otros. Aún queda un largo recorrido antes de que la ley y la práctica médica se rehumanicen en su aproximación a la vida de los niños no hacidos, sea cual sea su edad gestacional".

(http://www.religionenlibertad.com/londres-da-la-cifra-mas-de-dos-millones-de-embriones-destruidos-44066.htm)

lunes, 31 de marzo de 2014

El creador de la técnica in vitro, ateo de izquierdas, contra la nueva eugenesia y úteros alquilados


El creador de la técnica in vitro, ateo de izquierdas, contra la nueva eugenesia y úteros alquilados
Jacques Testart, pionero de la fecundación in vitro en Francia, previene de la eugenesia que viene en los países democráticos

Biólogo especializado en reproducción humana y animal, anteriormente director del conocido laboratorio transalpino Inserm y también ex presidente de la Comisión francesa para el desarrollo sostenible, «ateo y de izquierdas»,Jacques Testart saltó a la fama en 1982 como padre científico del primer «niño probeta» de Francia. 

Desde entonces, aunque no ha renegado ese acto técnico que, al mismo tiempo, no considera «una gran proeza científica», Testart ha dedicado muchos libros a denunciar las crecientes derivas de la tecno-ciencia en el campo de la salud y de la reproducción humana

La maternidad subrogada [vientres de alquiler, mujeres que gestan hijos de otros, por encargo, ndReL] es, según él, una simple práctica social equivalente ni más ni menos que a la «esclavitud» y sus críticas de la tecno-ciencia en sentido estrella acaban de ser concretadas y resumidas en Faire des enfants demain («Hacer niños mañana», Seuil), un ensayo de gran claridad concebido para despertar del sueño dogmático cientificista a una Francia todavía profundamente influenciada por la ideología positivista.


-Usted denuncia la difusión de una «eugenesia democrática». ¿Qué quiere decir con esto?
-Respecto a la eugenesia histórica, dolorosa y autoritaria, hoy en día se difunde una eugenesia consensual, en el sentido que son las propias personas las que piden tener un niño normal, eliminando presuntos embriones anormales. 

»En Europa, el fenómeno empezó con la fecundación in vitro y la elección del donante de gametos masculinos por parte del médico. Esto se presentaba como un acto de generosidad, dado que la elección era concebir niños sanos y parecidos al padre. Pero se trataba ya de la elección de un padre sin que los progenitores pudieran intervenir y sin que el niño pudiera conocer un día al padre biológico

»En el periodo inmediatamente después de la guerra se vieron formas de eugenesia también en Extremo Oriente, en Japón y en Singapur: por ejemplo, con la oferta de una casa o de un coche en el caso de matrimonio entre licenciados, según la idea estúpida de que la universidad demuestra la inteligencia y que concertar matrimonios entre licenciados beneficia al crecimiento del país. 

»Hoy, el fenómeno se extiende por doquier con los bancos de gametos y la selección de embriones».

-Según usted se corre el riesgo de «modelar otra humanidad». ¿No es una previsión demasiado pesimista?
-Por ahora, la fecundación in vitro es un proceso doloroso para las mujeres. Pero si en un futuro estas técnicas se simplificaran y se generalizaran, algo que me parece probable,todas las parejas pedirán lo mismo, es decir, una especie de niño perfectosegún los cánones de la época que tenderán a imponerse a escala internacional. 

»Se irá, así, hacia una especie de clonación social, sin pasar por la clonación en sentido técnico. Se eliminaran algunos caracteres de la humanidad de hoy, con la idea de que los nuevos caracteres son superiores y ventajosos.

-Parece que junto a enormes dilemas éticos, esta normalización de los genomas presenta ya zonas de sombra puramente científicas.
-La mayoría de los genes que causan patologías graves protegen también de otras patologías. En general, no hay un gen totalmente bueno o totalmente malo. Hay genes que tienen distintas acciones que son todavía desconocidas en gran parte. No conocemos la interacción entre genes. 

»Por tanto, nos convertimos en aprendices de brujo cuando hacemos creer que lo sabemos todo. La mayoría de los genes influyen en centenares de caracteres, patológicos o no, de un modo que no sabemos. Además, les influye el ambiente con los factores epigenéticos. No sabemos en absoluto hacia dónde vamos. 

