El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir
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jueves, 14 de marzo de 2019

Pareja de homosexuales alquila vientre, obtienen un hijo y esperan reconocimiento legal

Nota: compartimos la información, pero no compartimos el punto de vista de la misma, claramente a favor del homomonio y el alquiler de vientres.

Papá y papá: una amiga les prestó el vientre, tuvieron un hijo y ahora intentan llegar a la Corte Suprema para que la ley los reconozca
Fueron la primera pareja gay en ser padres por "subrogación de vientre" en Argentina. "Nos castigan por ser el primer caso y ser varones", dicen

Por Alejo Santander
11 de marzo de 2019
asantander@infobae.com

 En 2015 Leo y Nacho fueron los primeros papás por “subrogación de vientre” en el país
En 2015 Leo y Nacho fueron los primeros papás por “subrogación de vientre” en el país
Leonardo Polti e Ignacio Santalla están juntos desde hace 12 años y tienen un hijo, Juan Pablo, de 3 y medio. Con esperma de uno de ellos, óvulos anónimos y la ayuda desinteresada de una amiga que le puso el cuerpo a su deseo de tener una familia, se convirtieron en los primeros papás por "subrogación de vientre" en la historia de la Argentina. Pero a pesar de que nada lo prohíbe, la Justicia se niega a reconocerlos. El viernes pasado presentaron una "recurso de queja" ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, su última oportunidad de ser "papá y papá".

Leonardo dirige una empresa de limpieza e Ignacio, su marido, es contador. Por estos días buscan ganar una batalla difícil, una más de las muchas que tuvieron que dar desde que hace 7 años quisieron ser padres. Primero pensaron en adoptar en el país, pero el matrimonio igualitario era muy reciente, el cambio cultural lento y sintieron que en la práctica la prioridad la seguirían teniendo las parejas heterosexuales. El "alquiler de vientres" en los Estados Unidos les era imposible de pagar (cuesta alrededor de 200 mil dólares), al igual que la adopción internacional. Pero hubo personas con la valentía suficiente para, a pesar de todo, ayudarlos a intentar hacer realidad su sueño en Argentina.

El paso que seguía al nacimiento de Juan Pablo era impugnar su acta de nacimiento, pero las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado
El paso que seguía al nacimiento de Juan Pablo era impugnar su acta de nacimiento, pero las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado
En noviembre pasado Infobae contó la historia de Leonardo e Ignacio, la que además de tenerlos a ellos como protagonistas, incluyó a la abogada Fabiana Quaini, especialista en el tema, que se animó a ir por la primera "subrogación de vientre" en el país para que dos hombres pudieran ser papás, al doctor Sergio Pasqualini, cabeza del instituto de fertilidad "Halitus" que se comprometió a hacerlo posible y a una amiga de la pareja, Cintia -que vive en Mendoza, está casada y es madre de tres nenas-, que le puso el cuerpo al desafío.

El 4 de junio de 2015 hicieron historia al convertirse en el primer matrimonio gay en ser papás con un vientre prestado en Argentina. El paso que seguía al nacimiento de Juan Pablo era  impugnar el acta en la que Cintia figuraba como la madre e Ignacio como el padre, pero para ese momento había entrado en vigencia el nuevo Código Civil y Comercial que incorporaba algunos requisitos burocráticos, entre ellos que el consentimiento estuviera sellado por un escribano.

Ignacio, Juan Pablo y Leonardo.
Ignacio, Juan Pablo y Leonardo.
La jueza Mirta Agüero, del juzgado 81 de Familia de la Capital, tras entrevistarse con todas las partes, Leonardo, Ignacio, Cintia, autorizó en primera instancia a hacer una nueva acta en la que dijera que Juan Pablo era hijo de dos padres. Pero una fiscal, que no fue a la audiencia, apeló esa decisión y nueve meses más tarde la sala E de la Cámara de Apelaciones de la Capital, hizo lo mismo, torciendo el destino de la familia.

