El cigoto, es decir, el ovocito fecundado por un espermatozoide, es ya una persona humana, con un acto de ser, con un cuerpo y con un alma, y por lo tanto, su primer derecho humano es el derecho a vivir

lunes, 15 de enero de 2018

Testimonio en contra de la concepción por donación de espermatozoides

El actor Vince Vaughn interpreta en esta película a un donante de esperma con 533 hijos
El actor Vince Vaughn interpreta en esta película a un donante de esperma con 533 hijos
Este es el emotivo testimonio de Ellie, una joven que nació gracias a una donación de esperma de su padre biológico y su implantación en su madre biológica. Durante años la engañaron sobre su origen, vivió como el protagonista de la película 'El show de Truman'.
 
La norteamericana Ellie nació gracias a la ciencia, ya que su padre biológico fue donante de esperma durante su etapa de estudiante.
El descubrimiento de su origen, la crisis de identidad que sufrió, el rechazo hacia su padre adoptivo, la búsqueda de su padre biológico conforman un calvario personal que le ha marcado para toda la vida y que explica su crítica a los hijos concebidos con esta técnica inhumana y cosificadora.

“Mi padre biológico vendió su esperma cuando estaba en la Facultad de Medicina. Le hablaron de lo altruista que era lo que estaba haciendo y le elogiaron por ser tan generoso con una familia pobre e infértil. También se le prometió el anonimato” cuenta Ellie en la web Them Before Us
Así que: “Soy hija de un extraño, que me vendió altruistamente, a su hija biológica, a una familia que nunca conocería.
Él cedió sus derechos como padre, y mis padres con mucho gusto compraron el regalo que les daría un hijo. Estaban exultantemente felices cuando mi madre se quedó embarazada”…
…pero había un pequeño detalle en el que nadie había reparado. ¿Alguien pensó en el hijo que iba a nacer? ¿En su felicidad, en su equilibrio psicoafectivo cuando fuera adulta, en sus derechos?
Contesta la propia Ellie:
Nadie pensó en cómo me sentiría yo, en cómo me sentiría con el hecho de no tener una relación con mi padre biológico, de carecer de acceso a mi familia paterna, ni siquiera de poder saber quién es”
Ellie se desahoga: “Ahora es mi turno de palabra. Odio mi concepción”
Y añade tajante en su desoladora confesión: “Ahora es mi turno de palabra. Odio mi concepción”
¿Cómo puede alguien vender a una persona? se pregunta Ellie. “Claro, en ese momento solo era esperma, pero se estaba vendiendo esperma con la intención de convertirlo en un niño.
¿Por qué es legal que un médico permita que un niño sea ‘creado’ con el propósito de ser separado de su familia biológica para hacer felices a unos padres receptores? El proceso mercantiliza a los seres humanos reales.”
‘El show de Truman’.
Ellie nació pero se crió en un mundo de engaños, desde el minuto uno, en una situación que recuerda a la desasosegante película El show de Truman, en la que todos los que le rodean saben la verdad menos él, y todos hacen comedia en torno a él.
Su certificado de nacimiento es falso y el padre que la crió no es el suyo. Y se lo ocultaron hasta que este falleció.
A mi padre adoptivo le decían: “Ella no puede ser realmente tuya, viejo perro feo. Es demasiado bonita”
“Mi padre adoptivo murió cuando yo era adolescente, antes de que conociera la gran mentira” cuenta Ellie.
“Recuerdo que siendo niña sus amigos bromeaban muchas veces diciendo algo así como: ‘Ella no puede ser realmente tuya, viejo perro feo. Es demasiado bonita’.
Siempre me avergonzaba y buscaba una vía de escape. Ojalá hubiera visto su cara. Me pregunto si eso le hería. Si lo hubiera sabido, le hubiera abrazado y le hubiera dicho que siempre sería suya.
En medio de la confusión y del dolor que siguió a su muerte, mi madre decidió contarme la verdad sobre mi concepción. No tuvo ningún reparo en haberme ocultado un secreto tan grande durante toda mi vida, ya que protegía un hecho que era extremadamente embarazoso para ella…
El padre que me crió era estéril. Me dijo que habían usado esperma de donantes y que creía que ya era consciente de lo diferente que era del resto de la familia”.
“Me miré en el espejo y me di cuenta de que ya no sabía quién era… no podía mirarme en los espejos sin llorar”
Entonces “Mi mundo se vino abajo” explica Ellie. “Pasé varios días en la cama, llorando. Cuando pude recuperar la compostura me vi en el espejo y me di cuenta de que ya no sabía quién era.
La nariz que pensé que venía de mi padre no era suya. Esa nariz redonda que pensé que me conectaba con mi familia, de repente era horrible. La forma de mis dedos, tan similar a la de mi padre, ahora parecía extraña y aterradora.
Transcurrieron varios años durante la mitad de mi veintena en los que no podía mirarme en un espejo sin romper a llorar, así que evité los espejos.
No sé cómo expresar con palabras lo angustiante que es tener arrancada la mitad de tu identidad en un momento como ese. Hay tipos de dolor que todo el mundo experimenta: la muerte de sus seres queridos, las amistades traicionadas, los objetivos que no se pueden lograr…, pero nada de eso es comparable a lo que yo sentí: no tenía ni idea de que podría suceder algo que perturbaría la identidad creada para mí.
¿Por qué no habría un sistema para guardar los registros? ¿Qué niño de 10 años va a pedir información sobre la salud paterna?