»Menciono a Darwin para recordar que, según las leyes de la evolución, sabemos que en los periodos de crisis y de catástrofes una especie sobrevive sólo gracias a distintos genomas. De este modo, en una población habrá individuos que son capaces de resistir. El ejemplo más conocido es el de la peste de la Edad Media. En las aldeas, el 30% de los individuos consiguió sobrevivir, ciertamente por razones genéticas que aún desconocemos. 

»Con el cambio climático, podrían propagarse muy pronto nuevas enfermedades que nos hallarían no preparados e indefensos. Y en este contexto fabricar individuos genéticamente similares entre ellos es correr el riesgo de firmar la sentencia de muerte de la especie en el arco de dos o tres siglos.

-Usted critica ciertas tendencias de la medicina. En el campo de la procreación, ¿se está superando el límite de la legitimidad?
-De manera muy clara. Cuando, por ejemplo, los ginecólogos franceses piden congelar los ovocitos de las mujeres que no tienen ningún problema, sólo porque a causa de su carrera u otro motivo no quieren tener hijos cuando son jóvenes, es evidente que no se trata de un problema médico. Es una cuestión social. Se puede, por ejemplo, imponer al jefe de la empresa que no impida el ascenso profesional de las mujeres con niños.
No es competencia de los médicos resolver la situación con artificios de este tipo. 

»Paralelamente, es también verdad que hoy en Francia el 25% de las parejas que solicitan una fecundación in vitro no la necesitan verdaderamente. Sería suficiente que esperaran un poco.

-¿Estos abusos están basados a veces en una visión discutible o distorsionada de la igualdad?
-Ciertamente. Por ejemplo, en el caso de las mujeres que piden que se congelen sus propios ovocitos. Se invoca una presunta desigualdad respecto a los hombres, que teóricamente son fértiles toda la vida. Los ginecólogos pretenden compensar esta desigualdad con la técnica.

-¿Las viejas tentaciones titánicas humanas se asocian, hoy, a lógicas mercantilistas a gran escala?
-Exactamente. Hay una convergencia y muy pocos políticos se dan cuenta de ello. Entre estos, los únicos que entienden lo que digo y ofrecen un poco de resistencia son los católicos. Personalmente, esto me aflige. Soy un hombre de izquierdas y me expongo a las burlas de mis amigos cuanto digo esto. Ni siquiera quiero hablar de ello.

-Entre los pensadores que usted cita también hay muchos cristianos, como Ivan Illich o Jacques Ellul..
-A este propósito, me digo a mí mismo que no se puede huir de la propia cultura. No he recibido ningún tipo de educación religiosa, pero pertenezco a la cultura judeocristiana, sin ser directamente judeocristiano.

»Además, constato que las grandes religiones no han concebido por casualidad ciertas propuestas comunes por el bien de la humanidad. Este es el modo para conseguir vivir en sociedad, si bien históricamente tal vez hubo en ello algo de oportunismo.

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

viernes, 10 de enero de 2014

La Fecundación in Vitro, práctica eugenésica disfrazada de altruismo científico

La fecundación in Vitro no es compatible con el respeto a la vida ( 2012).

En ocasiones, comentaristas de este blog plantean la siguiente cuestión acerca de la licitud de la inseminación artificial: si una pareja desea tener un hijo y el marido o la mujer son estériles, ¿qué tiene de malo recurrir a los avances de la ciencia para poder ser padres? ¿Por qué negar el derecho a ser padres a quienes podrían lograr la paternidad mediante la reproducción in Vitro?

En estas preguntas van implícitas cuestiones aparentemente nobles, pero que obvian lo principal. Primero, no existe el derecho a tener hijos. Un hijo es un ser humano, una persona con un valor y una dignidad infinita que para nada puede depender del ‘deseo’ de nadie, ni siquiera de sus padres. El hijo es un bien en sí mismo, no algo útil que conviene tener en un momento dado.
En segundo lugar, cuando nace un niño, lo importante no es el deseo de los padres, sino el bien del hijo. Por eso mismo, no se puede engendrar un hijo lesionando sus derechos, como sucede cuando se utiliza la fecundación in Vitro.
¿Por qué decimos que la FIV lesiona los derechos del niño? Porque aunque aparentemente es una técnica que está al servicio de la vida, en realidad conlleva prácticas que son verdaderos atentados a la vida humana: se expone a los embriones a un riesgo altísimo de muerte, se les hace pasar por un control de calidad y los no aptos son eliminados, se practica la eugenesia con ellos y se elige quien vive y quien muere, muchos embriones son congelados o utilizados para la investigación, se practica la reducción embrionaria (es decir se abortan algunos embriones o fetos) en caso de embarazos múltiples, etc. 