Ahora la pareja representada por Quaini intenta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación intervenga, pero este pedido fue rechazado por la Cámara el pasado jueves 28 de febrero. El viernes presentaron un "recurso de queja", la última oportunidad que tienen ahora de convertirse ante la ley en los papás de Juan Pablo. Caso contrario, uno de ellos deberá figurar como adoptante.

"La angustia, la bronca, es porque no le hacemos mal a nadie, porque Juan Pablo es un nene súper feliz y esto no corresponde", expresó Leonardo  en diálogo con Infobae tras el rechazo y consciente de que la próxima respuesta de la Justicia podría sellar el destino de su familia. "Si todos los casos estuvieran normados de otra manera yo me callaría la boca, pero no es así, lo están discriminando a Juan Pablo. Se hizo un nuevo Código Civil para que justamente esto no pase", subrayó.

Si bien la argumentación de la Cámara consta de varios puntos, uno en especial para Leonardo e Ignacio, tiene ribetes "homofóbicos": "El reconocimiento del matrimonio igualitario permite que, por la vía de las técnicas de reproducción asistida, dos mujeres accedan a la filiación matrimonial respecto de un hijo nacido de una de ellas. El sistema implementado por el nuevo Código Civil no concede el mismo derecho a dos varones a ser progenitores de un niño a concebir por otra persona".

Hoy buscan que su caso llegue a la Corte Suprema a través de una campaña con el hashtag #Juanpablotienedospapas
Hoy buscan que su caso llegue a la Corte Suprema a través de una campaña con el hashtag #Juanpablotienedospapas
A pesar de que hicieron terapia psicológica para que quedara en claro que Cintia iba a ser la portadora y no la madre, de que firmaron un consentimiento por escrito, que tenía como único objetivo darle más transparencia al proceso, para la Justicia los bebés nacidos por técnicas de reproducción asistida son hijos de quien dio a luz.

"Estamos hablando de la identidad de un menor, actualmente hay una normativa vigente que dice que se lo puede inscribir sin la necesidad de hacer un trámite judicial. Ante un mismo caso un padre y una madre pueden anotar a su hijo, pero a Juan Pablo nosotros no podemos", insistió Leo, que en los últmos días impulsó una campaña en redes sociales tras el hashtag #Juanpablotienedospapas y publicó una extensa carta en su cuenta de Facebook.

"Creo que nos están castigando por ser el primer caso y por ser dos varones", expresó el papá de Juan Pablo, hoy a la espera de la decisión de la Justicia. "Si la Corte no lo toma no existe otra chance de por vida", remarcó. En caso de resultar favorable para los papás, habrá que esperar además a que el máximo tribunal defina si trata el caso.

La Corte Suprema será la última oportunidad para Leo y Nacho de convertirse en “papá y papá”
La Corte Suprema será la última oportunidad para Leo y Nacho de convertirse en “papá y papá”
De la novela inconclusa de Franz Kafka El Proceso, publicada tras la muerte del escritor checo en 1925, se desprende un cuento titulado "Ante la Ley". Una metáfora en la que un campesino (representando a un hombre común), intenta a lo largo de su vida atravesar las puertas de La Ley, flanqueadas por un guardián (abogados, jueces, normas y leyes) que custodia el acceso y que, se lo dice, jamás lo dejará entrar.

Kafka, que además de un buen escritor era un buen abogado, puso en juego entonces en su historia del campesino y el guardián, un dilema del derecho que se renueva constantemente. La misma encrucijada que hace 9 años quedó en evidencia con la discusión sobre el matrimonio igualitario: cuando las leyes empiezan a no corresponderse con la vida y los anhelos de las personas que tienen que cumplirlas.