No hay un manual sobre cómo reconstruir tu sentido de la identidad cuando descubres que tu padre biológico te vendió.
Por supuesto que tenía preguntas que hacer a mi madre acerca de quién era, pero el acuerdo había sido anónimo y la única información de la que disponía era que él podría haber sido un estudiante de Medicina.
Llamé a la clínica en la que me concibieron para tratar de descubrir algo sobre mí, (…). El gerente dijo que todos los registros de más de 10 años se habían destruido. 
¿Por qué no habría un sistema para guardar esos registros? ¿Qué niño de 10 años va a pedir información sobre la salud paterna? Esos registros, especialmente los relacionados con la salud, deben mantenerse por mucho, mucho más tiempo que diez años”.
Estaba tan hundida, tan confudida que acudió a un psicólogo, como explica en el mencionado artículo de Them before us
Los psicólogos no fueron capaces de ayudarla, le dijeron que tenía que elegir quién era su padre real
“Gasté dinero para acudir a un psicólogo. Por desgracia, los psicólogos que vi no habían tratado con personas que hubieran sido concebidas fuera de su familia biológica, y me dijeron que tenía que elegir quién era mi padre “real”.
Supongo que pensaron que me resultaría reconfortante tener el poder de elegir, pero sus comentarios me hicieron sentir que no debía amar suficiente al padre que me crió cuando su amor no era suficiente para calmar el dolor de mi corazón”.
La joven se dió por vencida, trató de olvidar esa terrible realidad y optó por formar su propia familia, una que estuviera biológicamente relacionada conmigo.
“Sabía que podría hacerlo mejor con mis propios hijos” cuenta Ellie. “Sabía que sus dos padres les amarían y que nunca les mentirían. Soy tan reacia a mentir que nunca fui capaz les hacerles creer en Papá Noel o el ratoncito Pérez.
El dolor, la aflicción, volvían en pequeñas oleadas, regresaban en los lugares donde menos lo esperaba. En reuniones familiares donde yo no era realmente una de ellos. Durante las reuniones vacacionales donde las niñas pequeñas se parecían a sus papás.
Diez años más tarde, las pruebas comerciales de ADN comenzaron a resultar prometedoras (…)  Mi dulce esposo me animó a seguir adelante y comprar una prueba de ADN Ancestry. Los resultados confirmaron que no estaba relacionada con el padre que me crió. Mis parientes más cercanos fueron cuatro primos, demasiado lejanos como para obtener conclusiones rápidas.
La carga genética (ADN) de cada ser humano es única e irrepetible desde el momento de la fecundación.
La carga genética (ADN) de cada ser humano es única e irrepetible desde el momento de la fecundación.
Pero estaba decidida, y pasé 4 ó 5 horas cada noche durante los siguientes seis meses comparando los árboles familiares públicos de esos cuatro primos, hasta que una noche descubrí una pareja del siglo XIX que tenía varios ancestros en común conmigo.
Construí su árbol genealógico, con los 20 hijos y sus descendientes. Busqué a alguien que estuviera en ese árbol que también asistiera a la Facultad de Medicina en la ciudad donde fui concebida.
Finalmente encontré una posibilidad. Busqué una foto de él en las redes sociales y observé una versión más antigua de la cara de mi hijo mirándome. Mi adorable hijo cuyas características nadie podría ubicar. Finalmente había encontrado la otra mitad de mí. Las lágrimas esta vez fueron lágrimas de alegría”
Pensar que quizás solo saber de mí, de su hija, podría arruinar su vida no ayudó a mi autoestima
Había llegado el gran momento. Y entonces le asaltó una terrible duda: ¿Cómo puede la hija de un hombre que vendió de forma anónima su esperma contactar con él sin enfadarle o sin asustarle?
Hubo personas que le dijeron que desistiera, ya que “contactar con él “arruinaría su vida”. Eso no ayudó en nada a mi autoestima, pensar que quizás solo saber de mí, de su hija, podría arruinar su vida”.
El padre biológico era libre para “ignorarme, o presentar una orden de alejamiento, o decirme que nunca había donado y que debería perderme, o ser amable y compartir mi historial médico familiar, o aceptarme como propia.
¿Debería llamarle, escribirle a casa o al trabajo, aparecer ante su puerta, o citarme su oficina?
Me tomó meses escribir y reescribir una carta, y luego reunir el valor necesario para enviarla por correo. Al final se sorprendió, pero fue amable. Nunca esperó saber de uno de sus niños donados.
Mi padre biológico pudo darme ese historial médico familiar perdido.  (…) Solo un historial de mi familia paterna fue capaz de mostrarme de dónde venía mi problema de salud (…)
Un gran shock fue que su abuela murió de cáncer de mama a una edad muy temprana, y entonces ahora sé que es algo que necesito revisar con más cuidado que antes. Asumí que probablemente una clínica no usaría el esperma de alguien con antecedentes familiares de una forma agresiva de cáncer.
Recibir información sobre mi familia biológica ha sido agridulce, la alegría de conocer más sobre ellos mezclada con la tristeza de que mi padre biológico no está dispuesto a permitirme que conociera a esa familia.
“Tengo la esperanza de que algún día, si sigo siendo amable con él, cambiará de opinión y tendré la oportunidad de tener una relación con mis hermanos”
Tengo la esperanza de que algún día, si sigo siendo respetuosa y amable con él, cambiará de opinión y tendré la oportunidad de tener una relación con mis hermanos y abuelos. Significaría un mundo para mí.”