¿Alguien se atrevería a afirmar que la selección embrionaria preimplantacional es compatible con el respeto a la vida humana? ¿O que la criocongelación es respetuosa con la vida y la dignidad del embrión?

La llamada "cultura de la muerte" tiene la facultad de invertir, tergiversar, manipular, los términos y conceptos, de manera tal de hacer parecer una cosa como su opuesto. Es así como a la Fecundación In Vitro la llama "técnica científica al servicio de la vida", cuando en realidad se trata de una práctica, científica, sí, pero que lejos de estar al servicio de la vida, atenta contra ella, específicamente, atenta contra la vida humana embrionaria.
Podríamos decir que la FIV es la eugenesia elevada a categoría científica y puesta al servicio del capricho humano: por esta técnica, numerosísimos embriones son eliminados si no pasan los "controles de calidad" pertinentes; muchos otros son congelados -y estos, finalmente destruidos, si no se consigue su implantación en un tiempo determinado, o finalizan en otros laboratorios, para ser objeto de experimentos científicos- y, finalmente, un muy bajo porcentaje de ellos, son implantados. 
¿Se puede llamar "técnica científica al servicio de la vida", a una práctica eugenésica que manipula y destruye de forma tan grosera la vida humana embrionaria? 
Otra artimaña de la "cultura de la muerte" es el de utilizar argumentos sensibles y afectivos para justificar el "todo vale". Por ejemplo, el plantear el hecho de que "no tiene nada de malo recurrir a los avances de la ciencia" para proporcionar hijos a parejas estériles". Si alguien se opone, estaría negando el derecho a ser padres a quienes podrían llegar a serlo por medio de la FIV.
A esto, hay que responder que no existe un "derecho al hijo", puesto que es un don de Dios, Creador y Autor de la vida, y que como tal, debe llegar a los esponsos como fruto del amor esponsal -incluido en el acto conyugal- y no como producto de la fría manipulación de un laboratorio. Además, el niño tiene derecho a nacer en un útero materno, de modo natural, y no puede ser violentada su dignidad de persona humana embrionaria, como sucede con la FIV, cuando se somete al embrión a pruebas de calidad. 
Por otra parte, no es de ninguna manera lícito traer un niño al mundo artificialmente, como sucede con la FIV, implantarlo en el útero, cuidarlo en su gestación, hacerlo nacer y educarlo, mientras sus hermanos son descartados, congelados, o convertidos en material de experimentación científica.
Estas son algunas de las principales razones por las cuales la FIV es moralmente ilícita y nunca podrá ser aceptada.

 


jueves, 11 de julio de 2013

¿Qué tiene de malo la fecundación in vitro?

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Los casos de infertilidad se multiplican en las sociedades occidentales. Muchas personas recurren a la Fecundación in vitro (FIV) y consiguen así tener el ansiado hijo. La Iglesia desde el principio se ha opuesto a esta práctica. ¿Por qué?

 08 jun 2012   Autor: Patricia Navas González 

Las técnicas de FIV son intrínsecamente inmorales porque comportan la producción de un embrión humano como si fuera una “cosa”. Por otra parte, estas técnicas tienen otras consecuencias, como la acumulación de embriones congelados, el riesgo de eugenesia y de la posterior utilización de embriones sobrantes como material de investigación.

La Iglesia no acepta moralmente la FIV por varios los motivos. En primer lugar, esta práctica tiene lugar fuera de la unión de los cuerpos de los cónyuges, por acción de terceras personas: es decir, somete la vida y la identidad del embrión al poder de los médicos y de los biólogos, e instaura un dominio de la técnica sobre el origen y el destino de la persona humana (Donum Vitae - B§5 y Dignitas Personae – 2ª parte § 12).

En segundo lugar, el diagnóstico antes de la implantación del embrión es una práctica eugenésica, pues la vida humana es medida y seleccionada siguiendo sólo parámetros de "normalidad" y de bienestar físico (Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae, n 63, Declaración del Consejo Pontificio para la Familia sobre la llamada reducción embrionaria – 12 de julio de 2000).

Además, la selección de embriones conlleva el aborto selectivo de los embriones “sobrantes”, una práctica eugenésica que para la Iglesia es “ignominiosa y totalmente reprobable” (Dignitas Personae – 2ª parte § 21, 22 y 23), y puede poner en peligro la vida de los demás embriones y de la propia madre (Declaración del Consejo Pontificio para la Familia sobre la llamada reducción embrionaria – 12 de julio de 2000, Dignitas Personae – 2ª parte § 14 y 15).