Sobre el final de la charla con Infobae, al igual que lo hace en el párrafo final de la carta que compartió en Facebook, Leo se refiere a los "guardianes" que hoy  tienen en sus manos una decisión que para él y su familia va a ser definitiva: "Entiendo y respeto que piensen distinto. Hay distintas maneras de ver la vida; pero ellos son jueces".
(https://www.infobae.com/sociedad/2019/03/11/papa-y-papa-una-amiga-les-presto-el-vientre-tuvieron-un-hijo-y-ahora-intentan-llegar-a-la-corte-suprema-para-que-la-ley-los-reconozca/?fbclid=IwAR01MR17W6CDxrux9Yz6m_KeRMG-i7DzNjX48ujuvU1bfbqfPWiAoCljTYA)

lunes, 26 de enero de 2015

Por qué el "alquiler de vientres" o "maternidad subrogada" es un grave error

Poor pregnant woman_


La maternidad subrogada aliena a las mujeres que “prestan” su útero: el cuerpo de la mujer no es una herramienta de producción



1. La Iglesia se preocupa por el sufrimiento de las mujeres afectadas por una esterilidad uterina pero se opone a la despenalización de la maternidad subrogada en nombre del respeto a la dignidad humana.
 
La Iglesia se siente profundamente interpelada por la angustia de las mujeres afectadas por una infertilidad de origen uterino, sea congénita, resultado de una histerectomía o consecuencia de la destrucción patológica del útero.
 
Para superar esta esterilidad, algunos defienden la despenalización de la maternidad subrogada (ACP), un procedimiento que hace referencia a una madre portadora o gestante cuya función es llevar un embrión concebido por fecundación in vitro, generalmente con los gametos de los padres que quieren tener el hijo.
 
Además, si la función ovárica es en sí deficitaria (lo cual no es raro) o si el padre es infértil, los defensores de la ACP admiten que el niño por nacer pueda también ser resultado de una donación de ovocito o de esperma.
 
La paternidad puede ser así dividida entre una madre gestante, una madre genética, una madre educadora y/o un padre genético donante de esperma y un padre de intención.
 
La Iglesia recuerda que la intención legítima y excelente de dar la vida a un hijo no confiere el derecho al hijo, que permitiría a los padres reivindicar al Estado cualquier medio para conseguir este efecto.
 
El fin no justifica los medios, dice simplemente la Iglesia, asegurando uno de los mayores principios de la vida moral personal y colectiva.
 
Para promover el respeto a la dignidad humana en la materia, se apoya en numerosos argumentos racionales dirigidos a proteger a la madre y al hijo.
 
 
2. La técnica de las madres portadoras se basa en la instrumentalización del cuerpo de la mujer transformado en herramienta de producción.
 
Respecto a la madre portadora, la instrumentalización de la persona es manifiesta. El contrato tiene de hecho la intención de proporcionar un “préstamo” de útero, a cambio de remuneración o compensación a la mujer que se entrega a ello, confiriendo un derecho patrimonial sobre el cuerpo incompatible con la dignidad humana.
 
Poniendo su cuerpo a disposición de los que lo requieren, la madre portadora produce un hijo a través de su instrumento de trabajo, el útero, lo cual entraña una confusión entre embarazo y simple fabricación de una mercancía.
 
Se asiste por otra parte a una división del trabajo de la reproducción que puede implicar potencialmente a cuatro padres: la madre genética que proporciona el ovocito, el padre genético que proporciona el esperma, la madre portadora que recibe el embrión y lo produce hasta el nacimiento, y la pareja –heterosexual u homosexual- que tiene el proyecto parental.
 
Como la prostitución saca la sexualidad de la vida íntima para transformarla en servicio disponible en el mercado, el uso de una mujer como gestante saca la maternidad de la vida personal y privada para transformarla en trabajo y en servicio.
 
La Academia nacional francesa de medicina ha alertado también al legislador de una práctica que implica involucrar a una persona sana en un embarazo que nunca está exento de riesgos obstétricos: aborto involuntario, disgravidia, diabetes de la gestante, peligros relacionados con el parto, impacto psicológico,… todas las complicaciones que deben estar “aseguradas” en el contrato.
 
¿Cuál será, además, la responsabilidad de la madre portadora si contrae una enfermedad o adopta un comportamiento peligroso durante el embarazo (alcohol, tabaco, exceso de deporte, medicamentos,…)?
 
