El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

lunes, 26 de enero de 2015

¿Qué dice la Iglesia católica sobre la adopción de embriones?



Aunque no hay un pronunciamiento definitivo del Magisterio de la Iglesia, no hay una opinión generalizada favorable a esta práctica


Justo Aznar Lucea
Cientos de miles de embriones congelados sobrantes de la Fecundación in Vitro están a la espera de un destino en los depósitos de clínicas y hospitales de todo el mundo. Ante esta terrible situación, muchos católicos se preguntan cómo remediarla, y muchas personas bienintencionadas apuntan a la posibilidad de la adopción prenatal: es decir, de ofrecerse a gestar a estos embriones y adoptarlos así antes de nacer, como hijos propios.

¿Qué dice la Iglesia sobre esto? Pues aunque es verdad que no hay un dictamen definitivo sobre este controvertido tema, en la última instrucción sobre la dignidad de la persona en el ámbito científico, la Dignitas Personae, en el punto 19, la Santa Sede apunta a que la adopción prenatal no es una solución éticamente aceptable.

¿Cuál es la razón? El doctor Justo Aznar, presidente del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV)  y miembro de la Academia Pontificia para la Vida, explica que el problema es que para proceder a la adopción, habría que utilizar técnicas y procedimientos que éticamente no son aceptables, los mismos que para los llamados “vientres de alquiler” o para la fecundación in vitroY por tanto, aunque los fines sean buenos, no justifican una actuación mala en sí misma.

“No es fácil admitir que salvar la vida de un embrión congelado sea una postura éticamente incorrecta –reconoce Aznar-, por lo que algunos expertos de recta conciencia la defienden. De todas formas, como, a mi juicio, es aún un tema abierto, es posible que se pueda profundizar en él, por lo que habrá que esperar más adelante para conocer la postura definitiva del Magisterio sobre este tema”.

Pero ciertamente, la postura del Magisterio por el momento es contraria a la adopción de embriones humanos congelados.

 

Argumentos a favor de la adopción de embriones

Entre los partidarios de la adopción prenatal hay investigadores y médicos católicos de gran prestigio, como la doctora Mónica López Barahona o el doctor Ramón Lucas, que se han mostrado públicamente partidarios de este tipo de adopción, pues supone dar una oportunidad de vivir a estos embriones, consideradospersonas humanas con toda la dignidad y derechos, a pesar de haber sido concebidos de forma moralmente inaceptable. 

La vida del embrión sería por tanto un bien primario que debería ser salvada para reparar la injusticia que se ha cometido contra él, al haberle "producido" en un laboratorio y posteriormente abandonarle.

En relación a su situación ya de por sí desproporcionada y "anormal", los medios utilizados para intentar salvarle la vida deberían ser visto como un "mal menor". 

De hecho, hubo durante varios años (especialmente entre 2004 y 2006) en varios medios católicos y en las universidades católicas especializadas en bioética un encendido debate sobre la adopción prenatal, en EE.UU. y también en Italia y en España.

La Instrucción Dignitas Personae, en 2008, supuso por tanto no el punto de partida, sino el punto de llegada (aunque quizás aún no definitivo, pero sí clave) de un amplio y profundo debate sobre el tema.
 
¿Cuáles son los argumentos en contra?

Explica el doctor Aznar: “la Iglesia no es favorable a esta práctica porque a su juicio rompe la unidad del acto conyugal, que está constituido por la relación conyugal de los esposos, la apertura a la vida tras este acto, y la posibilidad de que se produzca la fecundación y tras ella el correspondiente embarazo. Separar el embarazo de este conjunto de hechos biológicos, estima la Iglesia que rompe esa unidad y que por tanto moralmente no es aceptable.
 
“Además, si la adopción la realiza una pareja distinta a los padres biológicos, también se considera moralmente no aceptable que un embrión generado por sus padres biológicos se implante en el útero de otra mujer, en este caso la madre adoptante, lo que podría ser una acción próxima  a la maternidad subrogada". 


"Y no digo a la maternidad de alquiler -añade-, porque en el caso que estamos comentando nunca se estipula una compensación económica para la mujer que va a gestar el embrión descongelado, sino que ésta lo hace por el deseo de constituir una familia con el niño adoptado y también, posiblemente, por el deseo de rescatar una de esas vidas congeladas”.
 
“Indudablemente desde un punto de vista moral nunca se puede hacer un mal para conseguir un bien, por muy importante que este último sea -recuerda- Es este un principio moral básico".

"Luego si la descongelación e implantación del embrión congelado no es moralmente aceptable, por las razones anteriormente expuestas, por muy positivo que sea descongelar el embrión para salvar su vida, lo cual no siempre se cumple, no parece lícito llevar a cabo esta acción -añade-. En este sentido, la Iglesia anima a la adopción de niños ya nacidos, pues son miles los que están esperando encontrar una familia que los acoja”.

¿Cuál es entonces la solución?

El doctor Aznar explica que para solucionar el problema, la única forma de hacerlo es limitar la producción de embriones por ciclo en la fecundación in vitro, evitando que haya “sobrantes”.

“Como muy bien se sabe existen muchos embriones sobrantes de la fecundación in vitro que son congelados. En este momento en España con seguridad superan los 400.000", constata.

"Las alternativas para estos embriones son: a) dejarlos congelados; b) utilizarlos para investigaciones biomédicas;  c) darlos en adopción, bien a la madre biológica o a otra pareja cualquiera o d)dejarlos en la situación de congelación en la que se encuentran para que el proceso evolucione de una forma natural. La alternativa d) es la que parece éticamente más aceptable, pues no interfiere con la vida del embrión”.
 
“De todas formas, la única solución para terminar con la adopción prenatal es que no haya embriones congelados que requieran ser adoptados -añade-. En este sentido deberían promoverse leyes en los distintos países que prohibieran fecundar más óvulos de los posteriormente se vayan a implantar. Si así se hiciera, no habría embriones sobrantes y no se tendría que congelarlos. Se habría solventado de raíz el problema”.

Para profundizar: 
A favor de la adopción prenatal (año 2006): Drs. Mónica López Barahona, Ramón Lucas, Salvador Antuñano: La licitud moral de la adopción de embriones 
(artículo extraído de: http://www.aleteia.org/es/salud/noticias/que-dice-la-iglesia-catolica-sobre-la-adopcion-de-embriones-5889990466732032?page=2)

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