Si estos embriones no son destruidos sino congelados para ser posteriormente utilizados para la investigación o para fines terapéuticos, entonces nos encontramos ante un caso de mayor injusticia contra ellos, pues se les utiliza como un simple “material biológico” lo cual implica su destrucción (Dignitas Personae – 2ª parte § 19).

Cuando se trata de la inseminación o de la FIV heteróloga (es decir, con ovocitos o esperma procedentes de terceros o de donantes anónimos), se lesiona gravemente el derecho de un niño a tener un padre y una madre, y se contradice el sentido del propio matrimonio.



Aunque la Iglesia comprende los sufrimientos de los matrimonios que no pueden tener hijos, no puede ir contra la verdad: no existe el derecho a tener hijos, pero sí el derecho del hijo a ser procreado, en el respeto de su dignidad.

Tener hijos responde a una vocación natural y a un deseo legítimo de los esposos. Pero esta buena intención no es suficiente para otorgarles un “derecho a toda costa” a ese hijo (Donum Vitae B-§8 y B-§5).

La infertilidad puede tener muchas causas: pueden ser causas biológicas o anatómicas, pero también pueden ser de tipo social, como el aumento de la edad de los esposos, las dificultades económicas que en ocasiones lleva a aplazar en los padres la concepción de un hijo, el estrés cotidiano en particular entre las mujeres, los trastornos debidos a métodos anticonceptivos o abortivos durante los primeros años de la pubertad de las chicas…

La Iglesia es consciente de los sufrimientos que comporta la infertilidad (Dignitas Personae - Introducción §3) y no juzga a las personas. Ahora bien, tiene la obligación de iluminar las conciencias. Por ello recuerda que existe el derecho del niño a ser el fruto del acto específico del amor conyugal de los padres. Al mismo tiempo, aclara que no existe el “derecho al niño”: el deseo de los padres “no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana hasta el punto de someterla a un dominio absoluto. El deseo de un hijo no puede justificar la ‘producción’ del mismo” (Dignitas Personae 2ª parte §16).

La Iglesia califica determinadas acciones como “ilícitas” o a “excluir”, “permitidas” o “lícitas”. Ahora bien, con ello no busca erigirse en tribunal, ni condenar a las personas. Su misión consiste en facilitar la comprensión de las verdades de fe y su relación con los comportamientos en la vida. El primer deber de toda persona de buena voluntad consiste en formar su conciencia según un “objetivo” –el bien del niño por nacer- y no según el “subjetivismo”, la satisfacción del deseo de tener un hijo, aunque sea legítimo.



La Iglesia no está en contra de otras técnicas menos invasivas, y anima a la ciencia a seguir buscando soluciones que respeten la dignidad del ser humano

La Iglesia, contrariamente a lo que muchos creen, no se opone a la FIV y a otras técnicas porque sean “artificiales” (Dignitatis Personae – 2ª parte § 12), sino cuando atentan contra la dignidad del hombre. Y la dignidad del hombre requiere que su existencia sea un fruto “gratuito” del acto conyugal que sella el amor de sus padres.

Existen varios tipos de lo que se conoce como Ayuda Médica a la Procreación (AMP), desde técnicas poco invasivas como los tratamientos hormonales o las tecnologías naturales de ayuda a la procreación, a otros tipos más invasivos que sustituyen el acto sexual, como la inseminación artificial de espermatozoides en el útero. La técnica más intervencionista es la FIV por la que un espermatozoide es inyectado, en laboratorio, en un óvulo para desarrollar artificialmente embriones que son implantados después en el útero de la mujer.

La Iglesia no tiene, en principio, reparos éticos contra las técnicas no invasivas, entre ellas la NaProTecnología. Pero en el caso de las técnicas invasivas, advierte que las prácticas utilizadas lesionan la dignidad del hijo que va a ser concebido.

Además de sustituir el acto conyugal, por ejemplo, las inseminaciones artificiales son a menudo precedidas por una selección de espermatozoides según su sexo o su “calidad” de movilidad. Para Richard Nicholson, jefe de redacción del Bulletin of Medicals Ethics británico "la selección de los espermatozoides es uno de esos pequeños pasos que nos aproximan a la idea de que las personas deberían escoger el tipo de hijos que quieren. Y… desde el momento en que uno dice qué tipo de hijo quiere, dice también qué tipo de hijos no quiere”.