Por otra parte, ¿el contrato deberá prever un periodo de abstinencia de relaciones conyugales de la mujer portadora durante el periodo de implantación del embrión de la pareja que lo encarga? ¿Pero esta cláusula de abstinencia no sería necesariamente nula por ser incompatible con las obligaciones del matrimonio, sin contar con que atenta contra la libertad y el respeto a la vida privada de la mujer?
 
 
3. La práctica de las madres portadoras contradice el principio de indisponibilidad del cuerpo humano.
 
Se podrá argumentar que la madre portadora es voluntaria y perfectamente consciente de lo que hace. Algunos podrían también presentar la teoría del filósofo utilitarista John Stuart Mill (1806-1873) –«sobre sí mismo, sobre su cuerpo, sobre su espíritu, el individuo es soberano”- basando la autoridad del contrato realizado entre la madre portadora y los padres educadores en el consentimiento libre y claro de las dos partes.
 
Es innegable que esta lógica individualista y liberal se extiende cada vez más a favor de la globalización de la bioética, como atestiguan los regímenes de autorización instaurados en algunos países. Pero sin embargo eso no podría erigirse en modelo porque sus resultados ideológicos chocan profundamente con el patrimonio moral de numerosos Estados. En Europa, la prohibición de la ACP está explícitamente prevista en España, Francia, Suiza, Austria, Italia o Alemania.
 
De hecho, la práctica de las madres portadoras contradice el principio de indisponibilidad del cuerpo, componente, él mismo, de la dignidad de la persona humana.
 
La función civilizadora de la ley está justamente ahí para recordar que la persona no tiene el poder de renunciar a su dignidad y no puede exiliarse de la humanidad misma con su acuerdo. El respeto a la dignidad humana no se acomoda a concesiones en función de apreciaciones subjetivas; exige proteger a la persona y a su cuerpo, incluso de ella misma.
 
Como el cuerpo se identifica con la persona, debe beneficiarse de esta indisponibilidad. Este principio tiene una virtud esencial: preserva de la mercantilización del cuerpo humano.  Esto permite evitar que los más pobres sean tentados a abdicar de su dignidad vendiendo lo único que tienen: su cuerpo. De hecho, ¿se ha visto a mujeres ricas prestar su útero a mujeres pobres?
 
En realidad es innegable que la maternidad subrogada conduce a una cosificación de la madre portadora. “La mujer desempeña aquí la función de una herramienta de producción, poniendo al servicio de terceras personas lo más íntimo de su ser, lo que la distingue como mujer: su capacidad gestacional. Así quien da a luz actúa no como una verdadera madre sino más bien como una máquina que fabrica al hijo para entregárselo después a la pareja que lo ha pedido.
 
 
4. La práctica de las madres portadoras trata al hijo como una cosa de la que uno se puede apropiar.
  
Benedicto XVI alertó en su primera encíclica contra la cosificación desenfrenada del ser humano que se impone a causa del relativismo. “El hombre considera ahora el cuerpo como la parte solamente material de sí mismo que utiliza y explota de manera calculada (···). Nos encontramos ante una degradación del cuerpo humano que ya no es la expresión viva de la totalidad de nuestro ser sino que se encuentra como relegada al ámbito puramente biológico (···). El ser humano se convierte en una simple mercancía”.
 
Si la maternidad subrogada instrumentaliza a la mujer transformándola en una herramienta viva, también entraña una cosificación del hijo que ofende su dignidad. De hecho, la madre portadora se compromete a ceder al hijo que habrá llevado poniendo un acto de disposición relativo a una persona. A ello le sigue una cosificación del hijo, tratado no como un sujeto de derecho sino como un objeto de crédito o como algo debido por razón de un contrato.
 
El acto de renunciar a un hijo y de cederlo a cambio de una retribución lo vuelca en el mundo de las cosas, apropiables y disponibles, al contrario de la persona, radicalmente indisponible. Las cosas tienen un precio, el ser humano tiene una dignidad: esta es una de las leyes de nuestra civilización.
 
Reduciendo al hijo a algo comercial, es lógico que se cuestione la calidad del producto negociado en el contrato. ¿Qué pasaría si el hijo no respondiera al deseo de los que lo encargan en caso de discapacidad o de malformación, por ejemplo? Para evitar esta posibilidad, generalmente se propone prever en beneficio de la madre portadora una cláusula de ruptura de contrato exigiéndola que ejerza su “deber de aborto”.
 