Un padre y una madre sostienen los zapatos de su hijo / Pixabay
La familia biológica es la mejor opción para los niños / Pixabay
Ellie concluye su testimonio explicando que a los concebidos por donación, se les niegan derechos humanos bastante básicos.
“Estamos mercantilizados, existiendo solo porque nuestro padre biológico estaba dispuesto a vender material genético para hacer que alguien más sea padre.
No se nos da acceso a la información sobre quién es nuestro padre biológico.
Estamos a merced de los adultos que nos crearon incluso si nos dicen que no estamos relacionados biológicamente con ellos. Se nos niega los historiales médicos familiares, historiales que algún día podrían salvar nuestras vidas, así como las historias genealógicas que nos ayudarían a reconstruir nuestras identidades.
La donación no resuelve el dolor, sino que transmite ese dolor a los miembros de la siguiente generación al negarles el acceso a su familia biológica desaparecida
Vivimos en un momento en que es posible rastrear a nuestras familias perdidas, si sabemos que están desaparecidas, pero cuando a los donantes se les ha prometido el anonimato, nuestro contacto quizá no les haga mucha gracia”.
La experiencia vivida le autoriza a Ellie a hablar abiertamente en contra “de cualquier concepción por donación a mis amigos que la consideran una forma de resolver su  infertilidad. 
No resuelve el dolor, sino que transmite ese dolor a los miembros de la siguiente generación al negarles el acceso a su familia biológica desaparecida.
Animaría a las personas a que no utilicen ninguna concepción a través de un donante, sino que abran hogares sus para criar a los cientos de niños que esperan en el sistema de acogida cuyos derechos parentales hayan finalizado, o a que encuentren otras formas de superar el dolor por infertilidad”.
(https://www.actuall.com/criterio/vida/padre-donante-esperma-he-aqui-odio-concepcion/)

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