Este tipo de dilemas éticos se recrudecen con la FIV. En algunas técnicas, como la inyección de espermatozoides en el interior del citoplasma de un óvulo (ICSI), la inyección contra natura del flagelo transmite características genéticas “citoplasmáticas” del padre que algunos expertos consideran que podrían explicar ciertas malformaciones congénitas. En otras, como la fecundación mediante células sexuales “artificiales”, es decir, diferenciadas a partir de células madre adultas, algunos expertos lo califican como “encarnizamiento procreador”.

Una vez fecundados in vitro, es decir, en una probeta, estos embriones son implantados en el útero de la madre (biológica o “portadora”). Algunos países autorizan las implantaciones múltiples para paliar las dificultades de nidificación en la placenta del útero. En caso de éxito, se propone entonces a menudo una “reducción embrionaria” por aborto selectivo para no dejar que se desarrolle más que uno de los dos fetos.

martes, 11 de junio de 2013

Por qué la Fertilización In Vitro (FIV) es un grave error


En Octubre de 2009 se inauguró en la ciudad de Guadalajara, el New Hope Fertility Center (NHFC) que ofrece a las parejas llamadas “con deficiencia reproductiva” la Fecundación In Vitro (FIV). Carmen Soto enfermera encargada de la clínica explica que su filosofía es hacer todo, lo más natural posible, por lo que implantan sólo un embrión, a menos de que necesite dos o más para quedar embarazada. Comenta que los embriones que no son implantados se guardan el tiempo que decida la paciente, este es indefinido. Los almacenan ya sea para otro procedimiento en caso de falla o segundo embarazo. “Si no tiene éxito el primero siempre pueden haber más transferencias” asegura. Si la pareja ya no quiere los bebes en etapa embrionaria, se utilizan en investigación o son donados, otros los descongelan y desechan. 
Sólo en este Centro hay 200 pacientes en un año, de los cuales salen por cada uno un promedio de 4 embriones, que multiplicado por 200 pacientes da un total de 800 embriones, y ha habido sólo un bebé y 20 embarazos, por lo que 779 EMBRIONES SOBRAN. Si existen más de 4 millones resultados exitosos, y de cada uno tenemos un promedio de cuatro embriones, hay 12 MILLONES DE ELLOS EN EL LIMBO, y tal parece UN GENOCIDIO MEDICO.
Ya concebidos, no se puede decidir por ellos otro destino que no sea la vida. 
Son personas que antes de la implantación, ni siquiera son vistas como tal, son tomados como "simples cultivos" como "una cosa". Mientras puedan funcionar para la pareja son cuidados e incluso amados, cuando ya no les sirven, son desecho!. Esto es materialismo práctico y utilitarismo. De un lado, un egoísmo tal que en el afán de satisfacer un inexistente Derecho a la Paternidad puede cegar a los futuros padres la razón, de que para tener un hijo desechan tantos otros hijos o los congelan librando a su suerte el destino, y del otro lado médicos que solo ven el el procedimiento, un muy rentable negocio.
S.S. el Papa Benedicto XVI sostuvo que se "cosifica" al embrión humano al formular esta pregunta: “Cuando los seres humanos, en el estado más débil e indefenso de su existencia, SON SELECCIONADOS, MATADOS, ABANDONADOS O UTILIZADOS COMO PURO MATERIAL BIOLÓGICO, ¿cómo se puede negar que ELLOS HAN SIDO TRATADOS COMO ALGO no como alguien, cuestionando así el mismo concepto de dignidad del hombre?”. En igual sentido, el Papa Francisco, días pasados expreso por twitter: Con la “cultura del descarte”, LA VIDA HUMANA no es considerada ya un valor fundamental que hay que respetar y tutelar.
Todos fuimos embriones, bebes, niños, jóvenes, adultos y seremos ancianos hasta la muerte natural. Este es el desarrollo biológico de todo ser humano. 
Quienes no profesan un credo carecen de cuestionamientos éticos, morales, o religiosos, y de ahí es entendible que para ellos, el fin justifique los medios, pero que lleva a muchos "cristianos" a avalar esta practica ignorando la realidad científica de que todos los embriones son seres humanos, y el derecho a la vida de los embriones no implantados?...
El relativismo actual todo lo justifica, ignorando la VERDAD CREADORA SUPREMA, pues como decía Dostoievski: Solo "Si Dios no existe, todo esta permitido". 