 
5. La práctica de las madres de alquiler destroza la delicada relación que se establece entre la madre y el hijo durante la gestación.
 
Considerando sensato responder a cualquier precio a los deseos de los adultos, la práctica de la ACP hiere a un niño que no tiene precio.
 
La madre portadora se compromete a abandonarlo en el nacimiento, después de los nueve meses de embarazo. Se coloca por tanto obligatoriamente –no hacerlo sería sólo un mecanismo de autodefensa- en situación de abandono psicológico de este hijo. ¿Pero podrá ser así realmente cuando lo sienta moverse en su seno?
 
Es posible que la mujer gestante sea ella misma madre. ¿Cómo se sentirán entonces sus propios hijos al constatar que su madre entrega a aquel a quien tenían derecho a considerar como su hermano o hermana pequeña? “¿Cómo creer que el acto de estas mujeres estará exento de complejidades neuróticas potencialmente patológicas para ellas, para sus propios hijos y para el que ellas habrán así abandonado”, plantea la psicoterapeuta Catherine Dolto.
 
La práctica de los vientres de alquiler no da ninguna importancia a la relación materno-fetal en un momento en que ésta está cada vez más investigada en su contribución a dar forma a la personalidad de los dos actores más importantes: el hijo y la madre.
 
Este desgarro programado del vínculo madre-hijo constituye un gran contrasentido respecto a los nuevos descubrimientos médicos y a lo que puede llamarse la ciencia de la vida intrauterina.
 
El teólogo francés Xavier Lacroix, miembro del Comité consultivo nacional de ética, recuerda que “la gestación y el parto dan lugar a una interacción de una inmensa finura entre el cuerpo de la mujer y el del hijo que siente las emociones de su madre y es sensible a sus sueños. Respecto a la mujer, tiene lugar todo un proceso que se llama apego: estremece por tanto la idea de un embarazo vivido en la indiferencia”.
 
Los últimos datos médicos nos dicen de hecho que la madre guarda durante un periodo de tiempo muy largo la memoria del hijo llevado, gracias a la circulación de células fetales en su propio cuerpo.
 
El hijo in utero detecta numerosas moléculas olorosas en el líquido amniótico y se impregna de este universo olfativo y gustativo que reencontrará en el nacimiento en la leche  materna y en la piel de la mamá. Para no cortar este vínculo, los médicos ponen inmediatamente después del parto al recién nacido en el pecho de su madre para restituirle sus marcadores prenatales memorizados e inscritos por él como identificadores.
 
El bebé, por otra parte, tiene una sensibilidad vestibular especialmente desarrollada hasta el punto de que los científicos afirman que es una “gran oreja”: percibe la voz de su madre, la de su padre, la de sus hermanos y hermanas, las memoriza con brío. Estas huellas de la memoria perduran de manera sorprendente durante mucho tiempo.
 
“En las horas que siguen a su llegada al mundo, es esencial que el neonato pueda decir: están bien ellos, por tanto estoy bien yo”, constata Catherine Dolto.
 
El impacto del estado emocional de la madre en el hijo es tal, que investigadores ingleses han establecido un vínculo entre un duelo vivido durante el primer trimestre del embarazo y el aumento del 67% del riesgo de esquizofrenia y de trastornos asociados en el bebé. ¿Se miden las repercusiones de esta práctica en el desarrollo psíquico y la construcción de la identidad del hijo? ¿Quién osaría tomar la responsabilidad de autorizar un procedimiento técnico del que el niño fuera deliberadamente la víctima?
 
 
6. La práctica de la maternidad subrogada no es una modalidad de adopción.
 
Los padres que adoptan van a socorrer a un niño que ya existe y es huérfano de sus dos padres naturales. La magnífica elección de la paternidad y de la maternidad adoptivas no se encuentra en el origen del niño, no causa su existencia, no lo hace fabricar. Ahí está la gran diferencia. Los padres adoptivos se sitúan en una lógica de acogida de un niño ya nacido. Abren los brazos y su hogar a este niño de pasado doloroso.
 
El niño no está construido para su deseo, sino recibido de otro, es decir, de sus padres desaparecidos. Los padres adoptivos entran así en una dinámica de participación en una historia, en un designio que les sobrepasa y del que no son los primeros responsables.
 
Con la adopción se ofrece una familia a un niño privado de familia, la sociedad supera mejor una situación en la que nadie quería al hijo; con la gestación por otro se suscitan con todo conocimiento de causa dificultades sin preocuparse por el hijo.
 
Catherine Dolto lo dice con fuerza: “Se puede sufrir por no tener hijos y la adopción no siempre es fácil. Pero siempre habrá niños que amar, que sostener, que acompañar, incluso sin vínculo de parentesco genético con ellos. Sin posesión”.  Esta es la fecundidad, exigente pero fuente de alegría, que muestra la Iglesia siempre que ofrece su discernimiento en materia de asistencia médica a la procreación.
 
 
Por Pierre-Olivier Arduin, responsable de la comisión de bioética del Observatorio sociopolítico de la diócesis de Fréjus-Toulon
 

Referencias:
 
Instrucción Donum vitae II, A, 3.
 
Sylviane Agacinski, Corps en miettes, Flammarion, p. 98.
 
Roger Henrion y Claudine Bergoignan-Esper, La gestation pour autrui, Bull Acad Natl Med 2009, tomo 193, 10 marzo 2009, n. 3.
 
Aude Mirkovic, A propos de la maternité pour autrui, Droit de la famille, Revue mensuelle Lexisnexis Jurisclasseur, junio 2008, p. 10.
 
Mons. Pierre d’Ornellas, Bioéthique. Propos pour un dialogue, Lethielleux/Desclée de Brouwer, 2009, pp. 77-78.
 
Benedicto XVI, Deus caritas est, n. 5.
 
Instituto europeo de bioética, Las convenciones de las madres portadoras, 2006, Bruxelles.
 
Catherine Dolto, Mères porteuses : l’humanité de l’enfant en périlLe Figaro, 20 de diciembre de 2008.
 
La Croix, 26 de junio de 2008.
 
Myriam Szejer y Pierre Winter, Abandon sur ordonnanceLibération, 23 de julio de 2008.
 
Olivier Bonnewijn, Ethique sexuelle et familiale, Editions de l’Emmanuel, Paris, 2006, p. 276. 

(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/salud/q-a/por-que-la-iglesia-se-opone-a-la-practica-de-los-vientres-de-alquiler-5230422246031360)