Monica Ivone Aleman Laureano.-

lunes, 25 de marzo de 2013

Católicos coherentes no promueven fecundación in vitro, asegura sacerdote


Católicos coherentes no promueven fecundación in vitro, asegura sacerdote

BUENOS AIRES, 13 Sep. 11 / 09:01 am (ACI/EWTN Noticias).- El P. Jorge Gandur, párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Caridad, en Tucumán (Argentina), señaló que la fecundación in vitro va contra la dignidad humana y significa la muerte de seres inocentes; por tanto un católico no es coherente si promueve o colabora con esta práctica.
En su carta pastoral publicada por la revista Familia y Vida Nº 18 del mes de septiembre, el sacerdote se refirió a la instalación de una clínica de fecundación artificial frente a la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua. "En la fecundación in vitro hay una inmensa cantidad de embriones que mueren como consecuencia de la manipulación a que son sometidos", señaló, a la vez que condenó la práctica de congelar embriones cuyo destino se desconoce.
"Los mismos institutos que la practican (la fecundación in vitro) en las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, hace poco más de un año han informado judicialmente que tienen 15.000 embriones abandonados, los cuales habrán de ser eliminados sucesivamente a medida que cumplan el plazo de cinco años de congelamiento", advirtió.
El P. Gandur señaló que "el óvulo fecundado y congelado no es sólo un óvulo o gameto femenino congelado: ¡Un óvulo fecundado y congelado es un ser humano congelado! Y así como ante la Eucaristía cantamos ¡Dios está aquí!, ante un óvulo fecundado proclamamos: ¡Un hijo de Dios está aquí: indefenso, vulnerable y congelado!".
El sacerdote dijo que esto, junto al aborto y la eutanasia, muestran "el avance de la cultura de la muerte; porque todos sabemos que no pocos parlamentarios actualmente ocupan largas horas de su vida promocionando leyes que incuestionablemente lesionan nuestra Fe y los dictados de la Ley natural, universalmente válida".
El sacerdote argentino advirtió que "la inseminación artificial también disocia la paternidad haciendo intervenir a terceros en la generación, lo cual contradice no sólo la Fe, sino los dictados de la Ley natural".
Dijo que por eso "en estas líneas, quiero refrescar en sus conciencias la obligación moral de informarse adecuadamente antes de pensar en ejecutarla".
El P. Gandur pidió a los fieles formarse adecuadamente para defender la vida de los nacidos y a ejercer dignamente los derechos cívicos, no apoyando "a quienes se embanderan decididamente, y como principales paladines, en pro de estas prácticas indignas de la medicina y de la ética".
El texto también fue suscrito por el sacerdote y médico, P. Álvaro Sánchez Rueda; el Capellán de la Policía de la Provincia de Tucumán, P. Horacio Gómez; el P. Julio César Gómez Aranda, entre otros.

martes, 18 de septiembre de 2012

La FIV: un retroceso de la humanidad, presentado como avance científico


 

         Se supone que un avance científico médico, para ser considerado tal, debe favorecer la vida humana, y contribuir a la salud y al bienestar de las personas. En caso contrario, no puede llamarse “avance” ni “progreso” científico.

         Esto es lo que sucede con la Fecundación In Vitro: no favorece la vida humana, ni contribuye a la salud ni al bienestar de las personas, toda vez que, por cada embrión “viable” –es el que presenta las condiciones eugenésicas para ser implantado-, la gran mayoría deben ser o bien desechados -los que no lograron “clasificar” reuniendo los requisitos para la viabilidad-, o en su defecto, deben ser congelados –criopreservación-, en la espera de ser algún día “descongelados” para su implantación.

         Ahora bien, estos últimos, tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir, ya que quienes recurren a la FIV, quieren embriones “frescos”, es decir, recién producidos, puesto que los congelados, por sí mismos, son más débiles y poseen mayores posibilidades de desarrollar algún tipo de complicación. Está de más decir que la inmensa mayoría, cumplido el plazo legal para mantenerlos en estado de criopreservación, son desechados, ya que es casi nulo el porcentaje que es elegido para su implantación, por los motivos que expusimos.

         Como vemos, la FIV no presenta ningún requisito para ser considerado “avance científico”; todo lo contrario, representa un gran retroceso para la humanidad. 

(adaptado de: http://eligelavidanet.blogspot.com)