sábado, 16 de agosto de 2014

El alquiler de vientres y sus inicuas consecuencias


MUJERES POBRES EXPLOTADAS, NIÑOS ABANDONADOS POR DISCAPACIDAD…
En las últimas semanas, han trascendido diversas noticias que dejan al descubierto los innegables problemas que acarrea el alquiler de vientres. Un niño rechazado por tener síndrome de Down, un japonés que alquiló 10 «vientres», una presentadora de TV que rechazó a su hijo por temor a tener que asumir los costos de su crianza y una nota sobre el boom del mercado de alquiler de vientre en China son algunos ejemplos que ponen en evidencia una industria biotecnológica que cosifica al niño y a la mujer.
16/08/14
(Centro de bioética/InfoCatólica) El rechazo de un niño con Síndrome de Down: la noticia más difundida corresponde a un matrimonio australiano que «alquiló» el vientre de una mujer de muy baja condición económica en Tailandia. La madre que dio a luz alega que ellos abandonaron a uno de los bebés que nació porque tiene síndrome de Down y una grave afección en el corazón. La pareja regresó a su país con la hermana gemela que no tenía ese síndrome. El contrato se habría firmado por 10.000 euros. Ahora hay una disputa para determinar qué fue lo que realmente sucedió.
Diez hijos por alquiler de vientre: Un japonés habría realizado en los últimos dos años diez contratos de alquiler de vientre en Tailandia, con diez madres contratadas como vientres de alquiler. Según la agencia EFE, la Policía investiga si este negocio de vientres de alquiler forma parte de una red de tráfico de personas.
Rechaza al hijo tenido por alquiler de vientre para no pagar su crianza: Una conocida conductora de televisión en Estados Unidos ha rechazado al hijo nacido por alquiler de vientre, afirmando que su marido quiere divorciarse de ella e iniciarle acciones para cobrar los costos de la crianza del niño. El niño nacido no es hijo biológico de la conductora, quien no quiere asumir la responsabilidad financiera de la maternidad. Ellos pagaron el alquiler de vientre y ahora la conductora quiere que un juez determine que el niño nacido no es su hijo.
El boom del mercado del alquiler de vientres en China: una nota de Ian Johnson y Cao Li en el New York Times del 2 de agosto de 2014 da cuenta del surgimiento de un mercado ilegal de subrogación (alquiler de vientres) en China, potenciado por crecientes problemas de infertilidad, la flexibilización de la política del hijo único y un imperativo cultural de tener hijos. Por 240.000 dólares se ofrecen hijos con el propio ADN, el sexo a elección y nacido de una mujer que vive cuidada pero cautiva en el área rural. Según expertos citados en la nota estarían naciendo más de 10.000 niños por año. Este mercado vincula parejas desesperadas por un hijo, con mujeres pobres desesperadas por dinero en un turbio mundo de intermediarios en línea, con clínicas privadas y costosos viajes a países extranjeros.
Estas noticias dejan en evidencia las inicuas consecuencias de la mercantilización de la transmisión de la vida que rodea a la industria de las tecnologías reproductivas y el alquiler de vientres. Mujeres pobres explotadas, niños abandonados por su discapacidad, padres que no quieren hacerse cargo de la crianza, búsqueda eugenésica de una descendencia perfecta, sospechas de trata de personas y la degradación de la vida humana considerada como mera mercancía. Un liberalismo radical asociado a la retirada del Estado de su deber de cuidar la vida, genera las condiciones para que se expanda este conjunto de injusticias que claman una respuesta integral y de fondo en resguardo de la inviolabilidad y la dignidad en la transmisión de la vida humana.
(extraído de: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=21678)

viernes, 24 de agosto de 2012

Conferencia Episcopal Argentina rechaza proyecto de Código Civil porque daña a la familia

La reforma al Código Civil, propiciada últimamente desde sectores políticos, de ser aprobada, provocará un gravísimo daño no solo a la familia tradicional, sino a la Nación Argentina en su totalidad, pues los cambios que se proponen van en contra del derecho natural, fundamento de la convivencia social y espiritual entre los hombres. La pretendida reforma constituye una osada propuesta de la "cultura de la muerte", pues impulsa graves atentados contra la vida humana, desde sus inicios hasta su final natural, al pretender legalizar la supresión violenta del niño por nacer -aborto- y del paciente en coma terminal -eutanasia-. Además, mina los fundamentos sobre los que se asienta la convivencia social, al legitimar el divorcio exprés -quitando la fidelidad como elemento esencial del matrimonio entre el varón y la mujer-, y atenta contra los derechos del niño por nacer, porque además del aborto, pretende hacer válido el alquiler de vientres -todo niño tiene derecho a ser concebido por un acto de amor conyugal, y no por un frío procedimiento técnico-científico- y la congelación de embriones -como si estos fueran "cosas" que pudieran ser almacenadas en el frío-. Consideramos muy acertada la crítica de la Conferencia Episcopal Argentina -reproducimos la información según el sitio digital "Aciprensa"-, al tiempo que elevamos oraciones para que los responsables políticos reconsideren el proyecto y lo retiren cuanto antes.
 

Obispos argentinos piden cambiar proyecto de Código Civil para no dañar a la familia 
 
BUENOS AIRES, 23 Ago. 12 / 12:42 pm (ACI/EWTN Noticias).- La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), pidió al Congreso modificar el proyecto del nuevo Código Civil para evitar que se dañe a la familia y el derecho a la vida de los no nacidos, pues el texto impulsa el aborto, la eutanasia y el divorcio exprés.
"Algunos seres humanos en gestación no tendrán derecho a ser llamados ‘personas’; se legitimará, por un lado, la promoción del ‘alquiler de vientres’ que cosifica a la mujer y por otro, el congelar embriones humanos por tiempo indeterminado, pudiendo ser éstos descartados o utilizados con fines comerciales y de investigación. Los lazos afectivos matrimoniales quedarán debilitados y desvalorizados", advirtieron los obispos.
En el documento "El Código Civil y nuestro estilo de vida" difundido el martes, los prelados recordaron que toda reforma legislativa afecta la cultura y la vida diaria de una nación.
Indicaron que en el caso del texto que se quiere aprobar, este incluye un modelo de familia de tendencia individualista opuesto a los criterios evangélicos y a valores sociales fundamentales "como la estabilidad, el compromiso por el otro, el don sincero de sí, la fidelidad, el respeto a la vida propia y ajena, los deberes de los padres y los derechos de los niños".
En ese sentido, señalaron que Argentina necesita una sociedad "en la cual se fomenten los vínculos estables y en donde se dé prioridad a la protección de los niños y de los más indefensos" y aseguran que "es necesario que reconozcamos y demos protección jurídica a toda vida humana desde la concepción, y que recordemos que no todo lo científicamente posible es éticamente aceptable".
Asimismo, se informó que con el fin de ofrecer los aportes de la CEA a la reforma del Código Civil, el Presidente del Episcopado, Mons. José María Arancedo, participa este jueves 23 en el debate que se realiza en la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación.
 (extraído de aciprensa: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=37960)

martes, 10 de julio de 2012

Porqué el alquiler de vientres es contrario a la felicidad del niño por nacer



         El avance científico y tecnológico de nuestros días permite intervenir en el cuerpo humano como nunca antes en la historia de la humanidad. Tanto es así, que se pueden llevar a la práctica tratamientos médicos que ni siquiera podrían haber sido imaginados por los médicos más brillantes de los últimos siglos.
         Pero dicho avance no sólo permite aciertos notables, de esos que permiten la curación o al menos el alivio de graves patologías: también permite la concreción de gravísimos errores biológicos, éticos, morales, que atentan contra los derechos humanos más elementales, y uno de estos errores, es el de la llamada “maternidad subrogada” o “alquiler de vientres”.
         ¿Por qué decimos que el “alquiler de vientres” es un gravísimo error?
         Porque pervierte el concepto de lo que –hasta ahora- la humanidad entendía por “paternidad” y “maternidad”, ya que se introduce de modo artificial la figura de una “madre subrogante” (¿?), “sustituta” (¿?), algo que
         Pero para entender la tragedia que implica la técnica de la madre sustituta, es necesario tener en cuenta antes otro gravísimo error que es anterior, y es el de la Fecundación in Vitro, ya que por esta técnica, se lesiona un derecho fundamental del niño por nacer, y es el de ser concebido por amor –y no por fría manipulación en el ámbito de un laboratorio-, a través del acto conyugal de sus padres –santificado por el sacramento del matrimonio-, y luego nacer en el seno materno propio, el que le corresponde por derecho natural.
         Sólo si el niño es concebido de esta manera –concebido en el acto matrimonial, producto del amor esponsal-, y, en consecuencia, desarrolla su etapa embrionaria y fetal en el útero de su madre natural, puede decirse que se cumple de modo cabal y pleno lo que todos los seres humanos, desde siempre, han entendido por “paternidad” y “maternidad”.
        Todo aquello que altere este proceso natural –Fecundación in Vitro y maternidad subrogada-, es contrario a la naturaleza, introduciendo modos nuevos –aberrantes- de procreación humana.
         No todo lo posible desde el punto de vista científico y tecnológico es ético, y las barreras naturales que conforman la ética no pueden ser atravesadas. Si el hombre, amparado por la ciencia y la tecnología, traspasa estas barreras, sólo encontrará dolor y amargura. Y esto no depende de ninguna creencia.